domingo, 31 de julio de 2016

Ejercicio de relajación creativo



Es importante aprender "a ver" no sólo a "mirar". Para ello es importante olvidarte de tus problemas y recogerte en el silencio. Guarda para esos momentos las cosas que desechamos normalmente por ser inservibles a nuestros ojos.

"Se va el mal humor, la ansiedad, las ideas obsesivas y la rabia"

Tapas de botes de cristal (para convertirlas en marco para fotos) cajas de cartón de huevos, rollos de cartón (papel higiénico) tapas de plástico de las botellas que compras...

Ten una caja de témperas, unas cartulinas, pegamento, cartón  y ¡mucha imaginación!

Déjate llevar por lo que veas y te apetezca hacer. Juega con tus hijos o solo.

Es algo creativo, relajante, familiar y de resultados sorpendentes. Merece la pena apagar el televisor, olvidarte de todo y abstraerte en el presente creativo.

La paz, el equilibrio, el estado de concentración será un momento que recordarás durante toda la semana al ver lo que has logrado hacer.

Tapas de envases de mermelada, tomate etc. Se dibuja sobre una base de cartón. Se recorta con un cuter y se elije una foto que encaje. Luego se pone sobre la pared a modo de marco de fotos.







La serpiente de la paciencia: Construida con figuras hechas a partir de cartulina, ojos, botones, cilindros de cartón, hueveras. Un cordel de algodón.a







viernes, 29 de julio de 2016

Creando juguetes con cilindros de cartón y envoltorios de plástico



Os propongo un juego. Guardar los cilindros de papel cartón que tienen los rollos de papel higiénico. Dibujar caras, figuras por los dos lados, os dejo que os lleve vuestro estado de ánimo y creatividad. Pintarlos con pinturas etc. 

Luego doblar la parte de arriba con el dedo pulgar de cada extremo y la parte de abajo para convertirlos en una cajita. Podéis meter pequeños juguetes, globos etc. Los niños pequeños se sentirán maravillados al escuchar el sonido de sonajero.

Si son bebés precintar ambos lados para que no ocurran accidentes y si ya comprenden que no deben meterse las cosas en la boca, pues a ¡jugar!

También podéis meter caramelos, gominolas etc.

Las envueltas de los huevos Kinder, también pueden ser recicladas. Su parte interior es blanca, pintar caras y que les sirvan para crear historias.

Espero que juguéis a ser pequeños y disfrutéis de la apasionante aventura de construir pequeñas cosas para entretener a los más pequeños.




jueves, 28 de julio de 2016

El acoso y persecución a Maria Frisa






Este es el libro objeto de la polémica. Según los que lo han leído promueve el “bullying y el machismo” por lo cual han exigido la retirada inmediata de la venta a la editorial Alfaguara.

La editorial ha cerrado filas en torno a la autora y se ha negado, puesto que ha sido escrito en clave de humor e ironía, no como libro de autoayuda sino como mero divertimiento para un adolescente.

No estaría hablando de Maria Frisa ni tampoco la hubiera conocido si no hubiera detectado un claro efecto de “bullying” sobre ella.

Está afectada profundamente y confundida con lo que ha sucedido. Lo sé porque he intercambiado unos mensajes con ella, aún sin conocerla.

Estamos intentando proteger a nuestros hijos del “bullying” ¿Y qué hacemos cuando algo no nos gusta? Perseguirlo, acosarlo, eliminarlo a base de insultos, amenazas, coacciones etc.

Esta educación es la que se ve en las aulas. La mano de unos padres agresivos sin formar que actúan con violencia contra todo aquello que no les gusta o no toleran.

El tema del bullying es un tema complejo. Nace de la inflexibilidad de aceptar personas que piensen, actuen, sean, o nazcan de manera diferente a nosotros mismos. Si nuestros hijos ven, perciben que somos intransigentes serán de la misma manera con aquellas personas que no se les parezcan.


Esta reflexión la comparto porque empiezo a comprender las bases del “bullying”. Lo veo en los parques, escuelas y cualquier lugar donde alguien diferente intente ser aceptado.

domingo, 24 de julio de 2016

Ali Bullying, el acosador





Aly bullying, El Acosador

Como no conocerte en esta presentación que haces al mundo con un hecho tan macabro e injustificado que no comparto. Pasarás a ser El asesino de Munich, el verdugo al que temer...

Sin embargo me pierdo en esos ojos Aly, lo he visto demasiadas veces. ¿Quieres que te descubra la contradicción de reír y llorar a la vez? Unos ojos que almacenan sufrimiento en silencio. Una inmadurez sedienta de venganza, que tristemente solo has camino en esta vida hasta tu fatal desenlace. No querías que se notara en la realidad de otros lo profundamente afectado que estabas, así los combatías. Haciendo parecer que lo aguantabas...

Así dejaste de crecer para ser un chico solitario que sufre y se alimenta viendo sufrir. Porque te gustaba ver caer a los que hacían daño. En ese momento toda tu mente disfrutaba, ante la sangre derramada de los que viven bien en sus vidas perfectas y nada saben de ser sistemáticamente ACOSADO.

Sí, eras alemán y has muerto como alemán, que nadie se atreva a asociarte con terroristas islámicos porque tu comportamiento, nació, creció y se desarrolló con la semilla del odio que otros plantaron en tu corazón. Haciéndote insensible al sufrimiento ajeno, fue una etapa donde la ira vengativa penetrante, oscura y sibilante te adujo bajo el impulso de querer saciar tu sed de sangre, a precio de tu propia vida.

Te mataron lentamente. En aquella adolescencia quizás efervescente donde buscabas encajar. Te mataron entonces, sin balas, pero nadie lo percibió como un crimen, porque podías caminar, reír y parecer ¡vivo! Te encerraron entre los muros del desprecio, la humillación para no sentirte más que un trozo de persona a la que le podían hacer de todo por ser de otro país.

Que se sienten contigo en el banquillo de asesino aquellos que permitieron, cobijaron, se divirtieron e incluso justificaron todo el daño que te hacían, para que te fueras, debías aprender que ese no era tu país.
Si hubiera habido una persona fuerte que hubiera luchado por ti, Ali, no serías el asesino de Munich.

Sin duda te recordaran con odio, rencor, miedo e incluso advertencia. ¿Se salvarán otros Ali que están siendo acosados por el mismo motivo? ¿O acaso te verán como un héroe al que imitar? No lo hiciste bien, ahora cuando madures allá donde estés, lograrás comprenderlo.

Atraes aquello en lo que te conviertes. Odiabas a tus acosadores. Les deseaste la Muerte... no vivías sino para convertirte en su peor pesadilla ¿Y? Tras realizar el acto fatal de asesinar a sangre fría...¿Te sentiste alegre o desesperado?

No te liberó la sangre que derramaste de otros. Más bien te dolió ver en lo que te habías convertido. En cómo habías ensuciado tu nombre, arrastrado a tu familia y avergonzado a la sociedad.

“Ali no merece vivir, no quiere vivir y va a morir por ser un acosador”se lo dejaste claro al mundo. Ni tú te soportabas viéndote en lo que te habías convertido.

Descansa en paz querido niño lejos de la pena, rencor, odio, desesperación. Yo te comprendo y sé porqué lo hiciste, ojalá hubiera estado allí para hablar sobre las muchas cosas que te perdiste, por negarte a crecer y dejar que otros te dejaran pensar que no valías nada. A veces hay que encontrar el camino lejos de lo que los demás quieran hacer para ti.

Te rescato del olvido. En nombre de todos los niños, adolescentes acosados. ¡Basta ya! ¡Dejad de mirar para otro lado!

