miércoles, 31 de diciembre de 2008

Una mujer sensual

-Elena ¿qué haces?- preguntó Antonio a su mujer-
-Voy a hidratar mi piel con crema- respondió ella con una sonrisa picarona- Tú sigue mirando la tele, anda.
-Claro, ejem...¡estás como un tren !-soltó él a modo de halago-
-¡Antonio, déjame tranquila y mira tus western de siempre! ¡Vas a hacer que me vaya al baño!

Elena acaba de darse una ducha. La noche anterior había depilado sus piernas y cuerpo con su depilador eléctrico “braun silk-epil”, solían aparecerle pequeños granitos con este modo de depilación ya que el bello corporal se enquistaba continuamente, pero la deseada depilación definitiva láser estaba fuera de su presupuesto. Salió envuelta en una toalla y al entrar en la habitación la dejó caer sobre la cama, estaba completamente desnuda pero no sentía pudor de ser observada , buscó en el armario un envase de crema nutritiva y se dispuso a masajear generosamente su piel.

Era una mujer bella y natural , cualidad por la que Antonio no podía quitarle la vista de encima y eso que reconocía cada parte de su anatomía femenina , sus manos la habían recorrido explorándola sin que nunca se cansara de pasear por la piel tersa de su cuerpo.

-¡Antonio basta! Tienes que dejar de mirarme.
-Vale, ya no te veo, si pudieras ponerte delante del espejo y agacharte hasta los pies para frotar la pomada sobre tus tobillos te lo agradecería.
-¡Eres imposible, pero lo haré!-le soltó ella atónita pero obedeciendo a sus deseos, en el fondo lo estaba provocando para que la deseara-

Elena se detuvo frente al espejo, buscó en el reflejo a Antonio, seguía tumbado, mirándola con fervor con los ojos inyectados en su trasero. Estaba esperando que ella se agachara para frotar la crema por su piel en dirección a los tobillos. Al hacerlo abriría sus piernas lentamente y le mostrara todo su sexo.

Fue entonces cuando Antonio se arrastró con sigilo hasta el borde de la cama y besó la línea separatoria de sus musculadas nalgas introduciendo la punta de su lengua en ella, acariciando el coxis con sus dedos. Fue bajando su musculosa lengua como un proyectil atravesando toda su zona hacia la carne mullida de la pelvis, con tanta delicadeza y pasión que al terminar su recorrido escuchó:
-Vuelve a hacerlo, lo necesito que calor tengo.

Antonio con el pene endurecido por la erección, palpó con su mano el pantalón a la altura de su sexo para aliviar con la presión que sentía en aquella zona. Luego dirigió sus finas manos hacia el preciado botín, las nalgas , separándolas con firmeza para recibir la visión más directa posible del sexo húmedo de Elena. Observó caer lentamente el líquido vaginal como un río viscoso por sus ingles dirección al interior de sus muslos. Todo aquello lo había creado él con su lengüeteo sobre la zona. Era su obra de arte.

No había tiempo de más contemplaciones, comenzó su trabajo con maestría, Su cabeza subía y bajaba presionando con su lengua los órganos genitales. Lamiendo, empapando cada abertura. Elena jadeaba, él escuchaba atento su respiración entrecortada para saber si iba bien, no podía ver su cara, se hallaba entre las piernas mirando la punta de sus pies. Sus dedos comenzaron a introducirse en su profanado agujero “segunda B”. Deseaba follarse su redondo trasero en ese momento, necesitaba la oscura estrechez de ese calor apetecible. Pero se contuvo, tenía que ir más despacio para que aquello no terminara en un placer femenino insatisfecho. Así que a la vez que chupaba y preparaba su ano, alcanzó un plátano de canarias de la mesilla ,que tenía casualmente de merienda , lo lubricó con saliva y se lo atornilló lentamente en la vagina.

-¿Pero que es eso?-quiso saber Elena al notar el duro objeto en su interior-
- Mi merienda, déjate llevar te gustará...
-¿El plátano? ¿Tu crees que?
-Tranquila no pasara nada, es seguro, no se rompe ni desprende nada. Además es flexible.
-Ahh, me va gustando Canarias y eso que no he estado ahhhh..

Antonio la estaba masturbando con el plátano magistralmente. La forma cóncava de la fruta era perfecta para estimular el punto G y el útero .El campanear de los movimientos del miembro viril o frutal dentro de la vagina lograban el orgasmo tanto se hacia en la vagina o en el ano, el útero y sus contracciones era el responsable del placer femenino Había leído en un relato que muchas mujeres solitarias solían usarlo en sus masturbaciones nocturnas, incluso les ponían preservativos para evitar infecciones, una forma nueva de dar placer. Necesitaba probar nuevas técnicas de hacerle el amor a su mujer.

-¿Te gusta Elena?
-Ahhh, sí, sí, no pares estoy a punto de partirme, dame más fuerte!- Le suplicaba ella sintiendo chocar el plátano contra el cuello de su útero, debatida entre el dolor y el placer, ansiando la llegada de los espasmos en su vagina que anteceden al orgasmo.
-¿Así cariño?
-Más fuerte, dame fuerte, con ritmo no pares ahora, por Dios!- susurró, casi lloraba del placer que estaba sintiendo-

Antonio aceleró el ritmo de penetración con el plátano. Estaba un poco cansado, llevaba unos minutos ejercitando su mano con energía, había que ser muy hábil para que el desenlace fuera un pletórico orgasmo. Pero lo logró, no paró ni se detuvo a descansar, hubiera sido un fracaso. Notó los espasmos internos de su vagina predecesores al clímax, estaba seguro, el tambor vaginal emitía la conocida melodía de bum-bum s. Solía presionar con firmeza con sus dedos índice y corazón sobre el pubis para sentir las contracciones uterinas Era un recurso que aprendió con la práctica, la única forma que no le fallaba para estar seguro al cien por cien del orgasmo femenino.

Sacó el plátano con cuidado poco a poco de su vagina. Estaba húmedo, caliente y algo flácido por el uso . Se lo acercó a la boca para saborear el sabor de su hembra; dulce y salado, como una almeja jugosa Luego le levantó para besarla con pasión. La posicionó a cuatro pastas sobre la cama, le encantaba esa postura de perrita en celo.

-Mantén tus piernas bien abiertas, todavía no he comenzado a jugar contigo, amor.
-Tu mandas, por hoy, soy tu esclava...

Volvió a salivar para dejar caer sobre la punta de su pene un salivazo espumoso, había que lubricarlo en abundancia para penetrar la parte trasera. No se le resistió demasiado el agujero, cedió a las mínimas presiones, estaba flexible, receptivo, dispuesto para él. Comenzó a moverse con lentitud para acostumbrar al músculo a su presencia., saliendo y entrando paulatinamente.

Sacó el plátano de su boca , mojado, impregnado de su aroma. Tuvo que sacar la polla para sacudirla un poco, ya que estaba a punto de correrse, aprovechó para insertar de nuevo el plátano en la vagina hasta la empuñadura. Volvió a meter su verga hasta que desapareció de la vista con la misma decisión . Ahora le tocaba tocar dos instrumentos a la vez, para ello creó un ritmo acompasado con su mano y pene, penetrándola con dominio absoluto.
-Antonio, esto es lo mejor que me has hecho nunca.-exclamó tras unos minutos de rítmico placer- necesitaba decírtelo por si después no me atrevo a ...
-Esperaba oírte decir eso, a ver que eres capaz de ofrecerme a cambio.
-¡Ahhh, no me dejes de follar, estoy en el paraíso.!

Juntos fueron gradualmente subiendo el ritmo de sus cuerpos hasta que Elena tuvo un estruendoso orgasmo que la hizo gritar como jamás la había escuchado. Él todavía podía aguantar más, pero ella le pidió una tregua, necesitaba un respiro.

-Antonio, déjame un rato, te aliviaré de otra manera.
-Perfecto- dijo Antonio sacando los dos instrumentos a la vez empleados de sus canales internos-
-Túmbate boca arriba ¡ya!
-A tus órdenes mi reina.

Elena lo miró sonriente, juguetona, los ojos le brillaban como las estrellas en una noche clara Estaba felizmente satisfecha. Se iba a volcar con entrega y dedicación al a tarea de lamer su polla como nunca lo había hecho Quería demostrar el amor que le tenía. Lamió sus testículos uno a uno, chupándolos, succionándolos con lujuria. Sujetó con sus dedos la base de su falo presionando ligeramente para aumentar la presión de la sangre por todo su miembro La tenía durísima.

-¡Voy a derramarme, Elena!
-No te dejo aún- le ordenó ella cerrando su glande con la piel retirada por la erección- no tan rápido.

