sábado, 31 de enero de 2009

Maite y los gemelos

Maite estaba furiosa. Había estado trabajando duramente toda la jornada en el periódico sin que nadie notara su nuevo peinado. Se hacía vieja, su sensualidad estaba en entredicho. ¿O sería que al estar siempre tan impecable ya nadie reparaba en sus esfuerzo por seguir manteniéndose?

Salió a las ocho y se fue al pub habitual de todos sus compañeros solteros y los que les gusta jugar a ligar. Aquella noche un rubio de ojos azules fue su regalo. Lo hicieron en el coche y luego cada uno se fue a su casa.

La mañana del sábado se levantó a las siete. La rutina no la dejaba dormir. Conectó a la red y casualmente entre su correo basura había una promoción de un albergue que estaba a 50 kilómetros de su casa:

“Rutas de senderismo en plena naturaleza, personal especializado con posibilidad de hospedaje en cabañas individuales”

No se lo pensó dos veces. Era lo mejor opción para evitar pasar el tedioso sábado comprando o de limpieza ,deprimida. Sus pulmones necesitaban aire puro, así que se vistió ropa deportiva para sumergirse en la aventura. Había salido un hermoso sol resplandeciente que lo iluminaba todo, iba ser su día de suerte, lo presentía.

Condujo relajada y feliz hacia el lugar. Al llegar le gustó que hubiera pocos coches aparcados, no quería salir de ruta con demasiada gente. Estacionó frente a la cabaña principal que indicaba con un letrero vistoso, que se hacían excusiones programadas con monitor por la montaña.

Al abrir la puerta se encontró de frente con u joven atlético la atendió de inmediato. Le gustó que se sintiera impresionado por su belleza. Acaba de cumplir 40 años pero se mantenía bien, un poco entrada en carnes pero flexible y en forma.

-Hola, buenos días estoy interesada en las rutas de senderismo.
-Hola, buenos días, eh... Sí, justo dentro de una media hora los gemelos van a salir con unos turistas a visitar el lado este de la montaña luego descenderán por el valle hasta llegar el río.
-Estupendo, apúntame ¿cuánto hay que pagar?
-Pues, 20 € ¿ Se quedará en una cabaña esta noche?
-No, sólo me interesa la excursión, vivo cerca y no necesito cama, gracias.
-De acuerdo. Tiene que llevar una mochila preparada con una linterna, agua y algo de chocolate por si sufre una bajada de azúcar por el ejercicio.
-Ok, llevo de todo. ¿Dónde tengo que esperar?
-Ahí mismo, junto a los turistas.

Se sentó en el banco junto al matrimonio de jubilados que alegres comentaban todo como una ilusión inquietante, parecía que nunca habían visto nada . A los veinte minutos llegaron los gemelos. Dos jóvenes veinteañeros, musculados por el deporte, de ojos verdes. Casi le dio un vuelco el corazón al verlos. Estaban buenísimos. No les quitó los ojos de encima, mientras comentaban entre ellos la ruta a seguir. Notó que sus bragas estaban empapadas por su lubricación excesiva, cuando un hombre le gustaba el río de su cuerpo fluía sin cauce.

Los chicos la miraron sin hacerle demasiado caso. Se notaba que les sobraban chicas de su edad y estaban satisfechos. Maite abandonó la fantasía erótica de tener algo con alguno de ellos. Estaban lejos de su alcance, su cuerpo regresó a su estado de seriedad habitual y se entregó al disfrute de la excursión.

No llevaban andando más de veinte minutos cuando los turistas agotados decidieron regresar por su cuenta. Los gemelos no quisieron despegarse de ella, todavía tenían que realizar un servicio de excursión y a ninguno le apetecía regresar. Maite notó el roce de los dos, que comenzaron una pequeña trifulca para que uno de los dos regresara. La dejó pensando que quizás no fueran tan inconquistables como le daban a entender.

Caminaron los tres observando y deteniéndose en los lugares más interesantes que se podían disfrutar , en una naturaleza plena de rincones ocultos para descubrir. En algunas ocasiones había que ascender por sendas estrechas y escalones de piedra. Comenzó a percibir que uno de los gemelos la empujaba para ayudarla a subir por el trasero con más manos de las que eran necesarias, apretando sus glúteos lascivamente. Más de una vez notó su pene endurecido restregarse contra su trasero pero no objetó nada. Aquellos chicos la ponían frenética.

Tras dos horas de caminar y conversar amigablemente para conocerse un poco mejor, se detuvieron en el pequeño río que atravesaba aquel hermoso valle.

-Tengo ganas de darme un baño- soltó Juan el hermano mayor por cinco minutos de diferencia en el nacimiento-
-Yo voy a remojarme los pies, los tengo que no puedo dar un paso más- confesó Maite-
-Anda a ver si tienes cojones para meterte en el agua helada, las pelotas se te van a quedar ajajajajajja-bromeó Daniel el hermano menor -
-Eso, a ver si os dais un baño- les animó ella riendo sin parar-
-Maite, ¿De verdad te gustaría que me metiera en el río?- le preguntó muy sensual Juan interesado en sus ganas de verlo-
-Sí, será muy excitante y erótico verte quitar la ropa.
-Vale, sólo me dejaré el calzoncillo, lo hago por ti, que conste.
-Estoy ansiosa por verlo. ¡hazlo ya!- le gritó Maite entre risas muy alegre-

Juan se fue quitando su ropa deportiva de montañero haciendo poseso. Le encantaba que las chicas suspiraran por su cuerpo bien torneando. Luego se metió en el río sin hacer una sola mueca por el agua helada.

-Ya está ¿contenta?- quiso saber conteniendo un castañeo de dientes que podía descubrir el frío que sentía dentro del agua-
-Maravilloso- eres un rey valiente y osado-
-Yo también voy- manifestó Daniel envidioso de que su hermano le estuviera sacando ventaja con la chica-

Daniel imitó todos los movimientos de su hermano, se notaban que eran gemelos y Maite intuía lo fuertes que eran ambos ya que estaban conteniendo el frío.

-A ver quién sale primero chicos- les indicó poniéndose de pie para despojarse de la ropa-

Lentamente, como una diosa sensual, fue sacándose de encima su ropa deportiva. Contoneaba cada curva y restregaba sus manos de una manera especial. Sus pechos estaban turgentes y recibían caricias para excitarlos más. Sus manos acariciaban también su sexo, abriendo sus montes y mostrando el interior de su caverna roja.

Los jóvenes la observaban atónitos. Era preciosa. Le sobresalía algún michelín pero con gracia. Era tan sexual y simpática que ambos la desearon con fervor.

-La quiero para mí- quiso zanjar Juan-
-Y yo también.
-No podemos pelearnos por ella, terminaría pasando de nosotros.
-Compartámosla , mira como se nos insinúa a los dos, no ha decidido con quién quiere follar, le gustamos, aprovechémosla a medias.
-De acuerdo, asediémosla y follemos por turnos, la haremos disfrutar en extremo, como nos gusta a los dos vivir.
-Hecho!-contestó Daniel-

Y ambos chocaron sus palmas al unísono.

Maite los vio desinteresados en ella, mantenían una conversación privada. Avergonzada, pensando que había hecho el ridículo y dado un espectáculo grotesco, recogió la ropa para vestirse apresuradamente detrás de unos árboles.

Cuando ya tenía puesta su ropa interior, aparecieron los dos. Sus penes estaban erectos a pesar del frío del agua. Tardó un par de minutos en comprender sus intenciones. Uno se puso detrás de ella y el otro la fue acariciando con unas manos sabias, mientras buscó su boca para besarla dulcemente.

-Maite cariño, como somos gemelos y te gustamos podemos pasar un buen rato los tres-Le propuso Juan, el gemelo que tenía delante-
-No te arrepentirás te vamos hacer disfrutar sin parar durante horas- Atildó con seguridad Daniel susurrándole al oído-
-¡Qué peligro tenéis pero me entrego a la fantasía!

Los tres comenzaron a bailar una melodía de jadeos y sudor. Sus cuerpos se rozaban con lujuria. A Maite le parecía ser el relleno de un apetitoso bocadillo. Sentía las pollas endurecidas de los dos clavarse contra su cuerpo.

Daniel se agachó para excitar su precioso culo. Abrió sus piernas y metió la lengua que fue succionando todo su sexo , con ayuda de sus dedos fue relajando su ciega obturación. Juan mientras tanto, le pedía con un golpe de ojos una mamada. Ella jugosa y excitada, se agacho dejando su culo más arriba que su cabeza. Lamía como una enloquecía hembra mientras un placer indescriptible la recorría.

Juan le pedía que no parara mientras Daniel la penetraba sin vacilación. El cuerpo de Maite cedió al asedio de un pene dilatado y de buen tamaño. Poco a poco la caverna fue abierta y relajada. Fue el momento de cabalgarla azotándola suavemente para que aguantara sin quejarse.

El golpeo contra las paredes de su útero fue decisivo para correrse.

-Déjame un poco ya está- le pidió sumisa a Daniel-
-La saco pero tienes que chupármela como a Juan eh?
-Claro, lo estoy deseando- le contestó, tratando de recuperar la respiración.

Una vez liberada tocó su agujero para comprobar que no estuviera dañado. Luego se dejó llevar por ambos. Juan se había tumbado entre unas hierbas verdes muy suaves. La esperaba con su pértiga alzada. Se situó a espaldas a él y fue bajando su cuerpo hasta sentir su polla penetrándola. Juan comenzó a montarla sensatamente, aclimatando su vagina al tamaño y grosor de su buen falo. Cuando la tuvo relajada y con la vagina dilatada la embistió con dureza. Daniel quiso disfrutar del placer de follar su boca. Así que se situó a la altura de sus labios cogiéndola por el pelo le metió todo su falo en el interior de su garganta. Ella pedía aire para respirar y sólo se la sacaba cuando notaba la rojez de su rostro.

Fue un sexo duro. Doblemente follada por dos potentes varones y en plan salvaje. Pero estaba disfrutando del sueño de su vida, su fantasía por excelencia y su cuerpo lo agradecía. Los orgasmos múltiples se encadenaban y con aquellos muchachos no había límites.

La hicieron gozar tanto que el dolor fue imperceptible en comparación al placer recibido. Después de varias horas de ejercicio físico demoledor, decidieron parar.

-Maite te quedarás esta noche?
-No creo estoy rota- contestó a Juan-
-Pues te rapto y seguimos la historia aquí, tengo más ganas de ti.
-Ja,ja,ja... Insaciable gemelo, me has poseído por entera ¿qué más puedes desear de mí?
-Quiero hacerte el amor en una cama y que jadees toda la noche conmigo.
-¿Y tu hermano?
-Ese ha quedado con Lili, su novia.
-No puedo, he de irme ya
-¡Por favor! ¡Quédate sólo esta noche!
-Vale, pero sólo lo hago por esos preciosos ojos verdes.
-Menos mal. Gracias. Te haré gritar como nunca.
-Lo sé, eres maravilloso. Entre tú y yo, eres mejor follador que tu hermano.
-Ja,ja,ja... En algo he de ganarle, por eso nací el primero.

Se besaron muy pasionalmente, obviando a Daniel que ya se había vestido y los esperaba para descender a la cabaña. Aquella noche todas la maderas de la cabaña rechinaron y el eco del bosque olía a sexo y placer.

Maite regresó el domingo a su casa. Estaba pletórica ,aquellos muchachos la habían devuelto la sonrisa. No sería la única vez que visitaría a Juan, se había quedado prendada de su polla y artes mágicas para hacer el amor.

Ese lunes en la redacción, todos notaron que tenía un brillo especial en los ojos. La vieron especial, rebosante de energía positiva pero ninguno se atrevió a decírselo, era demasiado guapa para seguir alimentando su ego.

Fin

viernes, 30 de enero de 2009

Invariable rutina


Al anochecer busco ese abrazo justo llega a las diez
cuando me pierdo entre tus brazos buscando ecos de
pasión que no hallo, pena me da verte caminar tordo
vencido por la rutina y el sinsabor, sólo ojeas el reloj.

Me cansas, seca, comparto la misma impertinencia
cada día, sin cobijo creo versos cargados de soledad.

Vigilas en mis ojos escrutando mis anhelos por si los logro
temes, me ves grande, una estrella sin nombre que daría
todo por quedarse en el santo cielo de los verdes montes.

Me alejo y escribo en estas líneas que la puta suerte se fue tras
otros, huelo su rastro, ella es feliz demorándose en las mieles
de otras reinas, no dona esperanza, suena y no me deja llegar.

Negra suerte que expiras mis años
inspira mis versos y cede un poco
elige a tu antojo algún poema roto

Miro al mar dejando caer nostalgias e iras
derivo hacia la esperanza de tener una vida
llena, sin que me disciplinen más fatalidades.

Quisiera gritar una, dos, tres
necesito testigos que me digan
que luchar vale
aunque no gane.

Tifones y ciclones castigan mi cabeza
brillos oscuros me guían con torpeza
hacia el abismo de los sueños locos.

Reprimo con artes maestras los tropiezos revividos
estoy a oscuras y esquivo la rabia que me quiere
engatusar, no me queda nada que salvar, vivo
enraizada en sus zapatos sordos que no sé reparar.

La suerte al fin brilla ¡que maravilla!
de repente se arrepiente y desdice, fue broma
se ríe de mí, la llorona.

¡Lo esperaba! le calzo, sonrío
amarga sin tener más ganas.

Y ya no me importa caminar sin luz
ni ser la luciérnaga que oscuras intenta
brillar, me acostumbré a ser la pieza
que no tiene la suerte para triunfar.

Seré la más irreal de las espinas
la dura suerte tiene a su niña bonita
que no acaudala canas ni heridas
sólo me queda perseverar.

miércoles, 28 de enero de 2009

Trece rojo

Voltea sobre mí, mira ese mundo palpable
que dibujo cada día para que me halles
dentro de ti respiras aire fresco saludable.

Soy la estructura de color vivo en tus ojos
panal de sueños pintas a carbón sin imagen.

Lamentas y maldices al corazón, te convirtió
en ese mediocre galán de fotonovelas que palpita
sin textura en fotogramas y vaharadas sin lograr
triunfar en un solo tramo de su historia de amor.

Soy ese terrón de azúcar de tu café amargo
la música que reprimes con rabia al nombrarme
cráteres y heridas te abren, asustado te atormentas
quisieras en el instante ahogar al tatuador que logró
grabarte mi imagen maldita con tinta imborrable.

Hueles a esencia de todas esas tardes que escribiste
que me esperabas a la una menos diez bajo el sol
brillante del verano que ideaste vivir para mí.

No existe senda que se abra para ti conmigo
entre los matorrales, me buscas, vapuleado
por esa soledad siniestra, sólo percibiste
el olor hierba pisada, tarde, llegaste, tarde.

Mi vida, no miento si prometo sembrar cuadros
rebosantes de primaveras sobre tus inviernos.

Podría empezar a quererte sin remordimientos
me partió como a la almendra el frío de enero
que sentí el verano que esculpí "I will survive".

Maldita ironía fue desquerer y marchar
creerme tan fuerte que hasta el miedo pude
doblar, pero mi herida quedó expandida
por todo el corazón, tan intensa y parida
que no se contiene en la cabina del no.

Por si nos quedara otra vida para malgastar, pídeme
que no vuelva a repetir lo que no aprendí y espera
sólo espera, que no te pierdas en mis disparates.

Seré la reina de tus noches grises, aturdiré tus venas
con el licor de fresas que planté en mis labios y frenaré
tu huida para que no bailes a hurtadillas otros bailes.

Que me quieras y quererte
serán las costuras
ahora cojo, apuesta
sólo apuesta al trece rojo.

Apuesta al trece rojo

Voltea sobre mí soy ese mundo palpable
esa sonrisa que dibujas en tu cara al soñarme
ese aire fresco que necesitas al levantarte.

Soy la estructura de color vivo en tus ojos
panal de sueños pintas a carbón sin imagen
lamentas y maldices la idiotez que hiciste al
ser el galán de fotonovelas que palpita en
fotogramas y vaharadas sin llegar a conseguir
triunfar en su gran historia de amor.

Soy ese terrón de azúcar de tu café amargo
la música que reprimes con rabia si me nombra
cráteres y heridas te abren,asustado recapacitas
queriendo matar al tatuador que logró grabar
el tatuaje de mi nombre con tinta sobre el corazón.

Soy la esencia de todas esas tardes que escribiste
que me esperabas, a la una menos diez bajo el sol
brillante del verano que ideaste tener conmigo.

No existe senda que se abra para ti conmigo
entre los matorrales, me buscas vapuleado
por esa soledad siniestra sólo el olor a hierba
queda tras ser pisarla, tarde, llegaste tarde.

Mi vida, no miento si te prometo sembrar cuadros
llenos de primaveras sobre tus inviernos
que podría empezar a quererte sin remordimientos
que me partio como a la almendra el frío de enero
que sentí el verano que dije que no y todo acabó .

Maldita ironía fue desquerte y marchar
creerme tan fuerte que hasta el miedo pude
doblar, pero que herida quedó expandida
por todo el corazón, tan intensa y parida
que no se contiene en la cabina del no.

Por si nos quedara otra vida para malgastar pímede
que no vuelva a repetir lo que no aprendí y espera
sólo espera, que no te pierdas en mis disparates.

Seré la reina de tus noches grises, aturdiré tus venas
con el licor de fresas que planté en mis labios y frenaré
tu huida para que no bailes a hurtadillas con otras Julietas.

Que me quieras y quererte
será la suerte que juguemos
los dos, sin boleto estamos
juégatela al trece y al rojo
apuesta por mí ,por antojo
y quédate y espera , suerte.

martes, 27 de enero de 2009

En ti

Flor del almendra es mi sustancia
contaminada de recuerdos y mentiras
olvido lo inolvidable para no hundirme.

Miro tras las transparencias de otros ojos
por si acaso encuentro una réplica amable
que contagie una alegría y arranque la risa.

No hay dos notas
dos idénticas gotas
que me anclen el corazón

En ti
sólo en ti.

Bécquer susurra sobre golondrinas
y sé que no volverán esas mismas que tuvimos
las cadenas nos alejaron de querernos, pena de amor.

En ti
sólo en ti
quedo mis horas.

Te hablaré en este instante
del jardín de jacintos que respiro
que poco importa el singular que vivo.

En ti
sólo en ti
imagino.

Por si sirve de ilusión diré
que las golondrinas congelé
para derretirlas con el calor
de la mañana solaz del amor.

Acuérdate que
sólo en ti
camino.

Dilo tú

Giraste sobre mis ojos como el mundo
tantos días y tantas noches sin atreverte
a saborear mi piel rendida a tu luna

Jugaste al amor perfecto
cruel engaño para la razón.

Que te herí maldita de enojo
para hacerte salir de la duda.

Hemos sorbido las lágrimas del orgullo
¡Que no te necesito!
¡Que no me quieres!
Mentiras son, mentiras.

No fue tan fuerte el amor, no aguantó
cuánta incomprensión o sí ,que sé yo
aprovechas las palabras cruzadas
para insinuar que me amabas.

Y de nuevo escribo poesía que habla de tí
con la rabia del querer que no existas en mí
abriendo heridas muy profundas, siniestras
valiente, para seguir afirmando que fue verdad.

Que amor me queda
todo valió la pena
y sonrío al encontrarte.

domingo, 25 de enero de 2009

Lo callo

Las verdades se hincan en el alma
no puedo negar que te amé ayer
que sufro y finjo marea en calma
ato sacos de palabras y besos mate.

Que me detestes y no me sientas
me alivia la razón y que duela
día y noche la duda de si te amé
o fuiste diana para mis negras artes.