Si tu hijo acosa, no le grites, comprende que quizás hace lo que tú le trasmites. Deja de perseguirle y quiérelo con amor.

Si tu hijo es el acosado, dale fuerza. No permitas que crea que merece cada golpe por ser como sea. Siempre habrá quién pueda soportarlo, amarlo, quererlo y respetarlo. Siembra el amor incondicional en él, tenga los defectos que tenga, sólo te tiene a ti, no seas juez y tampoco verdugo.

Se puede cambiar una sociedad con el ejemplo. Nada de juicios. Las cosas han sucedido así y cada cual pudo elegir...Me duele que Ali Bullying, eligiera el fin y el odio.

El que sembró en su corazón y el que ha arraigado en el corazón de otros.

-Fin-

viernes, 22 de julio de 2016

Fermín y la homosexualidad



Fermín se asustó ante el hecho de desear jugar más con las muñecas de Tamara, que con sus propios juguetes, si hubiera podido se habría escondido una, para seguir vistiéndolas, peinándolas y besándolas en casa, a escondidas. ¡Eran tan bonitas!

Un día se encontraba jugando en el parque, habían llevado una balón de fútbol, coches y dinosaurios. Pronto otros niños se sintieron atraídos por sus juguetes y él los prestó hipnotizado. Era presa de una excitación desconocida, tenía que agradar a aquellos niños tan guapos, aún a consta de quedarse sin juguetes. Mientras los observaba se frotaba las manos, a veces se acercaba para mirarlos más cerca, su cara reflejaba una sonrisa confiada, se sentía feliz y lleno de amor.

Tamara su amiga, entonces se quedaba sola con sus muñecas dando papillas y biberones en cuando aparecían los amigos de Fermín. A ella le gustaba mucho estar con él, era muy amable y participativo ya que la seguía a todas horas con los peinados y paseos que le hacían a sus muñecas. Entonces podían expresarse de manera cristalina, tenían cinco años.

La primera vez que un niño le pegó un puñetazo por darle un beso inocente, tenía diez años. Fue un acto involuntario, nacido del corazón, no pudo reprimir el amor que sentía por su compañero de clase. Pero éste lejos de comprender sintió asco y lo despreció para siempre. A partir de entonces, comenzó a aceptar la idea dentro de su cabeza, no se sentía identificado con su sexo, tenía inclinaciones a sentirse atraído por chicos.
Eso era algo horrible, pensó debía cambiar. Y durante un tiempo mantuvo una lucha interna con su yo, de la cual salió muy confundido y frustrado. Porque no podía dejar de ser quién era. Había nacido así y sólo si lo aceptaba, conseguía calmar su corazón.

Cuando Marta su madre, supo el motivo por el cual le habían apaleado entre cinco chicos se asustó. Su hijo era dulce, sensible, comprensivo y muy humano. Pero ¿cómo? ¿homosexual? ¿por qué? No le gustó aceptar aquella verdad. Tuvo que pelear consigo misma para poder ayudar a Fermín a superar aquello. No iba a repremirle, ni justificar el castigo. Pensó que si hubiera besado a una niña seguro que los padres ya estarían diciéndole que con el tiempo acabaría en boda. La sociedad juzga de manera muy diferente los mismos actos, precisamente porque sólo se acepta un comportamiento como el correcto.

Cuando estuvo preparada, pasó a conversar con él. Primero tuvo que dejar una espacio de tiempo para que ella misma no el fuera el juez, puesto que sus palabras podían afectarle de manera brutal. Debía protegerle, ayudarle a crecer en una identidad diferente.

Tras la primera charla sincera que le confirmó la sospecha, tuvo que encontrar el momento de explicárselo a su marido. Los hombres eran más difíciles de convencer; sentían pavor ante la presencia de homosexuales, no los aceptaban ni como amigos. Alejo su marido y padre de Fermín era inflexible.

Escupió, rompió cosas y se echó a llorar como un niño buscando su regazo. Aquello lo había deshecho, jamás pensó que le sucedería a él. Amaba a su hijo y debía aceptar su verdadero ser, en un futuro tendría por pareja a otro hombre. ¿En su casa? Necesitaba tiempo y paciencia para asimilar aquel mal trago. ¿Qué había hecho mal para tener ese castigo?

Mientras el caos emocional rodeaba a toda la familia, suspendida de la realidad, había una persona que se sentía al fin libre y feliz: Fermín. Confesar el fondo de sus sentimientos y buscar el apoyo familiar, había sido una gran decisión. Necesitaba saber que aquellas personas que le conocían y querían no iban a cambiar por que no fuera capaz de amar a las mujeres.

En el núcleo familiar las opiniones se dividieron. Unos pensaban que deberían llevarlo a un psiquiatra a valorar, otros que había algo que no funcionaba bien en su cabeza, sus padres gritaron en conjunto un ¡basta! Que les llegó a modo de alerta. O aceptaban a su hijo tal y como era, o jamás volverían a verlos. Tuvieron que ignorar el hecho y seguir en contacto, pero alejándose cada día más. ¡Era una vergüenza familiar!

Con el paso del tiempo, volvió la calma. Ya no se hablaba de aquello en secreto, se había aceptado y dejado de comentar. Ahora debían enseñarle a esquivar a las personas que no aceptaban su sexualidad. Desde que se supo en el colegio lo de aquel beso, no dejaron de acosarle, escupirle, insultarle y vejarlo en cada ocasión que se presentaba, siempre a escondidas. Tenía que cambiarse solo en el vestuario, ya que ningún padre, aceptaba que un homosexual estuviera cerca de sus hijos.

Lejos de bajar su autoestima Fermín se sentía cada vez más seguro. Le amaban y con ese escudo, salía a batallar cada día fuera de casa. Pasó a resistir ataques visuales de desprecio y rabia, a ser ignorado de manera conjunta en el ambiente escolar por el colectivo de chicos. Por suerte Tamara, su amiga de la infancia, no se separó de él,incluso le defendía. Ella sufría mucho al verlo tan solo, así que convenció a sus amigas para que le hicieran un hueco en el grupo del patio. Las chicas pronto descubrieron un niño diferente al que le tomaron profundo afecto.

Fue así, como protegido entre las chicas dejó de vivir el acoso. Los chicos deseaban que las niñas los aceptaran porque sentían una atracción pre adolescente y ya estaban buscando novias. Así, que tuvieron que dejarle en paz e ignorarle. No querían parecer malos a los ojos de las niñas.

Los años fueron pasando y Fermin aprendió a protegerse. Siempre elegía grupos de mujeres a las que solía fascinar para relacionarse. Era el único chico que siempre conseguía estar rodeado de chicas. Ellas se sentían felices y seguras en su compañía.

Por supuesto, Fermin eligió una profesión que le apasionaba desde la infancia, peluquero. Le encantaba la moda y peinar a las mujeres. Sabía que también podía hacer espectaculares trabajos a hombres, pero ellos jamás acudían a su peluquería a que les tocara un homosexual.

Encontró pareja y fue un hombre feliz. Con capacidad de amar e involucrarse, sabiendo que cada paso que daba fuera del entorno en el que era aceptado era un riesgo para su vida. Las amenazas, golpes, siempre existieron, pero él las ignoraba. Era el pequeño precio que debía pagar para encajar en una sociedad intolerante a que se debía ganar individuo tras individuo. No se sentía orgulloso de su homosexualidad, pero sentía el deber de mostrarse, para cambiar a una sociedad plena de barreras invisibles.

Era una persona amable, servicial, comprometida con los demás llena de amor que demostraba en cada acto, así que el juicio le daba igual. Si daba amor, recibía amor, así de claro.

