martes, 29 de marzo de 2011

Aleteos en el aire

Como un pájaro poderoso saboreo mis aleteos al aire
me subí a las montañas de grandes voces valientes
las escuché atenta, hablaban de valores y afrentas.

Sufrimientos del que vive arrodillado, del que no lucha
y consiente humillado que otros devoren sus riquezas.

¡Vivan los indios salvajes callen las voces de Dios vestidas 
de negro cuervo o guiador, sea indiferente la fe del profeta!

La Tierra no tiene dueño ni meta, sólo ella es la reina
equilibra la vida y la muerte con ojos cansados de ver
un Dios engendrado en una raza mugrienta y hostil.


¡Mil colores de carnes hambrientas acuchillan a la madre!
Sólo se vive una vez, una historia una vida, así es adivina suerte
preferible desgarrar mil heridas a vivir una vida llena de mentiras.

Me elevo, vuelo con la fuerza de la verdad que defiendo a cada instante
pago el precio de hablar cuando otros callan, de mirar cuando otros agachan
salvaje y libre saboreo mi máxima fe: "todo me influye y nada me cambia".

lunes, 28 de marzo de 2011

Piedra lisa

Como un vidrio esmeralda tallado por las olas
que se confunde por el brillante sol con gema
insconciente yace en la orilla de una playa.

Así me cierro a la palabra y al verbo
al humano y lo incierto, aislada en la nada
vuelvo a la fuerza del superviviente solitario.

Como ermitaño me retiro a la templanza
de una cueva interna donde enciendo luces
de escasa llama donde me acompaña el aliento
y descanso feliz ajena al mundo acuchillante.

Asciendo montañas de rocas rajadas e hirientes
mis pies no sienten más que placer al rozarlas
una luz blanca y clara, fogosa, brillante me guía
siento calor en el freno del helado viento huracanado.

domingo, 27 de marzo de 2011

Cierva de sardina

Una cierva observa y olisquea al lobo tras su paso
sabe el peligro la acecha, la muerte espera inquieta
esa pirueta del cazador que arrebate la vida a la  presa.

Una sardina de plata eolia su esplendor con el reflejo del sol
sigue a las demás que guian su huída de las bocas más inquietas
es libre y risueña hasta que un delfín avieso la mordisquea.

Así la rebelde iba antes vistosa de orgullo y dignidad ahora
cae en la cuenta que desnuda parte como mendiga desdeñada
a la humillación más profunda de la ignorancia urticante.

Conoce la canción del olvido pero cierva y sardina no sabe salir
sabe que el lobo y el delfín se esconden tras la estampa de un sinvivir
silencia al corazón, calla su boca, cierra la emoción y sube a las estrellas.

Sabe que debe ahora sufrir más allá de lo soportado esperará  bajar
el latido donde su cuerpo reciba destrozado la más temible  purga
apretará los dientes sin sentir dardos calientes, descansará.

Sacará amapolas de los clavos humillantes, secará todo defensa
pedirá más dolor y más cerrando filas abandonará la palabra
osa salvaje invernará en el silencio del pensamiento recoveco.

sábado, 26 de marzo de 2011

Mujer de marzo

Como loba herida salé mis heridas con vientos y sueños
sola jugué el destino a la de tres, salió el olvido otra vez
y me alejo tan veloz de tus ecos que eres un soplo sin aliento.

Contenta y feliz sonrio de nuevo mi desliz de caer en tus juegos
pero siempre como águila visionaria y audaz me libero sin esfuerzo
mi corazón rebosa juventud tan y tan feliz de perderte, que sueño.

Al fin seré inmensa y eterna, yo sin más contratiempos
agradecida a la vida que me enseña y me alimenta
ideo mi felicidad dibujada en tu tormento.

Libre, hermosa, fuerte y dichosa
corro mi carrera voraz hacia la eternidad
coronada de letras y pasiones
vividora pasional sin temores me despido
de una humildad servil que nada dejó para mí.

