sábado, 29 de julio de 2017

El peregrino

El peregrino

Y se encontró un hermoso campo fértil, tras haber cruzado un duro desierto de arena, roca y barro. Estaba cubierto por manto de mariposas bellas de intensos colores, que en su emigración descansaban sobre las flores. Fue tras ellas y cuando casi iba a cogerla esta se volvió soberbia y le dijo”soy la ira si me coges, serás un ser amargado”

El hombre temeroso de poder estar para siempre enfadado consigo mismo la soltó, aun estando prendado de su belleza. Era más importante para él en ese momento recuperar la calma que sostener las alas bellas de aquella efímera mariposa envenenada por la furia rabiosa de mil ratas.

Necesitaba compartir y encontró una mariposa de colores apagados y un defecto en un ala. No la deseaba, así que no trató de cazarla. Estuvo inmerso en una tertulia por horas, días o semanas hasta que quiso marcharse, estaba lleno.

Anduvo cien pasos y de pronto sintió un gran vacío en su corazón. Si seguía caminando no volvería a hablar y disfrutar de la compañía de aquella mariposa. Sin quererlo comprendió que el amor había crecido en su interior, amaba a aquella mariposa y deseaba continuar a su lado. Así que deseó quedarse en aquel campo, ya había visto suficiente mundo, ahora necesitaba amar y ser amado.


Fue así como el peregrino encontró la paz, en las alas de una mariposa imperfecta y nada excitante pero con un bello corazón heredado del Sol.

Elena y la calma

Había una vez una niña llamada Elena que quería ayudar a los demás. Disfrutaba tanto haciéndolo que no se reservaba un momento de paz para si misma.

Pronto, el estres( miedo a no llegar a cubrir lo que los demás esperan) la hicieron trabajar más y más, leía y escribía formas para solucionar problemas.

Un día estuvo a punto de decirle a su mejor amiga que no podía ir de picnic porque tenía que hacer un trabajo sobre...iba a hacerlo, estuvo a punto hasta que pensó que el mejor trabajo que debía hacer ese día era disfrutar de la vida.

Salió y se lo pasó genial. A la vuelta se empezó a sentir culpable por haber perdido el tiempo, pero fue un momento de debilidad, estaba tan contenta que ahora podría trabajar con la energía que antes no tenía.


Moraleja: Para recuperar “la calma” se debe dar menos de lo que uno puede, tenemos que reservarnos un porcentaje elevado de tiempo para recargar pilas.

Un primer paso

Ayer terminé “El niño con el miedo a hablar” leo muy rápido y apenas lo leí en cinco días. Me auto evalué y saqué un seis, el autor me dice “debe repasar sólo domina el 60% de lo necesario)

Aunque me fastidia reconocerlo, lo acepto, tengo que volver a leerlo. Por el bien de las dos o de los tres según queramos verlo.

Ahora si alguien piensa que el que va a ir al psicologo o al psiquiatra es el niño/a se equivoca. Los evaluados somos nosotros los padres. Nuestras enseñanzas son lo que ellos aprenden. Si tienes miedo “de todo” enseñarás a “tener miedo de todo”, no nos analizamos lo suficiente para darnos cuenta de ello.

El propio temor a que mi hija se enfrente a “peligros” hace que la haya estado autoprotegiendo demasiado, sin enseñarle sus propios mecanismos de defensa. Le he enseñado a ser débil. Sin darme cuenta.

Leer el libro del Dr. Olivares me ha servido para auto reconocerme como “mutista selectiva” a pesar de mis grandes dotes de interpretación “excelente vendedora” cuanto me ha tocado hacer el papel. Una vez pasada la “necesidad” vuelvo a mi concha.

Ahora lo he cambiado. He pasado de restringir “al máximo mi presencia en internet”, incluyendo ocultar mi blog personal a “compartirlo”. Acepto todas la solicitudes que me llegan y me pongo en el papel de “protagonista de este cuento”.

Estoy cambiando y los cambios se hacen presentes en la vida de mi hija. Paso horas hablando, jugando compartiendo y se nota. Ayer fuimos a por comida para “Viernes” nuestro gato al que se atreve a acariciar en el boca “porque no pasa nada”. Entramos y cuando un señor mayor le habló, para mi sorpresa inició una conversación increíble en el que no ocultó ningún detalle incluso su logro “de haber echo caca en el water” ya que hasta eso intenta restringir porque no le gusta ese momento.

Hablaba y hablaba de manera exagerada, hasta el punto de decirle al chico de la tienda que tenía que barrer porque el suelo estaba muy sucio. Yo estaba atónita, aquellos dos señores me miraban para que hiciera algo para que la niña “se callara” los estaba poniendo en evidencia. ¿Creeis que yo iba a hacer algo para que se callara? ¿Ahora? Jamás así le cuente hasta el día más complicado. Se despidió diciendo “chao-chao”. En el parque, jugó con la tierra tras el incidente de haberle saltado en el ojo el día anterior. Decía “no pasa nada se lava con agua y ya está”. Luego jugamos al pilla-pilla, el coco y el escondite. De nuevo me sorprendió, dejó de ocultarse tras de mi y se fue a esconder con una amiga de siete años, ¡varias veces!

Fue un día increíble... pero no bajo la guardia. No está resuelto su problema, sólo en camino de hacerlo, debe mantenerse esta conducta en el tiempo para asegurar el éxito.