Siendo honesto e identificándose como homesexual, dejaba camino para liberarse del secreto a otros que como él, no podían cambiar. Eran hombres con la mente de una mujer.

Finalmente, su padre se llegó a sentir orgulloso. Ya no le importaba que tuviera de pareja a un hombre. Toda la gente le quería, era un peluquero de moda, a la que las mujeres respetaban y admiraban por lo bien que las dejaba, era un ser especial, con un corazón grande. ¿Podía esperar más de un hijo?

-Fin-




jueves, 21 de julio de 2016

¿Qué es la codicia?

¿Qué es la codicia?


La codicia es una deseo desmesurado por apoderarse del mayor número de riquezas o cosas materiales. Normalmente debe  cumplirse para que se desarrolle en nosotros, una falta completa de desarrollo emocional para que un ser pueda considerarse que  es enfermo codicioso.

Yo la podría tratar hasta como una patología o una desviación de la conducta del ser humano, sin ser experta en la materia porque conozco el motivo por el cual se desarrolla y conduce al ser que la padece a un abismo existencial, del cual no puede liberarse.

¿Recordáis al desdichado Golum, el hobbit que fue seducido por el poder del anillo? Es un claro ejemplo de codicia.

Las personas codiciosas tienden a desarrollar un ego enfermizo. Sólo importan ellos son conscientes de que viven en una sociedad, pero su deseo de crecer rápidamente a cualquier precio los ciega.

No saben nada del control emocional. Son manipulativos, mentirosos, egoístas y tienen una seducción natural muy desarrollada para parecer encantadores, amables y hasta dispuestos a ayudar. Pero es parte de su planificación mental, si la victima posee bienes que “codician” harán todo lo posible, hasta convertirse en sus esclavos con tal de ser el elegido para que dicha persona en un momento dado les ceda de buena voluntad sus bienes.

Otro tipo de codiciosos son los que actúan mediante engaño. No tienen escrúpulos porque sólo les importa ganar siempre y su preciado tesoro les recompensa del daño ocasionado.

Puedo asegurar que las personas codiciosas son una enfermedad para la sociedad, porque la corrompen hasta que nadie confía en nadie. Podría ser un reflejo de lo que estamos viviendo en este momento.

Las personas nos preocupamos mucho por la educación y el espíritu competitivo que nos lleva a pensar y subir de escalones, porque no hay oportunidades para todos. MENTIRA.

Hay miles de caminos que se abren para conseguir llegar a donde se desea. Competir es entrar en un mundo sin escrúpulos donde tarde o temprano, seremos eliminados por otro competidor más fuerte.
Desarrollar un sistema emocional fuerte, donde antes de pensar en ti pienses en los demás (empatía) y las consecuencias que tendrán tus actos, te hace ser un ser equilibrado que no cae en el vicio de justificar actos oscuros mediante engaños, siempre lo hacen por alguien, nunca por ellos mismos.

¿Ejemplos? Herencias. Cuando un padre o madre que está enfermo y precisa cuidados. Si es pobre y no tiene recursos tendrá hijos voluntariosos que intentarán cuidarlos con amor, NO HAY INTERÉS QUE ENFERME A LA FAMILIA.

Si ese padre o madre, manipula, coacciona a sus hijos por lo que vayan a heredar...empezará una competencia desleal por ser el elegido. ¿Consecuencias? Entierros donde no asisten unos y sí van otros, desheredación de hijos en beneficio de otros etc. ¿Quién fue la culpable? LA CODICIA.

¿Cómo prevenir la codicia? Siendo sinceros con nosotros mismos. No justifiquéis vuestros actos en nombre de otras personas. El amor se da, se regala y no se hace en nombre de nadie.

Cuando la codicia os domina os pedirá una razón para actuar con esa maldad. “Lo hice para que mi familia pudiera comer”MENTIRA. Tu familia vivía y vivirá después, pudiste elegir otro camino y sin embargo aprovechaste la ocasión que te favorecía para perjudicar a otros...

Desarrollando un sistema emocional fuerte, donde el último seas tú, serás una persona íntegra, sincera y donde vayas las personas que te conozcan sentirán que están ante alguien de Ley, verán seguridad, confianza y alguien que no está dispuesto a dañar por conseguir bienes materiales.

Te doy un arma para ayudarte a vencer, en esta guerra que se libra en tu interior, donde puedes ser un héroe y salir recompensado, o un villano que no tendrá descanso. Cuando la codicia te intente llevar a su terreno pregúntate, ¿Podré vivir sabiendo que hice lo que hice por conseguir ese bien? ¿Disfrutaré de lo que tenga sabiendo que esa cosa cada momento me recordará a quién pertenece?

Si aún así, eres indiferente, es que tu lado emocional está más dañado de lo que me imaginaba, podría no existir en tu interior y estarías muy próximo a la falta de conciencia, o sea ser un auténtico psicópata.

Bueno espero haberte ayudado. Se puede elegir, Intenta crecer por tus propios medios, todo lo que te venga regalado que sea sin intermediación de tu maliciosa voluntad, sino serás presa de la codicia.


Piensa que la codicia es una hambre insaciable, una vez que se desata, jamás podrás parar de alimentarla. Engullirá toda tu vida y apagará toda luz interior. Tú eliges en qué parte quieres caminar. Se feliz.

miércoles, 20 de julio de 2016

La Muerte dulce

La muerte dulce

La muerte, esa dama dulce o cruel que siempre llega a alcanzarnos. ¿Por qué algunas personas tienen una larga vida de sufrimiento y una muerte agónica, plagada de dolores insufribles y otras sin embargo, mueren sin darse cuenta?

La explicación creo haberla alcanzado. Pasamos una vida de sufrimientos, superación, lucha competitividad por acaparar por conseguir, lograr, alcanzar bienes materiales. Cuanto más tengamos más exitosos, más amigos, más admiración más....¡Soledad, tristeza, pérdida de identidad y frustración, además de ira, odio y venganza acumularemos!

¿Cómo es esto posible si es lo que todo ser humano trata de conseguir para alcanzar la felicidad? Porque el precio que tuvimos que pagar nos llenó de negatividad. Así de claro.

Para alcanzar el éxito tuvimos que competir, mentir, engañar, perjudicar, dañar, herir, aprovecharnos de otras personas. ¿Cuántas noches sin dormir? ¿Cuántos remordimientos que tapamos con compras, viajes para compensar?

El secreto de la vida, es estar en paz no con el mundo, que es un conflicto perpetuo, sino con lo que verdaderamente somos y queremos mantener.

Si siembras el amor hacia todo y todos, por más que te hagan traicionen, hieran, engañen, estafen o se aprovechen no cambiarán tu fondo. No devuelves el golpe, no trasmites la corriente de cosas malvadas, no buscas el equilibrio ¿para qué? Si eres feliz como eres.

Mi teoría no está con dioses o religiones, está por encima del éxito o el fracaso, tenga seguidores o no, la comparto porque hay un testigo de que funciona: yo misma.

A veces he debido de luchar contra mi propia codicia y mis ganas de devolver el golpe. Eso me ha llevado a un estado de noches sin dormir y rabia. No soy perfecta. Pero rompo cualquier cadena de negatividad que se cierna sobre mi.

La teoría de la Muerte dulce, se me olvidada. ¿Cómo se alcanza una muerte dulce? Siendo una persona dulce, amorosa, comprensiva y llena de bondad. Las personas que así son se van sin que les duela y siempre tienen muchas personas que tratan de emular sus enseñanzas, como puede ser su bondad infinita.