Mujer de ojos penetrantes, brillo de estrellas
sonrisa de diamantes y bondad amurallada
en un corazón caliente que siente y presiente
que sus días más felices comienzan con este fin.

jueves, 24 de marzo de 2011

Niño del Castaño

La vida impresiona. Estoy algo acostumbrada a ver el quejido humano a temblar ante la observación de gente mutilada rumana que expone sus heridas ( pueden ser lesiones consentidas, con intención de dedicarse luego a esto o no), pies cortados, piernas malformadas, brazos amputados me recuerdan a mi niñez, cuando aún quedaban lisiados con taras insufribles y horrorizada tenía que girar la cabeza para no verlos.
La dureza de la vida me ha llevado a aceptar las fases del sufrimiento humano. Años viendo niños con parálisis cerebral agarrotados en sus sillas de ruedas creciendo en su cuerpo deforme por la falta de movimiento y la fe de sus padres que todos los días envejecen y tienen que seguir tirando de ellas ,esperando que el milagro se produzca al fin y un día despierten.
La verdad también me tocó de lleno y acepté muchas cosas con valentía, lo mío es leve en comparación a muchas cosas que sigo viendo, por tanto me siento afortunada de ser el hada madrina de mis dos ángeles a los que guío con pasión ferviente.
Y sin embargo leyendo "Los Pilares de la Tierra" de Kent Follett he sentido inundar mi vida por la más cruel de las desgracias. Quizá un escritor que impresiona con brutalidades humanas en cadena te obliga a seguir leyendo y va anestesiándote para que finalmente no puedas sentir más que indiferencia ante ellas. Estoy en el principio del libro y he vivido como mujer el embarazo de una gran luchadora que se enfrenta a un sin fin de contratiempos y hambre. La lucha de la familia y sus tropiezos con la mala suerte me fueron pareciendo normales hasta el momento en que esta señora pare a su último hijo. Cierto que se acostumbran a perder hijos etc, pero la narración de este parto en las condiciones que se da ( invierno al pie de un  castaño) viviendo peligros reales de poder ser atacados como cualquier animal por los lobos hambrientos me ha dejado fuera de combate.
Sentir las emociones de una mujer en el parto, el instante de la hemorragia  que no para  con ese trozo de placenta que el marido no se atreve a buscar sin saber que de ello depende la vida de su mujer, el desangramiento al pie de una hoguera con el frío invernal, me ha impresionado más que cualquier desgracia presente. Quizás porque sé el frío que se siente, la vida abandonarte y el bombeo de alguna matrona que viene a apretujarte para que esa sangre no se quede inundándote por dentro. Ella muere sin oponer resistencia, sin quejarse, deseando que lo que tanto odió de su marido se cumpla ( en parte, culpa de su situación de miseria actual) y el marido, sin poder reponerse debe protegerla de los lobos hambrientos de nuevo. Cavar con locura una fosa para enterrarla con ayuda de su hijo mayor. Ambos hijos, destrozados por la pérdida de la madre. Pero el padre deshecho por la desesperanza y sin fe comete el mayor error de su vida. Abandona al recién nacido sobre la tumba de su mujer muerta.

Ese instante es impresionante y cruel. Era lo que solían hacer ante la desgracia. Un niño lleno de vida sano nace en condiciones salvajes, le cortan el ombligo con un cuchillo, sobrevive al frío del invierno, a sentirse abandonado por su madre que necesita y por familia...

Ya no importa si regresa o no y enloquece trazando círculos en la búsqueda desesperada de hallarlo aún vivo. Por suerte,el niño es salvado por un monje que lo encuentra y le da cobijo por instinto. Ese momento de abandonar la obra de su mujer por lo que ella pierde la vida es imperdonable. Caminar con él intentando lo que fuera por darle una oportunidad hubiera sido lo correcto. En fin ahora sé lo que nunca haré por más pésimas circunstancias que sea la vida, siempre se puede proteger a lo que uno más quiere, los hijos, sean recién nacidos o ya mayores.
Esto no es sólo un libro es la narración de una época anterior a ésta sin muchas diferencias. Se sigue tirando a la basura a bebés, abandonándolos nada más nacer, en fin, el que ha tenido uno en las manos se ve incapacitado para comprender esa falta de humanidad. Seguiré la evolución de éste pequeño abandonado a la Providencia (dicen que es la suerte en la que un Dios protege, puede ser, aunque no creo en ella)

sábado, 19 de marzo de 2011

¡Bingo! Artículo 35 de la Constitución Española

1. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.