Te odié con odio profundo
raíces negras crecían en mí
eras de otra en otro mundo
maldita sentencia para mí.

Sola me quedé para meditar sobre
los surcos de mi profundo corazón
me entretuve seduciendo hombres
ninguno atravesó la capa del árbol.

¿Es amor lo que hierve en las venas?
¿cómo acabo con el dolor de quererte?

Mentiras sin suerte fuimos los dos.

El amor verdadero brilla secreto
enmudece y finge desdén si te ve
pero se alegra de andar sin petos
cuando seguro sabe que no lo ves.

Mientras pueda quererte, seré
transparencia y ser de agua sin fuente
manantial de ilusión es espera de muerte.

Vueling 676

Elisa se iba al fin de vacaciones a Buenos Aires. Había ahorrado durante un año para conocer la ciudad de los tangos y el aroma dulce del pueblo argentino. Compró su billete en clase ejecutiva, algo caro, pero quería tener el placer de viajar cómodamente fuera de la jaula de pájaros condensada de la clase turista.

Había elegido el primer asiento de la parte derecha, lo tenía reservado desde hacía más de seis meses y con el avión vacío pudo decidir dónde ubicarse . La “clase ejecutiva” tenía asientos ergonómicos de inclinación de hasta 150 º, monitor individual de cine, masaje relax y un buen menú ,incluida la mejor degustación de vinos elegidos por un sommelier. Iba a vivir una sueño a costa de un año de privarse del placer de las rebajas y las compras compulsivas. Sólo había comprado ropa sofisticada para viajar, un par de chándals y un par de vestidos para salir y lo hizo en las rebajas de verano. Era el mes de enero en Madrid, pero viajaba hacia el verano de Buenos Aires.

En el aeropuerto de Barajas coincidió con pocos pasajeros, al viajar en clase ejecutiva los trámites se esfumaban y pudo conversar animadamente con alguno de ellos en la sala vip reservada para el pasaje de business y primera clase..

Se sentó en un sofá a ver una película que emitían en ese instante” Amar peligrosamente” con Angelina Jolie. Estaba mirando la pantalla fijamente, impresionada por la dureza de las imágenes, la escena en el que ella recoge a un niño moribundo que iba a ser devorado por los buitres , la protagonista no duda en salvarlo aunque sabe que está moribundo, no duda ni un momento en salvarlo pese a que todo el mundo le indica lo contrario. De repelente escucha una voz varonil que se sienta su lado sin darle tiempo a reaccionar, que la saca de su involucramiento sentimental con la actriz.

-Hola me llamo Joaquín. ¿Viajas a Buenos Aires por motivos de trabajo?

Elisa tornó su rostro en la dirección correcta encontrándose con un atractivo ejecutivo de cuarenta años; tez morena, ojos verdes y un físico deportivo. Se quedó impresionada, el hombre de sus sueños estaba ahí frente a ella y parecía querer entablar conversación amistosa.

-Sí, eh? No, no, voy a conocer Buenos Aires por placer.
-Vaya, pensé que eras una ejecutiva disfrazada, pero no portas un maletín de trabajo. Bonitas piernas-observó posando una mano sobre una de sus rodillas acariciándola-
-¡Muy amable!- soltó ella nerviosa e intimidada por la proximidad con aquel bombón masculino-
-¿Cómo te llamas?
-Elisa. ¿Eres ejecutivo?-preguntó para recuperar la calma, sabiendo que era evidente por su indumentaria sofisticada de traje y corbata y maletín.
-Sí, voy a una de nuestras sedes en Buenos Aires de la banca.
-Ahh, muy bien, quizás nos veamos por allí- contestó ella con tu tono dubitativo ya que era imposible que coincidieran en los mismos lugares. Ella viajaba de ocio y él por negocios.
-Yo prefería conocerte profundamente durante este viaje, nos esperan 12 horas de tedio y espacio reducido.
-¿Doce horas? No sabía que se tardara tanto.
-Y porque vamos en un Airbus A340 . Envergadura 60,30 m, longitud 63,69 m, altura 16,83 m. Altitud de crucero 12.500 m, velocidad de crucero 930 Km./ hora, recorreremos una distancia de 10.049 Km. Con otro tipo de aviones tardarías 11 horas y 40 minutos. En este avión 10 horas con 80 minutos. Tiene combustible suficiente para recorrer 13. 300 kilómetros sin repostar, con capacidad para 274 pasajeros.
-Creo que has dicho que sólo tardaríamos 11 horas.
-Sí, preciosa, pero lo cierto es que si contamos el tiempo de embarque y a que despeguemos tardaremos unas quince como poco.
-Gracias por la información, Joaquín, no quería ser descortés.
-Tranquila, tu pregunta es razonable. ¿Te he impresionado sobre el avión? Lo cojo muy a menudo, una vez al mes. Ya casi he intimado con alguna de las azafatas de vuelo. ¿Quieres sentarte a mi lado? Será un honor viajar cerca de esas piernas tan bonitas. Tu expresión es dulce y tus ojos me incitan a la conversación.
-Sí, estoy impresionada por todo... No esperaba encontrarme con un hombre tan atractivo física e intelectualmente en un vuelo de avión.
-Ja,ja,ja... Viajas poco guapa, mis mejores aventuras las he vivido con los pies en las nubes.
-Espero poder decir lo mismo- reflexionó Elisa en voz alta, muy segura de lo que estaba deseando-
-Si te dejas llevar por tu experto viajero la vivirás Elisa- se lo prometió acercándose mucho más a ella y cogiendo sus manos entre las suyas, para luego volver a apretar su rodilla y hacer resbalar su tacto manual por toda la pantorrilla hasta el tobillo.

Elisa se estremeció de placer. Estaba fogosa, mojada... Joaquín la ponía a cien y estaba ansiosa por subir a ese avión con destino a Buenos Aires. Intuía que a esos 12.500 metros de altitud sucedería la aventura más animosa de su vida..

Al subir al avión, Joaquín reconoció entre la tripulación de azafatas, a una de sus amigas inclinada a su voluptuosidad. Una azafata rubia, esbelta, de labios sensuales abultados por el retoque facial de silicona. La saludó efusivamente susurrándole al oído algo que a ella la puso alerta. Fueron acomodados por Marta, la azafata, en la primera fila de la parte derecha de la clase ejecutiva, uno de los mejores sitios que pocos pasajeros llegan a disfrutar.

Los 42 asientos de la “clase ejecutiva” estaba a medio ocupar. Sólo viajaban 20 pasajeros contándose ellos. Gracias a su posición en primera fila gozaban de algo de intimidad. Nadie se sentaba en la fila horizontal que ocupaban ni detrás. Elisa respiró profundamente, estaba feliz, se sentía como una princesa rescatada de la “clase turista”. Lo diferencias entre los habículos del pasaje eran evidentes, lo había podido comprobar al entrar y atravesar la zona turista. Los lujos eran palpables, pantallas individuales, asientos más amplios y reclinables, mejores servicios y atención exclusiva de primera.

-Marta cariño, tráenos unos vinos de los que tú ya sabes eh?- Le pidió Joaquín a la azafata muy cándido -
Ella le sonrió juguetona, Elisa tuvo la premonición de que ambos estaban preparando algo para después por el cruce lascivo de sus miradas, pero no sabiendo que pensar, decidió no crear historias absurdas. A los pocos minutos apareció de nuevo Marta con un carrito de bebidas. Les sirvió un vino blanco bien frío con unos langostinos.

Degustaron el aperitivo sin casi pronunciar palabra. Al terminar ambos estaban un poco mareados por el efecto del vino. Se habían bebido dos botellas de “Chardonay, muy fresquito. Según le contó Joaquín la temperatura adecuada para servirlo era entre 10 y 12º. A ella le había encantado por su sabor a miel y flores intenso. Era el mejor vino que había bebido nunca.

-Elisa te gusta Marta?- le preguntó sin más preámbulos Joaquín-
-Sí es maja.
-¿Te gusta como para meterte en primera clase a chuparle el coño?
-¿Qué? Ja,ja,ja... Que tonterías dices, el vino te ha sentado peor que a mí.
.A ella le gustas y tiene un par de horas libres. Quiere que vayamos delante, a primera clase, nos meterá en uno de los camarotes individuales, sólo viajan cuatro pasajeros allí.
-¿Me lo estás ofreciendo en serio?-preguntó Elisa incrédula-
-Claro, ya te había comentado que esperaba que en este viaje disfrutaras de una aventura apasionante.
-Pues estoy viajando en una nube de burbujas, el sentido común me ha abandonado y me apetece hacer lo que tú quieras.
-De acuerdo, levántate, vamos al camarote en primera.

Joaquín le ayudó a desabrochar el cinturón de seguridad, Marta apareció en ese preciso instante para acompañarles hasta el camarote privado en primera clase. Era confortable, con asientos de cuero blanco y detalles mucho más lujosos que en la clase de ejecutivo. Joaquín conocí el lugar, ya había disfrutado de algún que otro revolcón con Marta allí mismo en otros viajes, pero esta vez serían tres.

Como un anfitrión experto Joaquín reclinó los asientos en posición horizontal, para acomodar la dependencia a modo de cama. Tumbó a Elisa en uno de los asientos y lentamente fue quitándole la ropa. La fue besando por todo el cuerpo mientras lo hacía para hacerla entrar en calor, justo cuando estaba abriendo el clítoris, alguien los sorprendió abriendo la puerta corredera del camarote. Era Marta, sólo había tardado unos minutos en regresar, los miró con deseo y en dos pasos se coló dentro cerrando la puerta con cuidado. Pasó por detrás de Joaquín para sentarse en el asiento más cercano de la ventanilla.

Marta los miraba muy caliente. Ahora Joaquín estaba a punto de penetrar en la zona erógena de Elisa con su lengua y dedos. Tenía la cabeza entre las piernas separadas de su chica que gemía y se contorsionaba ahogando sus grititos de placer, Marta se comenzó a desnudar, escrutando la escena, con mucho interés. Lo hizo lentamente depositando su uniforme de azafata y la ropa interior en el compartimiento de equipaje No quería tener que estar buscando su ropa arrugada debajo de los asientos. Había que guardar las formas.

