martes, 30 de septiembre de 2008

La flor abierta de Julia

Eran las diez. Julia esperaba que Antonio llegara de su turno en la fábrica. Estaba mojando unas galletas en la leche y no paraba de pensar en lo mucho que lo quería. Al entrar el se dirigió a ella con una sonrisa de amor, la besó en espera de su desdén defensivo. En el fondo le gustaba tenerlo siempre encima. Sentir el suave y húmedo contacto de sus labios adorándola.

Siempre lo apartaba alegando que era muy pesado. Dicen que entre dos que se quieren el cariño distinto a de ser, en este caso ella era la que se dejaba querer y el que la idolatraba. Era cierto que ella era mucho más valiosa que él, su físico era más que aceptable, pero el amor sin medida que él le daba a diario eliminaba esas pequeñas diferencias.

El amor es más poderoso que la belleza y era tanto el que Antonio le daba a Julia que nunca le importó no tener al hombre perfecto.

-Julia cariño, esta noche quiero hacerte algo especial.
-¿Sí? ¿Un suave masaje de pies?
-Eso después algo que no olvidarás, sólo tienes que dejarte llevar.
-De acuerdo me dejaré llevar, sabes que sólo lo hago en la pasión.
-Entonces inventaré un nuevo mundo cada día para regalártelo con todo mi amor.

Antonio decidió marcar el ritmo de los acontecimientos, primero la llevó hacia el comedor, dispuso una botella de cava en una coctelera bien helada y una caja de bombones.

Julia al verla se sorprendió, sonreía juguetona y seducida por la calidez de la noche y los preparativos.

-Antonio he olvidado una celebración importante?
-No, pero será una noche que festejarás como algo especial.
-Ja,ja,ja... Siempre tan seductor y sorprendente, mi amor.
- Je,je,je, Julia, vamos a celebrar que soy feliz, que te amo y que siempre recordaré lo mucho que te quiero ¿Te parece bien?
-Ja,ja,ja, pero que tonto eres. Eso ya lo sé, me lo repites cada día al despertar, cada noche al dormir.
-Pero tengo que demostrártelo todos los días de mi vida, por si un día te falto.
-Ni siquiera lo pienses, el mundo se me haría imposible.
-Sólo por eso, para que recuerdes todo lo que te di, no dejaré de adorarte mi amor, por todo lo que hemos pasado, te amo, aunque seas incapaz de decirme lo mismo.
-Sabes que las palabras de amor, me cuestan.
-Lo sé, a mí me cuesta ocultarlas, te amo Julia.

Ella con la piel erizada, calló de nuevo, mirándolo con admiración, se volvió para esconder su amor. Regresó con su mirada para sonreírle la vida les había dado una nueva oportunidad y todo había cambiado entre los dos, estaban construyendo un amor maduro, lleno de sabores dulces y reposados, donde las mentiras no existían y los sentimientos eran el abrigo de la piel fría, la protección constante de los sentimientos. Ella lo amaba de nuevo con mucha intensidad, ese amor renovado era la fe en la felicidad que necesitaba.

Fueron acercándose lentamente, sus ojos se fundieron en un solo movimiento. Disfrutaron de un relajante baño, donde ambos se frotaron y besaron sin prisas. Las caricias y apretones los fueron calentando. Al regresar al salón el le pidió que se subiera a dos banquetas pequeñas de unos quince centímetros de altura y que se agachara en cuchillas. Descorchó la botella de cava y le pidió a Julia que le sirviera una copa.

-¿Cómo aquí no hay copas?
-Lo beberé con el aroma de tu flor.
- Estás loco...
-¡Hazlo ya!

Ella no supo negarse no llevaba ropa interior , cogió la botella de cava y lo fue derramando por sus pechos camino a su pubis en espera de la boca de Antonio que estaba situada justo debajo. en espera de su trago helado. Se hallaba tumbado en el suelo, perpendicular a su abertura vaginal. Veía el mundo femenino abierto a sus ojos desde una postura privilegiada. Ella sirvió la copa haciendo correr el cava por su sexo. Antonio abrió la boca para recibir el jugoso trago sabor a burbujas y mar . Ella lo miró un instante y se ruborizó al mirarlo sorber el cava.

-¡Qué bueno está, tiene un toque especial, Julia sigue echando.
- Ahh, se me va helar el clítoris pero haré un sacrificio toma un poco más.

Julia para demostrarle su entrega en aquel juego, sorbió un trago y luego lo dejó caer por su hermoso cuerpo. Una mezcla de saliva, jugo y cava y aroma de piel sensual.