Elena percibió los espasmos contenidos en la punta de su pene. Había logrado evitar la erupción apresurada del volcán. Su boca lamía su ingle derecha, bajaba y subía, sus dedos soltaban un poco la base del pene para darle un poco de alivio Y de nuevo su lengua rotaba por su glande, succionándolo lo mas profundamente que la capacidad de su garganta le permitía, lamiendo luego la base y bajando hasta la empuñadura de su polla sin cansarse.

Mantuvo a Antonio en erección continuada y un placer sublime más de una hora. Conseguía que sólo derramara un poco de su semen cada vez que sentía la necesidad de estallar. Con este pequeño truco él no perdía la erección y podía continuar erecto y con ganas de recibir más placer. Elena golosa fue saboreando cada gota de su líquido orgásmico, deseaba tomar el elixir sabroso de su cuerpo . Era una imperiosa exigencia de su mente que precisaba recibir el semen como tributo al placer de dioses que Antonio le había regalado.

Tras terminar de devorar hasta la última gota le soltó:

-Ahora toca un pase de lencería, necesitas reponerte a que sí?
-Será un placer ver tu hermoso cuerpo exhibir las prendas, lo estoy deseando.
-Eres, eres....
-Insaciable, por eso te tengo

Fin

martes, 30 de diciembre de 2008

Guerra, war, guerra



Estos son algunas de las láminas grabadas por el pintor Francisco de Goya Lucientes (1746-1828). Unas láminas pintadas en secreto entre 1.810 y 1.820 donde describe el horror de una guerra presenciada, la brutalidad y el salvajismo de ambos bandos;

La guerra de la Independencia (1.808-1.814). Una guerra que enfrentó a Napoleón Bonaparte y Fernando VII.

Bonaparte quería que reinara en España su hermano José Bonaparte, por lo visto sus tropas fueron tomando posiciones, una invasión silenciosa de España, ya que las tropas debían atravesarla para llegar a Portugal.

Cuando el pueblo español se dió cuenta de que los franceses se comían su pan y no se iban, se levantaron y se alzaron con valentía por la fuerza de sus puños y navajas contra el ejército napoleónico invasor el 2 de mayo 1.808.

Goya como pintor vivió el horror de la guerra al servicio de los franceses en un principio y luego bajo la tutela de Fernando. Pero quiso dejar un recuerdo del horror que presenció, de las violaciones, abusos de poder de ambos bandos, demostrando que en una guerra no hay más que salvajismo, locura y hambre.

El valor de estos grabados es incalculable. Admirados por su crudeza y realidad. Son las primeras imágenes del horror del odio y la falta de humanidad. Goya realizó 82 láminas que no fueron publicadas hasta 1.863. Ninguna de las imágenes mostradas deja bien a ninguno de los bandos enfrentados.

Me impresionan las violaciones, las torturas el caminar entre los muertos, la desesperanza, la agonía de un pueblo reprimido por un ejército invasor. El odio y la desolación de tantas personas que vivieron una etapa de crudeza y dolor. También se ve la desesperanza en el futuro, nadie está a salvo de los que provocan revueltas y mueven una población hacia su propia auto destrucción.

Y ... ¿Acaso no vivimos doscientos años después un estado de caos similar? ¿Qué hemos aprendido a parte de matar y enfretarnos?

Esa maldita guerra que hoy en día está sucediendo en este mismo instante entre Israel y Gaza un estado palestino es un fiel ejemplo. ¿Quien odia más? ¿Quién mata y destruye más fuerte? Estamos en Navidad, sí aquí en mi mundo España pero no lejos de aquí caen las bombas, la gente se sujeta la cabeza, los niños mueren, las mujeres lloran y odian, siempre al enemigo que les causa el sufrimento... un momento, ¿el enemigo más cruel no se esconde en sus propias almas?.

Sólo falta un día para que termine este año, una año duro para todos, lleno de crisis monetarias y guerras silenciosas que ya a nadie impresionan. Siguen lloviendo los cadáveres, las epidemias, los polos se derriten, las economías mundiales se derrumban, los desastres climáticos se agravan y el hombre sigue teniendo sed de sangre, matar y destruir al invasor. Asesinar impunemente el futuro de las generaciones que crecen acostumbrándose a ver los ríos de sangre correr cerca de sus pies sin inmutarse.

Nos volvemos día a día más despotas, más insensibles y más... mejor callo lo que no puedo pronunciar.

Esperemos que el mundo tenga una utopía de Paz y superviviencia.

Mi mayor deseo para el 2.009











domingo, 28 de diciembre de 2008

Asado de rotí de ternera



Ingredientes:

1 rotí de ternera (carne de segunda B añojo) 1.500 grs. aprox
1 kilo de la patatas pequeñas (rojas de río mejor)
5 cebollas francesas
1 pimiento rojo
1 ajo
perejil
mantequilla ( un trozo)
sal
pimienta
jengibre
200ml. vino blanco
1 vaso de agua
aceite de oliva

Preparación:

Compramos el rotí de ternera ya preparado para asar, lo suelen vender emrollado en unas mallas de hilo para asar. Es una carne un poco dura que precisa o bien que se coma poco hecha o muy asada para que esté tierna. Se debe cortar en frío una vez asada, para que los filetes nos queden finos y no se rompa al cortar. Cuanto más fina podamos cortarla mucho mejor. ¿Por qué se dice ternera en añojo? Pues fuí a buscarlo, es la ternera más común que podemos comprar la que tiene una edad comprendida entre 10 y 18 meses.

Se le llama de segunda B porque es una carne roja menos limpia que la de cadera y suele tener algún nervio que la atraviesa. Se usa para asados porque al tener algo de grasa pues tiene muy buen sabor. Además de su sabor su aspecto rojizo la hace atractiva para los devoradores de carne roja.

Mi rotí no tiene ese aspecto porque me gusta la carne muy pasada. Conservo el secreto de la salsa y saberla cortar para evitar que se nos acabe indigestando.

Se pone el rotí en una sartén a fuego alto unos minutos, con un chorro de aceite de oliva. Se hace esto para evitar que la ternera pierda sus jugos.



Se pasa a la bandeja del horno. Se unta con mantequilla, perejil y ajo. Se sazona y se añaden las especias; jengibre, pimienta etc. Se pelan las patatas, las cebollas y se limpia el pimiento cortándolo en varios trozos. Se añade el vino blanco, aceite y agua.
Nos quedará así:




Tras dos horas y media sacamos la carne, estará lista. Los pimientos los podemos haber retirado antes ya que tardan mucho menos en asarse, (les quitamos la piel), dejamos que la pieza de carne se enfríe, le quitamos la malla que la cubre con ayuda de unas tijeras y con un cuchillo afilado, puede ser jamonero , la cortamos lo más fina posible,pasando los filetes cortados a una bandeja con sus salsa:

La mejor manera de cortar la carne es congelada o muy fría ( una vez asada ya que los filetes los cortaremos muy finos), pero si no se puede guardar en la nevera pues siempre hacerlo en frío.




Las patatas las podemos meter en la freidora junto a las cebollas si queremos que tengan un aspecto más apatecible:


Y a comer, bon profit!

viernes, 26 de diciembre de 2008

El mar del deseo

2,3,7,11,13,17,19,23,29 ...las secuencias numéricas perfectas. Números primos divisibles entre la unidad o lo que es lo mismo 1 y si mismos. Números simples, números difíciles de comprender y asimilar, al igual que ella misma.

Asunción estaba tumbada en su confortable cama de matrimonio. Aunque fuera soltera, le gustaba dormir con amplitud e idealizar al varón que algún día dormiría al otro lado. Se imaginaba peleando con él por la almohada o las sábanas. Sonreía acariciando ese hueco frío carente de calor humano.

Luego proseguía analizando los números primos para descifrar mediante el uso de las reglas de divisibilidad dónde se escondían ; la del dos, son divisibles entre dos los números terminados en cifra par o 0, la del 3 son divisibles entre tres los números cuya suma de sus cifras sea múltiplo de 3, la del 5 son divisibles entre 5 si termina en cinco o cero, la regla de divisibilidad del 11 era la más compleja de entender, son divisibles entre 11 si la diferencia (o resta )de sus cifras pares e impares es 11 o múltiplo de once.

Cavilaba uno a uno los números hasta descubrirlos. Luego los anotaba en una lista comprobando las coincidencias con los hallados el día anterior. No le gustaba pasar de 100, al terminar la semana volvía a hacer una lista nueva, al despertar, era su ejercicio mental preferido Era una práctica monótona y repetitiva que le recordaba la soledad de su vida, siempre invariable.

Una vez apuntados los números hallados hasta el 100, su mente los olvidaba para prestar atención a su otro pensamiento absurdo y reiterativo: “El hombre del Vitruvio”. Su interés había nacido desde que leyó en la wikipedia que era el “hombre perfecto” de Leonardo Da Vinci. Lo había dibujado inspirándose en un arquitecto llamado Vitruvio, de ahí su nombre.