Elisa seguía gimiendo mientras Joaquín se la follaba con dos de sus dedos. Marta gateó hacia la cabeza de Elisa y se sentó sobre sus labios. Con sus piernas abiertas sobre la cabeza de ella, abrió sus labios vaginales con su mano derecha y fue descendiendo buscando con ganas que Elisa se interesara por ella.

Elisa se dio cuenta de que aquella mujer esperaba que la chupara. Estaba tan eufórica y lujuriosa, que no tuvo reparos en abrir su boca y sacar su lengua para hacerla rotar sobre el clítoris de Marta. Ella se defendió con un jadeo y se dejó caer para que Elisa le comiera el sexo con intensidad. Tuvo que absorber el líquido vaginal que descendía como una riada . Quería follarse aquella azafata, así que le introdujo primero dos de sus dedos, el índice y corazón en la vagina . Fue cediendo poco a o poco, dilatándose para que su mano derecha se colara dentro agitando todos los rincones de la abertura.

-Sigue así , que bien lo haces Elisa- Ah,ah, ah... Estás provocándome un placer inmenso.

Joaquín observaba a la bella Elisa confuso. Pensó que aquella extraña chica era más sexual de lo que había imaginado en un principio. Le parecía extraña por su gusto de viajar en clase de negocios cuando no iba por trabajo. Se le hizo la boca agua observándolas, imaginaba una escena donde la chica se tragara su polla con la mismas ganas.

Marta tuvo varios orgasmos, derramándose sobre Elisa que quedó cubierta del fluido vaginal. Joaquín al verla empapada, absorbió con su lengua su cara , cuando quedó liberada de la presión del sexo de la azafata que cansada volvió al otro asiento . Limpió todo el jugo afrutado con su lengua como una abeja recoge el polen.

Mirón entonces de manera especial a los ojos a Elisa Había llegado el momento de poseerla. Agitó su verga para endurecerla un poco más con su mando y se metió dentro hasta el fondo. Dobló las rodillas y las sostuvo bajo sus hombros, la quería follar profusamente. Que gritara de placer y dolor.

La azafata lasciva, saciada de momento ,se situó detrás de Joaquín. Agachó su cabeza para chupar el culo, testículos y zona anal de él. Mojó su dedo índice con lubricante y se lo introdujo en el ano para agitar su próstata. Él, lejos de mostrarse débil a tanta excitación sublime, controló la situación sacando su polla varias veces de la vagina, cuando se veía cerca del orgasmo y la sacudía fuera para evitar derramarse. Estuvo más de media hora sudando copiosamente, el choque de sus caderas contra el culo de Elisa era una melodía inquietante que seguro podrían oír los demás pasajeros de primera.

-Voy a poner música - pensó Marta- Hay que disimular los ruidos y jadeos.

Elisa logró varios orgasmos encadenados. Cuando Joaquín supo que ya no podría contenerse por más tiempo, sacó su pene erecto de la vagina y se quitó el condón.
-Elisa quiero vaciarme en tu boca ¿Me dejas?
-¡Sí!- dijo afirmativamente deseosa le apetecía probar el semen , era un delicado manjar-

Joaquín se la metió en la boca y ella lo succionó hasta el límite de sus fuerzas. Chupaba enérgicamente su polla y a los pocos minutos él se vino en su garganta .

-¡Qué sabor más delicioso!- confesó Elisa- El próximo es también para mí.

Joaquín la miró agradecido. Mamaba de maravilla , perderse en su boca caliente había resultado muy placentero. Además observar su boca y rostro dulce le dio un placer divino.

-A ver chicas necesito un descanso. Divertíos un poco juntas eh?-les ordenó tumbándose en el asiento con las manos bajo la cabeza para poder observar sus movimientos..

Elisa se pasó al asiento de la ventanilla de Marta, se miraron de nuevo con ganas de disfrutar. Se besaron enlazando sus lenguas y acabaron lentamente unidas de nuevo en un sesenta y nueve.

-Poner el asiento en posición vibratoria para que pueda veros bailar- les recomendó Joaquín-

Las chicas le hicieron caso y su éxtasis se duplicó. Todo su cuerpo recibía las vibraciones estimulantes del asiento convertido en sillón de relax . Sus zonas erógenas excitadas lo percibían como si un gran masturbador que las hacía estremecerse.

Elisa y Marta se acariciaron y engulleron hasta quedar saciadas.. Fue entonces cuando Joaquín las situó a ambas sobre los asientos a cuatro patas

-Quiero que abráis las piernas y que tengáis un poco de paciencia- Vamos a jugar a un nuevo juego-

Las chicas sorprendidas por sus exigencias acataron las normas del juego erótico y se quedaron esperando en la posición de perrito. La primera que notó la embestida por el agujero chiquitito fue Elisa. Estaba tan dilatada por los múltiples orgasmos que éste cedió a los empujes del miembro viril. Bastó un poco de lubricante para quedar aliviada del primerizo dolor. Mientras poseía a Elisa con coraje y ritmo, preparaba con sus dedos índice y pulgar la abertura anal de Marta. Tras unos minutos abandonó la estrechez de Elisa para meterse a fondo en la de Marta.

Se folló a las dos damas alternándose entre ellas por minutos. Los tres gozaban con esa práctica eficiente en extremo. Las chicas unían sus lenguas con besos de tornillo, palpaban sus pechos y acariciaban sus clítoris a la inversa. Él aguantó el ritmo lento de ambas. Era necesaria mucha energía vital para satisfacerlas, pero estaban en forma. La primera en manar fue Marta, Joaquín la observó caer extenuada sobre el asiento por el ejercicio y el cansancio, A los pocos minutos fue Elisa la que se derramó emitiendo un pequeño grito de placer. Sacó de nuevo su polla del culo de Elisa para dirigirse a la boca.

-No se me había olvidado lo que me dijiste antes, Elisa, aquí tienes un poco más de manjar.

Elisa abrió su boca agradecida. Realmente le había gustado el sabor del semen afrutado y había disfrutado tanto en compañía de Joaquín que quería agradecérselo de manera especial.

Lo chupó hasta que no tuvo más remedio que dejarlo, su polla estaba muy sensible y ya no le quedaba nada con lo que protegerla. Le bajó el prepucio y lo soltó con el pene ya flácido.

Los tres se vistieron sin decir palabra. Marta los ignoró al salir, parecía no conocerlos. Se fue hacia su zona de trabajo sirviendo al pasaje de primera y clase ejecutiva. Nadie había notado su falta.

Joaquín y Elisa regresaron a la zona de clase ejecutiva. Abrocharon sus cinturones y se durmieron abrazados. Al despertar, ya estaban en Buenos Aires.

En el aeropuerto después de cruzar la aduana se despidieron. Ambos sabían que no volverían a coincidir en la ciudad. En el último momento Joaquín la llamó.
-Ten mi teléfono, cuando regreses a Madrid quiero que me llames.
-¿Por qué Joaquín? ¿No ha sido sólo sexo lo que ha habido entre nosotros?
-Mira, cuando me has lamido he sentido algo por ti diferente, me has hecho vibrar cada célula de mi cuerpo de una manera especial. Quiero seguir viéndote.
-Te llamaré- le prometió Elisa volviéndose para evitar que él notara que estaba enamorada de él-
Joaquín la espió hasta que el pequeño punto distante de su silueta ya no fue visible. No se volvió ni una sola vez para mirarlo. Estaba asustada, quizás enamorada. Feliz por su deducción salió caminando para buscar un taxi, fue soñando con Elisa todo el camino hacia el hotel.

El destino tiene algunas veces sorpresas agradables. Volvieron a encontrarse en el hall del hotel. Ambos estaban alojados en el mismo y habían ido en taxis diferentes. A ninguno de los dos se les había ocurrido preguntar dónde se hospedaban respectivamente.

-¡Vaya, no habrá que esperar a Madrid para disfrutar de tu compañía- le confesó Joaquín al verla en el mostrador haciendo el registro-
-¡Joaquín, sin duda lo nuestro estaba predestinado!
-Lo pasaremos bien el Buenos Aires, amor- le prometió Joaquín cogiéndola por la cintura y besándola con pasión.

Fin

sábado, 24 de enero de 2009

Ciro, el selvático humano


Casi eran las siete de la tarde, hora de cerrar el parque. Los animales estaban irritados; no recibían la ración adecuada de frutas y pienso seco para cubrir sus necesidades. Empezaban a evidenciar la escasez de comida, su aspecto físico era deplorable. Algunos tenían problemas de desnutrición, los menos avispados para comer, se notaba al mirarlos su tristeza por la hambruna.

El ardiente día de agosto les había resultado insoportable. No habían podido refrescarse con las exiguas frutas pasadas que habían recibido. Sin hierba fresca para alimentarse difícilmente podían atenuar su falta de alimentos. El parque se hallaba sobre un monte árido con escasos arbustos de secano. Ciro el cuidador había tenido de ingeniárselas para que no notaran esa falta de alimentos, quitando un poco a los elefantes y a las jirafas para aumentársela a los hipopótamos, que eran los más afectados por la dieta obligada, ya que eran grandes engullidores de frutas y hierbas secas. La jornada había resultado muy dura para Ciro.

Casualmente tropezó a la salida con el nuevo jefe, don Julián. Había heredado la dirección del parque hacia unos meses, su padre era ya demasiado viejo para seguir administrando todo aquello. Era el responsable directo de la falta de recursos alimentarios, nadie sabía lo que hacía con el dinero. El parque recibía muchos visitantes y se hacían buenas recaudaciones diarias. Ciro lo zarandeó levantándolo del suelo como si no pesara nada , luego lo lanzó contra su vehículo un todo terreno pintado con colores de camuflaje; marrón y verde. D. Julián se quedó afásico por un momento, no entendía nada de lo que farfullaba ese anormal de fuerza bruta, pero intuyó que debía estar relacionado con el recorte de víveres para los animales. No le importaba sacrificar alguna manada incluso.

