jueves, 14 de abril de 2011

Ojos de carbón

Quisiera tener un motivo, una fe que profesar
una ilusión, una sonrisa que almacenar
una conquista, un amanecer, una noche de luna.

Quisiera tener un motivo para olvidar el dolor intenso
del corazón vacío de emociones y repleto de derrotas
enyesar las grietas para no derrumbarme tan joven.

Pero hace tiempo que el sufrimiento no existe porque no lo siento
el ochenta de reserva hace años que lo extinguí y soy fantasma
de mi propia vida donde vivo por abrir las alas a otros.

¿Quién me eligió un destino tan funesto? ¿por qué no tengo ya
ganas de encender luces y apagar las sombras?

El silencio me ampara y protege del cristal de otros ojos
que desean averiguar por qué vivo en el tercer piso de
 abajo del Infierno más hiriente sin tener calor ni frío.

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