Lo descubrió al observar el reverso de una moneda de un euro italiana. La teoría de la perfección del hombre la demostraba Leonardo dibujando un hombre desnudo que tocaba con la yema de sus extremidades los límites de las figuras, encerrado dentro de un círculo y un cuadrado en dos movimientos superpuestos, dos dibujos en uno. Leonardo analizó al hombre y sus proporciones por fracciones. ¡Cuántas matemáticas y teorías ! Justo el año en que Cristóbal Colón descubría el continente americano. Un gran año en el que parece que los hombres buscaban verdades. Como ella, intentando comprender la lógica de las matemáticas que la hiciera acercarse a la teoría de que existe un hombre perfecto para cada mujer.

Luego pensó en la figura de la mujer , idealizaba por su belleza en todo el arte antiguo. ¿Encajaría el bello cuerpo suave y terso de una mujer dentro de un círculo y un cuadrado? ¿Por qué Leonardo no dibujó a la mujer? ¿Acaso no tenemos proporciones divinas y perfectas ? ¿No somos dignas de estudio y observación?

Se levantó con dolor de cabeza. Dialogaba con el la retórica. Su vena feminista saltaba bajo las sospecha segura de que casi nunca la mujer era reconocida por su inteligencia o fuerza.. Y ahora ella segura de su vida independiente, a salvo de caer en el error de querer ser de alguien , reflexionaba sobre la renuncia al amor y al hombre; no comprendía su esencia.

Su vida sexual, por el contrario, era activa. Era una mujer seductora , ojos altivos, mirada intrigante y un bello cuerpo contorneado. Sus amantes admiraban su poder salvaje de hembra voluptuosa e insaciable. Tras unos cuántos encuentros, los desechaba, eran como las matemáticas, lógicos, rutinarios y faltos de imaginación.


Su tipo de hombre era muy difícil de encontrar. Le gustaba que fueran fuertes, que no cayeran en el error de sentirse inferiores, sabía que un hombre que siente que la mujer es superior sólo tratará de humillarla. Los había buscado en todas las clases sociales, la mayoría presumía de experiencia, de saber dar placer pero desconocían la ubicación exacta del punto G. ¡Con lo fácil que era hallarlo! Asunción lo notaba incluso sobre su monte de Venus, en el precioso montículo de carne protectora, estaba justo ahí, visible a los ojos de cualquier amante curioso y sin embargo ni guiándolos eran capaces de satisfacerla.

Apretaba sus músculos vaginales para sentir la contracción de su vagina, los hilos conductores se alzaban entonces o a la puerta de su órgano del placer orgásmico; el clítoris. Cierto que el clítoris era importante, pero una mínima sensación orgásmica, el verdadero punto del placer se hallaba cubierto de carne, en la caverna rugosa de un volcán llamado mujer..

¿Cómo logró descubrir su fuente del placer? Fue más fácil que andar visitando camas y amantes. Algunos se acercaron e incluso lo excitaron dándole placer, pero sin saber lo que hacían.

Lo descubrió ella con la ayuda de un masturbador. Necesitaba saber que era aquello que se agitaba en su cuerpo y el lugar exacto donde se producía. Todas las ramificaciones internas del clítoris estaban en la vagina. Era sencillo excitarla, sólo había que acariciar un pequeño botón del tamaño de una judía y seguir sus raíces dilatadas internas que se ofrecían a la exploración.

Se preparó su café amargo sintiendo dolor por su perfecta vida solitaria. Llevaba unos meses sin quedar con nadie, aquel masturbador la agobiaba, pero era más fácil aliviarse que tener un encuentro decepcionante, no recibía lo que entregaba.

De poco le valía que fuera atractiva y diosa del placer. No suplicaba tener un hombre en su cama, le llovían las proposiciones insinuantes pero no quería tener que estar dirigiendo a sus amantes. Le bajaban el libido su inexperiencia sexual. Apenas podía tocarlos, ciertos roces, ciertas caricias y ya estaba, no aguantaban ni dos minutos. Francamente decepcionante.

Llegaron sus vacaciones y compró un billete para ir a unas islas caribeñas. Necesitaba un respiro y mucho sol. Al instalarse en el hotel lo primero que quiso saber fue si habían playas nudistas.

-Sí, señora hay una a diez minutos.
-Gracias.

Nunca había tomado el sol por reparo a encontrarse con algún conocido ,pero fuera de España podría atreverse a descubrir el placer del dios sol sobre su cuerpo desnudo.
A la mañana siguiente fue a aquella playa. Se quitó el vestido y el bikini, dejó a la vista de todos un cuerpo precioso. Un pubis recortado que dejaba ver su abertura femenina. Se tumbó en la hamaca, abrió las piernas sin pudor y su sexo recibió el impacto de un calor solar. La excitó. Su clítoris fue ensanchándose y su humedad se derramó entre sus muslos, tuvo que disimular tomando un baño.

Asunción no se fijó en que estaba siendo observada por Mario. Fue tras ella, estaba excitado y no se quitó el bañador hasta entrar en el agua. Lo dejó tirado en la orilla. Tenía uno único objetivo en la mente : ella.

Asunción nadaba ajena a las miradas de su perseguidor, al estilo rana, su trasero dejaba ver la hermosura de su sexo en aquellas aguas cristalinas. Mario caminaba tras de ella sintiendo un placer indescriptible.

Calculó que el agua le cubría a la altura de los hombros, fue entonces cuando se detuvo. Se sobresaltó al encontrarse frente a frente con aquel atractivo varón que no sabía de dónde había emergido.

-Hola
-¡Vaya! ¿Llevas mucho tiempo siguiéndome? -contestó Asunción molesta por la intromisión inesperada.-Intento disfrutar del placer de mi desnudez al sol.
-Yo sólo pretendo admirarla.
-¿Sólo?-repitió ella sin creerlo-
-Sólo- dijo él cogiéndola por los brazos acercándose de manera provocativa, ya que su miembro endurecido rozaba la zona de su pubis-
-¿Aquí? no es apropiado-intentó negar, pero estaba demasiado caliente-
-Déjate llevar-le susurró dulcemente Juan bajando su mano hacia su clítoris-
-Ahhh...
Y ocurrió lo inevitable, bajo el sol radiante del clima tropical, en el agua limpia color verde azulado Asunción sintió por primera vez en su vida el poder de unas manos vigorosas que sabían buscar en su sexo el placer. La estuvo tocando hasta hacerla estallar en un orgasmo.

-Nunca había tenido un orgasmo tan fantástico bajo el agua con el único roce de unos dedos-declaró ella contrariada-
-¿Cómo te llamas preciosa?
-Asunción.
-¿Sabes nadar?
-Sí.
-¿Te atreves a hacerlo hasta aquel trozo apartado de allí? -Le preguntó Juan señalando un islote protegido en el medio de la playa, algo separado de la orilla.
-Lo intentaré.
-Tú primero, yo iré detrás por si no llegas, será un placer empujar tu hermoso culo.
-¡Gracias! -contestó ella molesta y alegre por su sinceridad.

Nadaron alcanzando el islote que los protegería de la vista de los curiosos. Era como una muralla que sólo estaba abierta por la zona en la que el mar lo bañaba. Era perfecto para un encuentro apasionado.

-¿Traes aquí a todas tus conquistas?
-Sólo me esfuerzo cuando hay alguien como tú, especial y sexual.
-¿Cómo sabes como soy?
-Ja,ja,ja... Fue fácil. Sólo tuve que observar tus movimientos en la hamaca.

Se acercó a ella tumbándola delicadamente sobre la escasa arena que cubría aquella roca. La besó apasionadamente en la boca y fue descendiendo por su cuerpo, de nuevo ella reaccionaba de manera descontrolada por el roce de aquellas manos, estaba al borde del orgasmo de nuevo.

-Tienes unas manos de perfecto amante.
-Lo sé, es una habilidad que tengo.

El dedo índice y corazón se perdían en el interior de una vagina jugosa, que se retorcía de placer. Los metía poco a poco, los hacía circular delicadamente por las paredes y de nuevo los sacaba para volverlos a meter. Tras unos minutos el punto G necesitaba más ritmo, Juan lo sabía, las caderas y los movimientos de ella eran prueba evidente. Entonces los introducía con fuerza en un mete y saca rápido, rítmico que no se detenía hasta que notaba los espasmos de contracción vaginal, prueba evidente que había conseguido un orgasmo.

-Quiero que hagas lo que quieras conmigo, soy tuyo, no me decepciones.
-Estate seguro de que estaré a la altura.

Asunción no necesitaba reponerse, se subió sobre sus muslos derramando su lubricación natural para saborear el aroma de Juan y su piel.

Su cabeza bajó hacia su zona genital. Era lo más seguro, un buen sexo oral. Chupó y masajeó la zona inguinal pasando las suaves yemas de sus dedos por los testículos. Rozaba una piel rugosa que se apelotonaba por el impulso de una erección. Luego recorrió toda la zona que baja hacia el recto, excitando las ramificaciones internas. No quiso perforar el orgullo masculino para no estropear el momento, ya tendría tiempo de hacerlo más adelante.