En la panadería si quiere galletas de azúcar con las formas que le gustan debe pedirlas ella. .Da igual si la entienden o no ( yo traduzco) lo importante es que las pida. Y lo hace.

En el kiosco tiene que pedir lo que quiere. Si le sacan un chupa chups de limón ( el que intenta colarnos porque no se venden) lo rechaza, quiero de fresa. Y así una tras una, vamos venciendo su resistencia a expresarse.

No habla correctamente. Dice el final o sílabas cambiadas pero habla. No la corrijo en público. Sólo en privado practicamos. Sabe que es “zapato” pero sigue diciendo “pato” sabe que es tocar pero dice “cocar” y seguiremos practicando, practicando hasta conseguirlo.


Espero que mi experiencia personal te ayude y a tu pequeño...

miércoles, 26 de julio de 2017

Vivencias del verano

Seguimos asistiendo al parque. Bajo a las ocho de la tarde para evitar aglomeraciones y ofrecerle más seguridad, no soporta las multitudes. Nos hemos hecho amigas mi pequeña mutista selectiva de tres años (ansiedad infantil) y yo de un grupo considerable de niñas de diferentes edades, nunca estamos solas.

Los juegos son variados. Desde taper con arena de río ( que bajo yo y comparto con otros niños, sobre todo niñas) con moldes diversos, tacitas, cucharas etc, hasta jugar a los juegos grupales de “el coco” ( inventado por mi), el pollito inglés o el pilla-pilla.

Mi niña quiere jugar siempre a juegos de grupo. Para ello siempre busco “alguien para jugar” porque sino no podemos. Así la obligo a socializar. Le encanta jugar siempre que no le toque pagar a ella. Si esto ocurre abandona el juego y se enfada. No le gusta estar expuesta. Lo comprendo y pago por ella.

Se que esto no es un solo problema “de no hablar” a mayores o a niños. Es un síntoma de un grave problema. Tiene “fobia”.Y esto en cada situación que se de debe ser tratada y curada.

Mi primer recuerdo sobre “sus fobias” vino cuando cumplió un año y medio. Lloraba de manera incomprensible ante la presencia de un perro, daba igual si eran grandes o pequeños. No soportaba la presencia de este animal. Yo tengo un gato y hasta hace bien poco, no ha socializado con él por miedo. Aún le cuesta pasar si lo ve tumbado en el pasillo, me pide ayuda para que le diga que se vaya. Y eso que le pone ella de comer y de vez en cuando, hasta lo acaricia.

La segunda fobia que recuerdo también fue el no poder soportar la manguera de la ducha. Hasta hace bien poco la he estado bañando con un vaso de plástico. Tampoco podía entrar en el agua de la piscina, lloraba de manera exagerada. Lográbamos sentarla en el borde. Este año, estamos intentando meterla en el agua de la playa. Llego hasta la orilla, ve las olas y el miedo la paraliza y regresa a la seguridad de la arena. Hemos ido muchísimas veces a la playa, al principio, no era capaz ni de moverse del sitio y eso que no para ( un año y medio).

La cojo en brazos y la entro en el agua mirando hacia la arena. Al no ver a lo que “teme” logra soportarlo por unos minutos. A la salida, salgo de manera tranquila y cuando el agua nos llega por los tobillos, la sujeto del brazo con firmeza y salgo poco a poco, para que vea que no hay peligro.

Pienso llevarla a natación en septiembre con un grupo de monitores que enseña a nadar a niños con discapacidades, tienen la sensibilidad necesaria para hacerla superar esta “fobia” al agua.

Leyendo un cuento de Elsa Punset de los “Atrevidos” (miedo) dijo” yo tengo miedo al cole”. Al oír como le leía los miedos del niño fue capaz de sacar lo que llevaba dentro desde hace mucho. Ha ido a dos escuelas infantiles. Va a entrar en septiembre al cole. De nuevo se repetirá su “fobia” pero ahora sé como enfrentarla y tratarla. Os iré contando lo que funciona y lo que no, según ocurra.

Su tercera "fobia" motivo por el cual descubrí las otras dos, es no hablar a nadie. Minimamente articula alguna palabra si esa persona le genera confianza. Ni siquiera a las niñas que ve a diario, es incapaz de mostrarse.

Se me olvidaba, tengo una tortuga "Mariana" de dieciséis años, es de agua y pesa cerca de un kilo. Cuando la ve fuera del barreño donde vive, entra en pánico. No puede soportar que la tortuga esté en el suelo y eso que le echa de comer su pienso ( es una amenaza imaginaria o sea fobia).

La estoy enseñando a decir "buenos días" cuando se levanta. Le cuesta pero finalmente me dice "días" con cara de mal humor. Le molesta tener que decir algo. Debo enseñarle a norma social de saludar para que algún día pueda hacerlo...

Tampoco soporta "el ruido" ya sea una silla, mesa, golpe que ocurra de manera inesperada. Veremos su reacción ante los "petardos, truenos" etc que se darán próximamente con motivo de las fiestas de Elche (fiestas de la virgen de la Asunción, la patrona de la ciudad) y la Nit del Alba, un maravilloso espectáculo de luces y color que se da esa noche.


Me gustaría compartierais vuestras vivencias personales, son de gran ayuda al grupo. Un saludo.

jueves, 20 de julio de 2017

Cuento emocional para aprender a gestionar el miedo

Recomiendo Los atrevidos dan el gran salto

Hoy recomiendo esta lectura porque tengo el gusto de tener el libro en mis manos, sacado de la Biblioteca Pública.

