Eran las diez. Julia esperaba que Antonio llegara de su turno en la fábrica. Estaba mojando unas galletas en la leche y no paraba de pensar en lo mucho que lo quería. Al entrar el se dirigió a ella con una sonrisa de amor, la besó en espera de su desdén defensivo. En el fondo le gustaba tenerlo siempre encima. Sentir el suave y húmedo contacto de sus labios adorándola.
Siempre lo apartaba alegando que era muy pesado. Dicen que entre dos que se quieren el cariño distinto a de ser, en este caso ella era la que se dejaba querer y el que la idolatraba. Era cierto que ella era mucho más valiosa que él, su físico era más que aceptable, pero el amor sin medida que él le daba a diario eliminaba esas pequeñas diferencias.
El amor es más poderoso que la belleza y era tanto el que Antonio le daba a Julia que nunca le importó no tener al hombre perfecto.
-Julia cariño, esta noche quiero hacerte algo especial.
-¿Sí? ¿Un suave masaje de pies?
-Eso después algo que no olvidarás, sólo tienes que dejarte llevar.
-De acuerdo me dejaré llevar, sabes que sólo lo hago en la pasión.
-Entonces inventaré un nuevo mundo cada día para regalártelo con todo mi amor.
Antonio decidió marcar el ritmo de los acontecimientos, primero la llevó hacia el comedor, dispuso una botella de cava en una coctelera bien helada y una caja de bombones.
Julia al verla se sorprendió, sonreía juguetona y seducida por la calidez de la noche y los preparativos.
-Antonio he olvidado una celebración importante?
-No, pero será una noche que festejarás como algo especial.
-Ja,ja,ja... Siempre tan seductor y sorprendente, mi amor.
- Je,je,je, Julia, vamos a celebrar que soy feliz, que te amo y que siempre recordaré lo mucho que te quiero ¿Te parece bien?
-Ja,ja,ja, pero que tonto eres. Eso ya lo sé, me lo repites cada día al despertar, cada noche al dormir.
-Pero tengo que demostrártelo todos los días de mi vida, por si un día te falto.
-Ni siquiera lo pienses, el mundo se me haría imposible.
-Sólo por eso, para que recuerdes todo lo que te di, no dejaré de adorarte mi amor, por todo lo que hemos pasado, te amo, aunque seas incapaz de decirme lo mismo.
-Sabes que las palabras de amor, me cuestan.
-Lo sé, a mí me cuesta ocultarlas, te amo Julia.
Ella con la piel erizada, calló de nuevo, mirándolo con admiración, se volvió para esconder su amor. Regresó con su mirada para sonreírle la vida les había dado una nueva oportunidad y todo había cambiado entre los dos, estaban construyendo un amor maduro, lleno de sabores dulces y reposados, donde las mentiras no existían y los sentimientos eran el abrigo de la piel fría, la protección constante de los sentimientos. Ella lo amaba de nuevo con mucha intensidad, ese amor renovado era la fe en la felicidad que necesitaba.
Fueron acercándose lentamente, sus ojos se fundieron en un solo movimiento. Disfrutaron de un relajante baño, donde ambos se frotaron y besaron sin prisas. Las caricias y apretones los fueron calentando. Al regresar al salón el le pidió que se subiera a dos banquetas pequeñas de unos quince centímetros de altura y que se agachara en cuchillas. Descorchó la botella de cava y le pidió a Julia que le sirviera una copa.
-¿Cómo aquí no hay copas?
-Lo beberé con el aroma de tu flor.
- Estás loco...
-¡Hazlo ya!
Ella no supo negarse no llevaba ropa interior , cogió la botella de cava y lo fue derramando por sus pechos camino a su pubis en espera de la boca de Antonio que estaba situada justo debajo. en espera de su trago helado. Se hallaba tumbado en el suelo, perpendicular a su abertura vaginal. Veía el mundo femenino abierto a sus ojos desde una postura privilegiada. Ella sirvió la copa haciendo correr el cava por su sexo. Antonio abrió la boca para recibir el jugoso trago sabor a burbujas y mar . Ella lo miró un instante y se ruborizó al mirarlo sorber el cava.
-¡Qué bueno está, tiene un toque especial, Julia sigue echando.
- Ahh, se me va helar el clítoris pero haré un sacrificio toma un poco más.
Julia para demostrarle su entrega en aquel juego, sorbió un trago y luego lo dejó caer por su hermoso cuerpo. Una mezcla de saliva, jugo y cava y aroma de piel sensual.
Su vulva había quedado a tres centímetros de la cara de Antonio. El sujetaba con ambas manos sus piernas flexionadas y alternando un masaje de sus pezones, para excitar aún más su lubricación. Cuando unas gotas cayeron sobre su boca no pudo contener sus ganas de meter su lengua en aquel sexo húmedo. Su lengua comenzó a lamer con destreza el jugoso clítoris que comenzaba a crecer por los empujes de su lengua vigorosa.
