sábado, 30 de agosto de 2008

La frigidez de Carmela


Me llamo Carmela, soy la frígida mujer que se trasmutó en multiorgásmica. El proceso fue lento, me podría comparar con una cebolla insípida que va dejando caer sus capas hasta descubrir un fruto tierno, La comparación la aplico sobre mi sexualidad, tema que quiero analizar desde la perspectiva de mi experiencia, dueña como soy de la montaña de mi éxtasis.

Fui una amarga cebolla gran parte de mi vida, insípida a merced de cualquiera que quisiera gozarla. Contar la historia de mi vida privada es quedarme en cueros a la intemperie, sin cobertura, pero ya no me asusta, es más me alegra poder expresarme como lo hago. Antes del cambio, hubiera sido imposible emprender tal hazaña, sin esa evolución de mentalidad este escrito nunca hubiera sido concebido. Fueron años de aislamiento, no era capaz de trasmitir mi mensaje tan angustioso a nadie, desconocía lo que era un orgasmo propio, me había perdido en una cárcel donde esperaba tras cada cambio de pareja, ser liberada por algún mago del placer. Mis insatisfacciones sexuales fueron secretas, mascadas con cierta resignación y culpa.

Tuve muchos amantes, me conceptuaba una experta en el terreno sexual, claro que lo era, había aprendido con la observación concienzuda la funcionalidad del órgano masculino, pero era para encubrir mi desconocimiento sobre mi propia funcionalidad, a pesar de mis intentos era incapaz de liberarme, mis barreras mentales me lo negaban y no lo asumía. Tenía la esperanza de conseguir un día el amante perfecto, hacía dueños a los hombres del placer femenino, opinaba que eran ellos los portadores infalibles que al fin descubrirían la llave de mi placer.

Soy una buena amante, dulce y bella. Entonces me dejaba manipular sumisamente a voluntad, siempre dispuesta a satisfacer la fantasía varonil más fogosa. Practiqué todas las formas de sexo sin limitaciones. Buscaba conseguir con ellas cambios entre mis piernas, que mi reloj femenino despertara, pero sólo era un recipiente, algo inerte que apenas sentía nada. Lo que mejor se me daba era la práctica del sexo oral, o vulgarmente hablando, chupar. Llegó a gustarme tanto que era un preliminar en cada sesión sexual, nunca dejaba de ejercitarlo. La sensación de poder me imbuía en el placer masculino, llegué a ser adicta a sus emociones orgásmicas, trataba de conseguirlas encumbrándolos a las cimas del placer. Los hombres levitaban, me abandonaban físicamente, sintiendo sensaciones sublimes que yo proyectaba para ellos.

Los envidiaba, era loba hambrienta de esa liberación que solían alcanzaban sin esfuerzo. Yo era la perfecta amante sumisa y obediente que encubría su falta de estímulo. Desarrollaba para ello mi vena sexual insaciable o eso les hacía creer, la ardiente tigresa voraz que nunca tenía bastante. Menuda farsa. Lo único que buscaba era llegar y para ello no me cansaba de indagar en la búsqueda de mis claves secretas que atesoraba mi vagina.

Al principio mis encuentros sexuales se resumían en un manoseo de tetas, cuatro besuqueos y una vez que tenían su pene erecto se metían y listo, tras cuatro empujones el sexo había acabado. Poco dominábamos de sexo entonces hombres y mujeres., eran los años noventa aún el sexo seguía siendo tabú y enfocado para la reproducción.
En aquella época no existían clases o libros donde poder realizar un aprendizaje sobre sexualidad. No se podía dialogar con los padres porque se ruborizaban de sólo oír mencionar la palabra sexo. Y la única referencia sobre el, donde todos los jóvenes inexpertos íbamos a parar era el cine porno. Nada explicativo al menos para mí, me quedaba muy confusa y hasta me parecían de mal gusto esas cochinadas que veía porque no las entendía. No era didáctico. Era un cine y sigue siendo para expertos adultos, donde las fantasías más morbosas se llevan a cabo; tríos, lésbicos, sexo anal, mamadas y corridas donde la mujer queda relegada al papel de sumisión eterna. No era recomendable aprender o querer poner en práctica aquellos movimientos de amantes contorsionistas.

Esa fue mi etapa adolescente y juvenil. Con el transcurso de los años fui aprendiendo mucho sobre sexo pero seguía sin sentir placer orgásmico vaginal.