Es un precioso cuento donde dos niños y su perro, aprenden a descubrir sus miedos que ocultan y niegan y comprenden que la única manera de superarlos es enfrentarlos.

Me encanta porque después del  cuento que es totalmente un cuento creativo, mágico y bien estructurado acompañado de dibujos, viene el Taller de las emociones donde explica lo que origina el miedo que se convierte en estrés y si se descontrola se vuelve ansiedad.

Recomendaciones para ayudar a los niños a gestionar el miedo y Caja de estrategias para ayudarle a relajarse en situaciones de pánico.

Además de una guía de miedos propios de la infancia por edades.

Es un gran cuento emocional con técnicas para padres.

Yo que tengo una niña con "miedo patológico" os diré que en las primeras frases se sintió identificada y soltó " yo tengo miedo del cole"...

Voy a trabajar este cuento con mi hija. Os deseo que os sirva para identificar el miedo y saber gestionarlo.

miércoles, 19 de julio de 2017

Mi lucha




Mi lucha

No hay mejor forma de liberarse de los problemas que causan daño sobre nuestro cerebro y corazón que escribir sobre ello.

Llevo más de diez años escribiendo. Sin ningún reconocimiento, pago o beneficio. Muchas veces me han dicho oye ¿por qué no vendes lo que haces? Porque la grandeza de mi vida es compartir lo que he aprendido, trasmito a través de los cuentos, poesía, relatos etc.

Soy una mujer extremadamente fuerte, tanto que cuando entrenaba con hombres en oficio de hombres buscaban mi protección. ¿Cómo lo hice? Crecí sola con la ausencia de toda protección enfrentado el peligro y responsabilizándome de mi vida desde que tenía 6 años.

Nunca creo que fuera niña, la vida me hizo adulta por necesidad. En la adolescencia me pasaba la vida inmersa en los libros, mi pasión y devoción completa. Prefería pensar y dialogar conmigo misma, analizando el comportamiento humano que observaba desde mi posición del silencio.

La vida me dio tres hijos... con graves problemas de aprendizaje. Ha sido duro aceptarlo, pero saben lo suficiente porque decidí que yo cubriría sus necesidades educativas ya que los centros no lo hacían. Aún me queda la pequeña pero creo que estoy acertada en el colegio y con todo lo aprendido evitaré muchas cosas que no pude que sucedieran con los otros dos, como el bullying y el rechazo social.

Hoy quiero ayudar a destapar a todos aquellos que viven ocultos por ser diferentes y sufrir en silencio sus “problemas” o “discapacidades”.

Leo libros de psicología. Ahora tengo que ser la que los ayude a mejorar ya que el sistema muchas veces no comprende lo que “funciona” con ciertas personas. Me estoy estoy especializando en el miedo patológico algo que no tengo, pero comprendo que hay que tener la dosis justa del normal para no arriesgar sin necesidad.

La ansiedad y la fobia social que pocas personas quieren oír nombrar son mi prioridad. ¿Por qué? Por que la sufrí media vida sin darme cuenta de ello. Ahora son mis hijos los que la tienen, inculcada por mis propios miedos o costumbres, o porque el sistema los ha machacado con el “acoso escolar” y las “etiquetas de salud mental”, que he eliminado de sus vidas, sabemos lo que hay y cómo solucionarlo.

Sigo buscando ayuda profesional para evitar que dos de ellos lleguen a sufrir la “fobia social”, la última fase de la ansiedad originada por el miedo, que he descubierto que lleva uno de ellos encubriendo en los dos últimos años.

De nuevo tengo que enfrentar visitas en Salud Mental, para el adolescente y la pequeña. A la primera que analizan y juzgan es a mi, puedo con los nuevos juicios. Me he especializado en sus trastornos y leído los manuales de los mejores especialistas para detectar si el profesional que sea asignado es el adecuado y no estropea a “mis hijos” con sus tratamientos. He descubierto que ni psiquiatras y psicólogos lo saben todo, aunque el título que dispensan les haga parecer que sí.

Si escribo esto es para que conozcáis quién hay detrás de mis cuentos. Una luchadora que da lo mejor de sí, aunque muchas veces mi vida ha sido un sin número de sufrimientos de todo tipo, los he superado, estoy aquí, sigo confiando en las personas.


Mis mejores amigos son los niños, son iguales que yo directos y abiertos. Espero haberte ayudado a encontrar la “luz” la verdadera calma que se encuentra tras la verdad de tu alma. Saber quién eres.

miércoles, 12 de julio de 2017

¿Cómo socializar a un niño/ña con problemas de aislamiento?



La creencia de que los niños “juegan solos” porque les gusta es falsa.

Necesitamos socializar, lo que ocurre es que no sabemos hacerlo.

Mi caso, mi experiencia:

Desde que comenzó el verano bajamos al parque. Al principio jugaba sola, buscándome constantemente en sus pasos. Yo jugaba con ella hasta que descubrí que es un error.

¿Y? Probé la estrategia siguiente...

En lugar de jugar con ella, la convencí para que “necesitara” buscar una amiga para jugar a su juego preferido “el coco” ( es una especie de pilla-pilla). Ella es incapaz de ir a hablar con ninguna niña, puede pasarse horas observando cómo juegan los demás sin atreverse a participar.