Me queda mucho por mejorar para alcanzar tal grado de perfección. Pero sé cual es verdadero camino: el que guía al corazón. La mente no hace más que confundirte con sus deseos. No la escuches, no lo vas a hacer por mejorar la vida de nadie. Lo vas a hacer por agrandar tu propio ego, por crecer ficticiamente para repetir el engaño. Perdiéndote en una cadena infinita de mentiras, trampas, donde solo recibirás amenazas, malas palabras, dolor, frustración y sensación de ser un ser despreciable, eso sí con poder.

Quizás hayas sentido curiosidad sobre la Muerte y por eso continuas leyendo ¿Crees que está aquí la receta para librarse de ella? Pregúntate ahora mismo porque la temes. ¿Te respondo? Porque no estás en paz contigo mismo. Ahora que sabemos los dos que nadie te ve ¿Quién eres? ¿Lo sabes? ¿Te gustas? Siento decepcionarte cuando desaparezcas y nadie se acuerde de ti, todo lo que has logrado, aquellas cosas por la que tanto has luchado en perjuicio de otros, habrán desaparecido, serán de otros como tú que se equivocan y eligen un camino de ascensión fácil y cómodo. Donde no le importan los demás.

¿Qué puedes hacer? Pon en marcha una vida nueva. Todos tenemos capacidad de cambio. Tu meta es alcanzar una Muerte dulce, que no te miedo porque es como moverse entre esponjas de paz. ¿No me crees? Bien, observa cuando se va una persona que fue querida y respetada por su bondad infinita, si el mundo no se vuelve a sus pies.

¿Ejemplos? Se me ocurre gente que admiro. Teresa de Calcuta, Vicente Ferrer, Lady Di ( una princesa rica con un corazón noble), Ghandi, Martin Luther King etc.

Estas personas estaban en paz consigo mismas, para ellas la Muerte, no fue más que un período de transición. ¿Te recuerdo la muerte de algunos dictadores? La agónica muerte de Francisco Franco por ejemplo y su larga enfermedad...

Bueno el camino de la luz no está oculto, está en la luz del día, en el respeto a la vida, en la siembra y protección de un árbol, en el cuidado de un hijo sin querer humillar a los hijos de otros, en el amor a tu perro y en respeto y amor a otros perros, en que te importen las personas que no conoces etc.

Busca esa Muerte dulce, es tu meta en esta vida y rodéate de Amor. Recuerda, al final todo se queda aquí. No dejes que tu luz desaparezca.

-Fin-

martes, 19 de julio de 2016

Encajo

Le gustaba abstraerse del aburrimiento que le producía estar en silencio. No lograba comprender como los demás alumnos podían pasar horas escribiendo y leyendo, los miraba y parecían disfrutar con aquello. Sin embargo, el necesitaba sentir y observar la vida, como la de aquel insignificante insecto volador que en ese preciso instante sacudía sus neuronas en un impulso irrefrenable de prestarle toda su atención. Había entrado por la ventana de la clase para liberarle, acudiendo en su auxilio, que contento estaba, dejó de pinchar la goma de borrar que yacía entre un montón de virutas diminutas esparcidas sobre la mesa.

-A ver ¿qué estás mirando? ¿Te parece más interesante una mosca que lo que los demás estamos haciendo?¡Esto es inaguantable!-gritó su malhumorada profesora que no sabía cómo hacerle comprender las normas-Trae tu agenda, le pondré una nota a tu madre para que sepa en qué pasas el tiempo.

Estaba acostumbrado a escuchar cosas así. Solo impactó la primera frase que le resultaba interesante. ¿Qué estás mirando?¿Acaso no lo había pillado? Aquella pregunta era tonta. Así que siguiendo la rutina le llevó la agenda a su mesa, sin apartar la vista de los revoloteos de la mosca, no fuera que se perdiera lo que hacia en ese momento.

No era un alumno molesto. Estaba acostumbrado a vivir solo en aquel entorno lleno de normas que le costaba seguir. No iba a ser un empollón, por más que su madre se empeñara en forzarle a estudiar, estaba interesado en otros temas como el fascinante comportamiento de los insectos en los que nadie solía reparar.

Su extraño comportamiento tenía una explicación: era un síndrome Asperger. Sólo veía con la luz del corazón, la mente no era una buena guía porque muchas veces lo confundía. Era un chico puro sin contaminar, donde la bondad renacía cada día. Peculiar, que no comprendía porqué no lograba controlar su comportamiento, cuando se enfurecía decía y rompía cosas, que luego deseaba tener. Una vez alguien le explicó que su cerebro era como una luz fluorescente que está a punto de fundirse y recibe corriente a diferentes niveles que la hacen titubear, no se apaga pero tampoco puede lucir del todo.

No sabía diferenciar sus estados de ánimo, había que explicarle porque no lograba comprender por qué sentía lo que sentía, le costaba ponerse en la piel de otra persona, pero si recibía una charla sin gritos positiva lograba comprender lo que hacía mal, aunque al día siguiente no pudiera evitar olvidarse y repetir de nuevo el error. No sabía utilizar las herramientas que los demás de manera intuitiva aprendían, ya que no tenía una intuición fiable. Se guiaba por sus deseos del momento y pocas veces pensaba en el de los demás, por lo que el mundo de habilidades sociales para atraer amistades estaba blindado para él. No le importaba demasiado, le apetecía estar solo en muchas ocasiones. Pero en otras cuando intentaba jugar con el grupo era rechazado, ya que él nunca quería participar y los demás ya no lo aceptaban, por la rareza de su comportamiento.

No es que quisiera estar solo, es que no encontraba nadie que quisiera compartir con él su interés por los insectos, así que aquel deseo de ahondarse en el conocimiento de los bichos, lo excluía de actividades deportivas de gran aceptación popular, como jugar al fútbol. Cuando se ponía a hablar de los temas interesantes que le apasionaban, no se daba cuenta que a los pocos minutos el otro niño se aburría y terminaba ignorándole.

Adela su madre, se preguntaba a veces si no debió llevarlo antes a que lo valoraran. Su deficiencia fue diagnosticada tarde, cuando empezó el acoso escolar en su primer año de instituto. Hasta bien entrado el curso no supo nada de que su hijo estaba siendo maltratado de manera habitual por algunos alumnos de su misma clase. La noticia le llegó de manera casual a través de algunos compañeros de colegio que asistían al mismo centro y estaban hartos de ver las tremendas humillaciones que recibía.

Estaba enfadada y decepcionada, había confiado que la seguridad estaba garantizada en los centros educativos. Ingenua, se dijo muy frustrada. Había puesto toda su confianza en aquel equipo de profesores que ahora creaban barreras infranqueables de educación estricta en torno a su hijo.
Cuando un profesor se encuentra con algo que no comprende emite juicios hirientes como “no trabaja lo suficiente, no trae los deberes, no participa, no está atento” ¿Acaso le estaban negando su existencia a un chico porque no comprendían cómo hacerle funcionar? Por supuesto, lo excluían y atacaban sin piedad.

Fue el motivo por el que buscó ayuda psicológica fuera porque allí no estaban para resolver problemas personales. Quería hacerse cargo de la educación de Pedro, pero el sistema no contemplaba esa posibilidad. Así que para no ser denunciada debía obligar a su hijo a asistir a unas clases que no eran para él, ya que no las seguía con interés.

Quizás había sido una madre tan protectora que había dejado sin desarrollar su propia capacidad de defensa. En este punto se equivocaba, jamás tuvo un escudo protector porque no pensaba que lo necesitara.
Pedro era un niño pequeño con una madurez de ocho años rodeado de adolescentes en fase agresiva, peleando por destacar y doblegar a los demás por la fuerza. Cuando el psiquiatra infantil le dio el diagnóstico se sintió horrorizada. ¿Cómo podía permitirse que chicos con esas dificultades especiales de enseñanza asistieran a clases de rendimiento normal, sin recibir ningún apoyo pedagógico? A sabiendas que serían acosados, porque eran demasiado fáciles al no tener capacidad defensiva.

Necesitaba profesores comprensivos, que no se cansaran de repetir las normas cada día. Él seguía rutinas. Y para crearlas había que repetirlas una y otra vez, hasta conseguir fijarlas. Ojalá existiera un equipo de profesores con la capacidad de ver su sufrimiento y su limitación, así podrían avanzar y aprender. Sin embargo recibía órdenes y deberes de docentes que se columpiaban en los estrictos requisitos que habían tenido que pasar para dar clases ya que les exigían ser licenciados en la materia a impartir, aunque no tuvieran dotes para trasmitir los conocimientos adquiridos. Adela pensaba que mucho de aquellos profesores podían ser Asperger, ya que carecían de empatía y su rigidez mental dejaba poco espacio para trasmitir conocimientos.

Mantuvo tres años aquella aventura de enviarlo a un instituto para no avanzar nada. Intentado averiguar a través de sus comportamientos si seguía siendo acosado. Muchas veces llegaba muy enfadado y rompía cosas, suponía que sí, que aquello no iba a parar nunca. Era muy difícil llegar a los sentimientos de Pedro. Confundía la amistad con el abuso y permitía que se pasaran con él sin defenderse. Es más protegía a los abusadores porque le caían bien. Su hijo estaba empezando a aceptar ser castigado en un clima hostil, donde si no se chivaba le pegaban menos y al final le dejaban en paz, siempre que les diera dinero o cosas, debía comprar su seguridad.

Cansada de tropezar con un sistema lleno de excusas, palabras y ninguna solución, decidió sacarlo del centro a la edad de diecisiete años. No había aprendido nada ya que fue pasado de un curso a otro sin que a nadie le importara lo más mínimo. Ellos estaban para dar clases a los que tenían un verdadero interés por aprender, no para estar detrás de los que carecían de autonomía. No le gustaba que a partir de entonces ya no se socializaría, pero no iba a conseguir sacarse los estudios por el sistema normal.

Estaba enfrentada a un sistema educativo que no admitía adaptaciones. Escuchó muchas opiniones hirientes, la peor la de su última tutora que le llegó a decir al chico que le parecía injusto que fuera a sacarse todo el ciclo de la ESO en una prueba. O sea que se lo iban a regalar...

Ningún profesor de los que tuvo, conectó con Pedro. Solían emitir juicios idénticos sobre su insoportable comportamiento. Lo cierto es que se sentían fracasados como docentes ante él que además demostraba conocimientos autodidactas sobre las materias de su interés. A Adela no le importaba, iba a ayudarle a conseguir pasar la prueba, al menos no se quedaría descolgado y sin formación.

Pedro consiguió aprobar la prueba, al fin tendría un reconocimiento a su esfuerzo, la validez del nivel de conocimientos de ESO. Adela buscaba hacerlo encajar dentro de un sistema que no contemplaba discapacidades psíquicas, ya no eran reconocidas de manera permanente por el sistema de salud.

Un síndrome era algo que no tenía cura, siempre se iba a mantener en el individuo que lo sufriera, sin embargo cada tres años debía someterse a las duras pruebas para seguir siendo reconocido como discapacitado. Pedro no aceptaba ser inferior a los demás, su madre no iba a poner un título a algo que ya no importaba. Era mejor que no se supiera, más fácil de encajar. Así que dejó de acudir a los exámenes valorativos para conservar la discapacidad, más que una protección fue una losa.

Adela tuvo que hacer continuos esfuerzos por desaprender lo aprendido para comprender a su hijo. Funcionaba con estrategias. Era tremendamente cabezón y desorganizado. Había que mostrarle un único camino para hacer las cosas dada la inflexibilidad de su mente. Debía aprender a caminar dentro de una sociedad, donde ser diferente excluye.

Por supuesto quitaron la etiqueta de síndrome.¿Para qué si no le valía para nada?Pasó a ser Pedro a secas. Olvidaron los psicólogos, psiquiatras y no tomó en ningún momento medicación alguna. No la necesitaba. Era normal dentro de su comportamiento si se sabía lo que le ocurría.

Un día su madre inventó un juego para aumentar su autoestima. Pedro debía imaginar que estaba una noche oscura en el centro de un lugar primitivo, rodeado de árboles, se escuchaba el agua fluir por la proximidad de un pequeño río, el cielo estaba plagado de estrellas. Había una hoguera con fuego de leña que iluminaba la oscuridad. El aire olía a las intensas fragancias de pinos, romero y lavanda que había en el lugar y tierra mojada, pues había llovido por la tarde.

De repente aparecía una pequeña burbuja de jabón. Al principio le cubría la yema de un dedo. Pero poco a poco, iba engulléndolo hacia su interior. Se sentía seguro y feliz dentro de ella. Luego sintió que comenzaba a volar, aquella pompa enorme de jabón con él dentro, se estaba elevando hasta el cielo. Veía la Tierra lejana mientras se aproximaba al Sol.
Cuando llegó allí, encontró un pequeño hueco en un cráter en el que encajó a la perfección. Iba saltando de hueco en hueco, creciendo en su burbuja hacia un agujero más grande. Tanto se agrandó dentro de su burbuja, que llegó a cubrir al mismo Sol, sin pretenderlo.

Cuando se cansaba de crecer saltaba a la Luna. Estaba fría, oscura y en su burbuja sentía que se hacia pequeño, del tamaño de la punta de un alfiler para encajar también en sus pequeños agujeros. Le divertía ser diminuto por un rato, cuando decidía cambiar saltaba de nuevo al Sol, para crecer y sentirse poderoso.

Tanto disfrutaba del proceso de cambiar de tamaño en su burbuja, que un día ya no necesitó esconderse en los enormes y calientes cráteres del Sol. Creció sin miedo hasta superar el tamaño del Sol y convertirse en un estrella que iluminaba con su propia luz, también era capaz de iluminar la galaxia.

Así eres Pedro.¡Encajas, encajas, encajas! Sigue tu luz, no necesitas que los demás te acepten. Se creador y verás que pronto otros intentarán encajar en tu vida. Aquellos a los que de verdad les importes, te aceptarán y pasarán por alto tus manías. ¡Quiérete, ama a los demás y no veas imposibles! No aceptes que te dejen fuera de la maravillosa aventura de vivir.

El chico abrió los ojos sorprendido ante las palabras de su madre. Tenía muchas manías que otros parecían no soportar, a veces ni su propia familia, pero debía empequeñecer sus defectos y agrandar sus virtudes como era tener un corazón de oro que no se atrevía a juzgar a los demás. Para él todas las personas encajaban.

-Fin-



Veo donde no se ve

Veo donde no se ve

Camino hacia la luz
la mente nubla
persigue la
selva de alambres
pero el corazón
salta y la calla
para decir
ve.

Encuentro belleza en lo invisible
que es ignorado por ser vulgar
la flor silvestre alumbra
el insecto recuerda
quién fui.

El olor impregna el aire puro
de trinos renovados
de gorrión.

El sonido del agua
cruje salvaje
furiosa cae
logra
cambiar, transformar, arrancar
la vida
que tras la tormenta
vuelve a florecer.

El ciclo de vida
comienza
en la muerte
dulce
si la luz
elevó al ser.