Opino que:
En este momento de crisis económica yo como española agotada de vueltas y más vueltas al reloj, cansada de conformarme con subsidios y ayudas al parado que sólo te acostumbran a seguir pidiendo más ayudas, me revelo contra esta basura de economía que solo protege al que está bien y humilla al trabajador que anda toreando el paro aceptando contratos basura y empleos sin opciones a poder sobrevivir, bien porque terminan no pagándote o porque es tan imposible conseguir objetivos que me recuerdan a los tiempos en que no entendía cómo había gente que prefería tomar el sol que acudir al trabajo, ahora comienzo a entender que el resultado es el mismo: nada.

Como mujer inflada hasta los infinitos diré que saldría a la calle con la bandera que queme el artículo 35 de esta Constitución que muchos desean evaporar para repartirse la tajada, con mi queja de ¿Dónde está las oportunidades cuando queremos adentrarnos en mundos de hombres? ¿Dónde la protección a la familia y al que no tiene nada? ¿Remuneración? ¿No discriminación?

Creo haber vivido todas estas faltas en mis derechos, temo volver al trabajo que no quiero hacer, televendedora de productos X que suenan a maquinaciones fraudulentas de empresas que ni tan siquiera tienen solvencia económica y aprovechan la tirada de cientos de mujeres desesperadas que intentan mantenerse aunque sea con una pequeña tajada.

Y lejos de creerme "loca" la gente se iría uniendo a mí, sin saber porqué, empujada por la necesidad de pagar hipotecas, comprar comida o simplemente harta de estar perdiendo continuamente poder adquisitivo mientras alguien se aprovecha de la crisis.

Si hubiera una revuelta contra el Estado quizás los inversores dejarían de jugar a las cartas con la necesidad humana. Dan ganas de incluso organizar una carrera popular en contra de los generadores de crisis. Veo dos mundos paralelos divergir, aquellos que viven bien y lo tienen todo; coche, casa, otra casa, otro coche, otra casa, otro coche y los que nos metemos en el agujero a escondidas para disimular que el portal se cae a pedazos, que la finca perdió el color y necesita otro lavado de pintura, pero cómo hablar de ello con los vecinos que apenas encienden las luces para poder pagar el recibo de electricidad. Juntos seguimos como familia , nos une la pobreza en el silencio, sin poder cambiar de vivienda, agradecidos algunos de poder pagar una pequeña hipoteca y sonriendo por no haber cometido el error de querer tener una "super vivienda" que ahora tendríamos que abandonar por no poder hacer frente ni al gasto de la comunidad.

Claro que espumo ira, danzo la danza del baile de la cuerda floja, tocando las teclas de ETT en búsqueda de una pequeña oportunidad que me resuelva el siguiente mes. Y sigo corriendo para no incendiar alguna oficina del SERVEF, plegada de trabajadores saturados que ven en el parado un oportunista que sólo pretende cobrar subsidios, mientras ellos tras sus mesas cobran sueldos decentes mes tras mes, los demás debemos arrodillarnos como esclavos al puto inversor capitalista que paga una hora de cada tres trabajadas y siempre que tengas la oportunidad de ser amigo del mediador.

¿Quién pudiera decir "no" a tanta basura laboral y provocar una revuelta social? ¿Quién?

jueves, 17 de marzo de 2011

Gusano herido

La intuición me guía ahora que sé lo que debo ver
no pincelar con maquillaje las alarmas que saltan
no crear ilusiones fatuas por robar a la ira un segundo.

Siempre pensé en no perdonar al mentiroso
en no confiar en el traidor, volverá a traicionarte
en no querer a quién no te llena más que de egoismo.

Pero el corazón se llena de flujo burbujeante de sueños
viste al mentiroso con disfraz de verbo adulante
maquilla al traidor con servidumbres desorbitadas
tiñe de amor al amante infiel o egoista que no da nada.

Y encogida en la concoja de pisar pastos pesados
me cierro como gusano herido en mi guarida
a mis pies mi gato intuye la tristeza, se tumba
arrullando como una madre mi soledad diaria.

martes, 15 de marzo de 2011

Liberada

Liberada de tu amor armado de balas de plástico
mi alma solitaria navega devuelta a mi charco
pasó frío sujeta al cristal de tus gafas de ciego.

Huir donde no me atrapes, escondo caminos y puertos
pago mi soledad de noches perdidas soñando encuentros
veo, miro, observo, de nuevo olvidé juegos de antaño.