Así que la acompaño yo. Le pregunto a las niñas si quieren jugar al “corre-corre” “pilla-pilla” “escondite inglés” etc. Algunas me dicen que no y otras juegan.

Mi hija habla con muchas deficiencias. A las niñas no suele hacerlo, me utiliza a mi para todo de intermediaria pero he logrado formar un grupo en el parque de niñas que juegan con ella “al corro de la patata” pollito inglés, pilla-pilla etc.

Tengo que jugar pero es un comienzo. La gente me observa alucinada. Pero creo que ve que los grupos que formo le recuerdan a su infancia.

Nuestras tardes en el parque son de calidad. Ahora nos buscan para jugar y aunque mi hija no tiene “habilidades sociales” las está aprendiendo por ver primera siendo un miembro del “juego” no sólo una observadora triste que no sabe como “jugar” con los demás.

La vida es una negociación, hay que ceder y pedir en equilibrio.

Os recomiendo:

-Bajar juguetes y estar dispuestos a prestarlos ( al principio se resisten pero luego ceden nuestros hijos).
-Estar en un lugar frecuentado por muchos niños en horas de baja intensidad.
-Sonreír y resultar amables, aunque algún niño no os guste como se relaciona.
-Comprender a los demás, nuestros hijos tienen problemas, los demás también.
-No hablar nunca del problema “con desconocidos” delante del niño/niña.
-Quitarle la etiqueta lo antes posible, no son mártires.
-Comprender, paciencia y amor.


¡Ánimo!

lunes, 10 de julio de 2017

Recomendación de libro y peli Recuerda (1945)

La culpa no está en las estrellas... sino en nosotros mismos (Shakespeare)


Recuerda ( 1945) Alfred Hitchcock


Basada en este libro, disponible en inglés :


La casa del Dr. Edward escrito por Francis Beeding

Una película altamente emocional, donde la atención de una joven psiquiatra va más allá de querer ayudar a un paciente.

El amor fluye entre ambos, ante el punto que ella lo deja todo y cree fielmente en su inocencia.

“Demonios y locura” se disuelven tras la resolución del primer trauma que el paciente resuelve a través de un viaje al pasado.


Si nos fijamos el “mago del terror y el suspense” utilizó dibujos de nuestro genial pintor “lleno de fobias “ Salvador Dali, al cual proceso una auténtica devoción por la magia de sus pinturas, donde los sueños, pesadillas y realidad se confunden

Cuando el amor te deja ver más allá de las dudas y las palabras...

sábado, 8 de julio de 2017

Recomendación de lectura: el monje que vendió su ferrari



Buenos días queridos amigos

Hoy os traigo :


Se acabó el ocultarme. El miedo es controlable y cuando uno comienza a saltar y abrirse al mundo entra más luz.

Durante una vida me refugié en mi pasión “los libros”, fueron mis mejores amigos y compañeros de viaje, prefería la compañía de una lectura a la de una salida con amigos.

Mi carácter solitario aunque amable, me ha llevado a conocer “muchas personas”que no están en mi agenda pero sí en mi camino y pensamientos.

Pude encumbrarme hacia el “fácil éxito” de perder mis principios por alcanzar el “poder del dinero” dije no, demasiadas veces y este me volvió la espalda, bueno en este camino de seguir intentando hacerme un hueco he aprendido mucho más. Aprendí a controlar la "CODICIA"lo que a vista de muchos me hace parecer tonta, por no ser oportunista...

Volvamos al libro en cuestión, me llamó la atención y pensé en  comprarlo para alguien.
Cuando se lo regalé a mi hijo que sueña con “ferraris” lo rechazó...

Bueno, hay que aprovecharlo y me lo auto regalé. En este maravilloso libro emocional se destapa la vida de un hombre de profesión abogado “del lema todo vale para acumular” en el cual cuanto más dinero gana más solo y miserable se siente.

Hasta que un día su vida se pone al borde del precipicio de la MUERTE. Entonces, se da cuenta del tiempo perdido y cambia...

Vende todo y se va en busca de la CALMA, la paz, precisa conocerse, encontrar dificultades y aprender del SILENCIO.

Os invito a descubrir la PAZ, el placer de la lectura en vuestras horas de soledad. Quizás os ilumine la LUZ, del verdadero camino de la existencia humana.


¡Un abrazo!

viernes, 7 de julio de 2017

¡No puedo dormir!


Eran las ocho de la mañana, una hora perfecta para levantarse, sin embargo Cecilio estaba sentado en el sofá apoyado sobre el codo derecho en el reposabrazos, jugando a la consola. Llamaba la atención porque sólo un codo presentaba el color oscurecido hasta encallecer. Su cuerpo delataba el abuso de someterlo a una posición fija de manera continua, mancha de guerra de años vividos en estricta soledad.

Después de una noche entera casi sin pestañear delante de la pantalla del televisor, fijando al máximo su atención y con el corazón acelerado por la tensión del juego, no podía más. Sudaba por todo su cuerpo de manera especial por la cabeza, espalda y manos, se mordía los labios hasta hacerse sangre, como le pasaba con sus uñas, apenas le quedaba algo que devorar.
La ansiedad le recorría, temía no haber conseguido la misión y que pensaran sus amigos virtuales online que era tonto. Caminaba de un lado a otro para aliviar el desasosiego que le había producido fracasar. Lo volvería a intentar más tarde, aquí las oportunidades para ganar son infinitas, se decía “además ellos también pierden, si me dicen algo, los elimino y ya está, que se vayan a...”