Ciro estuvo a punto de reventarlo entre sus brazos, por eso lo estrelló con tanta furia. Sabía que a D. Julián no le importaban los animales, nada tenía que ver con su padre.

D. Julián se recompuso orgulloso, estaba un poco magullado y enfurecido. No le quitó la vista de encima a Ciro mientras se subía en bici antigua. Comenzaba a idear su venganza.

Se montó en la bicicleta era heredada de su abuelo el cartero, y emprendió el camino de regreso a casa, a diez kilómetros del parque. Vivía solo desde que su madre murió, de eso hacía más de diez años.

Al entrar en la casa fue a lavarse . Luego preparó su cena. Consistía en un trozo de panceta, pan y vino. Antes de comenzar a digerir su comida frugal, puso en marcha el tocadiscos Sólo tenía un par de discos. Uno era la obertura de Rossini “El barbero de Sevilla , pieza que se solía usar por su energía para despertar el interés del público antes de la ópera; divertida, alegre y muy rítmica, duraba siete minutos. De niño la había disfrutado en la serie des dibujos animados de “Tom y Jerry”.

Era un apasionado del “Adagio en sol menor”.del maestro Tomaso Albinoni, compositor italiano de óperas del siglo XVII.. Ese era su segundo disco, una pieza de música clásica tocada con una lentitud tétrica, llena de silencios y sueños rotos; rosas, mieles y dolor.

En ese momento se sentía protegido por la ternura de los ángeles lejos del Infierno terrenal. Soñaba tras cada nota que todas las criaturas perseguidas por el Hombre eran al fin respetadas. En los silencios imaginaba que había un Cielo para él entre ellos. El final lo imaginaba como una reconciliación del Hombre con la madre Tierra. Necesitaba aferrarse a esa tenue de esperanza..

Por eso disfrutaba tanto con el adagio de Albinoni. La partitura pertenecía al período Barroco comprendido entre los siglos XVII y XIX. El rasgo más característico de la corriente barroca fue el dolor psicológico del hombre y su lucha interna en busca de la verdad. Se encontraba herido por las dudas. En general los artistas nutrieron sus creaciones con abstracciones; la música se llenó de sonidos fúnebres, las letras de metáforas y alegorías.

Los compositores barrocos escribían piezas lentas. Para ello alargaban las notas, dejando silencios entre el final de una y el principio de la otra. Daba tiempo para meditar sobre la realidad y volar por un mundo imaginario, donde el dolor existencial era aliviado por el polvo de los ángeles. La tristeza de Ciro se esfumaba tras escucharla, por eso lo hacía siempre antes de irse a la cama.

Ciro entró a trabajar en el parque con veinte años. Su estatura era de dos metros, pesaba ciento cuarenta kilos . De aspecto tosco; cara barbuda, ojos negros saltones ,al mantenerle la mirada uno tenía la sensación de que lo estaba engullendo, , pelo largo negro ondulado y estructura corporal fornida. Había sido labrador .Despertaba temor entre los vecinos del pueblo. Decían de él que de no haber trabajado entre las bestias salvajes, hubiera sido un buen enterrador. Su carácter era sombrío, se había acostumbrado a vivir en el silencio, por lo que apenas articulaba palabras comprensibles, salvo para sus padres que conocían sus sonidos guturales.

“Aprendí de las fieras a protegerme con mi propio lenguaje, nada tengo que ver con los que hablan“ ese era su principio de supervivencia. Cuando algún visitante del parque intentaba ser amable con él a pesar de su aspecto desagradable, el siempre contestaba mascullando las palabras de manera que hasta las cordiales terminaban pareciendo amenazas a respetar.

El empleo lo logró por intermediación de su divina madre, “La Paca”. Mujer humilde de gran corazón que no pidió nunca nada a nadie; orgullosa analfabeta con mucho carácter. Únicamente se arrodilló a los pies de D. Ambrosio el dueño del parque, que era un primo lejano de su marido.

D. Ambrosio tenía cincuenta años, naturalista de profesión fundó el parque invirtiendo su acaudalada herencia familiar. Según sus amistades dilapidó una gran fortuna en favor de la protección y conservación de las especies en peligro de extinción.

Los negocios nada tenían que ver con su carácter. Su vida era el olor del monte, y los animales. Diseñó y trabajó duramente para crear un entorno natural fortificado , lejos de la destrucción del Hombre.

Su vida se contenía dentro de su obra; cada vena de su cuerpo era una ramificación de aquel parque, quería a cada uno de sus animales, luchaba por su supervivencia y única ambición ampliar las especies protegidas dentro de el. Por eso su celo y sus dudas a la hora de elegir a sus vigilantes Quería hombres instruidos amantes de los animales, que estuvieran en todo momento pendiente de sus necesidades.

-Mira Paca el chico es algo incompleto, me atemoriza incluso a mí. Es demasiado fuerte y puede asustar hasta las mismas bestias. Y no entiendo nada de lo que dice, no sabe hablar.

-Pero Sr. Ambrosio el chico tiene mu buen corazón, sabe trabajar duro y nunca se queja de na, se lo pido por favor, deje que trabaje en el parque Y no le de na hasta que ud. quiera.

-De acuerdo Paca, hago una excepción contigo, sea por la familia. Pero te lo advierto, si ese hijo tuyo, , maltrata a alguno de mis animales saldrá de aquí a patadas.

- El buen señoriíto Ambrosio, a sus pies pa siempre . Verá que mi Ciro es tan güeno como sus bestias, verá como se entienden con él.

D. Ambrosio se quedó atónito ante la respuesta de “La Paca”. Fue digiriendo su desconfianza a medida que fue corroborando con sus propios ojos que era cierto. Lo vigilaba a cada instante, con mirada inquisidora y nunca vio en él una falta. Los animales se mostraban relajados y confiados en su presencia. El muchacho a pesar de su aspecto de bruto, era tierno y esmerado en el cuidado se entendía a la perfección con el mundo salvaje. Así que se quedó a trabajar en el parque.

Los principios en el parque fueron sufridos para el joven campesino. Los otros cuidadores le gastaban bromas y se mofaban de él sin tregua. Algunas fueron crueles, como cuando hubo que castrar a un toro “watusi”. Le ordenaron la labor de reducir al toro con la fuerza de sus brazos. Ciro se sintió imposibilitado de realizar una hazaña tan quijotesca, al calibrar el tamaño de la cornamenta del astado animal. Salió huyendo. Por nada del mundo pelearía con ese toro cuyos cuernos medían cerca de un metro. Se meó encima de terror y llegó a casa llorando, humillado y herido, le dijo a su madre que jamás volvería al parque Entonces Ciro no sabía que esa raza africana de bovinos era inofensiva. Además antes de apresar al animal lo dormían con dardos tranquilizantes. La Paca lo supo cuando indagó en el parque sobre lo sucedido.

Con los años Ciro desarrolló un talento natural para percatarse de las enfermedades de los animales. A pesar de ser considerado por sus compañeros del parque como un hombre ininteligible, de corta inteligencia, solía leer libros de ciencia natural, sobre fauna y flora.

Cuando una especie iba a ser introducida en el parque, él era el primero en informarse sobre el hábitat que se debía desarrollar para su sostenimiento. Incluso llegaba a imponer sus criterios por encima de los veterinarios, biólogos y naturalistas que colaboraban en el desarrollo del ecosistema , por desgracia lo hacía con el uso de la fuerza bruta, lo que le valió un título de “cuidado con el salvaje” Estaba tan especializado en la materia que hasta los expertos confesaban que aprendían de sus conocimientos. Sólo él era capaz de crear un entorno perfecto y de mantenerlo en condiciones óptimas, los resultados eran brillantes. Todos los animales que arribaban al parque sobrevivían sanos y fuertes.

Su infancia fue triste y solitaria. Su primer recuerdo angustioso fue a los seis años, su primer día de escuela. Todos se rieron del niño grande. Le fue imposible integrarse ya que lo rechazaron desde el principio.

En los recreos en el patio de la escuela solía jugar con sus únicas amigas: las cochinillas, las buscaba con empeño en la tierra húmeda del jardín. Sus manos estaban teñidas de naranja, las cochinillas excretaban ese líquido como mecanismo de defensa. Por eso las usaban los fabricantes de patatas y aperitivos para dar color anaranjado a las patatas o bolas de queso. Los bolsillos de sus pantalones llegaban a casa llenos de bolitas negras. Cómo le repugnaba a su madre encontrarlas al revisar los pantalones antes de lavarlos.

La Paca quiso intervenir en la escuela, para ello fue varias veces a hablar con la maestra, pero ésta hacía como que la comprendía , luego actuaba de forma bien distinta.

Doña. Aurelia la maestra, era una avinagrada solterona de aspecto dictatorial. Quiso corregir al niño embrutecido adoptando una actitud agresiva . Siempre estaba castigado. No hacía nada bien. Lo consideraba reactivo y extraño. Ella fue la primera piedra, los niños no hicieron más que seguir su ejemplo.

Provocaba rechazo por ser diferente. La soledad en la que aquella inhumana maestra lo sumió fue insufrible para él durante años. Cuando lo acosaba con reprimendas se protegía los oídos para no escucharla y gritaba hasta que su madre acudía a rescatarlo.

A los doce años dejó de ir al colegio, ya medía más de 1’80 cm. Y pesaba 90 Kg., las labores del campo en las que colaboraba diariamente le habían dotado del cuerpo de un hombre. La maestra no osaba maltratarlo, lo temía, apenas era capaz de mirarlo a los ojos. El odio lo encontraba en las pupilas del chico. Se limitaba a tenerlo en clase, como un objeto abstracto en el que posaba su vista muy de vez en cuando.

-Pena hijo mío me da que dejes la escuela pero no te quieren allí. Ciro, el papa tara mu feliz que le ayudes en el campo tas fuerte como un güen mulo. Mi Ciro va ser mu güen campesino. Mas listo que naide.