Se arrastró impregnando con su olor vaginal todas las piernas de Juan. Se puso a un lado, de rodillas mirándole fijamente a los ojos. Había llegado el momento de recorrer con su lengua ese pene que clamaba una humedad. Sujetando el falo desde la base con unas de sus manos, con cierta opresión, notó el crecimiento del miembro en su boca. Sabía lamer con paciencia y dedicación, sacudiendo el pene en el momento justo en el que el volcán quería derramarse. Lo mantuvo en ese estado más de una hora, hasta que saciado el deseo Juan quiso pasar a otro movimiento.

Para ello preparó a Asunción con un suave masajeo. Esta vez sí quiso probar sus jugos y cabeceó entre sus piernas para saborearla. Su barbilla, su nariz, se introdujeron en aquella abertura sin partitura. El mar silbaba suaves melodías coralinas. Luego afiló su órgano y lo metió en un único movimiento, entro lento sin complicaciones. Subió las piernas de Asunción sobre sus hombros, haciéndola subir sus caderas en la arena.

Era suya ,fue una penetración sin límites, sin dolor a pesar del buen tamaño de su miembro. La tomó escuchándola romperse de placer. Sonreía mientras se vengaba del mundo follando a una mujer hermosa de la que se estaba enamorando, aliviando su rabia. Pasaron horas inventando posturas difíciles de imaginar, insaciables hasta que el sol comenzó a descender.

-Tenemos que regresar- advirtió Juan. Además tengo hambre.
-Es la primera vez que un hombre me seduce sin palabras, sólo con hechos. En España busqué desconsolada amantes como tú ¿dónde te escondías dime?
-Quizás fue tu ansía de encontrarlo lo que te hizo perder las ganas de lograrlo. Yo te sorprendí, no me esperabas, quizás por eso soy perfecto para ti.
-Será que como tú dices, el sol, el mar relajaron mi tensión y aquí pude mostrarme como soy. Creo que por eso te encontré, fui la señal para ti. Jajajajajaj...

Se besaron cómplices de una incipiente pasión. Regresaron a la orilla exhaustos por el desgaste y el ejercicio. Recogieron sus pertenencias, bajo los ojos censuradores atentos de los bañistas que envidiaban aquel encuentro interminable. Sonreían, poco les importaba la opinión ajena, cuando uno es feliz no le importa guardar la compostura.

Fin

Asado : Paletilla de cordero con guarnición


Ingredientes:

1 paletilla de cordero ( 1 kg aproximado)
2 pimientos rojos para asar
1 kg. patatas rojas de río
4 0 5 cebollas francesas ( más pequeñas y delicadas)
perejil
2 ajos
pimienta
limón
mantequilla una pizca
sal
aceite de oliva
chorro de coñac
200 ml. de vino blanco
1 vaso de agua

Preparación:

Lavamos la paletilla de cordero y la frotamos con un trozo de limón, nos quedará más blanca y con mejor sabor. La sazonamos y aliñamos con : aceite, perejil, ajos, pimienta, mantequilla etc.

Pelamos las patatas, también pueden ser patatas pequeñas, dije de rio porque son duras, tienen mejor sabor y aguantan la cocción en el horno sin deshacerse. Hacemos lo mismo con las cebollas, preparamos también los pimientos, cortándolos en cuatro trazos y añadimos todo a la bandeja.

Rociamos con coñac, volvemos a rectificar la sal, echamos el brick de vino y el agua y lo metemos en el horno a temperatura de 170º el tiempo necesario. Puede ser hora y media o tres, según el horno.

Es importante vigilar que no se nos queme y que se quede sin salsa. Se rocía con la salsa todo cada media hora.

Y listo, bon profit!




domingo, 21 de diciembre de 2008

Tarta de queso






Ingredientes:

1 tarrina de queso tipo philadelphia, 3 huevos frescos, 3 yogures naturales, 3 cucharadas soperas de harina, 10-12 cucharadas soperas de azúcar, una pizca de sal.

Preparación:

Se precalienta el horno a 200º diez minutos y se deja a 170º. Se baten bien los ingredientes con una batidora, se unta un molde con mantequilla para evitar que la tarta se pegue y se deja cocer en el horno hasta que esté hecha. Puede tardar entre 30 minutos o una hora según el horno.

La dejamos enfríar y una vez fría la desmoldamos y la metemos en la nevera. Se puede acompañar de mermelada de frambuesa o sola, según el gusto.

La receta la encontré en:

http://www.directoalpaladar.com/2005/07/03-clasica-tarta-de-queso

La primera vez que hago una tarta de queso a la primera sin tener que tirarla. Está buenísima.

Bon profit!

viernes, 19 de diciembre de 2008

Raíces en el corazón


Raíces

Brazos sin alma que abrazan lo anhelado
sutiles besos de amapolas sin aroma
que se esconden al fondo más al fondo
para proteger al oscuro rojo corazón.

Raíces

Ramas fortificadas que endurecen la capa
de un sentido amor acastañado de eco sordo
tic tac de un reloj sin pilas que gira con el Sol.

Raíces

Sin ojos que lloran bajo el manto del adiós
cristalizando los momentos de ternura
en la corteza lírica del árbol del amor.

Raíces, tiernas en el corazón.

jueves, 18 de diciembre de 2008

El amo del placer


Yolanda no intuyó la seducción que poseía el varón que merodeaba perspicazmente en torno suya dentro de la tienda de artículos eróticos. Era una mujer excitante, segura, de mirada dura y dulce penetrante, gozaba de buena figura y un extraño poder seductor.

Los hombres enloquecían bajo su mirada altiva y sensual. Estaba acostumbrada a ser deseada, a que los hombres la persiguieran con insistencia, con esas miradas desesperadas que suelen lanzar a la presa cuando está cerca en proximidad e inalcanzable a la vez, utilizando todas sus armas para hacerla caer en la tentación de tener un encuentro casual, suspiran con sólo imaginarlo.. Había ido al sex shop sola como era habitual, tenía curiosidad por los nuevos artículos y necesitaba algo nuevo para reavivar la llama con su pareja.

Estudió con esmero todos los artículos nuevos. Las bolas anales la excitaban mucho. Cogió la verga de bolas de silicona para percibir su tacto, observó que eran más grandes en su base y disminuían en tamaño gradualmente , eran ideales para que el ano se adaptara progresivamente al tamaño; pequeñas y grandes, provista de una asidera para evitar que se quedaran durante el juego en el interior. Fantaseó bastante imaginando .

Proyectó en su cerebro una deseo incipiente de ser poseída. Ismael lubricaba con esmero su recto, metiendo su lengua para salivar, dando el suficiente placer para relajar el músculo mágico tensor que permitía dilatar aquel hueco diminuto. Lo imaginaba introduciendo las bolas una a una, jugueteando con su esfínter hasta que toda aquella serpiente de perlas se hubiera ubicado en su conducto anal. Sólo la asidera era visible, entonces él hábilmente la tumbaba y lamía su sexo humedecido y excitado. Ella se contorsionaba de placer intenso, devorada por el deleite de un preorgasmo, estaba a punto de estallar, Ismael lo intuía y tiraba del asa de las bolas chinas incrustada en su ano provocándole un doble orgasmo casual . Jadeaba sólo de soñarlo. Manoseó con disimulada lujuria la fantasía del juguete erótico. Notó que tenía su braga húmeda, la ensoñación la había excitado demasiado.

El misterioso varón seguía con detalle todas sus emociones sin que Yolanda se percatara de que estaba siendo espiada. Llevaba más de media hora observándola con cautela. Casualmente sus ojos se encontraron en ese mismo instante, le gustó . Intentó obviarlo pero fue inútil. Se quedó pasmada al observar que aquel atractivo varón tenía una verga anal en sus manos y estaba seguro que dispuesto a comprarla. No podía dar crédito a aquello, era como si fuera capaz de leer sus pensamientos más secretos. Avergonzada y molesta por su intromisión giró la cabeza con menosprecio. Quiso andar con paso seguro y sigilosa en dirección a la salida pero su voz la detuvo en seco.