Su vulva había quedado a tres centímetros de la cara de Antonio. El sujetaba con ambas manos sus piernas flexionadas y alternando un masaje de sus pezones, para excitar aún más su lubricación. Cuando unas gotas cayeron sobre su boca no pudo contener sus ganas de meter su lengua en aquel sexo húmedo. Su lengua comenzó a lamer con destreza el jugoso clítoris que comenzaba a crecer por los empujes de su lengua vigorosa.

-Dios mío , que gusto voy a morir-Gritaba Julia- Jadeando sin atrever a moverse.
-No mueras y disfruta mi amor- le contestaba Antonio divertido y feliz satisfecho del placer que le daba.

Cuando Julia estallado en un estrepitoso orgasmo, Antonio no quiso parar.
-Ahora saborearé el segundo manjar de tu sexo
-Hazme lo que quieras, soy tuya para siempre- le respondió ella contagiada de la efervescencia vital que sentía tras el buen sexo.

Antonio acercó entonces una mano a la mesa para coger dos bombones. Uno lo insertó en la abertura vaginal. El otro tras estimular esfínter con los dedos y lengua, se lo metió por el agujero prohibido.
-¿Qué haces Antonio?
-Comer de mi diosa.

A los pocos segundos el chocolate comenzó a derretirse y a asomar por ambas aberturas. Antonio comenzó a meter a un ritmo cadencioso su lengua por los dos lados. Ella gemía y se convulsionaba de un placer desconocido al sentir la succión de ese poderoso músculo absorberla. Volvió a estallar en un segundo orgasmo
.
-Ahh no puedo más.
-Claro que puedes falta lo mejor, follarte.
-¡Cómo me gusta que me digas eso!
-Pues más te va gustar sentir la potencia de tu amo.

Antonio la llevó en brazos hasta el sofá. La tumbó flexionándole las piernas contra sus pechos. Le puso un cojín bajo sus riñones y de un solo golpe comenzó a tomarla. La penetración era profunda, a ella le encantaba, todo su vagina era un sonajero de placer. Jadeaba, gritaba, lloraba y él esperaba sentir los espasmos de su vagina para saber que de nuevo se había liberado con el clímax.

-Te amo Antonio-confesó Julia finalmente al terminar abrazándose con un amor apasionado.
-He esperado que me perdonaras por mi abandono, por todas mis faltas de atenciones durante mucho tiempo, oír eso me devuelve la fe en Dios.
-En Dios no, en ti, tú eres quién de nuevo me ha enamorado.
-Gracias, mi amor por decírmelo. Esto es el principio de los años felices que nos quedan por vivir.
-Lo serán junto a ti Antonio, nada me hace tan feliz como...
-El sexo.
-Sí confieso, soy adicta al sexo y el tu amor, es una perfecta mezcla explosiva.

Se sonrieron cómplices del amor y besándose de nuevo comenzaron a disfrutar de la noche, el fin lo pondría el cava y los bombones.
Fin

domingo, 21 de septiembre de 2008

21 de septiembre "Día de los enfermos de Alzheimer"



Nunca pensé que me fuera a tocar a mí. No nos hablábamos desde hace años, demasiados quizá. Y su llamada sonó desesperada. "Ayúdame te lo suplico, olvida el pasado, perdóname, somos familia" Claro que lo éramos, pero tuvo que caer en la miseria absoluta y la soledad para recordarlo.

Tiene alzheimeralzheimer, por suerte, aprendí a escribirlo hoy, antes era una enfermedad más de los ancianos, desconocida para mí, ahora siento interés por saber como se escribe porque estoy aprendiendo a soportar sus consecuencias en mi vida.

Ella es insoportable, mi suegra, la enferma. Lo era antes pero ahora está agravada por su enfermedad. Lleva dos días en casa, su propio hijo masculló desesperado que no sabía lo que había hecho, quería irse de casa en plena noche, no la soporta. Fue al cruzarse a media noche en el pasillo, cabreado se dirigía a dormir en el sofá, ella se había levantado al baño y le preguntó si tenía que ponerse "Trombocil", llevaba la pasta de dientes en la mano en lugar de ese tubo", luego al ver que mi cama quedaba libre quiso aprovechar la ocasión, le dije que no, que su hijo tenía que dormir y que regresaría. Calló y a duras penas conseguí que volviera a meterse en la suya, la puse en una cama alta de le cuesta trabajo bajarse, para evitar que deambule toda la noche por la casa preguntándonos si tiene que ponerse la crema otra vez o si tomó sus medicinas. Al irse su hijo a trabajar logró meterse en mi cama.callé y seguí durmiendo, por suerte me da por reír, mi paciencia es infinita.

Trato de comprender y perdonar. Puedo renunciar a unos sueños más, me necesita.

¡Qué duro es perder las neuronas! Repetir sistemáticamente los mismos argumentos sin darte cuenta. El cerebro rige, actúa sobre le pasado, nunca sobre el presente. Es capaz de recordar cualquier hecho de su vida, salvo lo que hizo hace cinco minutos.