La luz me guía
veo lo que no se ve
en esta oscuridad
me lleno de aire
viene del mar
abierto de caracolas
donde no existe
el bien o el mal
y el rencor
se fue.

domingo, 17 de julio de 2016

El corazón del Sol con dibujos de Marcela Busso

El corazón del Sol


Había una vez una solitaria estrella que empezó a tener sentimientos. Disfrutaba haciendo cosas desinteresadas por los demás. La consecuencia de ello fue que generó en su interior gran energía capaz de iluminar  un planeta que le pareció simpático. Notó que en el centro de si misma se formaba un corazón. Ella nada sabía de su imponente forma, hasta que las nubes le susurraron que en la Tierra la llamaban el rey Sol.

Así giraba en torno al planeta atraída por las muchas cosas que hacían sus moradores. Iluminaba por turnos ya que ni el podía estar en todas partes. Cuando desaparecía el cielo se oscurecía y llegaba la noche. Así pasó muchos años hasta que un día descubrió que su corazón comenzaba a fallar. Había dado mucho calor sin descanso y estaba agotada. Las nubes que eran tiernas y delicadas, rompieron a llorar desconsoladas inundando la Tierra de agua, los colores del arco iris se formaron para hacerlas olvidar el sufrimiento ante la inminente muerte del Sol.


Los sapos y ranas saltaban y chapoteaban alegres en el río, aplaudían a las nubes pidiendo más agua cuando agudizando un poco el oído supieron del angustioso problema. Como eran luchadores y tenían habilidades para superar pruebas, hicieron una asamblea. En ella convocaron a todos los habitantes del río y tras debatir un rato, encontraron la forma de ayudar al Sol.
A los cangrejos del río de fuertes tenazas, les fue encargado remover las arenas del lecho para hallar las pequeñas pepitas de oro. Las ranas, sapos y peces las tomarían en la boca acercándolas a la orilla.

Una vez allí, las hormigas que habían cortado grandes hojas se encargaron de rellenarlas. Las arañas tejedoras las envolvieron en paquetes sellados. Las ardillas esperaban impacientes el momento de coger los bultos del tamaño de una nuez entre sus dientes para llevarlas a la cabaña del bosque donde vivía un relojero.




Una vez allí, tocaron a la puerta golpeando con los paquetes. Salió un malhumorado hombre que al verlas, se quedó extrañado.

-Señor relojero, necesitamos su ayuda, tiene que construir un nuevo corazón de oro para el Sol-dijo la portavoz de las mismas.
-Eso es una estupidez, el Sol no precisa de semejante cosa.-replicó enfadado porque pensaba que le estaban gastando una broma.
-Mírelo bien y verá que luce poco. Está enfermo. ¡Debe creerlo! Suplicaron con lágrimas los animales reunidos en espera de una respuesta.

Moisés al ver llorar a las ranas, sapos, cangrejos, hormigas y ardillas con tanta tristeza, se sintió contagiado por la pena. No podía negarse, además sería una oportunidad de crear un corazón de oro. Tras desenvolver una hoja apreció el grado de  pureza de las pepitas. Nunca en sus años de profesión vio unas tan bellas y relucientes.

Estuvo trabajando ilusionado toda la noche. Cuando se asomaba para ver si aquellos animalillos seguían allí, el brillo de sus ojos atentos en la oscuridad le respondían. Desde afuera se escucharon los golpes de martillo y el crepitar del horno.  Aún no había amanecido del todo, cuando salió de la cabaña luciendo entre sus manos un hermoso corazón de oro.

-Viva el relojero, lo ha creado- gritaron eufóricos-¡Ahora debes dejarlo en esa tarima!-le ordenaron los animales- El Sol encontrará la forma de recogerlo.


El hombre que no tenía ningún interés en quedárselo, así lo hizo. Aunque tuvo dudas por si algún inoportuno ladrón atraído por su inmenso brillo se lo llevara. Pero como no le pertenecía, se limitó a entrar en la casa y esperar el desenlace.





Al aparecer el Sol sobre aquel lugar, vio sobre el taco de madera el corazón de oro. Iluminó con sus rayos con toda intensidad y unas manos pequeñas tomaron el regalo.

Moisés que estaba observando desde la ventana, no podía creer lo sucedido. Había construido con sus maños el corazón del Sol.

Con el nuevo corazón de oro latiendo en su pecho, notó que volvía a funcionar pleno de felicidad. Como era muy agradecido, convirtió la tarima con sus rayos en oro para el relojero por su magnífico trabajo.



El huraño relojero que nunca había recibido premio alguno por su esfuerzo, sintió que su rostro se inundaba de lágrimas. No sabía si lo estaba soñando. Primero había sido convencido para trabajar gratis por un equipo los animales y ahora recibía una desmesurada recompensa del mismo Sol. Su corazón afligido de emoción, estaba inundado de sentimientos de amor y gratitud hacia todos.

Salió muy contento de su cabaña hacia la tarima. Cortó el oro según lo necesitaba y pasó el día haciendo pequeños corazoncitos. Al día siguiente los llevó al escaparate de su tienda en el pueblo. La gente al verlos se sentía atraída al instante por el deseo de comprarlos de bonitos que eran. Así que entraban para preguntar el precio.

Entonces Moíses dejaba que eligieran uno. Luego los envolvía olvidando mencionar el precio, la gratitud y sorpresa inundaban el rostro del afortunado.¡ Era increíble que el relojero Moisés estuviera regalando corazones de oro!

El pequeño corazón de oro al ser desenvuelto en la mano del poseedor, desaparecía. Se colaba en el interior iluminado desde ese momento al ser. Fue así como las personas amables dispuestas a hacer cosas buenas por los demás consiguieron tener un corazón de oro.

¿Te gustaría tener uno?


-FIN-






domingo, 10 de julio de 2016

El testamento

El testamento


Viajaba en tren rumbo a su hiriente pasado. Al llegar a la estación se topó con una suave lluvia que le mojó la piel, rebajando la tensión que sentía. El aire viciado olía a una mezcla de humos de combustible, posiblemente gasoil y tierra mojada. Le refrescó los brazos, reduciendo los vellos erizados, su rostro tenso comenzó a relajarse, cada paso que daba le revolvía una vida anterior que había permanecido sellada durante muchos años.

Confundida y desorientada, llegaban escenas tan impetuosas que distorsionaban lo que percibía, trataba a cada instante de diferenciarlas de la realidad. Desde que se marchó hacia más de quince años no tuvo noticias de su familia. Temía que en cualquier momento la figura severa de su madre aparecería en la estación para llevarla de vuelta a casa. Pero eso era imposible. Una prima lejana le informó del fallecimiento .Una sudor frío le recorrió la espalda, aliviando el malestar de sentirse presa en la historia de la cual había escapado siendo una adolescente. Debía recuperar la calma y perdonar. Sólo así enterraría los fantasmas que tantas noches de sueño le habían tenido en pie, manteniendo conversaciones intensas con seres irreales donde no había encontrado un punto de acercamiento Dejó a su marido sin darle explicaciones de su misterioso viaje, sólo le dijo que debía resolver un tema del pasado.

No quiso establecer un nuevo contacto con sus dos hermanos. La educación sexista los elevaba por encima de su estado de mujer. De la casa de la cual había huido tras aquel episodio amargo, ellos eran los que tenían voz y mando. No hicieron nada por defenderla de su autoritaria madre que sólo parecía tener obligaciones y restricciones para la chica.