Una vez la maestra aprovechando una coincidencia con ella en la panadería quiso amonestarla públicamente por el absentismo escolar del púber Pero la Paca no se mordió la lengua : “ Señorita Aurelia, mi Ciro le da medo a to los chicos y Ud no lo trata bien, déjemelo a mí y Ud. Busque otro al que moler” Aquella víbora, tuvo que tragar su propio veneno cayó por no ponerse aún más en evidencia. Que más le daba a ella que ese salvaje no acudiera a la escuela. Nunca más volvió a dirigirle la palabra a la madre del animal, cosa que la Paca le agradeció con alivio.

En la preadolescencia fue cuando germinó en él un odio atroz sin misericordia hacia los humanos.. El hecho que aconteció para alejarlo de la especie humana, fue la muerte violenta de “Cojito”.

Así se llamaba su perro. Ciro tenía once años cuando lo conoció .Había sido abandonado en el pueblo por unos veraneantes sin escrúpulos que aprovecharon la parada para tomar unos refrescos y deshacerse de él. Al principio todos los vecinos pensaron que fue un descuido, un perro bonito; negro de mediana estatura y mirada tierna. Así que se turnaban para alimentarlo y aunque vivía en la calle, no le faltaba agua y comida. Pero nadie regresó a buscarlo. Y poco a poco, los altruistas fueron cansándose, nadie quería llevárselo a su casa.

Pasó de ser un perro dócil paulatinamente a convertirse en una fiera desconfiada sin amo. Durante meses comió de las basuras y deambuló a su antojo. Pero tuvo mala suerte y un día al cruzar la calle fue atropellado por una furgoneta. El perro huyó emitiendo alaridos desgarradores, nadie pudo acercarse para curarlo, la pata trasera se le quebró se le cojo consecuencia de la falta de cuidados. Fue entonces cuando Ciro se interesó por la suerte de aquel animal.

Vigiló al perro sagazmente. No tenía amigos ni entre los canes. Poco a poco fue acostumbrándolo a su presencia, se conformó con pasar frente a él a ponerle comida, el perro comenzó a comprender que sus intenciones era buenas y fue relajándose cada vez más. Volvió a confiar , se dejaba tocar alguna vez por el muchacho, pero nunca aceptó un amo, no pudo ponerle una correa al cuello ni entrarlo en su casa. El perro lo seguía fielmente por el pueblo, pero al llegar a casa siempre se quedaba fuera, frente a la puerta esperando la nueva salida.

Cojito fue su único compañero. Los otros muchachos tediosos acechaban su amistad con el perro abandonado. Sentían una envidia malsana por su fusión.

Cojito protegía a Ciro constantemente de los ataques de los otros chicos. Ya no se atrevían a tirarle piedras , por miedo a que les persiguiera. A pesar de su cojera les daba alcance y solía morderles la pernera del pantalón con una ferocidad salvaje, era suficiente para que los chicos palidecieran y lloraran llamando a sus mamás. Era un buen escarmiento correccional.

Pero aquella pandilla de golfillos no olvidaron esos bocados, esperaban poder resarcirse con la venganza sobre aquel chucho presuntuoso. La oportunidad la tuvieron cuando Ciro cayó gravemente enfermo de paperas . Tuvo que guardar cama un mes entero. Mientras la Paca se preocupaba de atender a Cojito.

Hasta el fatídico día en el que tuvieron que ausentarse para ir al hospital. Cojito se quedó solo tumbado frente a la entrada de la casa. Los muchachos vieron que no había nadie al salir de la escuela. Más tarde regresaron con un malévolo plan. Lo sorprendieron por detrás mientras dormía una siesta placidamente cerca de la puerta de entrada de la casa. Entre varios taparon la cabeza del animal metiéndola dentro de un saco y atándolo con una cuerda de esparto. Cojito intentó defenderse, pero sus dentadas era ineficaces, no alcanzaba a ninguno. Pasaron a la siguiente fase, formaron un círculo y el centro se hallaba el perro. Provistos de palos golpearon al perro hasta que este cayó desfallecido. Le quitaron el saco para verlo, estaba destrozado, irreconocible y la lengua le caía fuera de la boca, . Para encubrir su cruel hazaña , rociaron con gasolina a Cojito

-Muerte a la bestia del estúpido Ciro, a ver que hace cuando ya no existas, inmundo y sucio perro- Le dijeron al perro antes de prenderle fuego.

Murió calcinado lanzando sus últimos aullidos espeluznantes. Fue una muerte dolorosa y despiadada. Los chicos corrieron hacia el pueblo mirando hacia atrás, sentían temor de que aún le quedaran fuerzas para perseguirlos envuelto en llamas.

-Madre oigo a “Cojito” algo pasa, quiero irme a casa.

Su madre asintió, ella también intuía que algo sucedía, un extraño malestar le recorría todo el cuerpo. Regresaron sin haber pasado la revisión médica en el hospital. Al llegar a casa el aire estaba impregnado de olor a carne quemada. Los restos de Cojito carbonizado yacían frente a la puerta.

Ciro recogió los restos de su amigo y lo metió en un saco, no podía llorar, el odio se lo impedía. No dijo nada y lo enterró en la parte trasera de la casa. Al meterse en la cama lloró toda la noche y muchas otras, acababa durmiéndose agotado con las imágenes de su perro esperando su ayuda que nunca llegó a tiempo.

Juró que si alguien volvía a dañar a algún animal, lo escarmentaría. Supo por los comentarios que oía en la escuela quienes participaron en la matanza de Cojito, aún se atrevían a presumir de ello. No quiso desquitarse con esa basura, pero les deseó la peor de las suertes con toda su sed de justicia.

Tuvo que esperar muchos años para verlos caer en sus vidas adultas. Si Dios existía no podía dejar libres a aquellos asesinos. Unos acabaron sumidos en la droga, otros fueron a la cárcel por robos. Los más afortunados se casaron pero o bien tuvieron hijos enfermos o sus mujeres los abandonaron. Ninguno logró ser feliz.

“Justicia divina, el mejor de las castigos, lenta pero segura”. Era la frase que solía decirle su madre, “hijo no te vengues Dios lo hará por ti” y fue verdad.

Desde los doce años Ciro trabajó los terrenos familiares como un hombre junto a su padre. Los campos eran de olivo de secano, recolectaban la aceituna.

Había que trabajar el campo todo el año para obtener una buena cosecha; arar el terreno con la ayuda de los burros dos veces al año. Podar las ramas sobrantes cada dos años. Fumigar los olivos para proteger la aceituna de las enfermedades y plagas. Tras una cosecha buena los olivos necesitaban recuperar fuerzas, así que se sabía que al año siguiente sería mala, por lo que se podían disminuir las labores un poco. Lo que más temible a tener en cuenta eran las plagas de insectos.

La plaga de la mosca del olivo era una de las más perjudiciales. La mosca depositaba sus larvas en el interior de las aceitunas y éstas devoraban la cosecha desde el interior del fruto. En cuanto avispaba enjambres de mosca Ciro fumigaba , incluso las comunes sucumbían, “nada bicho negro que vuela sobre los olivos bicho que muere” sentenciaba.

La de la cochinilla era más fácil de advertir. En cuanto algún olivo era atacado por ellas una sustancia negra y pegajosa se percibía en la corteza del árbol.

La del escarabajo barrenillo se eliminaba empleando tácticas ancestrales. Tras la poda de los olivos se dejaban las ramas bajo los troncos. A los quince días se examinaban las ramas, si contenían cavernas hechas por las larvas del escarabajo, había una plaga corrosiva que debía ser aniquilada sistemáticamente quemando las ramas cortadas , se había engañado al insecto sin tener que lastimar al árbol.

Ciro era muy perspicaz, antes de que los árboles enfermaran el ya estaba buscando la solución. Se convirtió en un experto en cosechas de olivo, nunca su padre tuvo aceitunas tan gordas y sanas, era un chaval brillante, esmerado y trabajador.

Los olivos los abonaban con estiércol cada dos años. Tenía que desplazarse con su padre para comprarlo a una vaquería a cien kilómetros. Regresaban con la camioneta cargada de excrementos de vaca, hediondos . A Ciro no le importaba que el olor se le metiera adentro. Durante semanas a pesar de su higiene y baño diario, seguía oliendo a caca de vaca. No había labor que no realizara con entusiasmo, todo fuera por los olivos y la cosecha.

Pasó sus años adolescentes en labores de labranza, poda , fumigación y recolección. Nunca sintió atracción por las chicas de su edad, las veía de lejos y cuando estas presentían que las miraba, rehuían llenas de pavor su mirada, podía incluso percibir como temblaban de horror.

Su padre lo llevó al club del pueblo. Allí se estrenó con 19 años con una prostituta de cerca de 50. Liberó las tensiones de la fogosidad de su cuerpo joven y le gustó, la sensación del sexo lo hizo flotar durante días.

Fue su única forma de obtener mujeres. Se hizo cliente asiduo al club. . El único amor que saboreó fue el de las prostitutas. Muchas veces las protegía de los clientes borrachos que las pegaban a la hora de pagar por el servicio. Limpió el local de proxenetas navajeros que vivían a costa de las chicas. A más de uno de aquellos delincuentes llegó a cortarles el rostro con sus navajas, fue la única manera de demostrarles que iba en serio Ciro no consentía que los hombres lastimaran a las damas de la necesidad humana. No serían santas, pero eran mucho más humanas que muchas que se creían decentes. Con los años las chicas dejaron de cobrarle, incluso se peleaban para meterse en la cama con él.. Era un vigoroso amante. Muchas se sentían de nuevo mujeres sólo cuando el las tocaba con aquellas manos imponentes; duras y suaves a la vez.