Vencida cuento los días que perdí de nuevo junto a ti
intermitencias de dudas, luces del aprendizaje, salto
no importa si puedes llegar a mí, importa si yo quiero.

Una vez caí en la pesadumbre y la locura
ahora sólo pienso en que te canses de recibir zarpazos
y vuelvas a tus selvas de rey modelado de sapos.

lunes, 14 de marzo de 2011

Vuelvo

Vuelvo al momento rebelde de la niña enfadada
que elige una línea blanca para ubicarse
coches que pitan, silva la muerte en sus bracitos
sorda y osada, libre y valiente, sonrío al encontrarme.

Vuelvo al paquete de Celtas, a los dedos amarillos,
a las sandalias de cuero, al cajón de madera,
a bañarme en la playa , olas ondulantes
aguas que me enguyen y venzo a la muerte.

Vuelvo al miedo tiritante de amenazas perennes, a la
lucha silenciosa, al temblor que me obliga a ser fuerte.

Vuelvo al momento que vivo bloqueada por el silencio
revueltas las heridas, avenidas de recuerdos colgados
en galerías carcomidas por temores lejanos, chispazos
voces, imágenes de seres odiados, alambres enredados
punzantes devoran mi mente en este espectáculo de muertos
y sobresaltos, de seres deformes, locos que persiguen mi infancia.

Pretendo huir más allá de estas líneas sin horizonte
apoyada en el control del corazón me guían las aletas
de un delfín me eleva justo antes de caer en el abismo.

Salgo de la callejuela estrecha de los días malos
del olor a sangre, de heridas supurantes
que no cierran y segregan podredumbre
venciendo al espejismo de palabras mendaces
¡salgo, salgo, salgo!

sábado, 12 de marzo de 2011

Poema negro



Como la noche cerrada sin estrellas ni Luna
en este momento quiero retirar las aves carcomidas
las algas arrojadas a la orilla por las corrientes del mar.

Dejar brotar la pus de la heridas de los supervivientes
oler la carne quemada, los rostros temerosos
de los desventurados pisando sin piedad al caido
temen la sangre que les salpica buscan el origen
del mal, respiran agradecidos, sólo fue una pisada.

Siento mi vida sometida a la bruja hostil
que me atrapa la veo risa sin dientes
me tortura con el reloj de las arrugas.

No veo soles, brillos, caminos o sendas
solo negrura, sombras petrificadas colgadas
de las paredes como recuerdos de los años
quemados en los silencios amargos.

Dormir y no despertar para librarme de esta
viscosidad de teleraña, pántanos, arenas
que me engullen, sales cristal me secan.

Luchar para seguir perdiendo sin protestar
confiar para ser atravesada y enjaulada
vivir la juventud desembocada en vejez.

Revelarme contra esta escritura solaz
salir a navegar lejos de la ceniza
librarme del pensar del sentir
anhelo dormir y escapar.

Y me subo a la nada del sentir donde solo existo yo
me salvo de la brisa sin soles, de las vidas deshechas
de las injusticias del mañana, libre de ser vencida
sola camino con el abrigo de mi ceguera que me acerque
a los sabios que la oscuridad me proteja del creyente
del hiriente, del combatiente, del...

viernes, 11 de marzo de 2011

Serafina

Ella tomaba el sol ajena a las miradas furtivas de deseo, poco le importaba generar admiración, vivía en su propio yo, lejos de la seducción de los hombres. Dama con clase y notas mudas que sabía hacer soñar con su sola presencia. Aquella belleza era fruto del misterio, de la fuerza de sus ojos y su mirada intensa, serena invitaba a quedarse en ella. Pero tenía el corazón tocado por el amor, había regalado su esencia sin guardarse un poco y pululaba vacía de sentimientos, esperando a ese genio capaz de volverla a llenar de ilusión y frescura.