Gracias a las escasas pero importantes comunicaciones con su prima conoció la fecha exacta del fallecimiento de su madre, el veinticinco de agosto. Virginia la llamó cuando ocurrió, por si quería asistir a la misa y posterior entierro en el panteón familiar. No respondió, colgó sin más. Un mes después, estaba allí sin saber lo que trataba de conseguir con ello. Quizás su conciencia no estaba tranquila, necesitaba saber como vivió su madre sus últimos días y si alguna vez la amó. Esperaba que hubiera dejado una carta de disculpa, que tratara de justificar sus actos, ansiaba descubrir lo que ella había significado para su madre.

No tenía ningún documento que la relacionara como hija, así que con anterioridad tuvo que solicitar el certificado de defunción por internet en el portal web del Ministerio de Justicia para luego pedir el certificado de últimas voluntades, en el mismo sitio. Su primera visita sería al Notario que era poseedor del último testamento.

Caminó por las calles de la ciudad con paso apretado. Estaba furiosa, como un animal herido que teme al peligro de cruzarse con una nueva amenaza. La rabia contenida mucho tiempo afloraba por cada poro de su piel. Notaba lo susceptible que estaba, un simple empujón o roce con algún extraño caminante la ponían en situación de alerta. No sabía como dejar de sentirse así, estaba muy cerca del final y no sabía controlarse. Cuenta Sandra se decía, como los niños...diez, nueve, ocho...¡Respira profundamente! Piensa en algo que te llene de amor...Con una intermitencia regresaba la sensación de paz.

Cada año cuando llegaba la fecha de celebración del día de la madre perdía la conciencia, cayendo en un estado anímico deplorable. Sin poder evitarlo, se volvía inaccesible durante días. Sin hablar, tumbada en la cama sin comer o beber, en un profundo trance, del cual su atento marido lograba rescatarla. Para ello usaba lo único que servía, amarla y abrazarla sin hacer preguntas.

Lo que ella guardaba en su interior más profundo es que había sido madre pero por unos minutos de un tierno bebé. El hecho no se lo confesó nunca, así que aquella inmensa tristeza la desbordaba porque trataba de contener el dolor. No hubo alivio ni ayuda psicológica para superar aquello, ya que ocultaba lo que sucedió. Sabía que las células de su hijo estaban vivas en su cerebro. Fue el regalo de la conexión de nueve meses de amor verdadero.

Al llegar a la Notaría, preguntó por el encargado de entregar las copias de testamento. Notó que éste la recibía con cierta aspereza. Intuía que su madre no la habría favorecido, pero lo necesitaba para justificar el parentesco. No quiso descubrir ante aquel ser que disfrutaba con el sufrimiento ajeno, la reacción que le produciría saber su contenido, así que se limitó a cogerlo y salir con el sobre bajo el brazo. En su mirada pudo percibir que disfrutaba con la situación. Supo sin duda que lo que contenía podría ser peor a lo que en un principio había imaginado.

Al llegar al hotel dejó el sobre sobre la otra cama. Lo apartaba temerosa, sin querer enfrentarse a la verdad que la aguardaba. Al día siguiente, fue a solicitar el informe médico de su madre. Necesitaba saber cómo fueron sus últimos días. Para no escuchar mentiras iba a valerse del testimonio frío y distante de los médicos.

Al llegar a atención al paciente, la administrativa la atendió con las acostumbradas formas de los servicios públicos, donde la frialdad de trato y falta de empatía se hacían presentes. Le sorprendía a la funcionaria inquisidora que siendo la hija, no tuviera ningún documento personal de la fallecida. En ese instante, Sandra le entregó el sobre del testamento para establecer el vínculo a la desagradable mujer y esta quiso curiosear más de lo que debía.
-Aquí pone que es Ud su hija pero también que ha sido desheredada.
-No lo sabía...-contestó sobrecogida, tratando de reponerse. ¿A caso importa para establecer la relación familiar?

No le respondió, sus labios se torcieron a modo de desprecio, se levantó con brusquedad de la silla con malos modales, quería apabullarla para lograr una situación de superioridad, Sandra era percibida como una mujer muy fuerte y valiente. Pero no logró su propósito. Se atrevía a juzgarla sin conocerla. Su madre la había sentenciado públicamente como una mala hija que no se merecía nada y por escrito, eso era lo que los demás iban a pensar.

Sandra supo disimular, para no añadir un placer a aquella amargada. Aliviada por conocer el contenido en boca de otro, se atrevió a leer las hojas que le devolvían. Todo se limitaba a un artículo del código civil al cual remitía como causa de desheredación.

Regresó al hotel, debería esperar unos días para obtener su historial médico. Se dio una ducha caliente tratando de descongestionar su cabeza. Tomó una pastilla de paracetamol, el dolor comenzaba a ser insoportable.

Se recostó en la cama, abstrayéndose de la realidad, iba a quedarse dormida cuando los recuerdos de su infancia la asaltaron sin piedad. Estaba en el jardín entretenida arrancado pétalos de rosa de los rosales, le dolían las manos, al mirarse descubrió los arañazos que se había hecho al rozar su piel con las defensivas púas de los tallos, pero estaba absorbida por el olor y suavidad, descubriendo con curiosidad las múltiples capas de las fragantes rosas, así que no cesó en su hazaña. De repente, se vio sorprendida por una una figura que la miraba con seriedad, en su mano sostenía una vara flexible. Dejó caer su recolecta de la copa de su vestido, tras escuchar un fuerte grito. Dio un paso atrás y buscó un sitio donde esconderse. Tenía el vestido blanco manchado con la esencia de los pétalos. La madre caminó rápido hacia ella, la cogió por los hombros, sacudiéndola con brusquedad. Sin argumentar palabra, la tumbó sobre sus rodillas. Sandra veía los zapatos de charol y el suelo, aguantando entre dientes sin llorar. Pronto las gotas de sangre salpicaron el pavimento de cerámica azul. Así aprendería, le propinó una tunda interminable de azotes con su vara de rabo de toro La soltó cuando aquella enérgica rabia se hubo satisfecho. Se levantó para ir a por agua oxigenada. Iba a curar sus sangrantes latigazos en las nalgas.

Su hermando mayor observaba con pavor la escena desde la ventana que daba al jardín. Durante días no pudo sentarse en la silla y comía de pie. Joaquín a escondidas cogía pomadas del botiquín para aliviar el dolor, trataba que no se infectaran las feas heridas. Su madre no se preocupó más, no eran tan importantes y se curarían solas. Poco supo que lo hicieron tras las atenciones y preocupación de su hermano, fue allí donde descubrió que iba a ser médico. Su hermana iba a necesitar sus conocimientos para sanar sus heridas en muchas ocasiones.

Sandra sacudió la cabeza de lado a lado, se deshizo de aquellos pensamientos como de una mosca molesta que no deja de incordiar. Los episodios de violencia se sucedieron durante muchos años en su infancia. Sólo ella recibía el castigo cruel de manos de su madre. Sus hermanos estuvieron a salvo por ser varones, su madre los veía superiores aunque hicieran travesuras, no se atrevía a golpearles. Una mujer no vale lo que un hombre, es un ser débil, le repetía constantemente.

Se quedó embarazada en el instituto de un chico que le gustaba mucho. Se entregó a la mínima prueba de afecto, sin pensar en ella misma. Tras conocer su gestación, su madre la sacó del instituto recluyéndola en casa hasta el momento de dar a luz.