La he convencido de que no necesita muletas. Camina erguida, por primera vez en un año, se atreve a caminar sin ellas. Pasea de punta a punta de la casa, me recuerda al gato que tanto me persigue. No puedo gritar ¡para! porque se asustaría.

Trata de ser una hija más de setenta y tres años. No sé cuánto tiempo aguantaré esta situación, quizás un mes, dos meses, quizás sea capaz de vivir con ella. Lo estoy intentando. A veces se da cuenta y calla por miedo a que le den de lado, la rechacen y se vuelva a quedar sola en su piso.

Alzheimer se llama su degeneración. Pero no va sola. Aumenta como defensa unas carencias de movimiento que no tiene. Absorbe las atenciones, busca la comunicación por todos lo medios.

¿Qué hacer? No le debo nada. Pero no se puede abandonar a un anciano analfabeto a su suerte. Intentaré buscarle un buen lugar y mientras tanto darle calor de hogar.

Es mi segundo día con ella. Tuve que coger un taxi y traerla. Su situación era desesperada quería arrojarse desde un sexto piso al vacío. No aguantaba la soledad, no comía, no tomaba su medicación. La tristeza y el abandono devoraban sus ganas de vivir.

Sé que cogerá fuerzas y me tumbará. Pero lidiaremos con su enfermedad y con ella. Tranquilizaré mi conciencia siendo mejor de lo que ella fue. Me daré una oportunidad de enmendar años sin comunicación. Sus palabras amartillean cuando la veo caminar arrastrándose por el pasillo "mi vejez es para disfrutarla, no quiero saber nada de criar niños"

Y son esos niños los que le dan conversación, a los que reclama una atención. Dice que la vida te da, también te enseña a ser humano y humilde, por si un día el mundo se gira y no eres más que un escarabajo, una tortuga inútil que necesita que los demás volteen tu caparazón para dar un paso.

Vejez, bendita catarsis del pecado. Todo se paga, es cuestión de que el tiempo te arañe para recordarte en que fallaste a los que querías y tengas que vivir pensando que cada gracia recibida, que cada detalle, cada momento del tiempo de esa persona te lo cede por bondad a cambio de nada. Y saber que todo lo que no hiciste por egoísmo y otros lo harán por ti por la necesidad de ser humanos, sólo eso humanos.

jueves, 18 de septiembre de 2008

La libídine descubierta de Marisol

Marisol acababa de discutir con su madre por una trivialidad, por lo visto no ayudaba lo suficiente en las tareas de casa. Estaba harta de vivir con sus padres. Pero la situación económica no era boyante, con su sueldo sólo alcazaba a pagar las letras de su coche y sus gastos.

¿Y ligar? Llevaba casi un año sin tener sexo con ningún chico. Su temperamento se lo dificultaba. No solía caer en las redes de los ligones ocasionales, necesitaba conocer algo al chico para profundizar en lo que podía ofrecerle en la cama y como no tenían paciencia para un cortejo amistoso siempre terminaba sola, a pesar de ser muy bella.” Los tíos van a saco, se decía, prefiero el autoconsuelo de una masturbación “. Sabía que era muy exigente con sus amantes. Los anhelaba ardientes y sensuales. Y los veinteneros carecían de esa virtud. Todos tenían mucha prisa para practicar un buen conocimiento sexual del cuerpo. Esa sensualidad especial que necesitaba sólo la encontraba en hombres comprometidos o demasiado libertinos, cosa que le desagradaba.

Arrebatada por su mal humor buscó su mochila, para meter una botella de agua, el móvil y las llaves, en el último momento pensó en llevar también condones, siempre los compraba aunque se le caducasen en el bolso .Cogió unos cuantos y los echó dentro por si acaso ligaba con un árbol, rió sarcásticamente mientras se calzaba las deportivas. Tenía que despejarse así que pensó en hacer una pequeña caminata por el bosque que estaba cercano a su casa.

Salió enfurecida caminando autómatamente. Aceleró el paso y se fue adentrando en la profundidad del bosque frondoso sin analizar el recorrido, cuando quiso reaccionar era demasiado tarde, llevaba una hora caminando y no sabía donde estaba,. Se detuvo temerosa para intentar reconocer algún detalle del paisaje

-¿Dónde estoy ? Me he perdido. -Exclamó en voz alta-Pufff!! No debí venir!

Se sentó en el suelo decepcionada con la cabeza entre sus manos a pensar en como salir de allí, el móvil no tenía cobertura. De repente escuchó el leve susurro del agua.. Olía a moho. No debía de estar muy lejos de el. Siguió el leve sonido del agua hasta llegar al río. Se sorprendió Había un chico muy atractivo sentado sobre una roca. Le hizo señas dando saltos de alegría y rápidamente cruzó el fino hilo de agua que los separaba.

