viernes, 28 de noviembre de 2008

Croquetas de carne


Podemos usar la carne que nos sobró de algún cocido y picarla finamente.

Ingredientes:

200grs de pechuga de pollo, gallina, ternera (cualquier carne que nos haya sobrado de alguna comida etc) picada o a trocitos pequeños con unas tijeras.
1 litro de leche semidesnatada
3 cucharadas de harina
25 gr. de mantequilla o una cucharada grande
una pizca de nuez molida
una pizca de jengibre

Para rebozar:
2 huevos
harina
pan rallado grueso

Para freír:
Aceite de oliva o girasol.
Pasos:
Picar la carne o cortarla con una tijeras en trocitos muy pequeños.


En una sartén o olla baja, derretir la mantequilla con unas varillas a fuego lento.


Añadir las tres cucharas de harina. Se dejará dorar un poco un par de minutos a fuego bajo.

Cogemos el litro de leche y la vamos echando poco a poco y agitando energicamente las varillas. No importa que se hagan grumos, poco a poco según trabajemos la bechamel desaparecerán.



Cuando la bechamel comience a espesar, añadimos sal, una pizca de jengibre, nuez y la carne.






Cuando la masa haya espesado lo sufiente, debe quedarse pegada en las varillas la vertemos en un plato o recipiente. La dejamos enfríar y en reposo en la nevera varias horas antes de utilizarla.


Preparamos tres platos. Uno con los dos huevos batidos, otro con pan rallado y un tercero con harina.

Cogemos masa con una cuchara, la pasamos por harina, huevo y pan rallado y la dejamos en un plato, preparadas para freír en aceite abundante bien caliente. Se pueden congelar y utilizar en otro momento sin descongelar.



Aquí las croquetas una vez fritas:

Cocido

Ingredientes:

1/2 kilo de garbanzos lechosos
3 zanahorias
30ogrs de judias verdes
1 puerro
2 patatas rojas
2o0 grs. de calabaza
2 chorizos
sal
aceite de oliva
bicarbonato
200grs de tocino ibérico

(Para el caldo)

1/4 de gallina
350 0 400grs. de costilla de ternera
350 o 400 grs. de garreta o morcillo ( es la carne del gemelo de la ternera)
1 hueso bueno de rodilla o caña
1 hueso de jamón
1 hoja de apio
nabo
chiribia
perejil 1/2 puerro ( la parte que solemos tirar la más verde)

Se cuecen todos los ingredientes en una olla exprés una hora y media a fuego lento.




Los ingredientes del caldo una vez transcurrida una hora y media:

El caldo que nos habrá quedado. Lo ideal es colarlo para evitar que hayan pequeños huesos o resíduos de verduras.



Preparación del cocido:

Dejar medio kilo de garbanzos lechosos a remojo la noche anterior con agua templada y una cucharada de bicarbonato.

Escurrimos y lavamos bien los garbanzos, desechandoslos viejos, pieles sueltas y alguno que otro negro que siempre los hay.



Ponemos a hervir de nuevo el caldo. Cuando de nuevo entre en ebullición, introducimos los garbanzos ayudándonos de una espátula de manera, si por algún motivo los garbanzos son tocados con objetos metálicos creo que ya no se cocerán (según dicen) y nos quedarán duros.


Lavamos bien y cortamos las verduras: zanahorias, patatas, judias verdes, puerro, calabaza etc.




Vamos echando las verduras, justo después de los garbanzos:


Encima de las verduras echaremos el tocino ibérico, la carne que ya habíamos cocido sin huesos y los chorizos. Condimentamos con sal y aceite y lo dejamos hacerse a fuego lento una hora en la olla exprés. Los garbanzos quedarán en su punto.


El cocido ya está terminado



Apartamos la carne del cocido a un plato:



Las verduras del cocido que podemos separar y dejarlas en otro plato:


Unos platos servidos con todos los ingredientes:








Bon profit!

jueves, 27 de noviembre de 2008

El ascensor

Mari Cruz estaba dispuesta a robarle unos años a la oxidante vejez. Tenía 49 años y no aparentaba más de 35, su trabajo le costaba. Una dieta estricta, cremas reafirmantes, salud y bienestar, dejando los vicios y la mala vida para los jóvenes.

No discutía para evitar el estreñimiento, le habían dicho que engordaba, por eso cada vez que su ex marido la llamaba descolgaba y contestaba “sí querido” “no querido” “adiós, adiós, adiós amor” Tomaba pastillas de te verde, rico en fibra para poder eliminar todas esas pequeñas grasas que su cuerpo consumía.

Desde hacía un mes, se cruzaba todas las mañanas a las 6:30 en el ascensor con un guapo universitario que vivía en un piso compartido dos plantas más abajo. Al entrar el muchacho siempre la saludaba educadamente, ella no se hacia ilusiones, pero notaba que aquel joven se ponía muy nervioso al descender con ella. “Le gusto, está buenísimo “ se decía para conseguir su propósito de tener algo romántico con aquel hermoso varón, “ así que a por él, sin titubeos que te conozco y no tienes cuerpo para que se sostenga esperando a que él se decida”.

Con habilidad sutil de una mujer que sabe lo que quiere ideó un plan para que el joven sucumbiera a sus encantos maduros. Una mañana se vistió con un jersey rojo de punto calado, con un escote provocador que le llegaba hasta el esternón dejando ver una pechuga de talla 120. Aquellas montañas mágicas habían enloquecido a muchos hombres y aún se sostenían firmes por los muchos ejercicios físicos que practicaba desde su pubertad. Mari Cruz comenzó a frotar sus manos por los hermosos pechos y contonear su cuerpo insinuantemente, mirándole directamente a los ojos .

-¿Hace calor verdad?
-Ejemmm-carraspeó el joven, notando el endurecimiento de su miembro-un poco.
-¿Paramos en el noveno un ratito a ver si se nos alivia este exceso de calor?
-Vale-contestó rápidamente el joven con cierto nerviosismo, deseando febrilmente descubrir aquellas voluptuosas pechugas que emergían como volcanes bajo el jersey-

Mari Cruz esbozó su mejor sonrisa. Entornó sus ojos y los mariposeó varias veces, un gesto sensual de coquetería mientras su mano tocaba con la yema de su dedo índice el botón del noveno piso. El ascensor se detuvo bruscamente, ahora tocó el botón rojo “parada y fuera de servicio”. Si algún vecino descendía a las 6:30 tendría que usar la escalera. Seguros de la intimidad que les daba aquella caja transportadora comunitaria, comenzaron a besarse tímidamente.

-Despacio, tranquilo no tan ...

Julián no la escuchaba, estaba tan caliente que le arrancó el jersey y el sostén de encaje negro en dos segundos. Se quedó boquiabierto, ante sus ojos estaban las tetas más hermosas y enormes que había visto en su vida.

-¿Estás operada verdad?
-No, son naturales.
-Bendita hermosura, eres una diosa.

Y sin poder contenerse metió su cabeza entre ellas, su lengua las recorría intentando atrapar sus enormes aureolas mamarias. Mientras tanto el fuego de su pasión obraba bajo su vientre. El deseo fogoso le había endurecido como el cemento la verga, su mente soñaba penetrar a galope en el desfiladero de las montañas erectas. Sus manos y su lengua no daban abasto para devorar tanta carne acampanada. Sudaba, más nervioso que nunca, no sabía como saciar su deseo y no se cansaba de lamer aquellas tetas enormes, duras y perfectas que lo embebían sin poderlo remediar.

Tras unos minutos de deleite, desabrochó el botón y bajó la mitad de la cremallera para desenfundar su arma, que salió como si fuera el payaso de una caja de sorpresas. El muelle en este caso eran esos pechos esponjosos y blancos descomunales, se plantó recto apuntando a su objetivo.

-¿Te pongo a cien eh?
-Quiero que te pongas en cuclillas.

Mari Cruz obedeció. Sabía perfectamente lo que el joven deseaba. Julián puso su pene entre los pechos y comenzó a empujar con sus caderas, atrás y adelante, con vigorosidad. El miembro rozaba los labios de Mari Cruz que sacaba su lengua para recibir al vigoroso proyectil.

Fueron unos minutos intensos de placer para Julián , jadeante colocó a Mari Cruz de espaldas a él.

-Ahora quiero que desciendas como si estuvieras haciendo un ejercicio de gimnasia, debes tocar tus pies con las palma de tu mano.
-Ja,ja,ja... Me salvan las horas de gimnasio.
-!Hazlo ya! No tenemos todo el día.
-¡Voy, cariño!