Trataba de zafarse de los traumáticos recuerdos de infancia cuando llegó el peor. Estalló como una tormenta inesperada sin que pudiera detenerlo. Estaba de pie en el comedor frente a su madre, se había despertado de madrugada con un fuerte dolor de espalda. Al levantarse de la cama un liquido caliente recorrió sus piernas, sin duda el momento había llegado. Aquel dolor que le cortaba la respiración y duraba al principio unos segundos, debían ser las contracciones, según avanzaba el tiempo se fueron haciendo más intensos. Con diecisiete años iba a ser madre. Mientras era observada por su madre que  estaba sentada en una silla, parecía rebuscar en un cajón los papeles para ir al hospital. Había colocado bajo sus pies una vieja manta de lana con listas de colores que estaba en el jardín, para que no manchara el suelo. Sandra suplicaba con su mirada que se diera prisa, pero no se atrevió a reclamarlo en voz alta, aquel niño tenía prisa e iba nacer en cualquier momento. Tenia las piernas separadas, jadeaba para poder respirar, se agachó cuando la contracción se hizo insoportable empujando con su abdomen con todas sus fuerzas. El tremendo esfuerzo insoportable le obligaron a soltar un fuerte grito, fue definitivo, Sintió que había expulsado algo. Miró bajo sus piernas para ver al pequeño cubierto por una sustancia blanquecina y sangre. Su madre dejo de buscar y corrió para recoger al bebé que había caído sobre la manta y lo envolvió en una preciosa toalla de color amarillo adornada con flores grandes. A los pocos minutos se desprendió la placenta. Quiso caminar hacia donde estaba su madre, estaba hablando por teléfono, pedía un taxi urgente. Al acercarse apartó la toalla para ver el rostro del pequeño, estaba azul.

Fue ingresada de inmediato para practicar una operación de urgencia. Los médicos lucharon en el quirófano muchas horas para detener la hemorragia. Tras recibir una transfusión con varias bolsas de sangre, lograron estabilizarla. Despertó dos días después en una habitación sola. Le extrañó no tener a su lado la cunita con el pequeño Gabriel. Estaba deseando cogerlo, abrazarle y darle el pecho para que se alimentara. Estaba muy dolorida, así que tocó el timbre para que le trajeran al bebé.
-Lo siento mucho, tranquila ahora pasará el médico a informarle de todo-le contestó una enfermera con excesiva amabilidad.

¿Lo sentía mucho? ¿Así la felicitaban por ser madre? ¿De qué debía informarle el médico? Quiso comprender, quizás al caer el bebé al suelo sufrió algún daño, estaría siendo atendido en neonatos. Eso debía ser... Aguardó varias horas hasta que el doctor en compañía de su madre pasaron a visitarla.
-¿Dónde esta mi hijo? Le preguntó sin poder contener su preocupación.
-Se recuperará bien. Sandra no podrá tener más hijos, acudió tarde a dar a luz, debió avisar a su madre, es usted muy joven, no se preocupe, puede adoptarlos. Lo importante es que conseguimos contener la hemorragia y salvarla.

A Sandra no parecía importarle la noticia de ya no poder concebir más, tenía al pequeño Gabriel. No agradeció que le salvaran la vida, estaba centrada únicamente en la situación del bebé, esperó paciente a que el doctor respondiera a su pregunta.

El doctor finalmente compasivo, tuvo que enfrentar la verdad. Para ello se acercó y cogiendo sus manos entre las suyas, la miró con afecto a los ojos para decirle que el bebé no sobrevivió. Si hubieran ido al hospital, todo hubiera sido diferente.

Sandra miró a los ojos de su madre recriminándole el haberla obligado a permanecer en casa. Ahora la crueldad de su alma se hizo presente. Ella intencionadamente la había retenido para que pariera sola en casa y por eso nació muerto.

No delató a su madre. Calló para que no la encerraran el la cárcel por provocar el fallecimiento de su nieto. Pero un fuego intenso de odio se encendió en su cuerpo. Después de aquello no volverían a reencontrarse.

Pidió ver a su hijo y no pudieron negarle ese derecho. Era precioso un varón moreno, tenía sus ojos pero estaba tan azul que no parecía humano. Lo acarició durante una hora aprentándolo contra su pecho. Estaba frío, ausente. Hubo que sedarla para apartarla de él. Murió solo sin saber lo que lo amaba y lo mucho que lo iba a querer.

Tras una semana de estar ingresada recibió una llamada de su madre. Pasaría a buscarla a las tres cuando le dieran el alta médica. Se vistió a toda prisa, debía escapar de allí. Mintió a las enfermeras para que la dejaran marchar.

La madre se sintió burlada, ya le daría un escarmiento al regresar a casa, pero no la encontró, supo que había decidido no volver. Mientras Sandra caminaba sin saber a donde, imaginó su reacción, la escuchó gritar que era una desagradecida y que no sabía valorar lo que se había esforzado por salvarla.

Cuando recibió el informe médico abrió el sobre con mucho más interés que el del testamento. Necesitaba saber como fueron sus últimos días. Una terrible enfermedad la asoló por más de tres años. No paró de reclamar la presencia de su hija para que viniera a cuidarla. Ninguna de sus llamadas surtió efecto.

Leyó durante horas sin que aflorara la compasión en su corazón. Su madre sufrió una enfermedad agónica que la consumió reduciéndose a poca cosa. En algunos momentos sintió un pequeño alivió ante el dolor que debió vivir en su cuerpo. La conexión entre madre e hija en su cerebro no exista desde lo de Gabriel, eliminó todo lazo de unión.

Así estaba absorta frente a un café que se había quedado frío, en la cafetería del hospital, cuando un hombre con bata blanca se detuvo delante de ella. Levantó la vista para decirle algo cortante y conseguir que se marchara, pero aquel rostro...le era familiar. Sin duda los años pasaron pero seguía siendo el mismo de antes, su hermano bondadoso y curativo: Joaquín.

-¿Qué lees con tanto interés, Sandra? Creía que no te importaba lo más mínimo, tuvo una muerte lenta y dolorosa, creo que pagó por todos sus pecados.
-No esperaba encontrarte, no me hables por favor.
-Debes perdonar y liberarte de estar carga de una vez. Es pasado, también hizo cosas buenas.
-¿Las hizo para ti? Yo solo la recuerdo entre lágrimas y dolor.
-Eres demasiado dura...
-¿A quién crees que me parezco?
-¡Sandra, tú nunca podrás ser como ella! -gritó alterado- Tu eres un ángel que ha sufrido muchísimo. Renuncié a mi parte de la herencia. Javier se quedó con todo, también heredó su carácter dominante, violento y manipulador. Es un monstruo, espero que no encuentre con quién casarse, la historia se repetiría...
-¿Por qué me cuentas eso?-balbuceó nerviosa- No tengo familia, sentenció.
-Me tienes a mí. Te he estado esperando para quererte y abrazarte. Sentí tanto no poder ayudarte...
-¡Basta, márchate ya!-le contestó airada, no sabía si también le odiaba.
-¡Te quiero hermana!-se atrevió a decir en voz baja mientras abandonaba la mesa- Soy psiquiatra cuando me necesites, llámame. Dejó caer una tarjeta profesional con su número muy cerca de ella.

Esa misma tarde se marchó de la ciudad. Rumbo a los brazos de su comprensivo marido, que la recibió aliviado. Parecía haberse deshecho de un gran carga. Había dejado atrás el odio, resentimiento y temor hacia su madre.

Conservó la tarjeta de su hermano. Cuando llegó el día de la madre tuvo que hacer esa llamada. El último dolor de su corazón fue sanado con la ayuda de Joaquín.

Tras superar todos sus traumas, un día decidió contar a su marido toda la verdad sobre su pasado. Al terminar la historia, éste la miró a los ojos enternecido. La abrazó y besó durante horas, tratando de curar cada recuerdo. ¿Cómo fue capaz de contener tanto dolor en su interior sin quebrarse? Era una mujer admirable, la amaba aún con más intensidad que antes.

-Fin-