-Hola buenas tardes. Me llamo Marisol y creo que me he perdido. ¿Podrías decirme como se sale de este bosque?

-Hola, yo Eugenio. Sí, claro ya te acompaño. Ya me iba a casa.

El muchacho se levantó sacudiendo su pantalón verde oliva. Era alto y delgado, pero su cuerpo era el de un deportista. Al instante Marisol sintió que se ruborizaba, era muy guapo, pensó y algo en su interior comenzó a agitarse.

-Iremos por este camino, debes ir tú delante y seguir todo recto, yo iré detrás por si das un traspiés ,el terreno está mojado y la montaña es muy traicionera- Le recomendó Eugenio

-De acuerdo, pero no sé si será buena idea.
-Lo es ,hazme caso y camina verás que pronto estamos en casa.

Marisol dubitativa siguió su consejo. Avanzaba sin poder evitar que en algunos momentos su indecisión la hiciera detenerse bruscamente para preguntarle si iba bien. Entonces Eugenio tropezaba con ella, inclinaba sus caderas hacia delante de manera que su sexo rozara el culo disimuladamente. Al principio Marisol quiso objetar, pero el chico le gustaba y comenzaba a subirle el libido, lo deseaba. Las paradas comenzaron a ser intencionadas, en cada una esperaba la embestida directa de él y el consiguiente frote lascivo de su órgano sexual endurecido contra su trasero.

Eugenio perspicazmente cambió de parecer y fue adentrándose de nuevo en el follaje espeso del bosque, estaba claro que ella quería algo más y decidió jugársela.

Llevaban treinta minutos caminando cuando Marisol algo inquieta por ver que de nuevo descendían hacia abajo le preguntó.

-Seguro que es por aquí? Creo que volvemos a entrarnos en el bosque.
-Tranquila casi estamos en el lugar.
-¿En qué lugar?
-En uno que no vas a olvidar.

Ella lo miró a los ojos intentando descubrir sus intenciones, vio el deseo y la pícara sonrisa dibujada en su rostro. Seducida por una curiosidad voluptuosa se extrañó de su sumisión pero consintió en seguirle el juego .

A los cinco minutos llegaron a un claro en la espesura de aquella selva de árboles enormes. Era un espacio de unos cinco metros, el suelo estaba cubierto de hojas, era una cama mullida con un olor especial. Se habían acumulado en unas pocas semanas coincidiendo con el otoño. Los árboles estaban agrupados formando el pequeño círculo. Altos y cubiertos de follaje aún, solo unas pocas hojas habían perdido, dando una intimidad especial al lugar.

Eugenio de repente la agarró por los hombros y la detuvo inesperadamente. Su boca le susurró al oído “ aquí es donde vamos a disfrutar, cariño” con una voz insinuante, aterciopelada muy varonil, mientras clavaba su pene tieso de nuevo en su trasero, acompañándolo de un movimiento de caderas de sube y baja y besando delicadamente su cuello.

Marisol soltó un suspiro contenido durante todo el trayecto. Sus bragas estaban empapadas. Había conseguido seducirla. Lo apartó un segundo para dejar la mochila sobre el suelo, él la emuló.
Se miraron a los ojos devorándose. De nuevo el la agarró y la volvió de espaldas a él. Repitiendo el restriegue de su sexo contra su culo.

-Tienes un culo precioso, me pone cachondo.
-Y tu un pene que debe ser la ostia, por como se clava.

Se besaron Ella lo deseaba ardientemente y aunque quería revelarse contra lo que estaba ocurriendo, su cuerpo estaba entregado a la lujuria ya no la obedecía. Él entonces se agarró sus pechos con fuerza y siguió restregándose contre su culo en una inclinación de sube y baja, semi flexionando sus rodillas. Olía su pelo y besaba su cuello con delicadeza.

-Quiero más. Voy a quitarte la ropa y será la experiencia más inolvidable de tu vida. -Le dijo mientras comenzaba a desnudarla sin mirarla a los ojos, desde la misma posición y por detrás.

Ella consintió sin decir nada, estaba en otra dimensión erotizada hasta la médula por sus manos.

Cuando la despojó de su ropa la giró para verla de frente por primera vez. Su cuerpo era hermoso. Suaves pechos con pezones oscuros endurecidos y un pubis triangular con un bellu oscuro recortado.

La miró a los ojos para descubrir sus ganas de ser follada. Separó con una de sus manos la entrepierna para ver que su vulva dejaba correr el lubricante vaginal casero por entre sus piernas. Eugenio sonrió al descubrirlo, la tenía mucho más excitada de lo que pensaba y fue entonces cuando separó sus piernas, dejándola en posición de tijera. Masajeó con sus dedos el clítoris e inmediatamente se agachó para chupar con su lengua el sexo húmedo.