Bostezó un poco antes de acostarse sobre un mugriento colchón sin sábanas. Había intentado alguna vez buscarlas, pero la montaña de ropa donde solía acumularla era demasiado elevada para intentarlo. Vivía con su padre que era inmune a lo que hiciera, le daba igual si limpiaba o no, carecía de autoridad y reglas.

Estaba harto, cualquier día se tiraría por la ventana, quería cambiar de vida pero no sabía cómo.

Despertó malhumorado a las seis de la tarde. Le habían dejado unos trozos de carne fritos y una ensalada que a esas horas estaba mustia.
La tiró a la basura, olía mal y se preparó una deliciosa lasaña ultra congelada, añadió un bol de queso por encima antes de meterla en el horno, le encantaba la comida pre cocinada. Tras la reconfortante comida, sintió deseo de tomar algo refrescante, hacía calor, tenía la camiseta empapada y todo el pelo mojado, como era habitual en él. En la nevera había una estupenda sandía que pedía a gritos ser catada. No dejó salvo el recuerdo de que pesaba seis kilos. Ni siquiera notó que se la había zampado hasta que no quedó mas. Estaba comiendo frente al televisor como siempre absorto en los interminables y repetitivos episodios de los Simpson que tanto le gustaban. Le hubiera gustado contenerse y dejar al menos la mitad. Bueno tampoco era tan grave, la sandía no engorda...
Al rato sentía un nuevo vacío en el estómago, se comió en esta ocasión una tarrina de helado de kilo con un paquete de galletas.

Desde que se fue a vivir con su padre porque no soportaba la disciplina de mamá que lo obligaba a salir de casa y llevar una vida normal, no había tenido más que resignarse a ver pasar la vida de otros, crearse amigos “imaginarios” como su dedo que utilizaba de manera habitual para hacer bromas de mal gusto a todo el que fuera capaz de aguantarle. Era irritante y para llamar la atención provocaba discursiones de manera habitual, era la única forma que encontraba para que le hicieran caso.
Todo era fantasía que vivía como un niño pequeño para no enfrentar al mundo. Tenía un miedo horrible a salir a la calle, a que le hablaran desconocidos, le provocaba una tensión angustiosa, por eso no salia. No digamos los centros comerciales.
A pesar de que su madre quería llevarlo a un psicólogo el no quería comprender que su forma de afrontar la vida lo iba a enfermar.
-Mamá, déjame en paz yo no tengo ningún problema, salvo tú que eres una pesada. No estoy loco no voy a ir a ningún psicólogo. ¿Gordo? Y que más da, tampoco lo estoy tanto.
-Hijo, casi no puedes andar, tus pies no aguantan tu peso, te salen rozaduras entre las piernas, debes pesar más de cien kilos... Te he comprado la dos xl.
-Tú no sabes nada, mamá. Déjame, no voy a salir ¿para qué? No lo necesito.
La madre lo observaba frustrada ante el progresivo deterioro físico y mental que en el último año le había pasado factura. ¿Cómo hacerle comprender que debía salir y enfrentarse al miedo?
Ya estaba, a partir de ese día no haría caso a sus peticiones, si quería comida debía salir a comprarla.

Tras mil pataletas. Cecilio malhumorado ante el cambio brusco de la situación de confort que se le había esfumado, estalló el vaso de agua contra el suelo. Estaba rabioso. Su madre era una plasta, se negaba a traerle comida. Iba a morirse de hambre. Una sensación de terror le recorrió la espalda, le sudaban las manos, la cabeza y la espalda, iba de un lado para otro sin saber que hacer. De repente, se le ocurrió una idea, saldría acompañado de su amigo Jose, el de la consola tras mucho tiempo compartiendo partidas, podría conseguir que le acompañara, le había regalado muchos trucos y armas.

-Hola Jose, puedes venir te necesito para ir a comprar, porfa. Te invito a lo que quieras...
-Ahora no puedo tío, voy ganando, otro día ¿vale?

Cecilio aceptó frustrado, pero no se quejó. ¿Cómo iba a acompañarle si se pasaba más de 20 horas en línea?. Se sentó en el sofá desesperado. Sólo le quedaba llamar a su madre.

Enseguida consiguió que le acompañara pero debía bajar él, bueno al menos era algo. Fue a la habitación y entre una montaña de ropa arrugada encontró una camiseta y pantalón corto.
Era su primera salida en seis meses, miró a ambos lados de la calle, no había nadie eran las cuatro de la tarde de un caluroso día de verano, su madre le esperaba con una mirada aprobatoria.
-¿No vamos a ir en coche, mamá?-le preguntó sorprendido al ver que no estaba.
-Iremos andando
-¿Está muy lejos?...no voy a ir a ninguna parte, me largo.-soltó desesperado ante la angustia de no saber lo que iba a pasar.
La madre lo dejó marchar, esperando paciente a que se calmara. Se limitó a esperar a que volviera a bajar, para ir al supermercado que estaba a escasos 300 metros.
Compraron y como un animal que necesita entrar de manera urgente en su guarida, se despidió sin mirar atrás.
La madre lo observó marchar con esperanza. Era un primer paso. Había sido duro tenerlo que obligar a ir a comprar pero era la única manera de que enfrentara sus temores y recuperara la calma que perdía cuando salia de casa.