-Pensé que te apetecería probarlos conmigo...
-Oye, ¿De que vas?
-Eres maravillosa, me pones a cien, tenemos que hablar fuera de aquí.
-Mira, pasa de mí
-Te ofrezco realizar tus fantasías con total discreción.
-¿Qué fantasías?
-Las que has soñado durante este rato.
-No puedes saberlas...
-Ponme a prueba.
-Es imposible que...
-Sólo te anticipo la última. Has soñado con un sexo oral mientras las bolas chinas anales eran introducidas en tu precioso culo. Justo en el momento del clímax salían proporcionándote un doble orgasmo.
-¿Cómo puedes saberlo?
-Soy el amo del placer, conozco todos los deseos de las mujeres ardientes.
-Pura casualidad...
-Eres un c...
-¡Calla! No rompas la magia. Te daré lo que quieres. Quiero que estés a las seis en el “Hotel Mariposa”.
-Estás pirado- le gritó furiosa mientras salía temerosa de la tienda-

No iría. Aquel listillo le repugnaba con sus intuiciones agudas . Fue a su casa, preparó una comida frugal que ingirió sin darse cuenta, estaba absorta en el suceso de la tienda. Luego intentó relajarse tomando un buen baño. Seguía estando muy ardiente. Tomó un masturbador para aliviar su insatisfacción y deseo.

Pasó el día dándole vueltas a aquella proposición indecente. Le encolerizaba la idea enfermiza de ese encuentro con un desconocido en un hotel, sabiendo todo lo que sucedería y que podría convertirse en la esclava de un amo del placer. Conocía alguna historia de chicas que habían perdido la cabeza por un hombre así. .

La curiosidad y el deseo pudo más, ganó la batalla a la sensatez .Se adornó con su lencería más fina preparándose para el encuentro furtivo Necesitaba ir allí, saber que creía conocer de sí misma que ella ignoraba, aquel extraño hombre podría darle la clave de muchas preguntas sin respuesta.. Había acertado al relatarle sus pensamientos en aquella tienda ¿cómo pudo saber tanto de sí misma sin conocerla? Y aquella proposición la excitaba aunque lo negara tozudamente . Sería su primera infidelidad, Ismael trabajaba hasta las 11, tenía tiempo. Fumó varios cigarrillos desesperada sin terminar de tomar una decisión Su mente la frenaba con un “no que haces” mientras su cuerpo la arrastraba hacia una historia libinidosa excitante y secreta que sucedería en clandestinidad.

Dieron las seis Yolanda volvió a mirar su reloj antes de tocar la puerta de la habitación 554. Se abrió lentamente y unas manos la metieron a toda prisa. Todo estaba a oscuras. Alguien le susurró al oído que no se asustara. Había más de una persona allí dentro. Quiso marcharse pero la sensualidad de las manos de varias personas la retuvieron. Intentó marcharse, pero algo la retenía, era como si aquellas manos la conocieran y supieran exactamente que debían tocar, la tumbaron delicadamente en la cama.

Su respiración comenzó a agitarse. Su cuerpo era acariciado por al menos dos personas. Eran dos hombres. La besaban, le susurraban cosas bonitas al oído. Su cuerpo recibía muchos estímulos a la vez. Supo que aquellas bolas chinas estaban siendo introducidas en sus recto. Un masturbador de descarga eléctrica la masajeaba el clítoris que estaba dilatado recogiendo miles de sensaciones placenteras. Un tercer artilugio la comenzó a penetrar. Lo palpó era un masturbador de silicona, más ancho en su base y más estrecho en su punta. El juego duró un buen rato. De repente las voces cuchichearon algo y todo se detuvo.

-Debes levantarte, lo haremos mejor de pie- le ordenó su amo-
-Vale- aceptó Yolanda reconociendo en ese instante al hombre de la tienda de artículos eróticos-

Yolanda supo que estaba siendo penetrada analmente esta vez por un hombre. La excitaba muchísimo que nadie le hubiera preguntado si se dejaba hacer Era la primera vez que probaba el sexo anal y el amo lo hacía muy bien, sentía un placer distinto

. El amo la sujetaba por la cadera, el otro la besaba y pellizcaba sus pechos, mientras con la otra mano masajeaba su clítoris. Notaba las embestidas duras con dolor y gozo. El segundo hombre la elevaba sujetándola por los muslos y dejándola caer sobre su miembro erecto. No podía creerlo, estaba siendo poseída por dos hombres potentes a la vez. Siempre pensó que sería horrible la sensación, pero la realidad era bien distinta. Se sintió como una diosa, dando placer y sintiéndolo con desenfreno.

Tras unos pequeños reajustes rítmicos, los tres comenzaron a disfrutar de sus cuerpos. Jadeaban y se susurraban cosas provocadoras “más deprisa” “aguanta” “que bien te entra”. Yolanda se sentía la dama del placer. Bella y deseada como nunca lo había sido.

Repitieron varias posturas en conjunto hasta quedar satisfechos. Nadie se atrevió a encender la luz tras saciar su voluptuosidad Yolanda escapó hacia el baño, se vistió de en el baño y abandonó la habitación sin despedirse. No quería mirarles a la cara, recordar sus gestos, sus ojos saciados en el cuerpo de ella. Quería olvidarlos y recordar la gratificante vivencia como una anécdota a guardar en su diario personal. Cuando llegó a casa eran más de las doce, Ismael la esperaba en el sofá. Su semblante era serio.

-¿Dónde has estado Yolanda? Es la una de la madrugada...
-De compras, me encontré con unas amigas y se me hizo tarde.

Ismael la miró con excesiva acritud. Mentía. Metió su mano en el bolsillo y le arrojó las bragas negras que esa tarde había llevado al hotel.

-¿Quién te ha...
-Nadie.
-¿Cómo es posible Ismael que tengas mis bragas?
-Porque fui yo quién te las he quitado-sonrió ladinamente con gozo al recordarlo-
-¿Qué? Eso es imposible, te habría reconocido.
-No lo hiciste porque no pensaste que fuera yo quien metía las bolas chinas en tu culo. Tampoco imaginaste que era yo quien te elevaba para poseerte a la vez con otro hombre No querías que fuera yo quién...
-Basta, debiste decirme que...
-Fue estupendo. No puedo decirte lo mucho que te quiero. Te lo tengo que demostrar así.
-Pero había otro hombre Ismael.
-Ese fue tu regalo.
-No puedo creer que seas capaz de compartirme así.
-Te quiero.
-No puedo ni imaginar como te sentías al ver que...
-Feliz
-Ismael, ha sido la mejor experiencia sexual de mi vida y la he vivido gracias a ti.
-Lo sé, no será la única, me pedirás más.
-Te adoro.

Se unieron en un beso cómplice. Era una etapa nueva que ambos descubrían. Los meses de desidia y abandono habían sido aparcados. Quizás esa experiencia les ayudara a encontrar una nueva fórmula de conocerse y acoplarse más a sus necesidades de afecto.

La lujuria los conducía hacia un mundo por descubrir. Donde sólo hacía falta dejarse llevar y hacer hablar a los sentidos más secretos. Había renacido el amo del placer en Ismael, para ella, bella princesa devoradora de emociones y sensaciones morbosas.

Fin

Anabel y la bendita casualidad

Todo le apestaba, la habían largado en diez minutos a la lista del paro, sin previo aviso. Y eso que le había asegurado su arpía supervisora, de mil caras, que le iban a renovar. A la salida, le ordenó quedarse, por lo visto había descendido en picado y no le podían ampliar el contrato. No protestó, simplemente era una lección más para aprender. No confiar en una supervisora que te trata de tú a tú hoy y mañana te llama de “usted”. De risa loca y palabras empalagosas, la falsedad inunda la mente del que se somete a su trato . Debió escupirle en el mismo momento del despido por su engaño sutil ¿pero para qué?

Cruzó la calle y entró en el pequeño bar donde solía desayunar un cortado. Era la una y media, estaba a tope de obreros, había un edificio próximo en construcción. No le intimidó ser una de las pocas mujeres del local, necesitaba una copa, así que pidió un ron con limón, bien cargado.

Consumía su bebida cabizbaja, encerrada en sus sentimientos de rabia y dolor, cuando percibió un aroma cautivador que la hizo girarse. Aquel local olía a comida, a tapas, café, tostadas, pinchos, bocadillos de calamares, cerveza, humo de cigarrillos y a la esencia de un hombre fuerte, poderoso, dominante. Era una fragancia intensa, un aroma embriagador que uno siente la necesidad de identificar, así que se volvió encontrando un varón atractivo con el pelo brillante, que estaba sentado en una mesa detrás de ella.

Al volverse lo observó con descaro. Sus miradas dominantes llenas de poder de seducción trazaron un lazo de conexión. Era alto, metro ochenta y cinco, nariz recta poderosa, moreno, de complexión fuerte, pelo negro con algunas canas, cejas anchas y pobladas, ojos verdes grandes, largas, pestañas y mirada penetrante. Vestía camisa rosa a rayas y pantalón vaquero desteñido.

Él también escudriñó a Anabel. Engulló su almuerzo con deseo, sin quitar la vista de ella. Sus formas eran perfectas. Se levantó y su puso en la barra casi rozándola descaradamente, esperando una reacción. Ella no se incomodaba por la cercanía. Entonces prosiguió con su plan que había premeditado mientras almorzaba. La miró de soslayo un instante más y de improviso le cogió la mano derecha, la llevó a su boca para darle un beso, abrió con delicadeza la palma dejando un papel doblado. La volvió a cerrar y se quedó un instante más acariciándola hasta que el camarero le trajo las vueltas. Abandonó entonces el local sin mirar atrás.