Lamía con fuerza, mordisqueando el clítoris y introduciendo su lengua hasta el fondo de la vagina, ella gritaba de placer. Sus manos permanecían agarradas a sus pechos, pellizcándolos sutilmente. Ella jadeaba al borde del orgasmo cuando él utilizó las manos para abrir bien sus labios vaginales. Quería ver y recibir los jugos directamente en su boca. Lengüeteaba desde su clítoris hasta el ano. Le encantaba chupar todo su sexo.

Marisol tras alcanzar un estrepitoso orgasmo que la hizo estremecerse espasmódicamente, pensó que así debía sentirse alguien por un rayo de placer sublime, le sujetó la cabeza entre sus manos delicadamente para detenerlo.

- Es suficiente amor, ahora me toca darte algo a ti

Él asintió y se levantó sorprendido. “Vaya le gusta tener iniciativa, la dejaremos actuar”, pensó. Ella desnuda comenzó a bailar una música que sólo sonaba en su cabeza. Eugenio la veía bailar y contonear sus caderas excitándole aún más, mientras seguía frotando su culo contra su pene. Bajaba hasta sus rodillas y volvía a su ascender frotando su cuerpo desnudo contra él.

Al rato el baile terminó y lo fue desnudando lentamente, besando cada parte de su piel desnuda. Cuando sacó su pene del boxer pudo ver que estaba húmedo, el líquido preseminal se había derramado.
Al descubrir el glande absorbió el líquido que emanaba con su boca. Pasó su lengua por sus testículos y sus ingles. Su cabeza iba de atrás a delante, su boca trabajaba hábilmente succionando el miembro, lo tragaba hasta que dejaba de respirar, sus manos acompañaban agitándolo para aumentar aún más su excitación.

- Para, estoy preparado, para que no aguanto más- Le ordenó repentinamente Eugenio-
Ella lo miró desde abajo y solicita obedeció.

-Dime Marisol ¿Te gusta el sexo fuerte?
-Ahhjjj! Pues no lo sé, no lo he probado.

Eugenio se quedó atónito ante la respuesta, la notaba muy experta para no saber distinguir entre el sexo duro y el sensual, así que ideó una mezcla de ambos. Le situó sobre sus rodillas y palmas, simulando la posición de una perra. Volvió a arrodillarse detrás de ella para lamer de nuevo su clítoris hasta el ano, metió un dedo en la vagina para que se relajara, preparándola para la introducción de su polla. De repente le metió todo su miembro hasta chocar con el cuello del útero, ella exhalo un suspiro de placer y dolor. Comenzó a embestirla con fuerza. Ella gemía presa de sensaciones desconocidas, se alternaba un placer inmenso y un pequeño brote de dolor. Aquello comenzó a gustarle, era un sexo distinto.

Eugenio no se olvidó mientras la poseía de su segundo agujero . Sus dedos índice y anular la penetraban simultáneamente preparando el terreno. Ella no se daba cuenta de esa doble penetración, era perfecto.
Entonces decidió variar la posición, la reclinó sobre las hojas del bosque lateralmente haciéndola levantar la pierna hacia arriba, separó sus cachetes y se la volvió a meter de un solo golpe pero esta vez por su ano, ella gritó de dolor

Fue entonces cuando la sujetó con su brazo. Ella trataba de cerrar las piernas, con la otra mano el volvió a levantársela. La fue calmando con besos dulces apasionados y susurros mientras su mano frotaba su clítoris magistralmente.

-Dejate llevar, te va a gustar.
-Pero duele muchísimo,¡ déjame ya!
-Será un momento en dos segundos te gustará tanto que me pedirás que te de bien fuerte, confía en mí. Relájate y verás como es verdad.

Marisol conteniendo sus ganas de llorar, se dejó poseer por la furia salvaje de Eugenio que la penetraba brutalmente. A los pocos minutos sintió que el dolor desaparecía, todo su cuerpo de nuevo se convulsionaba por el placer. Jadeaba como una loba.. Sentía el pene tocando su vagina por la pared anal. Le gustaba. A la vez el placer aumentaba porque Eugenio seguía agitando su clítoris. Fue fantástica la experiencia. Tuvo varios orgasmos sin saber precisar que órgano interior lo causó.

Disfrutaron en esa posición casi una hora, descansando unos minutos y volviendo a empezar.

Al terminar comenzaba a anochecer, debían darse prisa, se vistieron rápidamente y rumbo a casa. Por el camino para entablar conversación Eugenio le preguntó el motivo que la llevó a adentrarse en el bosque sola y sin fijarse en nada.

-Un cabreo, con mi madre.
-Vaya espero que se haya pasado.¿Verdad? -Le preguntó irónicamente Eugenio.
-Claro, es la primera vez que disfruto de una discusión con una pasión salvaje y sin dejarlo pensar lo besó atornillándole la lengua en su boca. Y espero quedar más ...

-No lo dudes Marisol, estaré aquí siempre que necesites relajarte. Y devolviéndose una mirada de complicad, caminaron juntos hasta la salida del bosque.

Fin

martes, 16 de septiembre de 2008

Espuma y melaza

Cúbreme con saliva
apuntala mi piel con
el jugo de tu boca.

Lame, suave, lame
aviva la uva madura.

Bebe sin demora el
elixir secreto que
elabora fresco sabe
a lágrimas y sangre.

Roza mis cumbres tiesas
toca, lame, esponjas
vuelve a bajar a la v
entre mis piernas estás.

Hazme olvidar mi vida
llena de desdichas cura
mi alma con tus juegos.

Conecta tus dedos a
mi fragua y siente
la electricidad que
que desatas en ella.

Deseo de tu carne
tensa, sudorosa , encabritada.

¡Ah! Grito sin voluntad
reviento con tu lengua
varada en mi cueva.

No hay respiro para mí
sonríes de gozo al lograr
uno , dos, tres y más noto
nacer un río sin cauce.

Entras valiente a la cueva
acaudalada, erecto resbalas
por el jugo salado, paras.

De nuevo grito y bailas
tus caderas dibujan círculos
sagrados ancestrales, eterna
unión de l os amantes.

Somos dos anillos que chocan en la
tormenta, en un mar de azúcar y menta
rompen las olas de esperma copuladas.

Te dejo descansar una
vez más espero que
revivas tu poder de
electrocutar mi oreja.

Vuelve, retoma, pasa
a mi copa oscura rosada
de nuevo se enrosca tu
vigorosa sierpe alzada.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Entre cinco lunas y seis soles



Cinco lunas ardientes queman
mi cuerpo que retoza lujurioso
en tu almíbar de mieles y azúcar.

Seis soles renacen cuando mimas
mi piel solitaria ávida de caricias
tus dedos irradian un solaz arco iris.

En el cama fusiono soles y lunas
son de plata y oro, son noches y días
son cristales limpios sin oquedad.

Las horas devoramos sin hastío
no tienen agujas ni dolor, todo lo
vemos del color azul cielo cuidamos
nuestros delicados flanes de ilusión.

¿Recuperé tu amor?
Dime, dímelo ¡oh!

Trece fueron los años que vivimos a
destiempo, como un motor atascado
batallando palabras amargas, derramando
el odio y obviando los buenos momentos.

¡Júralo! ¿De nuevo me amas?
Dime, dímelo ¡ay muero ilusionada!

De nuevo mi piel se baña de sudor y mi
caldera se enciende en la fragua de tu calor.

Aprendimos la lección, nada sin amor
conocemos nuestros errores y aceptamos
que no somos diferentes, sólo dos esponjas
unidas por una pasión de amar por amor.

¡Dime, dime, que me quieres!
Cien veces al día, dos más seguidas.

Bésame sin partitura , sólo bésame
y remátame con abrazos sin guión.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Floria entre los álamos blancos


Estaba impaciente por arribar al lugar. Se había apuntado a una ruta de senderismo programada por la Facultad, sólo porque en una conversación Armando le había dicho a un amigo que por teléfono. Corrió el riesgo de equivocarse, pero era la única manera de estar cerca de él. Ya ganaba una mini vacaciones alejada de la ciudad y del mundo estresado . A Floria no le gustaba el campo, los bichos la enfermaban pero estaba decidida.

Era la oportunidad perfecta para acercarse y al fin hablar con él. Armando estudiaba biología, estaba en cuarto curso. Tenía 22 años y un cuerpo muy bien formado se notaba que hacía deporte.

Era moreno, ojos negros soñadores, complexión delgada. Medía 1’84 cm. Y pesaba 78 Kg. Tenía una debilidad por las chicas y le llovían proposiciones Incluso se rumoreaba que hasta sus profesoras querían quedar para hablar fuera de los horarios de clase. La razón era siempre la misma: sexo. Era un amante perfecto.

Floria era una mujer de 21 años, muy guapa pero nada presumida, solía vestir de una manera poco seductora, no le gustaba tener muchos hombres detrás. Medía 1’70 cm. y pesaba 70 Kg. Era de complexión fuerte. La gimnasia le había hecho desarrollar una espalda ancha., piernas fuertes y carnes prietas. Sus ojos eran de color miel y su pelo rubio oscuro. Era de piel muy blanca, trataba por todos los medios que el sol no le diera, ya que las pecas se multiplicaban como los peces cosa que la fastidiaba y sin embargo era una de las cosas que más le gustaban a los chicos.