Jose al conocerla la juzgó mal. Pensó que era la eterna diva que solo siente si se la adula y se la alimenta con placeres de pudientes. Así que nada más verla, la desechó como algo carante de interés para su hombría. Ella, lejos de sentirse vulnerada sintió alivio en el olvido, pudiendo crear una barrera diferente que los aproximara basada en la amistad. Era dulce cuando se sentía ella misma.Pero él no estaba a salvo del hechizo de la mujer sin ganas y sin darse cuenta fue perdiéndose en sus ojos, en la risa loca brotante y casual que ella inventaba ante la más leve ironía, parecía estar esperando ese momento para disfrutar de la alegría reír sin saber el motivo. Era una terapia positiva verse contagiado por la dicha de alguien tan fácil de contentar.El tiempo que estaba en el trabajo a su lado era el mejor del día. Los meses fueron pasando y poco a poco empezó a echarla de menos los fines de semana, angustiado, trató de zafarse volviendo a su apariencia gris de pocas palabras y seriedad absoluta, pero le era insoportable no oírla así que dejó que la vida lo conquistara y lo guiara sin oponer resistencia.

Tras muchas estrategias en las que inventó al hombre perfecto para seducrila, que de nada sirvieron en un principio sino para divertirla, ella se rindió. Se esforzó tanto y sin perder la templanza como un buen metal noble que no pudo más que triunfar. Incluso llegó a ser bailarín en las clases de salsa a las que ella asistía cuando en el fondo detestaba el ritmo caribeño. Todo sucedió una noche, la invitó sin pudor ni más rodeos a cenar en su casa. Ella aceptó sin dudarlo, parecía que llevara mucho tiempo esperando esa invitación.

Una copa de vino, un postre especial rociado con licor y una risa tonta que libera de la vergüenza de sentirse descubierto, música romántica, brazos que se tornan abrazos, bocas que se cuajan para saborear los labios, ropa que cae sin saber quién empezó ni por dónde y una única dirección...

Se deslizaron en una cama de sábanas limpias y olor a flores del monte. La fragancia del suavizante era más intensa de lo habitual. O quizás el sentido del olfato se había agudizado para percatarse del olor ajeno. Ambos estaban sin ropa y comenzaron a explorarse con paciencia. Ella se resistía, había zonas que no quería que le excitara, Jose no terminaba de comprender el motivo hasta que cansado de verse apartado, encaró el tema abiertamente.

-¿Por qué no me dejas tocar ahí abajo?
-Porque no quiero...
-¿No quieres? ¿Por qué? ¿Que temes?
-Nada, es inútil
-¿Inútil?
-No suelo tener orgasmos, así no es necesario que te esfuerces demasiado.
-¿Tienes orgasmos tú sola?
-Sí, pero en la cama termino pasando de hablar de esto, los hombres se suelen enfadar...
-Yo no lo haré, hablemos.
-Me lo paso bien pero no termino de culminar.
-Perfecto, un reto sólo te pido que te dejes llevar.
-De acuerdo, tú mismo.


Arrancó la sábana dejando al descubierto un cuerpo suave y delicado. Líneas perfectas y carnes apretadas. Primero excitó su piel, erizó sus pechos que emergieron erectos y fue bajando hacia su sexo. Destapó sus labios, notó la humedad de su clitoris y tocó aquella zona delicadamente hasta hacerla vibrar. Dejó los dedos alojados en la abertura sin introducirlos, debia ser ella la que hallara el momento de sentirlos en su interior. Y lo hizo pasados unos minutos. Él los fue volteando, Iba bien, ella comenzó a lubricar, a mojar con fluidez. Notó una zona rugosa en la pared superior diferente al resto y se detuvo allí a explorarla. Ella cerró sus piernas y supo ver que aquella era la señal de que estaba vibrando, la volvió a abrir con delicadeza y agitó energicamente sus dedos para desencadenar el orgasmo. Fue mágico lo que sintió Serafina, instantes de un placer diferente y una explosión desconocida.

Con la paciencia de un viejo sabio siguió dándole placer sin cansarse, todo lo que ella necesitara vivir. En pocas horas Serafina se convirtió en una mujer satisfecha que espera devolver el placer recibido. Aquella noche fue la mujer más curtida en orgamos del planeta, las herramientas del trabajo fueron dos dedos y un buen observador. Él había aprendido en qué dirección moverse y cómo hacerla disfrutar así que pasó a compartir el placer, ahora le tocaba sentir un poco de todo lo regalado.

