jueves, 28 de abril de 2011

El proyecto

Ella se acercó sin que él presintiera sus pasos, puso las manos sobre sus hombros apretándolos con suavidad, deteniéndose en silencio en espera de una reacción que la motivara a seguir allí  o disimular que sólo pasaba  y se acercó a saludarle.

Jose Luis trabajaba en un nuevo proyecto concentrado por completo con la pasión e ilusión que le caracterizaba cuando su mente inspirada era capaz de crear ideas brillantes. Deseaba acabar antes de las diez, ver una película, tomar una copa y deleitarse pensando en como reaccionarían en la oficina al serles expuesta la planificación de la nueva campaña de publicidad.
 
Notó la presencia a su espalda, le llegó el olor tenue a flores y frescura, el contacto de las manos suaves le hizo estremecer y notó como sin poder evitarlo el deseo comenzó a endurer su pene. Le sorprendió la reacción de su cuerpo ante tan poco estímulo femenino y avergonzado de su facilidad, ignoró la presencia esperando que ella justificara su intromisión. Ella esperaba una señal, él no inventó una frase para desembarazarse, así que lo tenía a su disposición, sonrió para sí ante el niño animado que espera le muestren un nuevo juego. Sin articular palabra fue bajando con las manos hacia el pecho buscando sus pequeños pezones, los encontro duros como moras, los mimó con toques circulares leves, la respiración comenzó a sonar intensa y fue descendiendo más, mientras sus labios besaban con ternura  su pelo, orejas y cuello, con un contacto delicado e intenso.
 El tuvo un eléctrico espasmo que recorrió todo su cuerpo, poniendo en evidencia que no era tan inmune a semejante derroche de amor. No acabaría el proyecto lo supo con certeza, suspiró con preocupación por si perdía el ritmo de su tarea. Pero le daba igual, era capaz de volver a crear otra nueva,  ahora lo importante era ella. Su mente estaba llena de ideas para poseerla con intensidad salvaje, se lo acababa de ganar.  Comenzó a imaginar la lujuría que la poseía, era perfecto, lo supo al notar sus pezones erizados como flechas clavándose en su espalda. Estaba excitada, lo necesitaba. La haría sufrir un poco más disfrutando su entrega sin corresponder ni quejarse hasta que no pudiera soportarlo más.

Poco a poco comenzó un susurrante jadeo  como un hilo musical relajante, era ella no podía evitarlo, emitía un suspiro corto, otro largo, un grito ahogado,que a él le resultaban maravillosos. Le encantaba besarlo y palparle con tiempo, recorriendo todos sus puntos sensibles.  A él oírla era como escuchar copular a los peces en el mar un día de tormenta, de olas rugiendo en la playa engullendo la arena con fuerza succionadora.

Cuando llegó a su entrepierna sonrió victoriosa, él estaba ya empalmado, no era insensible a sus caricias, fingía como astuto amante. Como hembra hambrienta abandonó el masaje y se metió en el hueco de la mesa como una perfecta contorsionista, se acopló arrodillada entre sus piernas.  Bajó la cremallera con seguridad, sacó su pene erecto con cuidado para no dañar su sensibilidad, que obtuvo un alivio gratificante al verse liberado del escaso espacio del calzón. Lo besó largo rato sin prisas, mirándole a los ojos, él no decía nada pero pudo leer que sentía cada lengüetazo. Ella seguía su lectura buscando puntos y sensaciones. Cuanto más chupaba la entrepierna valoró  que había llegado el momento de despojarle del pantalón y ropa interior por completo. Recorrió con su lengua las ingles, jugó y succionó sus testículos endurecidos y cuando supo que él ya no podía sentir más, salió de su escondite.

Se sentó con dominio sobre la mesa,  apartó de un manotazo el portátil.  Jose Luis recordó entonces que no había guardado el trabajo y temeroso de sufrir la pérdida,  quiso protestar con una mueca de disgusto pero sopesó lo que conllevaría estropear el momento,  no era  momento de quejas, asumía el riesgo con valentía, que hiciera lo que quisiera. Ella sonrío iluminada por el triunfo. Levantó su falda, se despojó de sus bragas y abrió las piernas. Su monte estaba mojado, sudoroso por el placer que la había embriagado al haberlo estado chupando durante largo rato. Nada le gustaba más que darle placer.