Al intentar indagar sobre Armando las otras chicas le habían recomendado que se olvidara de él, no era bueno como pareja y sus prácticas sexuales eran muy apabullantes, no tenía límites en su voluptuosidad. Era un chico peligroso, atractivo y simpático que solía someter a las chicas a su voluntad y capricho, todas hacían lo que él quería, una vez que caían en sus garras eran sumisas y fogosas. Todas usaban un lenguaje cariñoso y especial diseñado para él, se notaba que babeaban, lleno de risitas y gestos insinuantes, cosa que aún suscitaba más interés morboso en Floria.

Llegó incluso a vigilarlo en sus conquistas. No tenía predilección por ninguna, las prefería con la boca grande y bonitos dientes. Todas las estaturas y colores de pelo le iban. Se le pasó por alto el detalle de que las de ojos grandes y expresivos eran sus favoritas . ¿Qué les dará? No lo entiendo, tampoco es para tanto se decía. Sin embargo cada vez estaba más deseosa de hacer el amor con él y eso que nunca habían hablado.

Por suerte para ella al descender del autobús vio que los participantes eran pocos, unos veinte. Armando había ido solo en su propio coche, un renault clio rojo seminuevo. Era perfecto. Tímidamente se fue acercando a él, lo miraba tiernamente de soslayo, fue entonces cuando el guía los acompañó al albergue. Durante el trayecto, ella consiguió ponerse a su lado, caminaban de dos en dos. Floria inició una conversación presentándose, le dijo que lo conocía de vista de la universidad y que se había llevado una sorpresa al verlo allí. Él la miró muy serio estudiando su rostro, percibió cierto nerviosismo, estaba claro que estaba allí por él y soltó una carcajada.

- Yo también te conozco, te he visto detrás de mis pantalones un par de meses, no esperaba menos de ti. Mañana te quiero a mi lado en la ruta por la montaña. Ponte tu prenda de ropa interior más sexy y te daré una sesión de sexo que no olvidarás en tu vida.

Por suerte habían llegado al albergue. Floria le volvió la espalda con indignación y avergonzada se fue a su dormitorio. No pudo pegar ojo en toda la noche. Llevaba meses imaginándose a Armando realizándole sus fantasías sexuales más secretas y ahora él en una mirada la había descubierto, dejándola desnuda. “El es un cazador, tonta, a ver que te creías, se daría cuenta rápido que estás super enamorada de él” . El ardor de aquellas palabras la dejaron tremendamente excitada. Tuvo que aliviarse el deseo masturbándose varias veces esa noche, sin el libídine descendiera lo más mínimo.

Al despertar a eso de las seis hizo lo que Armando le recomendó y su puso unas bragas de tul rojas, con bordados florales a juego con un sostén.. Era como ir desnuda ya que se veía a través de la fina gasa todos sus órganos sexuales. Solo embellecían , eran prendas finas de lencería erótica. La ropa que eligió para la ruta de senderismo fue o un pantalón corto de color verde combinado con una camiseta verde lima, zapatillas de deporte y una mochila para el agua.

El guía quedó en recogerlos sobre las siete. Armando vestía un pantalón largo color ceniza, botas de trekking, camiseta roja y una mochila también para el agua.

De nuevo formaron parejas para ascender a la montaña, la idea era evitar perderse. Armando se puso inmediatamente al lado de Floria. Llevaban dos horas caminando cuando pararon para almorzar en un claro. Había e un río y a ambos lados de su cauce, crecían frondosos álamos blancos. Eran árboles que requerían mucha luz y agua.

-Ven por aquí que quiero enseñarte una cosa- le susurró Armando alejándola del grupo.

Floria le siguió titubeando. No lo conocía y se imaginaba sus intenciones. Se sentía halagada por ello y guiada por su instinto sexual, evaporó de su mente los malos pensamientos. Fue con él como hechizada por su influjo, lo amaba, no había duda, estaba a su merced.

Se adentraron en un frondoso bosque de álamos blancos lo suficiente para estar solos. Armando inspeccionó el terreno, era ideal. Era imposible ser descubiertos, estaban rodeados de enormes árboles y las pisadas se oían a lo lejos.

-Quiero que te apoyes contra ese álamo y cierres los ojos. No debes de hacer nada salvo dejarte llevar. Verás como entras en el Cielo sin ser un ángel, no te arrepentirás.

Ella le miró a los ojos, confiaba en él, así que le hizo caso. El se puso contra su espalda abrazándola sutilmente, frotaba sus nalgas y todo su cuerpo contra el suyo. Floria comenzó a lubricar .Siguió agarrándose las tetas, ella notaba por encima de la ropa que tenía el miembro erecto. La puso más lujuriosa. Le quitó la camiseta y le sacó los pechos de las cazuelas, sin quitarle el sujetador, los acarició estrujándolos entre sus manos y fue directo a bajarle el pantalón. Al ver su hermoso culo grande, redondo cubierto por esas bragas de tul rojas, enloqueció de gozo.

- Precioso culo, no me lo esperaba así. Esas bragas de tul rojas son un sueño, no pienso quitártelas te follare con ellas. Le susurró Armando a oído mordisqueándole la oreja.

- Lo estoy deseando Armando quiero sentir tu verga penetrándome muy adentro, no me quejaré de nada ¡hazlo ya! -Le respondió ella fuera de sí, invadida por una excitación desconocida.

Fue entonces cuando Armando cambió de planes. Era su oportunidad perfecta. Mojó sus dedos anular e índice con saliva y comenzó a manipular su zona erógena: vulva, vagina y ano. Ella lubricaba incesantemente, Armando aprovechaba ese lubricante natural para introducirlo con la otra mano en el conducto anal. Era tanta la excitación y goce de Floria que no se daba cuenta que la estaba penetrando con los dedos por los dos lados, no tenía mucha experiencia en el sexo. Ella estaba perpendicular al árbol, apoyando sus brazos sobre el, de espaldas a su amante, no veía nada de lo que le estaba haciendo.

Al aumentar los jadeos de Florida el estaba preparado, había agitado su pene y estaba tieso y duro, Desenfundó el condón y se lo puso. Bajó la cabeza de ella aún más situándola entre sus dos brazos,. La intención era elevar su culo. Fue entonces cuando Florida sintió que la estaba penetrando analmente.

-Por ahí no, me gusta. -Intentó protestar, algo indignada-

-Calla, prometiste dejarte llevar. Conmigo te gustará, no cierres las piernas y relájate. entraré poco a poco y en dos minutos apenas te darás cuentas en que agujero estoy.

Floria comenzaba a arrepentirse. Esto era demasiado, estaba sola entre los álamos blancos y un desconocido la estaba follando por un sitio que no le gustaba, su estupidez la había traicionado. Se lo había puesto en bandeja. Así que cayó avergonzada y relajó su trasero, al menos así le dolería menos.

A los pocos minutos Armando la penetraba completamente una y otra vez. Ella ya no se quejaba la sensación primera de dolor comenzaba a remitir comenzaba a sentir placer. Además Armando acariciaba mientras la penetraba su vulva y vagina. Los dedos entraban suaves en su vagina agitándola enérgicamente.

- Ahh estoy a punto de correrme , gritó Floría sin poderse contener. ‘Que gusto voy a morir! No pares por nada ni disminuyas el ritmo ¡me muero!

-No grites tanto o vendrán buscarnos, este es el primero de tres.

Y así fue. Uno tras otro le llegaron los orgasmos mientras Armando la seguía penetrando con un ritmo frenético. Ni siguiera notaba que estuviera en su culo. Floría estaba alcanzando los mejores orgasmos de su vida.

Al terminar, se apoyaron un poco en el árbol para recuperarse, estaban sudorosos y agotados. Regresaron al grupo sin que nadie notara nada.

Florida no volvió a dirigirle la palabra en todo el camino de regreso al albergue. En cierto modo se sentía defraudada. Sólo fue una más para aquel devorador de mujeres.

No quiso darle una oportunidad más para poseerla, no quería guardar más recuerdos con él. Por la noche en el albergue escuchó los gritos lujuriosos de alguna fiesta privada de índole sexual . A la mañana siguiente todo el grupo comentaba que Armando había organizado un trío con dos chicas del grupo en una habitación.

-Es un cerdo insaciable. Masculló su rabia mientras se subía al autobús.

A lo pocos días se lo encontró de frente por uno de los enormes pasillos de la universidad, no pudo esconderse y al llegar a su altura el le musitó:

-No estés enfadada mujer, me apeteció y te hice disfrutar verdad? Pues ya está. Cuando quieras te haré el mejor cunnilingus que hayas probado para compensarte.

-Que cara tienes¿ que te hace pensar que voy a querer acostarme contigo ?

Ambos se escrutaron con sagacidad en el silencio. Acabaron sonriéndose por lo cómico del asunto. Se besaron. Armando bajó la cremallera de su pantalón y comenzó a palpar su sexo.

-¿Qué haces pueden vernos? Déjame, ya tendremos tiempo.

-Asegurarme de que estás húmeda, estoy deseando sorber la miel de tu panal. Por cierto, aquella noche en el albergue no hubo trío. Bebimos y comenzamos los tres a quitarnos la ropa. No estaban mal. Pero decidí presenciar un lésbico mientras me masturbaba pensando en ti. Estoy enamorado, tu culo causó estragos en mi vida.

Florida se quedó boquiabierta por la confesión. Estaba feliz. Le esperaba una sesión de sexo oral sublime



Fin