Cecilio entró agotado, enseguida dejó las bolsas sin ordenar en el suelo, ya lo haría después. Metió la comida que precisaba frío únicamente. Pensó en que a pesar del miedo que había pasado había logrado ir a comprar. La próxima vez, iría solo. O al menos saldría acompañado hasta conseguir hacerlo por si mismo. Ya no era un niño y debía comportarse como un adulto para ganarse el respeto de mamá.


-Fin-

Mi primer contacto con Dr. Pepe Olivares Rodriguez

Mi primer contacto con Pepe


Tras el conocimiento de que existe un experto español en la materia que escribe libros, el Dr. Pepe Olivares y además pasa consulta en mi ciudad actual Elche ( Alicante) Spain, llamé a la clínica, estaba encantada, casi iba a anotar la cita cuando se me ocurrió preguntar el precio “100€ la primera visita de media hora”para valorar...

Si el problema se pudiera resolver en una visita, perfecto. No es tan fácil. Decidí esperarme a ver el famoso vídeo de la educadora, ya que me negaba sistemáticamente que mi hija estuviera asustada y aislada. A pesar de mis sospechas de que mi hija tenía “mutismo selectivo” no quería parecer una “paranoica” que se inventa cosas.

Tras verlo, se me cayó el mundo a los pies...¿dónde estaba yo para impedir eso? La secuencia de comportamiento me apuñaló. Se movía las colas y se las quitaba para cubrirse los ojos, no respondía cuando la educadora le preguntaba y siempre en cada vídeo observaba en silencio como se divertían los demás, sin integrarse en ningún juego. Así durante un año, no habló con ninguna adulta salvo agitando su cabeza para decir si o no, o a la única que quiso generar confianza para decirle que quería que”rosa” color con el que le pintaba las uñas. También juntaba sus manos y agachaba la cabeza mirando al suelo, era más fácil no hacer nada que enfrentarse a cada actividad.

Soy impulsiva, mascullé mi angustia y rabia, hoy sé que yo también padecí mutismo selectivo sin diagnosticar, de ahí mi carácter amable pero distante y mi falta de interés por las relaciones sociales. Puedo relacionarme con mucha gente porque la vida me hizo hacerlo (vendedora, telemarketing) pero evito traer gente a mi casa y estar conectada con alguien de manera constante. Soy así y lo acepto, ahora...

Debo evitar enseñar a mi hija que sea como yo. ¿Veis que difícil se me hace ahora que también veo el problema en mi misma? Bueno prosigamos...

Le envié tras unos días un correo al director de la guardería infantil. No fuimos a la fiesta del final porque la niña tenía anginas y sabía que ella no podría asumir el ruido, gente y el ambiente social.

Le dije: “Debéis tener un psicopedagogo que os ayude a ver a niños con problemas”, se defendió diciéndome que lo tenían, que el “mutismo” no era un problema grave y que se resolvía por sí mismo...¿? Ni idea tenía de lo que es, lo dejé en su falto conocimiento en la materia pese a ser maestro de profesión y me conformé con que me hiciera un informe para el SEPA ( servicio especial de psicología aplicada) para la entrada en su nuevo cole. Es un persona amable pero no sabe de esto...

Compré el manual que me llegó a mis oídos del “Tratamiento psicológico del mutismo selectivo” Dr. Jose Olivares que os recomiendo, es una guía para profesionales, pero entendible para padres.

Le envié un correo al departamento de la Universidad de Murcia y me respondió. Quería conocernos. ¿Pero cómo? La niña es la única que puedo llevar a su consulta.

Entiendo porqué se ha especializado en tratar a los niños. Está tratando “el origen” para evitar el fatal desenlace del cuento.

Yo que he vivido todas las fases de este cuento llamado “mutismo selectivo” le aplaudo porque es una excepcional persona y comprendo porqué lo hace.

Le pedí ayuda para el de 17 y el 21, victimas de “fobia social”. Me dijo : “Vaya antes a Salud Mental”. Sin duda no sabe qué gente hay en “Salud Mental” yo sé que están desbordados por adultos que ya no pueden mejorar y tratan a todos igual.

Le dije no. Voy a solucionarlo yo misma, leyendo sus libros y comprendiendo cómo actúa la mente de un niño con un “miedo patológico” si no se trata se convierte en un “adulto con la mente de un niño con un miedo patológico” que es demasiado escurridizo para dejarse tratar.

El amor y la confianza que les trasmito a mis hijos, a pesar de la disciplina que puedo imponer desde la distancia que me toca ( a través del teléfono) me ayudaran en este duro camino que me toca desenredar. Sólo mi voz y mi manera de hacerlos enfrentar la vida les está salvando de ser tratados como “enfermos mentales” a los que hay que controlar con “pastillitas”.

Estoy en el grupo de “fobia social” sin tenerla, necesito comprender sus problemas. Las personas que allí hablan se quejan de que no pueden soportarlo y que la medicación no les hace efecto, no soluciona nada. El abordaje debe ser psicológico para cambiar una conducta errónea que los aisla socialmente y los hace sentir “como una mierda”.

Es mi pensamiento estoy especializada en salvar a mis hijos “del aislamiento, la oscuridad y el miedo” y lo voy a lograr.