Y al hacerlo Julián apreció relamiéndose el hermoso sexo de ella abierto, jugoso, insinuante. Se agachó en cuclillas para lamer con su lengua la abertura vaginal y la anal. Sus dedos se deslizaban por el clítoris y caldeaba el interior de la caverna roja. Tras unos cuantos movimientos expertos, aquella abertura creció triplicando su tamaño original. Estaba a punto.

Fue entonces cuando Julián se incorporó, agitó unos segundos su miembro con su mano y la penetró a fondo. Notó como ella blasfemaba, no prestaba atención a sus incoherencias y gritos ahogados. La estaba haciendo disfrutar, la cabeza se volteaba hacia todos los lados, notaba como tapaba su boca para ahogar sus gritos. Él mantuvo el ritmo sin compasión ,por más de veinte minutos.

-¡Para no puedo más! ya me he corrido más de cuatro veces.
-Esperaba que me lo pidieras, aguantas mucho para ser tan mayor.
-¿Mayor? Pero no me cambiarías por una veinte añera ¿verdad?
-No, tu vagina atrapa mi polla como nadie lo ha hecho, eres buenísima.
-Práctica y experiencia, amor.

Dicho esto Mari Cruz sin darle tiempo a reaccionar se lo quitó de encima . Se arrodilló frente a él y se engulló con maestría todo el pene, le pareció una roca. Julián siguió moviendo sus caderas, como si de la vagina se tratara. Ahora el calor era especial, el jugo más denso. En pocos segundos tuvo el orgasmo más bestial de su vida. Sus ojos estaban clavados en los de Mari Cruz ,aquella veterana amante que succionaba sus jugos con lujuria.

-¿Te gusta el sabor?-preguntó perplejo al verla comérselo todo-
-Si sabe como tú, es un manjar que trago con gozo.
-Ja,ja,ja...
-Vivo en el sexto, te espero en cualquier momento.
-¿Sexto qué?
-Sexto B.
-Ahora tengo que ir a la Universidad, espérame a las siete.
-Estaré en el gimnasio, te espero para cenar, guapo .
-Estupendo.

Juntos descendieron tras vestirse sin mediar palabra, eran las siete y media. Ella salió corriendo para hacer sus ejercicios de mantenimiento, cada mañana corría media hora, lo hacía a diario, era la única forma de mantener en forma sus carnes maduras que perdían firmeza irremediablemente. Julián subió a su coche y pasó cerca de ella camino a la universidad . Sus ojos se perdieron escrutando su bella silueta y admirando su hermoso culo. Una maniobra experta y habilidosa lo salvó de estrellarse contra un coche estacionado. Sonrió por su estupidez, era la mujer más increíble que había disfrutado en su vida y por suerte, la tenía a sólo un paso.

Fin

martes, 25 de noviembre de 2008

Se comparte piso

Carmelo se estaba pudriendo. La soledad lo impregnaba todo. Toda su casa apestaba a su propia esencia personal. A pesar de ir en contra de su voluntad, ya que era un hombre muy independiente, cedió al imperante deseo de llenar de alegría su habitáculo hostil.

“Alquilo una habitación en piso céntrico, soleado a cambio de compañía y buena convivencia. “

El anuncio en prensa fue todo un éxito. Estuvo varios días recibiendo visitas de gente pintoresca que le desagradaba en extremo. Chicos con ristras y adictos al cannabis, universitarias demasiado sexys que podrían montar escándalos, mayorcitos con extrañas adicciones y vicios etc. Hasta que llegó Maria del Mar, nada más verla supo que se iba a enamorar.

-Hola, me llamo Maria del Mar, ¿alquilas una habitación verdad?
-Así es-contestó con austeridad, disimulando un endurecimiento prematuro de su miembro que tenía ciertos problemas para mantenerse a raya sin sobresalir del calzoncillo-
-Bueno ¿qué es lo que buscas?
-Nada, sólo compañía.
-¿Estás seguro? me parece muy extraño. Además estás muy bien. ¿No serás algún pervertirlo que busca montar numeritos raros ? -Le preguntó fríamente sin confiar en la bondad de un todo a cambio de nada-
-Mira guapa, como tú has podido observar no necesito favores sexuales. Estoy en una edad en la que todavía estoy para hacer algún favor. Sólo busco una persona agradable que le quite a mi casa el olor a soledad.
-Estupendo ¿dónde está mi habitación?
-Bueno, no tan deprisa, no sé si eres la persona idónea...
-Lo soy, además me atraes muchísimo con esa seguridad y tu sinceridad. Los hombres suelen fingir un servilismo que luego se esfuma, tú no lo has hecho, te has mostrado correcto y educado. Nos llevaremos bien.