Cambió el guión, la besó con pasión salvaje sometiéndola a su deseo la penetró de un solo golpe. De nuevo ella se elevó arqueando su espalda, sintió dolor y placer y retorciendo su cuerpo como culebra ardiente, gimió sin poder retener el grito en su garganta sus caderas se movían con energia. Parecía una locomotora que no sabe parar. Jose sonreía, era imposible dejar de amarla, siempre quería más.
Llegó el amanecer estaban sudorosos y extasiados, durmieron un rato para calmar su carne. Al despertar comieron un poco para aplacar sus estómagos y de nuevo a la cama, rebosantes de energía y felicidad compartida a seguir explorando sus cuerpos insaciables de ganar de amarse.

Techum

La mujer del álamo

Había una vez en un hermoso entorno rural una mujer mirándose en el reflejo de un río. Era dulce, serena, de mirada penetrante, misteriosa y cautivadora. Su boca de líneas bien dibujadas permanecía siempre callada. Pasaba sus horas frente a las aguas cristalinas del cauce sin que nadie le preguntara cual era la causa de su silencio y presencia continua en aquel lugar. En el pueblo cercano susurran que una maldición la retenía, el hechizo de una bruja maldecía a la primera niña nacida cada siglo y cuando llegaba la noche aparecía la silueta de un centenario álamo blanco.

Un día llegó al pueblo un veraneante de la ciudad. Era un hombre sencillo que parecía estar huyendo de una vida llena de excesos. Su idea inicial fue solo tomarse unos días de relax, pero al sentirse seguro y tranquilo, decidió comprar una casa en el centro del pueblo. Su vida era estresante, estaba acostumbrado a mover mucho dinero y llevarse altas comisiones, así que cambió su centro de trabajo a aquel lugar. Las mujeres jóvenes se vistieron sus más altas coqueterías para conquistarle, pero una a una fueron desvaneciendo sus estrategias seductoras tras ser utilizadas y olvidadas por la amiga más cercana.

Así como el destino todo lo depara Alberto reparó en la presencia de la bella mujer del río. Creyó que era nueva en el lugar, así que viendo la oportunidad perfecta de seducir a una mujer antes de que fuera conocedora de sus artimañas se acercó a hablar con ella. Le sorprendió la serenidad de sus ojos, la belleza del silencio y que no se movía hacia ningún lugar. Sin darse cuenta de ello fue dedicándole horas y horas a esa conquista sin obtener ningún resultado. Era tanto el deseo que sentía por ella, que un día llegó a sacudirla para ver si tenía reacciones humanas o era solo un sueño.

-¿Por qué me agitas así?
-Al fin hablas, ¡milagro! me llamo Alberto ¿y tú?
-No tengo nombre.
-No puedo creerlo, todos tenemos uno, venga dime...
-...
-Está bien, te creo, ¡eres tan hermosa y enigmática!
-¿Por qué me cuentas todos los días las cosas que harás conmigo después de la boda?
-Porque quiero casarme contigo.
-No soy mujer de alianzas.
-Pero yo llevo meses aquí, horas y horas susurrándote mi amor, sin que objetaras un no, creí que tú también me querrías...
-Yo no puedo querer a los humanos y mucho menos a los mujeriegos.
-¿Cómo?
-Estuviste anoche con Julia, una estudiante de medicina.
-¿Eh? Juegas a suponer, ¡habladurías!¿como lo sabes? ¿O acaso tienes poderes para adivinar?
-Lo sé y es suficiente, tú no amas ni amarás a nadie, sólo te quieres a ti mismo.
-Pero...
-Vete y reflexiona sobre lo que es el amor verdadero y lo que estás dispuesto a ofrecer.
-No puedo entender... pero me voy, ¡hasta nunca!

Alberto pasó la noche revuelto, agitado al fin por el amor. ¿Cómo ella sabía que seguía saliendo con mujeres y consumando aventuras? Era imposible que una extraña le dijera tantas verdades sin enfado. ¿Acaso ella le seguía? Era imposible hacerlo tenía mucho cuidado donde quedaba con sus amigas. Pero a pesar de su corazón frío y falta de moral, seguía ilusionado con la idea de que aquella mujer al lado del río fuera suya aunque fuera una sola vez. La soñó varias veces aquella noche con un deseo renovado ,cambió de idea y a la mañana siguiente fue a verla.