-Dios mío , que gusto voy a morir-Gritaba Julia- Jadeando sin atrever a moverse.
-No mueras y disfruta mi amor- le contestaba Antonio divertido y feliz satisfecho del placer que le daba.
Cuando Julia estallado en un estrepitoso orgasmo, Antonio no quiso parar.
-Ahora saborearé el segundo manjar de tu sexo
-Hazme lo que quieras, soy tuya para siempre- le respondió ella contagiada de la efervescencia vital que sentía tras el buen sexo.
Antonio acercó entonces una mano a la mesa para coger dos bombones. Uno lo insertó en la abertura vaginal. El otro tras estimular esfínter con los dedos y lengua, se lo metió por el agujero prohibido.
-¿Qué haces Antonio?
-Comer de mi diosa.
A los pocos segundos el chocolate comenzó a derretirse y a asomar por ambas aberturas. Antonio comenzó a meter a un ritmo cadencioso su lengua por los dos lados. Ella gemía y se convulsionaba de un placer desconocido al sentir la succión de ese poderoso músculo absorberla. Volvió a estallar en un segundo orgasmo
.
-Ahh no puedo más.
-Claro que puedes falta lo mejor, follarte.
-¡Cómo me gusta que me digas eso!
-Pues más te va gustar sentir la potencia de tu amo.
Antonio la llevó en brazos hasta el sofá. La tumbó flexionándole las piernas contra sus pechos. Le puso un cojín bajo sus riñones y de un solo golpe comenzó a tomarla. La penetración era profunda, a ella le encantaba, todo su vagina era un sonajero de placer. Jadeaba, gritaba, lloraba y él esperaba sentir los espasmos de su vagina para saber que de nuevo se había liberado con el clímax.
-Te amo Antonio-confesó Julia finalmente al terminar abrazándose con un amor apasionado.
-He esperado que me perdonaras por mi abandono, por todas mis faltas de atenciones durante mucho tiempo, oír eso me devuelve la fe en Dios.
-En Dios no, en ti, tú eres quién de nuevo me ha enamorado.
-Gracias, mi amor por decírmelo. Esto es el principio de los años felices que nos quedan por vivir.
-Lo serán junto a ti Antonio, nada me hace tan feliz como...
-El sexo.
-Sí confieso, soy adicta al sexo y el tu amor, es una perfecta mezcla explosiva.
Se sonrieron cómplices del amor y besándose de nuevo comenzaron a disfrutar de la noche, el fin lo pondría el cava y los bombones.
Siempre lo apartaba alegando que era muy pesado. Dicen que entre dos que se quieren el cariño distinto a de ser, en este caso ella era la que se dejaba querer y el que la idolatraba. Era cierto que ella era mucho más valiosa que él, su físico era más que aceptable, pero el amor sin medida que él le daba a diario eliminaba esas pequeñas diferencias.
El amor es más poderoso que la belleza y era tanto el que Antonio le daba a Julia que nunca le importó no tener al hombre perfecto.
-Julia cariño, esta noche quiero hacerte algo especial.
-¿Sí? ¿Un suave masaje de pies?
-Eso después algo que no olvidarás, sólo tienes que dejarte llevar.
-De acuerdo me dejaré llevar, sabes que sólo lo hago en la pasión.
-Entonces inventaré un nuevo mundo cada día para regalártelo con todo mi amor.
Antonio decidió marcar el ritmo de los acontecimientos, primero la llevó hacia el comedor, dispuso una botella de cava en una coctelera bien helada y una caja de bombones.
Julia al verla se sorprendió, sonreía juguetona y seducida por la calidez de la noche y los preparativos.
-Antonio he olvidado una celebración importante?
-No, pero será una noche que festejarás como algo especial.
-Ja,ja,ja... Siempre tan seductor y sorprendente, mi amor.
- Je,je,je, Julia, vamos a celebrar que soy feliz, que te amo y que siempre recordaré lo mucho que te quiero ¿Te parece bien?
-Ja,ja,ja, pero que tonto eres. Eso ya lo sé, me lo repites cada día al despertar, cada noche al dormir.
-Pero tengo que demostrártelo todos los días de mi vida, por si un día te falto.
-Ni siquiera lo pienses, el mundo se me haría imposible.
-Sólo por eso, para que recuerdes todo lo que te di, no dejaré de adorarte mi amor, por todo lo que hemos pasado, te amo, aunque seas incapaz de decirme lo mismo.
-Sabes que las palabras de amor, me cuestan.
-Lo sé, a mí me cuesta ocultarlas, te amo Julia.