La muerte del padre sucedió inesperadamente. Un día de calor que estaban labrando los olivos, Ciro vio caer perpendicularmente a su padre, el buen Pepe, sin presentir la desgracia. Pensó que su padre quería reírse de él gastándole una broma. Pasaron unos minutos de indecisión y temiendo la calamidad, corrió a su lado. Tuvo que darle la vuelta para descubrir que no respiraba, su boca y cara estaban cubiertas de la tierra roja sólo pudo cerrarle los ojos. Comenzó a llorar sin consuelo, le costaba conducir con la vista nublada. En el hospital los médicos diagnosticaron que fue un fallo cardíaco la causa de la muerte súbita de Pepe, provocada por las altas temperaturas. No sintió dolor.

La Paca lloró desconsolada desde el entierro ,por la pérdida de su marido y el futuro de su hijo. ¿Cómo iban a salir adelante sin él? Ciro no era experto en el negocio de las aceitunas, sólo había aprendido a cosechar, nada sabía de venderlas. Ella era analfabeta, que sabía ella de cuentas. Así que para protegerse de los engaños, no le quedó otra opción que vender las tierras. Fue el motivo de pedirle el favor a D. Ambrosio, necesitaba emplear a su hijo en labores al aire libre.

Era el cuidador con más antigüedad en el parque. Había trabajado treinta y cinco años , y acababa de cumplir cincuenta y cinco, aunque no llevara la cuenta de su edad, ya que raramente se acordaba de sus cumpleaños. Sus turnos de trabajo fueron de doce horas, por deseo propio de lunes a domingo. Toda su vida estaba en el parque. Era un hombre frío y distante, pero sus compañeros le tenían un gran respeto.

Sus especies de animales predilectas eran: las jirafas y los hipopótamos. Cuando iba a alimentarlas. las cuello largo daban saltos de júbilo en torno a su furgoneta. A ellas les reservaba las mejores piezas de fruta fresca; peras y manzanas sobretodo . Las jirafas se agachaban para recogerlas de su mano. Todas fueron bautizadas con un nombre por Ciro, cuando las regañaba ellas retrocedían. Desanimadas, en espera de las volviera a llamar para darles más frutas.

Ciro se sentía un animal más en peligro de extinción, dentro de aquel entorno. Los visitantes del parque, lo seguían en su recorrido por las sendas, en las horas en las que alimentaba a los animales.

Cuando su camioneta se paraba junto al recinto de los hipopótamos la gente se bajaba de sus coches y se amontonaba frente a la valla. Entonces la mamá hipopótamo galopaba al ritmo que sus carnes magras carnes se lo permitían junto a su cría , al lugar habitual donde Ciro la esperaba. Él entonces partía las jugosas sandías, variedad americana sin pepitas, y se las introducía directamente en la boca. La mamá deglutía la sandía con unos sonidos similares al de una ballena absorbiendo el océano, era muy desagradable verla engullir, babeaba y un enorme charco con el jugo de la sandía se formaba bajo su boca. No era capaz de retener todo el líquido así que se le derraba cada vez que masticaba, junto a pequeños trozos de sandía, que eran aprovechados por los ciervos oportunistas, disimuladamente se aproximaban con la intención de interceptar algún pedazo, la necesidad les agudizaba las maneras de conseguir algún manjar refrescante.

Ciro guardaba especialmente para los hipopótamo, entre ocho y diez sandías. Pesaban aproximadamente unos ocho kilos cada una.. Luego esparcía dos fardos de heno; hierba seca prensada compuesta por alfalfa, avena trigo y cebada . Los terrenos del parque eran áridos, no había pasto fresco natural para los animales.

A la mañana siguiente cuando Ciro iba a comenzar su jornada fue avisado para que se dirigiera al despacho del D. Julián. Aún recordaba su enfrentamiento del día anterior a la hora de salida. En el despacho de D. Julián le esperaba un abogado para informarle de su despido disciplinario. No volvería más al parque. Por orden expresa de D. Julián.

Sus modales justicieros le habían hecho perder su empleo. No dijo nada, ni firmó papel alguno. El abogado intuyendo una rabia contenida no objetó nada quería salir de aquel despacho entero.

Sus compañeros al enterarse del despido quisieron respaldarle, pero la decisión fue inapelable. D. Julián argumentó que el dueño era él y que estaba harto de aguantar las amenazas de aquel retrasado. Aprovechó interesadamente el zarandeo que le dio Ciro para despedirlo. Saltándose la norma que su padre le impuso; “ Ciro era su mejor cuidador y debía mantenerlo activo hasta la jubilación”.

Los recursos monetarios del parque eran desviados para saciar los lujos personales de D. Julián, por eso no había dinero. Aquél déspota perdía las recaudaciones del parque en sus partidas de juego. No se podía esperar a providencia esta vez, tenía que intervenir para salvar a los animales.

Al salir de la oficina Ciro se fue tranquilamente a casa. Al anochecer se dirigió con su bici hacia el club donde D. Julián solía ir cada noche. Lo vio salir cerca de la una, iba solo, perfecto se dijo. Se agazapó detrás de su todo terreno y cuando se disponía abrir la puerta, se le echó encima y sin darle una oportunidad , lo ahogó entre sus poderosas manos.

Luego registró sus bolsillos para encontrar las llaves del todoterreno. Se subió al coche abandonando el cuerpo inerte en la cuneta de la carretera. Tomó la dirección del parque. Ahora le tocaba decidir en que jaula moriría . La del león territorial y violento era perfecta. Era el único que vivía aislado por su fiereza y mal carácter.

Entró en su jaula sin hacer ruido. El león no parecía percatarse de su intromisión, eso pensaba el pobre Ciro. La fiera lo esperó sin mover un solo músculo, cuando tuvo su presa en el lugar deseado se abalanzó sobre él bruscamente. De un bocado le arrancó la cabeza, murió en el acto sin enterarse, como el buen Pepe. A la mañana siguiente, los cuidadores la encontraron porque el león por respeto, no quiso comérsela.

En la jaula del león carnicero había mucha sangre y trozos de carne humana esparcida por el suelo, incluso entre barrotes hallaron vestigios La ropa y los zapatos que llevaba la encontraron hechas jirones..

Hizo cumplir de nuevo la justicia divina, dejó su suerte en las fauces de un león. Su muerte no fue olvidada. Aquel parque pasó a manos de uno de los hijos de D. Julián por voluntad de su abuelo. El nieto era un devoto amante de los animales, veterinario de profesión, por suerte nada tenía que ver con su padre.

A Jorge le costó aceptar el nuevo nombre del parque, no respetaba el salvajismo de Ciro ni su venganza justiciera. Pero acató la voluntad de su abuelo, perplejo y herido. Aquel gigante parecía tener más relevancia en la familia que su propio padre. El parque pasó a llamarse: “ La selva única de Ciro”.

Fin

viernes, 23 de enero de 2009

La gasolinera

Trinidad solía repostar cada noche al regresar del trabajo en la misma gasolinera. Era una auténtica dama; sofisticada, inteligente y triunfadora. No poseía un atractivo exuberante, pero sabía sacarse partido. Ropa de moda, un buen maquillaje y un perfume refinado le daban alas a la mínima belleza de la que estaba dotada. Tenía mucho éxito con los hombres porque no era difícil de conquistar ni de conseguir.

Tenía la piel suave , pechos redondos y tersos, y unas piernas bien torneadas. Para muchos hombres no hacia falta más. Tampoco su trasero estaba mal, un culo redondo y bien compacto.

Llevaba varias semanas coincidiendo en la hora con un dependiente bastante tímido y poco agraciado . Se había percatado alguna vez que la miraba con timidez y deseo. Llevaba gafas, tenía los ojos negros ;de mirada muy intensa, penetrante, cejas espesas y pobladas, orejas redondas y pequeñas. Le resultaba atractivo aunque no fuera guapo.

-¿Cuánto le pongo señora?
-30 € por favor.
-Son 30 €.-le exigía avergonzado el dependiente al terminar de repostar-
-Aquí tiene.
-Que pase buen día señora.
-Igualmente.

Trinidad al recibir las llaves y sentir el roce de la piel de aquel desconocido sentía un extraño calambre recorrer su cuerpo. Se estremecía sin saber el motivo, era algo que no le había ocurrido nunca. Algunas veces se quedaba meditabunda, si pudiera le obligaría a subir a su coche para saciar ese extraño deseo que le producía el contacto de su piel.

Era evidente que el roce con su mano la calentaba, era como si un mar de pasiones se desatara dentro de sí misma sin que hubiera sido provocado por ningún gesto o señal por parte de él, su piel se lo trasmitía en silencio. Pero la formalidad y su orgullo no le permitían bajar la guardia y mostrarse una mujer dispuesta para un encuentro clandestino. Temía un rechazo o el típico “señora, estoy casado” “señora, tengo novia”. Tenía que ser más cautelosa en su conquista. Arrancó su coche, metió la primera marcha y muy lenta la segunda, quería tener un contacto visual con él par asegurarse de que no le era indiferente. Y lo conseguía, él siempre volvía la vista hacia su coche en el último instante para despedirse de ella. Tras unos minutos ya la idea quedaba enterrada en su cabeza como si nunca la hubiera tenido y volvía a su vida monótona y aburrida de ejecutiva comercial.

Una sábado quedó con un cliente, necesitaba conseguir un contrato y se mostró más abierta con él para conseguirlo. El cliente cincuentón la invitó a cenar. Pero la magia no sucedió durante la cena, aquel hombre no la ponía nada, era imposible que disfrutara en sus brazos, no le gustaba ni su aliento. Así que a la hora de ir a un hotel le dijo que no, tenía clavado el deseo en su mente de un hombre, el dependiente de la gasolinera, sólo le rondaba como una pesadilla repetitiva. Se despidió en el restaurante sin remordimientos, frustrada por su cita y por su pérdida de contrato pero satisfecha de su elección.

Era la una de la madrugada, embriagada por el deseo del gasolinera, dirigió su coche hacia allí, no sabía si aquella noche tendría la suerte de verlo. Pero su intuición femenina no falló al rechazar la proposición sexual con su cliente y al entrar en la gasolinera lo encontró haciendo de nuevo horas extras, esta vez en fin de semana.