Inventó un nuevo concepto de hombre para conseguir que ella cediera. Esta vez basaría su conquista en la observación de su vida y lo que ella deseaba tener. Tras horas de charla y paciencia se dió cuenta de que seguía sin saber ningún dato real de su vida, era como hablar con algo dulce que te sigue la corriente sin demostrarse afectada por ningún suceso. Parecía como si nunca se hubiera movido de allí. Así que al anocher en vez de marcharse siguió hablando y acompañándola hasta que la noche oscura se hizo tan intensa que dejó de ver su rostro y sentir su presencia. Flotó a otro mundo envuelto en los abrazos de un árbol, viajó sintiendo olores de tierra mojada, de olas encrespadas, de cielos de rocío, de soles brillantes Al amanecer, despertó tumbado al lado de un árbol, había dormido en el suelo alfombrado por las hojas de aquel, placidamente como un niño sin conciencia. Con la luz del día pudo al fin descubrir la verdad de la hermosa de pasado en blanco. El árbol se metamorfoseó en mujer. No pudo articular palabra, cabizbajo, el pelo se volvió cano por la revelación, caminó hacia el pueblo. Ella nunca podría ser de él. Era pura, un ser que vivía en equilibrio con la naturaleza, dotada de poderes extraordinarios para escuchar a los humanos y alimentarse de la Tierra y sus bellezas. Era una Diosa.

Y calló su descubrimiento, no lo compartió con nadie. Dedibaba sus horas a visitar a la mujer del río. Extrañamente los años fueron conviertiéndolo en un viejo debilitado y carente de hermosura, sin embargo ella siempre fue joven y hermosa. Un amor imposible basado en palabras y la dulzura del alma. Muchas noches durmió acunado en los brazos del álamo viviendo sueños, escuchando cuentos de la Tierra y entendiendo lo verdadero e importante. Poco le importó perder poco a poco las riquezas acumuladas y vivir estrechamente una vida donde se valora un sabor a café recién hecho o una sábana limpia. Su diosa lo había elegido para hacerle vivir en equilibrio y serenidad, sintiendo felicidad por cada día conquistado.

Techum

Reloj 40

Horrorizada observó sus manos envejecer
saboreó tantas decepciones y derrotas
se movieron tantos vientos hirientes
tantos dolores amargos, tantas noches rotas
que deseó desintegrar su presencia.

Sensibilidad a raudales, dureza de diamante
tallada por las noches sin padre y la soledad
perdedora eterna de las luchas más serenas
quiso saltar a la nada para desvanecerse.

Sentir el corazón reventar a las doce en punto
el momento perfecto que concluye con el efecto
de una vida sin suerte y una fuerza inquebrantable.

Ahora y no después
dejar de contar
dejar de esperar
dejarse ...

miércoles, 2 de marzo de 2011

Tierra de versos



Él quiso atrapar su alma en el balcón de las ilusiones hechas
y la locura guió sus días. Giraba en torno a su bella para liberarla
de una vida de dueño y escaleras sin metas.

Ella tardó un mundo en aprender a ser mariposa y entre dudas y odios
se embarrancó en una rabieta, ciega, sorda, vivía sin querer creer en él.

El amor se ocultaba en la roca azotada por mares de sal y tormentas de soledad
ambos olvidaron el alma al Sol de las promesas sin cumplir y ajenos al dolor
y al eco del martillo mate de tintas y versos partieron aniquilados.

En las noches ella duerme y su duende la deja para ir donde él está
acompañada de ese corazón caribeño, loco y risueño, vive sin cuentas
es una caracola atrapada en las manos de un niño aventurero y tierno.

Aprendió a luchar contra la cuchilla fiera y nada teme salvo no sentir
corre y navega sintiendo ese corazón latir, cansado y enorme que crece
y aprende a brillar ajeno a las lecciones y los apretones, cosida por silencios
espera al arco iris sin ver noches sin estrellas o mundos almidonados.

Él duerme en las estrellas para dar luz al proyecto de salvar al Hombre
creyendo que puede ser lo que nadie se atreve a ser, atormentado por
su pequeño poder grita y se empeña en repartir un michelin, se siente feliz.

Nada cambia, pero el tarzán de la selva necesita sentir que sí
ella espera sentir el tacto de su delfín colgando la medalla al Rey del Mar
sonríe y se ríe hasta que la espuma y la sal arruine su adoquín.