Anabel sobresaltada, trémula de un mar de sensaciones placenteras no osó abrir su mano hasta llegar a su casa. Extraño día estaba viviendo, lleno de emociones contradictorias. Un despido amargo y un posible encuentro amoroso.

Se quitó los zapatos y saltó al sofá ilusionada como una adolescente. Tenía miedo de descubrir que aquella nota no estuviera en su palma. Estaba. Era el teléfono móvil de Jose Luis con el mensaje” llámame a las diez, esta noche”. Ella enfurecida y presa de una emoción efervescente por el atrevimiento de aquel desconocido quiso romperla, pero no pudo. Necesitaba tener algo bueno en su vida. Ese desconocido la había enamorado en dos segundos; un olor especial y una mirada amorosa penetrante de hombre que sabe lo que se espera de él, fueron la clave de la conquista.

Pasó la tarde escuchando discos de “Presuntos Implicados”. La voz de Sole le quitaba las capas de embrutecimiento con las que solía protegerse a diario. Las manos le sudaban. Al fin eran las diez. Marcó sin dilación. Segura de lo que ansiaba, al otro lado una voz potente, varonil le contestó al tercer tono.

-Hola eres tú? Estaba seguro que me llamarías encanto. Desde que te vi esta mañana no he dejado de pensar en que hay debajo de esa ropa.
.
-Hola, buenas noches, sí, soy yo. . Me llamo Anabel, encantada de conocerte ¿Tú nombre es?-contestó con la voz más insinuante y dulce que pudo interpretar-

-Jose Luis, preciosa. Estás nerviosa, ya te lo dije antes. ¿ Mi dirección o la tuya? Es por no desperdiciar nuestro tiempo.

-De acuerdo, prefiero que vengas a mi casa, ¿soy clásica verdad? Le dio la dirección rápidamente .

-Llego en una hora, no de defraudaré, guapa, espérame con la sensualidad que sueles tener y lo demás lo pongo yo.

Tenía que prepararse para la llegada de Jose Luis. Tomó una ducha ligera, se vistió con su última adquisición en lencería fina. Un picardía color amarillo, de tul, adornado con una cinta de raso negra cosida transversalmente, con lacito en medio de los seno a juego con un culotte con puntilla , imitando la arquitectura de la parte superior. Se calzó con unas sandalias de charol rojas, tacón de aguja, para demostrar seguridad en sí misma. Mientras lo hacía pensaba en la locura que estaba a punto de cometer, pero estaba libinidosa, excitada por la insensatez de su deseo.

Estaba preparada, olía a jazmín, su último toque atrayente, cuando sonó el timbre Al llegar a su puerta vio que él portaba una botella de cava y un paquete de refinada confitería. Él al encontrarse de nuevo, se quedó impresionado, parecía una diosa de cuerpo curvilíneo. Físicamente era alta, morena, de ojos almendrados color gris azulado, largas cejas y boca grande, de sonrisa perfecta y acogedora. Dotada de un cuerpo fuerte, atlético y bien estructurado, de metro setenta. Todo su ser insinuaba una invitación a la lujuria más voluptuosa
.
-Bueno ya estoy aquí, Anabel estás preciosa, pasaría toda la noche sorbiendo tus fluidos. Me encantas. ¿Por dónde empezamos? A ver ... Déjame que te proponga algo.. .

-Gracias, tú tampoco estás mal.

De pie frente a Anabel, él se dispuso a descorchar el cava Anabel entendió que necesitaría dos copas así que fue en su busca. No le dio tiempo, de repente sintió en su espalda la propulsión y burbujas del cava, él la estaba rociando. Su lencería quedó empapada. Se sentía confusa, extraña con la piel llena de espuma, se llevó las manos al rostro, estaba dudando si debía enfadarse o dejarse llevar, y comenzó a reír a carcajadas. Jose Luis se acercó, la mimó mientras la fue dirigiendo hacia el sofá. Sus manos la desnudaban con cierta rudeza premeditada, poco a poco sus labios sorbían su piel sabrosa, la empujó delicadamente hacia atrás..

Ella cayó sentada sobre el sofá, sus piernas estaban semi abiertas, se podía el interior de su sexo .Jose Luis recordó que había traído dulces, el paquete de confitería, estaba sobre la mesa. Lo abrió, había dos bolas de crema de chocolate recubiertas de cabellos de chocolate negro

Él entonces la agarró por las piernas y se las abrió a modo de tijeras en ángulo al límite de su elasticidad, mientras simultáneamente mordisqueaba sus pezones. Bajó sus caderas hasta el borde del asiento , el sexo de ella estaba abierto, húmedo encarnado. Tenía un pelo de escaso tamaño, adecuadamente recortado que invitaba a hacer experimentos Comenzó a lamer su zona erógena, lubricó un aroma excitante, frotó con pasión la nariz contra la vagina para absorber aún más su olor. La lengua circulaba sobre el clítoris a un ritmo rápido, éste chorreaba de placer. Tomó un pastel de la bandeja y lo aplastó en su monte venus bajándolo hasta el final de sus glúteos . Ella dio un respingo, estaba bastante, frío.

Que extraña sensación notaba Anabel en su sexo. Frío por el cava y el pastel, calor por la lengua vigorosa potente que se movía como una serpiente nacida en el infierno del placer. Jose Luis no la dejó a pesar de que cuerpo se convulsionó sacudido por varios orgasmos que se sucedieron en escasos minutos a intervalos de minutos, la quería entregada, arrodillada por el deleite de un placer sublime, los ojos de Anabel le dieron la respuesta de cuando parar, ella toocó las nubes sin moverse del sofá.

Jose Luis se detuvo entonces para quitarse la ropa, al despojarse del calzoncillo de licra rojo, Anabel observó su proyectil erecto, excitado preparado para la batalla.

Se sentó sereno en el sofá al lado de ella, desnudo con las piernas bien abiertas, esperando una reacción. Anabel no tardó en adivinar sus intenciones, así que continuó su juego erótico, devolviendo el favor sexual. Lamió, chupó y disfrutó del dulce chocolate frotado contra el pene y testículos. Al terminar de comer el pastel, el falo estaba endurecido y convulsionado, que no pudo evitar recibir en su boca el líquido pastoso, blanquecino que mezclado con el dulce le supo a gloria.

-Lo siento no suele pasarme, eres tan buena que...
-No te preocupes, no eres el único que me lo ha dicho.

Rieron juntos, con los ojos llenos de estrellas, insatisfechos y con ganas de explorarse mucho más a fondo todas las terminaciones nerviosas de sus cuerpos. Hablaron para reponerse de sus gustos y aficiones. Descubrieron que compartían muchos aficiones y puntos de vista.

Jose Luis al rato comenzó de nuevo a juguetear con su pecho.

- Esta vez tengo que conseguir que disfrutes con mi verga. Ahora sentirás el cabalgar de un hombre potente.

-Pensé que no lo ibas a decir nunca. Anabel le retiró la mano de su sexo, se puso a cuatro patas esperándolo.
Fin


jueves, 11 de diciembre de 2008

Violencia a la puerta de un centro escolar


Eran las 12:30, iba justa de tiempo. Pasé al lado de dos hombres enzarzados en una discursión que iba subiendo de tono según me aproximaba. Los conocía de vista, padres de alumnos de etapa prescolar. Obvié el careo y su forma de perdonarse la vida, prosigueron su andadura hombro a hombro hacia la puerta de salida. Hablaban de ir al callejón de abajo a arreglarlo. Me situé junto a la valla, mi sitio habitual donde espero a mi hijo, ellos estaban a escaso metro y medio...

Se pararon justo detrás de mí o quizás fui yo quién decidí no prestarles atención. No quería que al atender sus palabras se engallitaran y subieran aún más su actitud amenazante mutua. Pero fue inútil, tras dos segundos escuché como pasaban de las faltas del respeto a las manos.

Me sacaron de mis casillas. No pude soportarlo más y me volví hacia ellos metiéndome de lleno en la discursión "parad van a salir los niños" "parar por los niños". Parece que la cosa iba a calmarse cuando invervinieron más hombres supuestamente para separlos. Lo cierto es que en minutos se había producido una batalla campal en mitad de la carretera frente a la puerta del colegio, de padres dándose golpes . Una histeria de agresividad colectiva. Algunas mujeres intervinieron gritando que pararan, otras se metieron a decir que no tenían educación. Yo no me atrevía a intervenir directamente seguro que hubiera sido peor...

