Giraste sobre mis ojos como el mundo
tantos días y tantas noches sin atreverte
a saborear mi piel rendida a tu luna
Jugaste al amor perfecto
cruel engaño para la razón.
Que te herí maldita de enojo
para hacerte salir de la duda.
Hemos sorbido las lágrimas del orgullo
¡Que no te necesito!
¡Que no me quieres!
Mentiras son, mentiras.
No fue tan fuerte el amor, no aguantó
cuánta incomprensión o sí ,que sé yo
aprovechas las palabras cruzadas
para insinuar que me amabas.
Y de nuevo escribo poesía que habla de tí
con la rabia del querer que no existas en mí
abriendo heridas muy profundas, siniestras
valiente, para seguir afirmando que fue verdad.
Que amor me queda
todo valió la pena
y sonrío al encontrarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario