jueves, 21 de abril de 2011

Intermitente pena

La mujer de sonrisa abierta, amable, esconde mil heridas en la piel
a veces siente la tentación de recrearse en episodios pasados
ahoga gritos, advertencias, esquinas cortantes, es incapaz de avisar.

Encuentra consuelo en la lectura de injusticias y sufrimientos
aletea como ave renovada después de un baño en el mar azulado
¿qué nos impulsa a seguir siendo buenos tras mil derrotas victoriosas?

La victoria es levantarse una vez mas con ganas de volver a empezar
 con la boca reseca y el corazón aguijonado, soñar ilusión con satisfacción.
No importa lo destruido y desolado que parezca el día y la noche
el mes o los años, resistir y confiar en el viento dorado
sonreir y orear la tristeza de ancla, sal y lágrimas nos salvan.

La muerte nos aguarda al final de camino no hay que acelerarla
por más insoportable que sea vivir somos parte de otros
que nos guíe el río, que nos acune el viento y  adormezca lamentos.

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