Carmelo se quedó completamente desarmado ante aquella atractiva desconocida que no tenía reparos en decir lo que pensaba. Era muy bella, de mirada segura y penetrante, ojos hermosos de color marrón brillante. Todo en ella brillaba como un sol. Bajó la guardia y la mostró su habitación, sin objetar nada más.

-Esta será tu habitación.
-Me gusta. Me quedo ¿podemos tomar café?
-Estupendo. A mí también me agradas. Lo preparo en un momento. Puedes esperarme en la sala..
-De acuerdo Carmelo.

Tomaron café y pasteles de hojaldre al “estilo de Astorga”. Carmelo solía comprarlos envasados individualmente para evitar que se estropearan. Entablaron una conversación fluida sobre la actual sociedad y forma de vida. Fueron subyugándose mutuamente por miradas directas a los ojos, hubo algunos ligeros roces momentáneos y en un abrir y cerrar de ojos, pasaron a las caricias, besos...

Se fueron lentamente quitando la ropa. Entre los dos había algo como un magnetismo de sensualidad que los conectaba a pesar de no conocerse de nada. Maria del Mar tenía toda la piel estremecida por las suaves y expertas caricias.

-¿Qué edad tienes Carmelo?
-Cumplí los cincuenta, cielo.
-Cualquiera lo diría mirando tu...
-Lo sé. Maria del Mar te gustaría probar algo diferente?
-¿Cómo qué?
-Como un sexo sin barreras y que no creo que lo hayas gozado nunca.
-¿Te refieres al sexo anal?
-Voy más allá que a una simple corrida...

Maria del Mar se quedo atónita. ¿Qué podía estar ofreciéndole aquel cincuentón solitario? Sabia amar, lo deseaba toda su piel con ganas. Los pezones estaban erectos y eso que apenas la había rozado. Estaba desnuda a su disposición y él educadamente le pedía permiso para un sexo sin barreras. No sabía que responder...

-No tengas miedo, no es sado.
-Confío en ti, me dejo llevar.
-No podrás decir que pare ¿trato hecho?
-Me das miedo, pero acepto, tienes buenos instintos, creo, pero no me cortes en pedacitos muy pequeños.
-Ja,ja,ja... Tranquila me pedirás que repita lo mismo una y otra vez.
-Eso espero, saber que sobreviviré me anima.
-Aunque ya no serás la misma, serás una diosa del placer.
-Estupendo ¿comenzamos?

Carmelo sonrío astutamente, su mano palpó segura la zona erógena femenina. Primero untó uno de sus dedos con saliva para ir abriéndose paso por el conducto vaginal. La abertura fue cediendo y haciéndose más espaciosa, metió su mano palpando todo sus órganos internos. Su mano acariciaba, volteaba , apretaba y soltaba a un ritmo vertiginoso deleitosamente. Maria del Mar tuvo un gran orgasmo especial.

-Ahora aunque la posición no sea muy cómoda tendrás que aguantar.
-De acuerdo Carmelo, soy tuya- contestó melosamente, jadeante y entregada al placer.

Puso a Maria del Mar en posición vertical, la cabeza en el asiento y las piernas en alto, apoyada sobre sus brazos y cuello . El estaba de pie rodeó el sofá y se puso por detrás. Las piernas de ella descendieron, parecía que estaba realizando un ejercicio gimnástico, “el clavo” Inició la preparación de sus conductos con mil caricias y arrumacos, la tomó por su pequeño orificio dilatado e impregnado de lubricante. Mientras su potente y vigoroso miembro la embestía, su mano se introducía en la vagina dándole un placer doble.

-Quiero que acaricies tu clítoris, Maria del Mar.
-Ahhh, no es necesario.
-Lo es.
-Vale, no sé si podré aguantar tanto a la vez.
-Lo harás.