La conclusión que saco de estos actos incivilizados a la puerta de un centro escolar es que hay demasiada tensión racial. Los que se pegaron uno era español y el otro sudamericano. También vi algún gitano acercase a pegar al latino. Demasiada tensión para mí presenciar algo tran deplorable. Temía por que mi hijo saliera y viera la violencia, por suerte no se dio cuenta de nada y salí disparada del cole.

Luego se lo conté para que supiera lo que había sucedido. Esta tarde pasé con temor cerca del latino que bajó la cabeza quizás avergonzado por su actuación de la mañana. En cambio el español sonreía orgulloso...

Creo que hay demasiados padres en paro que generan violencia adicional en las puertas de la escuela. No sé dónde nació el conflicto, pero seguro que habrá sido por cualquier insignificancia.

Nunca había presenciado una pelea entre hombres a gran escala. ¿Saben los hombres contener un conflicto o buscan empeorar las cosas? Fue peor creo llamarles la atención, ¿Pero cómo mirar hacia otro lado cuando justo a mis espaldas se están zurrando violentamente?

¿Son los padres más violentos que generaciones anteriores? Creo que sí. Son pocos los profesores que quieren mantener conversaciones con los padres. Temen sus insultos y agresiones. Por suerte, yo siempre he sido bien recibida, no pierdo los papeles y dialogo. Creo que mantener el respeto con los educadores es fundamental, aunque muchas veces no esté de acuerdo con su formas de proceder.

No sé que está provocando que los hombres cada vez sean más violentos...¿La competividad' ¿La falta de empleo? ¿El estrés? ¿La falta de oportunidades? ¿El rechazo hacia el extranjero que les quita oportunidades de empleo?

Estamos al borde de una gran crisis económica. Las tensiones raciales entre gitanos, negros, árabes son habituales en todos los barrios marginales de las ciudades españolas. ¿Es el paro lo que provoca estos conflictos?

Pues espero que el 2.009 sea un año con más empleo porque me veo volviendo a presenciar episodios violentos.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Tú no, tú

Te adoré entre las flores
me clavé todas las espinas
sangraba con mil heridas
huí del vuelo de Heodes.

Tú siempre tú
triunfando en mí
sublevando mi ira
contra tu amor etéreo.

Todo se esfuma en la vida
la pena, la ira, el amor, la desdicha
y queda el corazón embrutecido
sin camino , herido, solitario...

Vuela Heodes lejos de mí
triunfa y seduce mil sirenas
ríe alma endiablada, todo lo seduces.

Nunca más te amaré por amar
mariposa elevada que
humilla la humildad
que mata la lealtad
que busca conquistar
mi alma deshecha.


Vuela Heodes
no mires atrás
no desees mis ojos
no divagues en el
cómo lo conseguiré.

No sueñes con ayer
el amor se quemó
en el Infierno de
tus mentiras.

Camina libre
pisa tu destino
llora por lo perdido
y ríe con tu oro, solo
sólo para tí.


Nota: (Heodes es una mariposa también llamada "manto de oro")

domingo, 7 de diciembre de 2008

Naves y puertos


Busco entre las estrellas
la razón del misterio
lo que daría por un verdad...

Cada mañana cargo las naves de sueños
los ordeno surcar los océanos
de dudas, mentiras, de lejanías,
¡sufrimientos!
todas zozobran, pierden el rumbo
no regresan a puerto, sólo la que
no envié me queda, la del silencio.

Y sigo mandando naves con esperanza
a mil puertos, con mil mensajes eternos
por si te encuentro y leas mi recuerdo.

Y quieras regresar a mí, con el corazón
sin mentiras, sin perdón ,sólo con amor.
¡Qué feliz sería si regresaras a mí
en este momento!

Detendría el tiempo, no respiraría
con una fe sin rezos
serías mi Biblia, mi eco,
serías... el Cielo.

Alubias con costilla de cerdo



Ingredientes(4 personas):

150 grs. de alubias blancas
150 grs. de alubias rojas
1/2 cebolla
1 hoja de laurel
100grs. pimiento rojo cortado a trozos pequeños
25 grs. de apio picado finamente
2 ajos cortados a trozos pequeños
perejil picado
3 patatas cortadas a trozos (como para guiso)
2 chorizos
1 morcilla
4 trozos de costilla de cerdo
4 tiras de jamón serrano( cortadas de un taco) ( o 50 grs)
colorante alimentario
arrroz
sal
aceite de oliva
agua
1 tomate

Preparación:

Se echan las judias secas en remojo la noche anterior.

Se ponen las judias cubiertas de agua fría a hervir. Se tira el agua tras el primer hervor y se vuelven a poner a cocer cubiertas de agua fría.
En un sartén grande se calienta el aceite de oliva y se fríe la costilla de cerdo a fuego fuerte para para que se cierre y no pierda el jugo. Se van añadiendo las verduras, cebolla, apio, pimiento, tomate,ajox, perejil,laurel etc. Se van removiendo a fuego lento para evitar que se quemen. A los diez minutos se añaden las patatas cortadas, las lonchas de jamón serrano, los chorizos y morcilla cortados a finas lonchas, se cocina unos minutos más y se añade a las judias.

Se dejan cocinar media hora cubiertas cuatro dedos de agua, es importante que siempre estén cubiertas para que no pierdan la piel. Se añade un poco más de agua y cuando rompa a hervir, se echa un puñado de arroz. Se sazona y se le añade colorante.

Se cocinan las judias una hora a fuego lento, vigilando que no pierdan agua y que tampoco cuezan con demasiada. Sale un sabroso plato caliente para estas fechas.

Bon profit!

Bizcochos


Bizcocho sencillo
Ingredientes:
250 grs. de harina de repostería
1/2 sobre levadura Royal
4 huevos grandes
200 grs. azúcar (vaso y medio)
Yogurt natural ( griego mejor)
100 ml. aceite vegetal ( o de oliva 1/2 vaso)
una pizca de sal
una pizca de jengibre
una pizca de canela


Preparación:
Con una batidora se mezclan bien todos los ingredientes . Se unta un recipiente con mantequilla y se deja hacer en el horno a temperatura 160º (importantísimo de lo contrario nos saldrá un bizcocho quemado por fuera y crudo por dentro) 30 o 45 minutos.

Al principio, es ideal que el calor sea sólo por la parte de abajo para evitar que se dore demasiado por encima. Los últimos 15" el calor lo dejamos por arriba y abajo. Pinchamos con un palillo y si sale limpio, la masa está cocida.

Bon profit!

*****
Bizcocho de manzana y ajonjoli






Ingredientes:
250 grs. de harina de repostería
1/2 sobre levadura Royal
4 huevos grandes
200 grs. azúcar (vaso y medio)
Yogurt natural ( griego mejor)
100 ml. aceite vegetal ( o de oliva 1/2 vaso)
una pizca de sal
una pizca de jengibre
una pizca de canela
1 manzana cortada a trozos
ajonjoli (para decorar por encima)

Preparación:
Con una batidora se mezclan bien todos los ingredientes . Se unta un recipiente con mantequilla y se deja hacer en el horno a temperatura 160º (importantísimo de lo contrario nos saldrá un bizcocho quemado por fuera y crudo por dentro) 30 o 45 minutos.

Al principio, es ideal que el calor sea sólo por la parte de abajo para evitar que se dore demasiado por encima. Los últimos 15" el calor lo dejamos por arriba y abajo. Pinchamos con un palillo y si sale limpio, la masa está cocida.

Bon profit!
****

Bizcocho con chocolate


Ingredientes:
250 grs. de harina de repostería
1/2 sobre levadura Royal
4 huevos grandes
200 grs. azúcar (vaso y medio)
Yogurt natural ( griego mejor)
100 ml. aceite vegetal ( o de oliva 1/2 vaso)
una pizca de sal
una pizca de jengibre
una pizca de canela
1 tableta de chocolate fondant (200grs)
Preparación:
Con una batidora se mezclan bien todos los ingredientes . Se unta un recipiente con mantequilla y se deja hacer en el horno a temperatura 160º (importantísimo de lo contrario nos saldrá un bizcocho quemado por fuera y crudo por dentro) 30 o 45 minutos.

Al principio, es ideal que el calor sea sólo por la parte de abajo para evitar que se dore demasiado por encima. Los últimos 15" el calor lo dejamos por arriba y abajo. Pinchamos con un palillo y si sale limpio, la masa está cocida.

Se deja enfriar. Se derrite el chocolate en el microondas (minuto y diez segundos si tiene una potencia de 700W). Se abre el bizcocho por la mitad, se extiende la mitad del chocolate derretido. Se tapa y el resto se extiende uniformemente por encima. Se deja enfriar y listo.