Él la observó en cada movimiento, disfrutaba verla desnudar así, sin pudor. Tuvo  unos segundos de tregua para pensar en como ofrecerle más placer, no quería defraudarla con la rutina, tenía que sorprenderla, cautivarla con la novedad, hacer de cada acto un nuevo capítulo en las vivencias para que la monotonía y una secuencia repetetiva no apagaran su espontaneidad y ganas de sexo.
 Se inició metiéndole un dedo en su interior, entró con facilidad hacia lo más profundo. Ella gimió con los ojos encendidos. Luego metió un segundo dedo frotando su pared superior vaginal, el relieve rugoso comenzó a ser perceptible, como ondas rugosas dibujadas sobre el padalar. Ella lubricaba con su habitual fluidez, señal de que la estaba llevando de nuevo al placer más intenso. Agitó con vigorosidad sus dedos mientras su boca lamía el clitoris. Ella iba a estallar,  intentaba protegerse cerrando las piernas, sus caderas se movían frenéticas, los espasmos subían desde su interior hacia su vientre, sus muslos temblaban, los ojos se cerraban y abrian dejándola sin visión. Parecía querer decir algo, estornudar, pero todo era producto de su momento máximo de climax.
Tras estallar en el primer orgasmo ella gritó, no pudo retener esa voz interna de placer loco. Semáforo en verde, se dijo él, sin decir nada metió su pene hasta el fondo. Ella jadeó de nuevo por la sorpresa, no esperaba ese ataque sin haberse recuperado pero la sensación era tan intensa que hasta le hubiera suplicado porque siguiera. El pequeño dolor sentido por la fuerza brutal en el acople fue trasmutado  tras unos segundos por el placer más intenso. La tomó con ganas como un caballo salvaje que doma a su hembra en celo rebelde. Sus golpes fueron certeros, el ritmo adecuado y ella volvió a tener otro orgasmo más intenso que le cortó la respiración incluso llegó a pensar que perdería el conocimiento. Jose Luis satisfecho por haberla llevado tan lejos, retuvo su eyaculación justo en el instante en que notó que se iba. Tuvo que utilizar la idea de su proyecto perdido por un apagón de luz para evitarla. Se sentía fuerte y con ganas de proseguir con aquello, así que sacó su pene como una piedra dejándola con las piernas abiertas y exhausta para que pudiera recuperarse.

-¿Cómo quieres que siga follándote? -le preguntó ansioso.
-Elige tú, lo haces muy bien-contestó con voz risueña-
-¿Me dejas hacer lo que quiera con tu cuerpo entonces?
Ella  no dudó, fuera lo que fuera, la haría disfrutar, estaba en racha.
-¿Me dolerá?-musitó.
-No demasiado.
-Vale, tienes mi permiso.
-Ven aquí y date la vuelta, no puedes impedirme que pare, recuerda...
-Lo haré.

Entonces Jose Luis lamió su trasero con su lengua puntiguda, era tan perfecto y redondo. Mojó su pequeño agujero y le invadió una tremenda sensación de alegría al verlo ceder. Ella también lo deseaba, estupendo. Volvió a introducir su pene hasta el fondo de su vagina, chocando con fuerza a ella para hacer retumbar su útero. Ella jadeaba al borde del éxtasis. Cambió de táctica, se detuvo,  mojó su dedo índice con saliva y lo metió poco a poco en su culo. Encontró que el orificio pequeño se fue ensanchando con su masaje, metió otro y agitó ambos al ritmo de su cuerpo mientras la poseía. Ella no se quejaba pero dejó de jadear, sin duda le molestaba. Eso le excitó más, algo de sufrimiento y entrega es necesario y recordando las palabras de ella, sacó su pene lubricado de su vagina y se lo fue introduciendo poco a poco por el culo con  destreza. Notó una pequeña resistencia inicial, la vencería, estaba seguro de que ella acabaría relajándose para satisfacerle, además ella no podía liberarse, la asía por las manos y la folló como un amante adolescente. Inexperto que trata de no dañar pero no puede evitar moverse con el vigor de un hombre dominante.