Así fue como Maria del Mar alcanzó triplemente por primera vez las cumbres del placer . Carmelo sabía mucho de sexo y la fue guiando para que sintiera un triple orgasmo simultáneo desde tres zonas distintas de su cuerpo.

-Ha sido estupendo Carmelo.
-Para mí a medias.
-¿Sí ? Ahh, entiendo...
-¿Entiendes?
-Me faltó hacerte un repaso especial a tus bajos con mi músculo oral.
-Ja,ja,ja... Exacto, estás tan estupenda que se me fue empinando sola y al sacarla del pantalón ya estaba como una barra de acero.
-¿Y cómo mantienes tu fogosidad a pesar de tu edad?
-Con mujeres bellas como tú.
-¡Ay que cumplido más bonito!
-No lo es exactamente.

Se miraron con sinceridad cristalina y reconocieron un sentimiento mutuo de compromiso. Quizás fuera una relación sin futuro, quizás el principio de un amor de verdad, quizás...

Sólo el tiempo lo dirá.

Fin

jueves, 20 de noviembre de 2008

Un pequeño choque

-Mierda, será idiota se me ha empotrado por detrás- soltó llena de ira Úrsula.

Sacó las llaves del contacto y descendió a toda prisa para valorar los daños. Al fijarse en el vehículo causante de la colisión, su corazón le dio un vuelco. Un extraño calor le ruborizó el rostro, sintió vergüenza por mostrarse tan irascible. El ocupante de otro coche lo notó y aprovechó para descender.

-Lo siento, estaba tan abstraído pensado en ...
-Nada, nada, no te preocupes, seguro que no hay daños.
-¿Te encuentras bien? ¿Te has hecho daño?
-Yo? ...Ejem... Pues estoy algo desorientada. Me siento un poco desfallecida.
-De acuerdo te llevo al hospital.
-No, mejor a mi casa y te perdono el parte a la compañía de seguros.

Jose Luis, modelo de profesión estaba acostumbrado al acoso sistemático de las mujeres. Pero aquella vez, sintió una atracción especial. La mujer a la que había perjudicado con su despiste era muy sugerente, aceptó sin presentar objeciones a aquel inusual cambio de planes.

Úrsula hizo la interpretación magistral de su vida. Casi la llevó en brazos hasta su habitación..

-¿Puedes ayudarme a quitarme la ropa y ponerme el pijama?
-Faltaría más ...
-Por cierto ¿cómo te llamas?
-Jose Luis.
-Úrsula, encantada.
-¿Sueles traer los hombres a tu casa así? -Le planteó algo molesto por sentirse utilizado por una desconocida-
-Normalmente no, aproveché al ver que eras el hombre que anuncia “Paco Rabane”
-Bueno, ese anuncio tiene tiempo.
-¡Vaya, me parece que fue ayer cuando te vi en él. Mi hombre ideal!
-Perfecto Úrsula ¿qué se supone que va a ocurrir ahora?
-Te puedes ir, opción A. Te puedes quedar y pasarlo super bien con una mujer que te desea desde hace mucho tiempo, opción irrenunciable.
-Ja,ja,ja... ¿Eres estratega?
-Siempre que me dejan ¿aceptas?
-Uhhhmmm! ¿Tendré que pagarte los daños?
-Sólo las sesiones del psicólogo, por si me dejas soñando contigo todas las noches..
-Ja,ja,ja...
-¿Aceptas?

Jose Luis la cogió entre sus brazos y le arrancó la ropa bruscamente. Aquella mujer había despertado su instinto más primitivo y se decidió por un sexo dominante. Úrsula estaba fascinada con aquel hombre, se entregó con devoción
Jose Luis se comportó como un auténtico macho dominante, utilizándola a su antojo, la tomó desde todas las posiciones posibles, sin dejar un lugar por poseer, elevándola y obligándola a descender al mundo sin tabús. El dolor y el placer fueron la corriente que recorría todo sus circuitos. Pasaron varias horas practicando un sexo salvaje, sin miramientos. Al terminar Úrsula quiso marcar su territorio. Dejó fluir sus líquidos internos desde la espalda hasta los talones de él. Era una práctica que sólo hacía con aquellos hombres que habían marcado su vida, aunque sólo fuera de una manera efímera. Consiguió marcar a Jose Luis con su olor intimo con unos movimientos únicos consistentes en frotar su sexo fuertemente contra la piel.