-Buenas noches- dijo mas abierta y simpática de lo habitual-
-Buenas noches señora ¿cuánto le pongo?
-Pues lo de siempre.
-De acuerdo.

Estaba nerviosa, se acababa de acordar que el depósito lo había repostado el día anterior y lo tenía lleno ya que no había ido a visitar a nadie en sábado.

-Perdona, creo que...
-No entraron más que 4 € ¿Por qué has venido hoy?
-Para ver si tenía suerte y estabas, necesito tener algo contigo, me gustas.
-¿Conmigo? Nunca pensé que te gustara. Yo no soy gran cosa...
-Tienes un punto sexy con esas gafas y un buen cuerpo por descubrir.
-¿Quieres que te lave el coche gratis?-le propuso mirándola con doble intención-
-Sería fantástico.
-Ves hacia el túnel de lavado.
-Ok

Trinidad ilusionada por la conversación tan sincera y directa no supo ni dónde tenía que darle para llegar a aquel lugar situado a escasos metros. Se le caló el coche y al meter las marchas hizo un pequeño raspón sobre la caja de cambios. Su dependiente la esperaba a la puerta del lavado automático, puso la máquina en marcha y le dio instrucciones.

-Deja el coche en punto muerto que entra solo.

Rodeó el coche con mucha seguridad y abrió la puerta delantera para meterse con ella en el túnel de lavado. Justo cuando Trinidad iba a decir algo para romper el hielo, la máquina impulsó el coche hacia los cepillos de enjabonado. Javier aprovechó para sacar de su bolsillo un mando a distancia. Apagó el dispositivo y quedaron en silencio protegidos por aquellos cepillos de colores; amarillo y azul.

-Bonito lugar es muy erótico, el coche mojado, los cepillos detenidos y nosotros parados aquí para ...
-Lo que tú quieras si te sientes incómoda, enciendo y te regalo el lavado automático.
-Para nada, llevo semanas soñando quitarte ese mono gris de trabajo.
-Pues hazlo, lo estoy deseando.

Trinidad se lanzó sobre él, le dejó las gafas de pasta negra y montura al aire, le resultaban muy sexy, le fue bajando el mono hasta dejárselo a la altura de las rodillas. No estaba excitado, lo supo al tocar la entrepierna. Adivinó un buen tamaño de pene en reposo y presintió que esa aventura no sería infructuosa.

-Yo me pongo muy excitado cuando la mujer me deja desnudarla lentamente, soy un romántico empedernido ¿Te apetece?
-Eso suena de maravilla. Por cierto como te llamas ¿?
-Javier.
-Suena muy dulce ¿verdad?
-Soy muy dulce y delicado, sobre todo con las mujeres a la hora de hacer el amor.

Trinidad pudo comprobarlo. Aquel varón poco atractivo pero con una cualidad innata la fue despojando de su ropa sin que notara ni que pieza le quitó primero. Estaba muy excitada y eso que todavía no la había tocado el sexo. Los labios de Javier acariciaban toda sus partes sensibles con precisión de amante perfecto; las axilas, los pechos, el bajo vientre, el interior de los muslos, cuando fue a dirigirse al clítoris y vagina estaba ya a punto de orgasmo, hasta jadeaba. Apenas la tocó y tuvo su primer orgasmo de placer intenso.

-Vaya, eres la primera mujer que explota en dos toques.-le comentó contrariado-
-Es que tienes unas manos estupendas.
-Será que me deseas con fervor ¿a que sí?
-Cierto, desde hace semanas.
-Entonces lo pasaremos muy bien esta noche, Trinidad.
-¿Cómo sabes mi nombre? No te lo he dicho.
-Algunas veces pagas con tarjeta de crédito y una vez me fijé al entrar en la tienda en tu nombre.
-¡Qué listo!
-Astuto más bien.

Trinidad se incorporó en la asiento tras el orgasmo y se sorprendió al verlo completamente desnudo. Había sido tan hábil que mientras la desnudada se había despojado él también de toda la ropa. Ahora su pene se hallaba a medio camino de excitación, estaba mucho más hinchado que antes y con cierto rigor. Su boca se llenó de saliva, necesitaba chuparlo, conocer su sabor y textura, que doblara su tamaño con las caricias expertas de su lengua.

Lo tomó por el empeine sujetando el falo recto se lo fue introduciendo poco a poco en la boca. Lo mordisqueaba delicadamente con sus dientes, lo hacía chocar contra sus paredes bucales y trataba de tragárselo al máximo. Le gustaba lamerlo y agitarlo lentamente con su mano. Javier respiraba agitadamente, estaba disfrutando. Ella de vez en cuando lo descubría devorándola con la vista. Javier le acariciaba el pelo suavemente con sus manos, mientras disfrutaba doblemente del placer de verla chupando la polla y sus nalgas abrirse oscilantes..

Trinidad se lo trabajó hasta que el pene adquirió el punto exacto de rigidez y firmeza. No dudó en subirse encima y metérselo poco a poco en su vagina. Con las manos apoyadas en los hombros de él, fue descendiendo lentamente para no dañarse.

-No sé si podré ser capaz de metérmela toda.
-Te cabe, relájate y ves poco a poco, verás como lo consigues.
-Ahhh, que gusto- largaba Trinidad a cada empujón y sube y baja de su cuerpo.

Tardó varios minutos en adaptar su vagina al tamaño del pene extra de Javier. Pero finalmente consiguió que le entrara toda. Sentía un placer indescriptible, aquella polla chocaba con todas sus partes internas y los puntos orgásmicos estaban siendo afinados por un experto músico. Ahora entendía por qué todas sus amigas se reían cuando les preguntaba porqué preferían los penes grandes, eran extraordinarios , perfectos para hacer disfrutar el doble.

Se puso a saltar como una acróbata sobre Javier. Subía y bajaba y sus caderas estaban a punto de romperse de tanto frenesí. Cuando se cansaba, se sentaba sobre los muslos de él y seguía moviéndose en un brusco vaivén donde el culo se frotaba contra las piernas . No quiso reprimir el grito que necesita soltar al alcanzar un estrepitoso orgasmo, se sintió como una reina liberada de su jaula.

-Ah , ah, ah... Ha sido fantástico el mejor orgasmo de mi vida.- Soltó sin poderse contener-
-¡Levanta!-le ordenó él-
-Puedo seguir, tú todavía no te has c
-Levanta y date la vuelta quiero cabalgarte por el otro agujero.
-Como gustes.

Trinidad no se resistió, el sexo anal le gustaba pero nunca lo había practicado con un hombre tan bien dotado. Tuvo un ligero temor que desapareció al instante, notó la lengua de su amante abriéndose paso, la preparó muy bien, haciéndola confiar y relajarse.

Al notar la polla penetrarla por el culo sintió un pequeño dolor que fue despareciendo según Javier fue acariciando su clítoris. Fue poseyéndola muy lentamente hasta que su flor negra se debilitó por completo. La cabalgó delicadamente y con mucho cuidado, era sabedor de que estaba en una región distinta y no estaba acostumbrada a tanto volumen.

-Ah,ah,ah... Me he vuelto a correr Javier. ¡Como nunca lo he hecho! ¡Que gustazo!- le confesó Trinidad extenuada y roja por el ejercicio físico continuado-
-Menos mal, yo lo hice hace unos minutos, mi erección no iba a aguantar mucho más-contestó Javier aliviado y feliz por su logro-

Trinidad se levantó poco a poco para sacar la polla con cuidado. No quería que el preservativo se le quedara dentro. Agotada, se pasó la mano para comprobar que su culo no estuviera en mal estado. Estaba algo dolorido pero perfecto, ningún daño, Javier le había hecho el amor de una manera estupenda.

-¡Me has enamorado Javier!
-Pensé que no me lo ibas a decir nunca- rió el feliz al escuchar las palabras que tanto había deseado oír-
-Desde que te vi una magia me acercaba a tu cuerpo, ahora sé que era justo aquellas cosas que no se veían las que intuía que necesitaba de ti. Las corrientes eléctricas que recibía cuando nuestras manos casualmente te tocaban así lo presagiaban.
-Dilo
-¿El qué?
-Dilo, por favor.
-Me encanta tu polla ¿eso?
-Eso, suficiente.

Javier la besó apasionadamente. Aquella chica le gustaba de verdad, nunca pensó que reparara en él, tuvo una oportunidad y supo aprovecharla. Estaba colada por él y después de descubrir lo buen amante que era mucho más.

Se vistieron lentamente y Javier volvió a pulsar “on” en el mando para continuar el lavado. Se miraban continuamente de reojo con un brillo de estrella especial. Estaban enamorados y eso había hecho que se amaran con pasión y entrega en aquel túnel.

Al terminar el lavado Javier abrió la puerta para salir del coche, Trinidad lo retuvo delicadamente del brazo.
-Espera, no tienes mi número. -Lo apuntó rápidamente en trozo de papel y se lo dio- Llámame mañana o cuando quieras.
-Lo haré Trinidad. Me encantas.
Se despidieron con una sonrisa cómplice.

-Macho, eres una máquina te has tirado más de dos horas en el túnel de lavado. ¿Cómo sabías que vendría esta noche?
-Pura intuición, ya sabes que nunca trabajo los sábados.
-Menuda suerte, chaval.
-Así ha sido.
-¿Y qué has quedado para más?
-Claro, espero que surja una bella historia de amor entre nosotros.
-De película, macho. Me voy a comer algo y a echar una cabezada, me lo debes.
-Claro que sí, tranquilo.

Javier trabajó aquella noche hasta las seis en una nube de felicidad. Recordando a cada momento lo vivido en aquel túnel. Lo observaba como un cuadro valioso. Mientras Trinidad había llegado a su casa y trataba de relajarse con una ducha. Sus pensamientos seguían conectados de forma mágica, soñando con todo lo recibido y entregado. Eso se llama amor.

Fin