El miedo a ser, a verme reflejada y juzgada en ojos ajenos que siempre dañan mi parte más débil me ha llevado al silencio y la ocultar mis ganas de escribir todo lo que deseo inventar.
Soy diferente, respiro tanto oxígeno y libertad, que a veces podría llorar por la felicidad que siento en este estado de calma que necesito para vivir.
Recuperar mi rumbo, calzar tacones, pisar fuerte y decidida, creerme capaz de ser, lejos de la censura y las redes machistas que tanto daño me hicieron me recuerdan que siempre podemos volver a empezar, si queda un simple fibra que poder reconstruir.
La única posible para una persona como yo que tiende a ser silenciada por un sistema de gente que ve amenazas en aquellas personas que tienen valía personal.
Y después de haber recogido un cesto de piropos de acomplejados que van desde " egocentrica a prepotente" me muestro con la humilidad de mi persona que es capaz de relacionarse con la gente más sencilla porque sus mecanismos de defensa son honestos y verdaderos.
Pronto regresaré a escribir sobre todo lo que me afecta o sobre aquellas invenciones que puedan surtir efectos beneficiosos donde el sol y la luz proyecten siempre una esperanza.
Mantengo letra a letra, todo lo que escribí en el pasado, aunque un día los dedos mordaces de algún enemigo lleno de ira busque aquí sobre lo que no debí hablar y hablé, que más da, si dejo de ser yo y de proyectar mi necesidad de transmitir todo aquello que nace del sentimiento, para que seguir escribiendo.
Pago el precio y sigo siendo yo.
Hasta cuando vuelva a tener un rato para mi querido blog!