-No me ducharé Úrsula en meses.
-Mentiroso, tú el de los perfumes suaves y delicados.
-Llevo la mejor esencia impregnada en el piel, el olor de una mujer salvaje

Fin

martes, 11 de noviembre de 2008

El postre

-¿Felipe que servimos hoy de postre?
-Fresas con miel.
-¿Eso es nuevo no? ¿Te atreves a servir algo tan arriesgado sin probarlo?
-Bueno, esperaba que tú me dejaras preparar el postre para ver los resultados.
-Claro ¿Voy cortando las fresas en rodajas?
-Sí, cuando las tengas preparadas, avísame.

A la media hora Susana lo advirtió de que había cortado dos kilos de fresas en láminas muy finas.

-¿Ahora que hago?
-Abre tu bata y túmbate sobre la mesa de la cocina.
-¡Felipe! ¡Que gracioso eres!
-No es una broma, ¡hazlo o te arrancaré yo mismo la bata!

Era evidente que Susana no estaba en situación de objetar. Le asustó el ímpetu de Felipe, pero siguió el juego porque confiaba plenamente en él, llevaban mucho tiempo gastándose bromas ya que pasaban muchas horas trabajando juntos. No pudo predecir que aquello que se había despertado en él era un brote de deseo contenido durante muchas largas horas de trabajo en equipo.

Felipe, al tenerla ante sus ojos en ropa interior se lanzó sobre ella besándola con pasión y tocando su vulva de forma magistral. Despertó un instinto salvaje en ella y su sexo comenzó a brotar como un manantial que aflora sin que se pueda contener por más tiempo oculto en el acuífero de una vagina dormida. Susana dejó cantar a su cuerpo, como hipnotizada y no fuera capaz de controlar el momento, solo escuchaba la suaves notas entonadas sobre su piel palpitante.

La liberó del sujetador y las bragas, buscó en la mesa un bote de miel y mojó sus pezones con dos cucharadas . Luego cubrió sus aureolas con finas rodajas de fresas. Descendió hacia su selva para descubrir un micro monte sonrosado que coronaba el bosque oscuro y repitió la hazaña.

-Están frías- se quejó Susana-
-Ahora sentirás calor.

La miró a los ojos mientras con su poderoso músculo locuaz comenzó a lamer sus pechos y la judía sonrosada que comenzó a cambiar de color y forma. Se hinchó y floreció un color rojo intenso, con una firmeza que delató su erección. El efecto de frío-calor, fue embriagador. Susana comenzó a sudar, a gritar, a suplicar que parara y eso que deseaba que aquello no terminara jamás. Su cuerpo estaba atado al yugo del placer y el temblor era la corriente que se propagaba desde la hoguera de su volcán en erupción. Hubo un instante en el que hubiera perdido el sentido. Felipe, tras conseguir deleitarla con varios suculentos orgasmos cambió de idea.

-Susana, ahora te toca a ti, quiero la misma entrega.
-Ahh, Felipe la tendrás, que placer me ha devorado, espero estar a tu altura.

Inflada de gratitud y pasión sexual, untó con una cucharada de miel el miembro erecto . Felipe que yacía tumbado sobre la mesa, preso de la voluptuosidad del instante. La miel cubrió la cabeza del pene y varias fresas fueron colocadas para coronar la cúspide de su miembro sublime. Susana comenzó a chuparlo y a rodar su lengua por su glande, comiendo la fruta y lamiendo la dulce miel hasta que esta se fundió con el líquido templado pre seminal, que brotaba como un volcán que necesita soltar lava de su profundidad.

Ella detenía l a tiempo la incipiente erupción de su volcán , cubriendo el glande con el prepucio cuando notaba los espasmos de su pene. Era una forma de contener un final brusco que hubiera estropeado la pasión que a ambos devoraba..

-Lo haces fenomenal Susana.
-Gracias, esta táctica la aprendí en una libro de “ cómo mantener la erección en un hombre”.
-Ja,ja,ja...

Una vez saciado el deseo de sentir una buena lengua recorriendo sus partes más sensibles, Felipe se puso en pie de un sólo salto. Puso en evidencia su estupenda forma física que impresionó a Susana. La puso a su antojo; las manos apoyadas sobre la mesa y las piernas bien abiertas, agachando su cabeza entre los brazos para que sus nalgas subieran hacia arriba. Felipe colocó varias rodajas de fresa sobre la espalda con la idea de ir comiéndolas .Encajó su miembro vigoroso en la abertura sedienta de marcha y tras cada empujón tocaba el cuello del útero, golpeándolo para que se produjera el preciado orgasmo. Era como tocar un tambor.