 Al principio María sintió dolor, arrepentimiento por aquella sumisión pero estaba muy cachonda para detenerle, necesitaba  la vibración que le producía el pene se metiera por el orificio que fuera. Del dolor fue al placer, no lo esperaba, a medida que la golpeaba con su desenfrenado mete y saca casi llega al orgasmo, sintió sensaciones nuevas muy intensas. Jose Luis finalmente se corrió  disfrutando del mayor orgasmo de su vida. Sacó su pene aún con nervio se dejó caer sobre la espalda de ella derrotado unos segundos.
 Luego se separó y se sentó en su butaca, no quería seguir aplastando a María. Había que proteger sus delicados pechos firmes que estarían excitados y sensibles en aquel momento.
 
-Ha sido la mejor experiencia que he tenido en mucho tiempo, cuando tú me buscas Maria disfruto el triple, eres fantástica-confesó liberado de la tensión  producida en la concentración en el proyecto.
-Lo mismo  digo, ha sido superior a otras veces y me ha gustado todo lo que he sentido.
-Me alegra oír eso, no estaba del todo seguro, lo deseaba desde hace mucho.
-Pues he disfrutado sintiendo tu deseo aún más.

Ella se levantó de la mesa para sentarse sobre los muslos, miró de reojo su pene, se había encogido con rapidez.  Mirándose con intensidad  a los ojos se besaron apasionadamente durante un largo rato.

Más tarde aceptaron sin palabras volver a la rutina, cada uno recogió su ropa y siguió con su trabajo. Jose Luis tuvo tiempo de terminarlo a tiempo, antes de las diez, como había esperado mucho más centrado y hábil.   Sonrió para sí, sin duda sería un grato recuerdo pensar al día siguiente en la monótona  oficina mientras lo exponía a sus compañeros que el momento de mayor inspiración lo tuvo tras un encuentro salvaje de sexo.

Fin

miércoles, 27 de abril de 2011

Destellos de desgana

Despellejo el sentimiento sin un lamento
grano abierto donde emerge el Infierno
fija el cimiento  de la locura amurallada.

Duelen las costillas carcomidas por el odio
gajos de naranja amarga triturada sirvo a
palomas de ojos inocentes y alas deformes.

El Sol quema el alma acartonada sin protección
las palabras mueren en la boca del desheredado
hablan sus ojos de vela tristes y sueño a vino en brik.

Figura de mazapán desperdiciada que se encoje y seca
belleza perenne del dulce elaborado de almendra
y azúcar que se torna en dura piedra horneada.

Escritora

Sueña la escritora, alimenta su imaginación
sube la ladera que la eleve al esplendor.

Crea artimañas y tretas para interesar al lector
saltimbanqui princesa de piruletas y cielo gris
hábil maestra cose argumentos a sentimientos.

Llega la hora de perfilar amantes y tunantes
de abrir las puertas a la pasión sin pudor
sonríe viaja libre, más allá de la realidad.

Escritora de ojos penetrantes, vida afilada 
piernas de rapaz , corazón de terciopelo
mente de licor caliente, destila comprensión.

jueves, 21 de abril de 2011

Intermitente pena

La mujer de sonrisa abierta, amable, esconde mil heridas en la piel
a veces siente la tentación de recrearse en episodios pasados
ahoga gritos, advertencias, esquinas cortantes, es incapaz de avisar.

Encuentra consuelo en la lectura de injusticias y sufrimientos
aletea como ave renovada después de un baño en el mar azulado
¿qué nos impulsa a seguir siendo buenos tras mil derrotas victoriosas?

La victoria es levantarse una vez mas con ganas de volver a empezar
 con la boca reseca y el corazón aguijonado, soñar ilusión con satisfacción.
No importa lo destruido y desolado que parezca el día y la noche
el mes o los años, resistir y confiar en el viento dorado
sonreir y orear la tristeza de ancla, sal y lágrimas nos salvan.

La muerte nos aguarda al final de camino no hay que acelerarla
por más insoportable que sea vivir somos parte de otros
que nos guíe el río, que nos acune el viento y  adormezca lamentos.

jueves, 14 de abril de 2011

Ojos de carbón

Quisiera tener un motivo, una fe que profesar
una ilusión, una sonrisa que almacenar
una conquista, un amanecer, una noche de luna.

Quisiera tener un motivo para olvidar el dolor intenso
del corazón vacío de emociones y repleto de derrotas
enyesar las grietas para no derrumbarme tan joven.