De momento no voy a conocer al Dr Pepe Olivares me valdré sus estudios, quizás algún día podamos conocernos, quizás.

Comentarios sobre "Ansiedades y Miedos" Dr. John Pearce

Hola compañeros, hoy quiero hablar sobre un libro que conseguí de segunda mano:


En el mismo se guía a los padres hacia la educación y reforzamiento de la personalidad del niño.

El niño es:

-Nervioso, necesita moverse
-Juguetón
-Egoísta
-Exigente
-Dependiente
-Cariñoso
-Fácil de convencer
-No distinguen la ficción de la realidad, viven en el mundo de los cuentos...

Pues seamos cuentistas pero volvamos al tema que trata el libro. El error más grande es la “sobreprotección”. En el libro aborda el tema de la “ansiedad infantil” que es trasmitida a través de los propios padres.

Ejemplo:

“Te vas a caer, no vayas por ahí” “No te manches” “No, no lo hagas” “No vamos a ir, hay mucha gente”

Sin darnos cuenta, estamos creando “un nuevo mutista”.

El niño no sabe enfrentar sus miedos porque nunca ha tenido que hacerlo. Se refugia constantemente en la protección que el padre o la madre le otorgan, por tanto el miedo crece y se hace invencible, paralizándolo.

Una respuesta de su cuerpo puede ser “no hablar”, hay otras... Suele aislarse porque es más cómodo para él no tener que asumir riesgos.

¿Cómo cambiar? Siendo unos padres responsables que no ceden ante los caprichos de sus hijos. Si nos mostramos “dominados” débiles ante su voluntad, le trasmitimos más miedo e inseguridad porque él no sabe lo que hace y nos está gobernando.

Hay que ser firmes sin ser autoritarios. Nuestro “no” es no y nuestro “sí” es si. Da igual cuanta gente halla en ese momento presenciando una rabieta. Nos va a solucionar los que juzgan con su mirada nuestros problemas?Seamos valientes y eduquemos hijos sanos, que sepan seguir reglas, que no se acostumbren a recibir todo a cambio de nada.


Os recomiendo su lectura, es fácil y nos deja ver como es la personalidad de un niño. Nosotros somos progenitores, a veces podemos ser niños, pero debemos ser su guía no su amigo.

jueves, 6 de julio de 2017

Los tres jinetes (Escrito por Cris)

Tres jinetes cabalgaban en la penumbra de la noche, en un único eco de complicidad y misterio. Unidos por la misión encomendada en máximo secreto por sus clanes. Eran ajenos a quién se escondía tras la figura que proyectaban, no habían tenido tiempo de presentaciones, les movía un objetivo común, debían llegar a su destino antes de que emergiera la primera luz del alba.

-Tal vez debamos dejar aquí los caballos-dijo el jinete situado a la izquierda, siendo el más alto y corpulento de los tres.
-Los caballos están exhaustos y no durarán mucho a este paso-contestó la jinete que iba en el centro.
-Pretendes que cabalguen hasta reventar, estoy contigo es el honroso destino de los caballos de Zhera, darlo todo en esta misión-añadió el jinete de la derecha.

Tras una hora de vertiginosa marcha, los caballos los abandonaron, cayendo los jinetes de manera violenta contra el suelo del final del camino, donde sólo había polvo y piedras rojas. Estaban frente a la entrada de una cueva. Los caballos eran mágicos, invencibles y raudos, al arribar a la misión final se desvanecieron, fueron creados por un hechizo y no debían dejar rastro que comprometiera el secreto.