-Esto es mágico Felipe, nunca había sentido una sensación tan placentera. Tu suave lengua rozando mi espalda y tu pene haciendo resonar una deliciosa canción orgásmica.
-Disfruta Susana que todavía nos toca preparar “fresas con miel sobre una base de hojaldre para cincuenta comensales”.
-Ahh, después de esto , soy capaz de preparar mil postres, tengo la miel pegada a...
-¡Calla! No vayan a oler a sexo todos los postres.
-Ja,ja,ja...

Fue la mejor aventura erótica de Susana en su época de aprendiz de cocina. Tuvo un perfecto adiestrador de voluntades introduciéndola en el placer culinario. Durante meses la agasajó con broches de suculentos de manjares servidos sobre sus zonas erógenas. Pero aquella aventura de las fresas fue tan inolvidable que cuando veía una, todo su cuerpo se estremecía por el recuerdo del placer vivido aquella tarde.

Fin

domingo, 9 de noviembre de 2008

Escribiendo al silencio

Siempre intentando deducir sus mensajes, esparcidos en la pantalla para descubrirme en tus cobardes palabras de amor que nunca dijiste, para evitar dar la cara.

¿Que me quieres? ¿Que me querrás? ¿Que no falló el amor por mí? ¿Pero que loco amor estoy escuchando ? ¿De nuevo he de leer los sentimientos esparacidos en el eco de te quieros que no sé si fueron para mí o no?

Dudas, inseguridades, terribles penumbras "de quisiera quererte pero no puedo ser lo que tú quieres, no puedo ser un hombre real ". Lo sé, lo acepto y te dejo solo. Donde tú quieres vivir. Sólo espero que tengas consuelo con un amor que siempre guardo.

Ya no me quedan ganas de odiarte, las quemé con amor. Sólo queda eso; amor, amor, amor inmenso hacia tí por toda la locura que me diste sin que yo supiera nada de la mano que escribía tanto amor.

Me conformo con saber que existes en el vacío y seguiré alimentando tu hueco y soledad con tiernas palabras de amor, Si las necesitas ya sabrás donde recogerlas.

Un sólo amor tuve en mi vida : tú.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Toda una vida

Lo esperé... Oír lo que nunca quisiste decir: "que me quieres".

Valió la pena abandonarte, claro que tuvo que suceder así. Sólo quería saber que no todo fue un sueño, que sucedió ese amor en algún espacio del tiempo.

Y sabiendo que me querías o me quieres ya da igual la vida. Ni lo que ocurra. Toda una vida resumida en dos palabras que no estoy segura aún de haber escuchado. Pero me aferro a ellas para justificar todos mis pasos tan apasionados.

Dicen que el amor es incombustible y cuando es verdadero es eterno. Pues lee que mi amor por ti será eterno. A nadie quise más a tí, a nadie querré más. Me he liberado del odio, de los silencios, de los fracasos.

Y ahora sólo existes tú en mi corazón. Si sientes el amor, será para siempre el mío, ya no importa si te veré o si existirá un nosotros. Escuché al fin que me querías, que me quieres que fui importante y que todo fue verdad.

Si seguiste el curso de mi vida te habrás dado cuenta de la cantidad de dolores que he tenido que soportar, fueron leves, nada me duele más que tú. Y nadie podría aguantar tantas calamidades con aceptación.

Seguiré adelante y espero que tú también, queriéndote sólo a ti como siempre seas de quién seas, nada me importa ya. Me consuela ese amor que un dia tuve y necesité sentir como verdadero en tí.

Claro que dejé, para sacar a tu piedra fría un suspiro. Luego he sobrevivido a la tentación de rogarte, de preguntarte una vez más si eras tú quién me buscaba. Quiero pensar que eras tú y lo fuiste siempre. Sólo este gran amor destrozó mi vida por completo y que quedé para siempre en el momento en que supe que serías al único que quería sin querer. Ya sabes que intenté todo para matar la locura de quererte, nada funcionó y el amor sólo se hizo más inmenso.