Pero hace tiempo que el sufrimiento no existe porque no lo siento
el ochenta de reserva hace años que lo extinguí y soy fantasma
de mi propia vida donde vivo por abrir las alas a otros.

¿Quién me eligió un destino tan funesto? ¿por qué no tengo ya
ganas de encender luces y apagar las sombras?

El silencio me ampara y protege del cristal de otros ojos
que desean averiguar por qué vivo en el tercer piso de
 abajo del Infierno más hiriente sin tener calor ni frío.

domingo, 10 de abril de 2011

Vulnerable fragilidad

Como un montón de hojas caidas de los chopos tras una ventisca suave
un perro perdido sin la seguridad de su rutina y dueño
como un niño abandonado sin consuelo tras una reprimeda, así me pierdo en el silencio.

Me enrrollo en la callada contando  los días y las noches que quemo en soledad
mirando hacia atrás, trago saliva por el dolor de mis días de atrás ¡dichosos!
pago duramente el orgullo que ha destruido mi existencia y seguridad.

Como un fantasma sin rumbo fijo cargando culpas, devorando heridas me hallo
tan abrumada que no encuentro luz entre tantas ballestas clavadas
quisiera ser un gorrión y camuflarme en un hueco y no volver aquí, a mi vacío.

Días grises repletos de silencios y sonrisas inventadas de bajones intensos
pendientes arriegadas me abrazan a la negra suerte, lágrimas saladas, ríos hirientes
de flechas por palabras que mato en el momento que quieren salir a bocanadas.

miércoles, 6 de abril de 2011

Sueño volver a ti

Abrí mis brazos a las trampas de fantasías mil
tú me advertias ¡oh vuelve a mi, vuelve, vuelve!
altiva, necia fui que caminé sin ti a mi sinvivir.

Pasaron tres años sin tu presencia en mi cama
sin tus besos dulces y tus manos de hombre fiel
acribillada entre bastidores por actores farsantes
sueño volver a la seguridad de tus abrazos.

Trece estuve junto a ti siendo la reina caprichosa
la mujer más sencilla y feliz, hasta que no supe valorar
el amor de verdad de tus bellos ojos, ¡ésos ojos de cristal!

Como una paloma en la ciudad mugrienta herida por la soledad
esperaré la oportunidad de volver a la suavidad de tu cariño
a la vida serena de un hombre de verdad, que me ama sin oscuridad.

viernes, 1 de abril de 2011

Equivocada canción

La que canté odiando un día gris
el amor tocó la puerta y entró sin temor
inundó tanto el alma, tiñó tantos espejos
que al amanecer me confundió la nada.

Ahí me quedé durante tantos días y noches
dejando la vida correr y azotar con tantos dolores
que recordar ese amor valió para endurecer la mirada.

Y tras vencer mil locuras y perder tantas sonrisas
volví a reencontrarlo para pisotearlo por vanidad.

Ahora me pesa la pena que di a cambio de adoración
mantenida del rencor mi fuerza se entremezcla con amor
y como un hachazo del destino cae sobre mí todo el dolor
que vertí en la fuente del ser más humano.

Y me toca seguir sin reservas de odio, seguir, seguir
un sinvivir de maldades que rebotan contra mí
como una flor sin sol, vivir sin ganas de seguir.

Ojos

Expresión de una vida encerada por la rutina y las batallas perdidas
analizo brillos esperando el momento exacto de una traición
o un honor en el que confiar, ellos hablan de lo no decimos.

Las palabras desvelan los anhelos y las versiones de uno mismo
tantas y tantas piruetas para describir un ser de cortes y metas
que al oír me confundo con telarañas y telas de brillo y color.

Sólo confio en la expresión del alma sin tintes ni cuentas
maduros melocotones en los brillos del amante
fríos y opacos, mentiras que pesan en la mesa del traidor.

Ojos que no aguantan la búsqueda de una verdad
guardo en la mesilla miradas fijas de rencor
amores fingidos y seducciones sin madurar.

¡Ojos brillantes y claros  confía son seres alados!
¡Ojos fijos de film enganchado es un guión estudiado!
¡Ojos turbios y alejados una vida maltrecha de dolor!
Ojos del ciego que quiere ver en la oscuridad
y palpa para ver los adornos que imaginará.