-Vale, hemos llegado-sentenció el jinete mas alto de los tres.
-Bueno ahora veremos de que pasta estáis hechos-contesto sarcástica a modo de desafío la misteriosa jinete.
-No tan rápido preciosa, aún nos queda un largo trecho hasta la caverna-contestó él sin dilación de una manera cautelosa.
-Ya que nadie nos ha presentado como es debido, empezaré yo, soy Leah Kyso, del clan de los Yelmo Negro.
El clan de los Yelmo Negro era conocido por su ferocidad en el combate y su destreza en el arte de las armas, no había muchas mujeres en el clan, así que ver una era una sorpresa.
-Yo soy Shyero , de los Juggernaits.
Los Juggernaits eran bestias por naturaleza, capaces de aplastar un tigre con una mano, bellos, altos , fornidos e implacables en el arte del combate cuerpo a cuerpo.
-De acuerdo lo mejor para el final, soy Jir Tronek de Cardia y soy un bandido de los Espinas Rojas.
Las espinas Rojas eran los bandidos más hipócritas que podían existir. Repudiados y maldecidos hasta el punto del destierro, a lo que estaban sometidos por no saber jugar en equipo ni respetar pactos.
-Vaya veo que hasta la basura tiene su utilidad , añadió Leah, mirando a Tronek con desprecio.
-La basura tiene muchas utilidades encanto, cuando quieras te las muestro-Contestó Tronek feroz con ganas de desgarrarla en sus brazos.
-El alba llegara pronto es mejor darse prisa- Dijo Shyero para desviar su atención de semejante enfrentamiento, debían actuar en unión a pesar de ser totalmente opuestos en sus principios.
Después de las presentaciones nadie más dijo una palabra. La misión era su objetivo vital. Al llegar a la entrada de la caverna debían ponerse en un lugar determinado donde con la luz del alba se vería reflejado en las paredes el código que les llevaría al interior de aquella cueva en donde aguardaba el objetivo, Wurko.
-Ya hemos llegado, vale será mejor ponerse donde toca a esperar-dijo Leah
-Sí, es lo más adecuado-adjuntó Shyero.
Sin embargo Tronek parecía estar confundido, hipnotizado ante la belleza de Leah, aún siendo un Yelmo Negro, era sin duda la mujer más hermosa que había visto .Una larga melena castaña le llegaba hasta las caderas, unas curvas perfectas realzaban sus encantos y finalmente unos bellos ojos color mar brillaba con la primera luz del sol, la cual le desconcentró de su cometido, descifrar la clave.
-Vamos bandido a lo tuyo-dijo e Juggernait golpeándole en la espalda para que se concentrara lejos de sus pensamientos en Leah.
Por primera vez se fijo en Shyero el Juggernait.
Mediría lo mismo que un oso erguido y su corpulencia lo confirmaba sin duda era una bestia de proporciones épicas podría levantar un elefante si se lo proponía estaba lleno de cicatrices y sus ojos eran fríos y penetrantes, helaría el alma a la misma muerte.
Todo lo contrario a él, un tipo flaco y con una avaricia que solo era superada por sus mentiras y puñaladas por la espalda muy bien, su única cualidad, el ingenio.
-Vamos retaco, no tenemos todo el día-masculló Shyero que se impacientaba.
-Y listo ya tengo la clave-dijo Tronek jocoso.
-Bien por ti, ahora vamos-ordenó Leah.
-Un momento, yo termino aquí este era mi cometido descifrar la clave nada más y no voy armado como vosotros así que no podré ayudar-comentó Tronek.
A pesar de su cobardía Tronek tenía razón, no iba armado ni mucho menos listo para enfrentar al temible Wurko que les esperaba. Shyero blandía una temible hacha de más de dos metros y de unos cuarenta kilos de peso a parte llevaba una cota de acero tan fría y dura como la piel de un caimán y unas botas capaces de tumbar un oso de una patada, mientras que Leah portaba dos sables medianos atados en un cinto de cuero que llevaba en la cadera a los lados y que hacia juego con su armadura que estaba hecha de cuero en mayor parte y acero en las puntos más vitales todo ello ceñido a sus extraordinaria figura de mujer replantado cada curva a la perfección lo que la hacia muy atractiva, con la combinación del color rojinegro que simbolizaba a los Yelmo Negro. Mientras que Tronek solo llevaba unos ropajes gastados y una daga de pícaro.
-De acuerdo tu te puedes ir si quieres pero nosotros vamos a completar el encargo-contestó Leah.
-Lo he pensado mejor y creo que tu Leah necesitas una protección ya que no te veo capaz de matar al Wurko sin mi ayuda-dijo Tronek con una sonrisa de oreja a oreja.
-Tal vez si te uso de carnada si me seas útil basura inmunda-le contestó Leah en tono agresivo y con una mano en el mango de unas de sus espadas.
-Calmaos deja que el Espina roja haga lo que quiera con su vida, nosotros hemos venido a por otra cosa no a pelear entre nosotros-dijo Shyero impasible.
Finalmente Tronek les acompañó hasta la entrada de la caverna donde aguardaba un Wurko, una especie de reptil gigante parecido a un oso con escamas punzantes por todo el cuerpo. Fueron desterrados hace mil años a las más oscuras cavernas por brujos, encerrados por toda la eternidad ya que tenía el don de la inmortalidad en esos tiempos y destruían todo lo que había a su paso, las leyendas afirman que sino se hubiesen encerrado no habría mundo que pisar .Sin embargo cada medio siglo había una oportunidad de aniquilarlos si se lograba descifrar como acabar con ellos, en su oscuro corazón negro y pestilente, ocultaban la clave de la inmortalidad.
Esa era la misión de los tres jinetes acabar con el Wurko y entregar el corazón al gremio que les contrató.
Leah comenzó el trabajo con una presión quirúrgica golpeó unas hendiduras en la pared y la puerta de la caverna se levantó dejando ver algo que hace mas de mil años estaba allí enterrado, acumulando rabia que sabían iba a desatarse en cualquier momento contra ellos. Era un momento angustioso, cualquier error supondría la muerte. Tronek se quedó muy atrás mientras que el Juggenait y la Yelmo Negro desenfundaron sus armas se prepararon para el combate, su respiración era agitada pero tras un rato no hallaron al temido Wurko ni su corazón.

Estaban atónitos, sus caras sudaban, sus músculos en tensión en alerta máxima preparados para la muerte y allí no había más que el eco de sus frases. Todo estaba desierto además de no parecer que allí hubiese habido ser viviente nunca. Fue cuando desde la distancia oyeron el silbido de las flechas rozando su piel. Rápidamente se cubrieron entre las rocas como pudieron mientras que el ejército agresor avanzaba hacía ellos. Tronek estaba tan asustado que se le trabó la lengua mientras que Shyero haciendo honor a su brutalidad, se levantó y gritó “jamás me esconderé ante el peligro”. Gritó con una voz poderosa el Juggenait mientras corría en la dirección de las flechas como un auténtico demonio.
Leah se quedó de piedra al ver que al Juggenait le rebotaban algunas de las flechas en su piel roja, mientras que otras sólo lo perforaban con la mínima punta. Había oído hablar del poder de los Juggernaits pero jamás los había visto en combate.



-Continuará-