No me quejaré nunca de nada, soy fuerte y no sé llorar. Ni lloraré jamás.

Besos para ti y si no encuentras otro amor conténtate con lo todo lo que te querré para siempre.

martes, 4 de noviembre de 2008

La discoteca

Maribel dirigió su mirada al elegido en el momento exacto. Su cuerpo sudaba y se contoneaba febrilmente, aquella noche era una gata salvaje en celo, aprendiz de pantera. Abriéndose al deseo invitaba con sus gestos eróticos, muchos eran sus presas que alimentaban sus ojos con ella, pero sólo uno disfrutaría de sus favores.

Fermín desde el otro lado de la pista supo que el milagro había sucedido. Los ojos de aquella hermosa pelirroja se habían detenido en él .Lo alumbraban como dos lámparas en el laberinto de los sueños abriendo un sendero hacia sus brazos, era el momento adecuado. Ella había tenido toda la noche hombres para elegir y había sido él el afortunado.

-Hola me llamo Fermín.
-¿Siempre tardas tanto? He estado a punto de desistir. Maribel. Soltó ella un poco hastiada por la espera.
-La próxima vez escribe o lánzate al ataque tú. Por cierto, me largo.
-¡Espera, hemos empezado mal, no te vayas!
-Ahh, te gusta los duros eh? Perfecto, lo pasaremos bien.

Y cogiéndola de la mano la sacó del local. No dio tiempo a llegar a ninguna habitación. En el parking de la discoteca se desató un loco deseo de amor que los hizo invisibles a los ojos de los demás.

Maribel como una diosa le desabrochó su pantalón. Encontró un falo perfecto de gran tamaño y de fortaleza vigorosa.
-¿Eres actor porno o qué?
-No, soy amante perfecto.
-Vaya, de eso no he tenido el gusto de probar.
-Pues esta noche será la primera de tu vida que descubrirás un sexo perfecto.
-¡Sorpréndeme, mago del amor y hazme feliz!

Fermín mirándola con ojos seductores de profesor, la retuvo entre sus brazos con fuerza. Luego su mano comenzó a bajar entre sus piernas, mientras analizaba el rostro de ella sus dedos tocaban sus puntos erógenos. Maribel e comenzó a suspirar. Supo en dos minutos descubrir el árbol y las ramificaciones de su punto G. Los halló en la vagina y en el clítoris. Con dos de sus dedos jugó a rotar, meter y sacar. En pocos minutos Maribel jadeaba llegando a su primer orgasmo.

-¿Soy bueno o no?
-Ahh, nunca nadie me había hecho sentir tanto placer con dos dedos...
-Bueno, vamos por los siguientes.
-¿Hay más?
-Cariño, sólo es el principio.

Y prosiguió la exploración interna del cuerpo femenino como un hábil sexólogo, mientras lamía con placer los senos perfectos y suaves de ella. Tras conseguir que ella disfrutara mucho más de lo que esperaba, la hizo descender a la altura de las caderas para disfrutar de un buen sexo oral. Ella chupó con gratitud.

-Es increíble, llevo lamiendo más de diez minutos y sigues erecto y sin ganas de...
-Ejercicio mental y autocontrol.
-¿Cuánto puedes aguantar follando?
-Horas.
-Sin duda es mi día de suerte.
-Lo es, no me olvidarás.

Fermín la agarró de las manos y la hizo subir para besarla apasionadamente mientras la levantaba con sus fuertes brazos y a la altura de su ombligo dejándola caer lentamente sobre su miembro erecto que se introducía en el interior como un lirio, bailando un son rítmico sin partitura .
La sensualidad de Fermín, la forma de entrar en su cuerpo le produjo un placer inmenso. Jamás había sentido un placer igual. Maribel comenzó a sudar, estaba siendo conquistada lentamente por un miembro que sabía seducir sus entrañas. En ese preciso instante supo que aquel podría ser el hombre que había estado esperando en su vida.

-Te quiero Fermín
-Ja,ja,ja... Todas decís lo mismo en este momento.
-Bueno, yo te quiero para mí.
-Perfecto.

Se besaron apasionadamente y siguieron su cabalgadura durante un buen rato. Sus almas se acercaron tanto que cualquiera que observara la escena podría pensar que siempre fueron amantes. La noche y el erotismo los unió en armonía perfecta.

Fin