Ella con la piel erizada, calló de nuevo, mirándolo con admiración, se volvió para esconder su amor. Regresó con su mirada para sonreírle la vida les había dado una nueva oportunidad y todo había cambiado entre los dos, estaban construyendo un amor maduro, lleno de sabores dulces y reposados, donde las mentiras no existían y los sentimientos eran el abrigo de la piel fría, la protección constante de los sentimientos. Ella lo amaba de nuevo con mucha intensidad, ese amor renovado era la fe en la felicidad que necesitaba.
Fueron acercándose lentamente, sus ojos se fundieron en un solo movimiento. Disfrutaron de un relajante baño, donde ambos se frotaron y besaron sin prisas. Las caricias y apretones los fueron calentando. Al regresar al salón el le pidió que se subiera a dos banquetas pequeñas de unos quince centímetros de altura y que se agachara en cuchillas. Descorchó la botella de cava y le pidió a Julia que le sirviera una copa.
-¿Cómo aquí no hay copas?
-Lo beberé con el aroma de tu flor.
- Estás loco...
-¡Hazlo ya!
Ella no supo negarse no llevaba ropa interior , cogió la botella de cava y lo fue derramando por sus pechos camino a su pubis en espera de la boca de Antonio que estaba situada justo debajo. en espera de su trago helado. Se hallaba tumbado en el suelo, perpendicular a su abertura vaginal. Veía el mundo femenino abierto a sus ojos desde una postura privilegiada. Ella sirvió la copa haciendo correr el cava por su sexo. Antonio abrió la boca para recibir el jugoso trago sabor a burbujas y mar . Ella lo miró un instante y se ruborizó al mirarlo sorber el cava.
-¡Qué bueno está, tiene un toque especial, Julia sigue echando.
- Ahh, se me va helar el clítoris pero haré un sacrificio toma un poco más.
Julia para demostrarle su entrega en aquel juego, sorbió un trago y luego lo dejó caer por su hermoso cuerpo. Una mezcla de saliva, jugo y cava y aroma de piel sensual.
Su vulva había quedado a tres centímetros de la cara de Antonio. El sujetaba con ambas manos sus piernas flexionadas y alternando un masaje de sus pezones, para excitar aún más su lubricación. Cuando unas gotas cayeron sobre su boca no pudo contener sus ganas de meter su lengua en aquel sexo húmedo. Su lengua comenzó a lamer con destreza el jugoso clítoris que comenzaba a crecer por los empujes de su lengua vigorosa.
-Dios mío , que gusto voy a morir-Gritaba Julia- Jadeando sin atrever a moverse.
-No mueras y disfruta mi amor- le contestaba Antonio divertido y feliz satisfecho del placer que le daba.
Cuando Julia estallado en un estrepitoso orgasmo, Antonio no quiso parar.
-Ahora saborearé el segundo manjar de tu sexo
-Hazme lo que quieras, soy tuya para siempre- le respondió ella contagiada de la efervescencia vital que sentía tras el buen sexo.
Antonio acercó entonces una mano a la mesa para coger dos bombones. Uno lo insertó en la abertura vaginal. El otro tras estimular esfínter con los dedos y lengua, se lo metió por el agujero prohibido.
-¿Qué haces Antonio?
-Comer de mi diosa.
A los pocos segundos el chocolate comenzó a derretirse y a asomar por ambas aberturas. Antonio comenzó a meter a un ritmo cadencioso su lengua por los dos lados. Ella gemía y se convulsionaba de un placer desconocido al sentir la succión de ese poderoso músculo absorberla. Volvió a estallar en un segundo orgasmo
.
-Ahh no puedo más.
-Claro que puedes falta lo mejor, follarte.
-¡Cómo me gusta que me digas eso!
-Pues más te va gustar sentir la potencia de tu amo.
Antonio la llevó en brazos hasta el sofá. La tumbó flexionándole las piernas contra sus pechos. Le puso un cojín bajo sus riñones y de un solo golpe comenzó a tomarla. La penetración era profunda, a ella le encantaba, todo su vagina era un sonajero de placer. Jadeaba, gritaba, lloraba y él esperaba sentir los espasmos de su vagina para saber que de nuevo se había liberado con el clímax.
-Te amo Antonio-confesó Julia finalmente al terminar abrazándose con un amor apasionado.
-He esperado que me perdonaras por mi abandono, por todas mis faltas de atenciones durante mucho tiempo, oír eso me devuelve la fe en Dios.
-En Dios no, en ti, tú eres quién de nuevo me ha enamorado.
-Gracias, mi amor por decírmelo. Esto es el principio de los años felices que nos quedan por vivir.
-Lo serán junto a ti Antonio, nada me hace tan feliz como...
-El sexo.
-Sí confieso, soy adicta al sexo y el tu amor, es una perfecta mezcla explosiva.
Se sonrieron cómplices del amor y besándose de nuevo comenzaron a disfrutar de la noche, el fin lo pondría el cava y los bombones.
Fin