Bon profit!
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Bizcocho de ron con pasas





Ingredientes:
250 grs. de harina de repostería
1/2 sobre levadura Royal
4 huevos grandes
200 grs. azúcar (vaso y medio)
Yogurt natural ( griego mejor)
100 ml. aceite vegetal ( o de oliva 1/2 vaso)
una pizca de sal
una pizca de jengibre
una pizca de canela
40 pasas sultanas (habrán estado sumergidas en ron unas cuatro horas aproximadamente)

Preparación:

Con una batidora se mezclan bien todos los ingredientes . Cuando lo tenemos todo bien batido se añaden las pasas, las mezclaremos con una espátula o varilla. Se unta un recipiente con mantequilla y se deja hacer en el horno a temperatura 160º (importantísimo de lo contrario nos saldrá un bizcocho quemado por fuera y crudo por dentro) 30 o 45 minutos.

Al principio, es ideal que el calor sea sólo por la parte de abajo para evitar que se dore demasiado por encima. Los últimos 15" el calor lo dejamos por arriba y abajo. Pinchamos con un palillo y si sale limpio, la masa está cocida.

Bon profit!

miércoles, 3 de diciembre de 2008

La puta de nadie

Amanda soñaba con ser algo más que una mujer dulce y obediente de un hombre bueno. Quería ser ella, oler su valía, proyectarse socialmente fuera del olor a cocina y de las horas de plancha. Lo había intentado varias ocasiones sin éxito, sus trabajos eran quebradizos y siempre volvía a ser lo que no quería: una mantenida de larga duración.

Hasta que conoció a Andrés, su jefe. Un alto ejecutivo que le concedió la benevolencia de un puesto de secretaria de dirección nada más verla.

-Sr. Andrés yo soy administrativa, pero nunca he ejercido como secretaria de dirección, no sé si estaré capacitada para...
-No te preocupes Amanda, tienes lo necesario.

Fue el día más feliz de su existencia. Aquel directivo reconocía todos su valores y sus altas capacidades sin tener que avalarlas con títulos, reconocimientos o recomendaciones de otras personas. La sedujo dándole lo que ella quería: un puesto de valía.

Pero todo en la vida tiene un precio. Amanda creyó lo que quería creer, que triunfar en la vida era una cuestión de suerte y que la había encontrado, nada más lejos de la realidad.

-Amanda, mañana tendrás que quedarte un rato, después de las ocho.
-De acuerdo sr. Andrés- dijo ella sin dudar, ni tan siquiera se paró a pensar en su vida, sólo importaba mantener contento a su protector-

En el despacho sólo estaban ellos. Andrés puso sus cartas sobre la mesa, quería algo más que una secretaria. Amanda no reaccionó, el dolor la contenía, quería estar allí, mantener su empleo pero debía decidir entre ser una mujer digna o ...

-Tendrás todo lo que quieras, reputación, empleo, posición etc. Sólo necesito que quites tus barreras y seas enteramente mía.
-No puedo hacer eso.
-Lo harás, tus ojos ambicionan esta vida que te ofrezco. Dejarás a tu novio, pareja o lo que tengas y iniciarás una vida donde lo que más daño te haga sea el lujo, la voluptuosidad o el bien vivir.
-Tengo que pensarlo.
-Tienes dos minutos. En esta maleta tengo el pasaporte hacia la locura y la pasión.
-Lo haré, aunque no creo estar preparada para...
-Yo te mostraré el camino. Relájate y comencemos.

Andrés la fue desnudando con mucha delicadeza y esmero. Abrió su maletín repleto de artilugios eróticos y fue probándolos todos en su cuerpo. Durante horas, Amanda fue suya, gemía se contorsionaba, gritaba pidiendo más o suplicando que parara. Fue el lazo que la atrapó, el del desenfreno y pasión sin límites. Lo pasaron estupendamente hasta altas horas de la madrugada. Cuando terminaron de saciar su lujuria ,eran más de las tres de la madrugada.

-¿Qué horas son estas de venir Amanda?
-Las que me da la gana.
-¿Has estado con alguien?
-Exacto y hemos terminado.
-Espera, ¿que te está ocurriendo ? Tenemos que hablar, yo te quiero Amanda.
-Yo estoy cansada de tí, de mi vida en la sombra, se acabó he conocido al hombre de mis sueños y me voy con él ahora mismo. Sólo me llevo mi ropa.

Hizo la maleta apresuradamente. Andrés la esperaba en la puerta. Daniel se quedó roto, no sabía como retenerla y hacerla razonar ¿qué estaba sucediendo? ¿dónde había estado él que no se había dado cuenta que la perdía? La vio salir dando un portazo, no le dijo ni adiós.

Amanda se instaló en el chalet de su jefe. Le impresionó la decoración, el lujo la buena vida, la sensualidad. Estaba viviendo el sueño de su vida con un hombre ideal. Se enamoró perdidamente de su poco atractivo jefe pero sublime seductor verbal, amante perfecto.

Era tan feliz, que lloraba por las noches. Un día al regresar a su mansión se encontró con mucha gente desconocida. Perpleja, sin ser capaz de tomar una decisión, buscó a Andrés para que le diera una explicación.

-Andrés que hace toda esta gente aquí?
-Hola Amanda, pues es hora de tener una fiesta privada.
-¿Qué celebramos?
-Pues la bienvenida de un nuevo miembro a nuestro club de orgías e intercambio de parejas.
-¡Qué dices!
-Sabes que me prometiste obediencia total, te ofrezco cruzar a la otra orilla donde vas a vivir las experiencias más maravillosas de tu vida.
-A mí me basta contigo.
-Eso lo dices ahora, con el tiempo me pedirás que te organice más y más fiestas, tú eres insaciable.
-No voy a participar...
-Ya lo estás haciendo, ja,ja,ja...

Amanda fue sujetada por dos musculosos varones que comenzaron a desnudarla. Andrés bebía una copa observando excitado a su novia.

Amanda no se atrevió a contradecirle. No puso más objeciones, aquellos musculosos varones super dotados sexualmente sabían tocar y acariciar. Fue tomada por dos hombres desde diferentes posturas ante los ojos de su amante que comenzaba a ser devorado por una preciosa rubia de boca grande.

Tenía razón Andrés. Amanda disfrutó como nunca. Su primera orgía fue inolvidable. Su cuerpo se deshabituó al contacto normal con él, necesitaba numeritos. Se volvió más activa y más provocativa. En pocos meses sus relaciones ya siempre ocurrían con grupos de personas en las que se enzarzaba durante horas.

Ya no había camino de vuelta. Era una enferma sexual. Después de realizar los juegos más depravados, quería siempre más. La angustia y el desprecio la recorrían por entero. Andrés temía por ella, estaba traspasando demasiadas barreras.

Hasta que ocurrió algo dramático. Amanda estaba sobre una mesa realizando una postura de candelabro italiano, consistía en ser penetrada por dos hombres a la vez, excitar con sus dos manos a otros dos y con su boca satisfacer a un quinto hombre. Su vagina comenzó a sangrar y los varones alarmados la dejaron. Andrés tuvo que actuar rápidamente para evitar que se desangrara camino del hospital. Los médicos al ver la dilatación de sus zonas erógenas intuyeron la causa de la hemorragia. Los advirtieron del peligro de seguir jugando así con su cuerpo. Tenía el útero destrozado y tenía que ser operada de urgencia. Lo pasó mal. Fue entonces cuando Andrés la abandonó, no era válida para continuar con sus juergas eróticas.

Tras unos meses de terapia psicológica Amanda se recuperó. No le apetecía ningún hombre y la palabra sexo la llenaba de remordimiento. Era incapaz de soportar un simple roce. Tuvo miles de tentaciones de buscar consuelo en Daniel, pero no lo hizo, no se merecía el amor de nadie y mucho menos el de él.

Daniel supo por sus amigos las andaduras de su novia. Sufrió como nadie el camino que eligió, dolido en el alma por su traición y abandono. Pero seguía queriéndola, esperó que ella lo buscara, que le pidiera perdón, pero era demasiado orgullosa para hacerlo. Cuando supo que de nuevo estaba sola, intentó verla sin lograrlo. Ella lo rechazaba con vergüenza. Le costó casi un año poder acercarse a ella y que le hablara por teléfono.

-Amanda sabes que yo sigo queriéndote, todavía podemos...
-Olvídalo Daniel. Yo elegí mi camino y me equivoqué, lo estoy pagando.
-Pero mi amor sigue estando por ti intacto, te equivocaste pero tú eres buena y ya creo que te has escarmentado.
-Pero yo no te quiero Daniel, no quiero a nadie y no voy a ser de nadie nunca más.
-Entiendo tu dolor ¿sigues amándole?
-Lo amé con locura, lo seguí por ese amor y lo amo, pero jamás dejaré que se acerque a mí.
-Amanda ¿por qué no puedes quererme a mí?
-Porque no tienes esa seducción que me hace falta.

Fue la última conversación que tuvieron. Ella acabó haciéndose misionera. La vida normal ya no le atraía. Necesitaba olvidarse de los hombres, de la vida real. Se fue lejos y vivió otra vida en la que fue muy importante en un mundo donde nadie importa.

Fin