Lo cierto es que descubrí con expectación que meo por la uretra . Siempre pensé que lo hacía a través de la vagina. Fue al ver la fotografía en un libro sobre anatomía femenina que señalaba su ubicación, bajo el clítoris Me costó asimilar el lugar exacto. Con los años y la experiencia conseguí ver toda mi vulva. Para ello abría con mis manos mi sexo, mis ojos entonces escrutaban con minuciosidad mis órganos internos; clítoris y vagina con sus labios.

Cumplidos los treinta casi había renunciado a descubrir el orgasmo femenino. Era capaz de alcanzar el orgasmo clitoriano al masturbarme en soledad, nunca quise compartir ese secreto con nadie. Fingía mis orgasmos con ellos siempre, son fáciles de convencer, porque la mayoría no sabe como explota una mujer.

Hasta que un día siguiendo mi instinto fui capaz de derribar mis propias barreras existenciales, la oportunidad me vino tras leer este anuncio:

” Se va impartir un curso gratuito sobre sexualidad femenina, si tienes problemas para alcanzar el clímax, esta es tu oportunidad. Totalmente subvencionado por el ayuntamiento, podrán apuntarse mujeres que tengan ganas de aprender, preferiblemente aquéllas que sufran disfunción sexual. Plazas limitadas “

Con la inquietante duda de si me ayudarían a descubrir el interior de mi cuerpo, mi cavidad sexual, mi fuente de placer me apunté. Estaba enfocado para principiantas ¿Qué hacia yo allí a mis treinta años? Aprender, necesitaba saber que fallaba en mí.

La primera palabra sobre sexo la pronuncié en voz alta en esa reunión didáctica, me hizo sudar sí, pero una vez soltada experimenté una liberación emocional intensa. Las frases se fueron agrupando y yo era la que las decía, orgullosa al escucharme hablar con tanta claridad, fui desvelando mis secretos íntimos.

Relaté la soledad de mi cuarto, mi forma de masturbarme tan inexperta, llena de pecado, sin sentir que mi cuerpo era mi propiedad. Me tocaba con miedo, agitando por instinto mis dedos sobre ese bultito que sobresalía en el interior de mi vulva, lo hacía con las bragas puestas, tapada hasta los ojos. Jamás lo hice observándome desnuda, indagando.

Me creía moderna y mentalmente estaba sometida a una educación represiva, que me fue impuesta.. El placer sexual nos fue negado, la preciada virginidad debía ser guardada para el hombre de nuestra vida. Mi carácter rebelde se reveló tardíamente ya que me despojé de esa carga con cierta vergüenza pasados los veinte, con la convicción de que no me casaría, quise experimentar el sexo de adultos. Fue entonces cuando se puso de relieve mi frigidez.. Era una mujer anulada, una anorgásmica callada, un envase bello listo para usar por un hombre. No buscaba el sexo salvo para conseguir compañía masculina en mi cama, era mi arma para retener al hombre que me había enamorado en ese momento. No era consciente de mi ignorancia.

Tras exponer nuestra experiencia sexual en una terapia de grupo donde cada una de nosotras habló abiertamente de sus problemas para alcanzar el orgasmo, me di perfecta cuenta de que todas teníamos algo en común: desconocíamos nuestro cuerpo.

Recuerdo que hablar fue muy positivo para nosotras, nos sentíamos felizmente comprendidas por primera vez en nuestras vidas. La sexóloga que impartía el curso comenzó a mostrarnos las fotos explicativas de nuestros órganos internos femeninos. A todas nos sonaban sus nombres, claro que lo habíamos escuchado nombrar infinidad de veces Pero abrí los ojos con perplejidad, cuando nos habló de las zonas que inducen al orgasmo femenino, eludió hablar del clítoris, era muy obvio y ese tipo de orgasmo ya lo conocíamos.

“El orgasmo vaginal femenino es logrado tras el estímulo de una serie de puntos dentro de la vagina. Cada mujer los tiene en diferente lugar, pero todas tenemos una capacidad multiorgásmica natural que debemos potenciar, no existen mujeres frígidas, más bien mujeres inexpertas Algunos sexólogos aseguran que el punto G se encuentra ubicado en el interior de la vagina a unos cinco centímetros de la entrada. La forma de encontrarlo es usando los dedos, los introducimos en el interior de la vagina, friccionando la pared superior de la misma , está justo debajo del clítoris. Para ponerlo de relieve y provocar el orgasmo hay que meter y sacar los dedos rítmicamente, haciéndolos rozar la carne interna contra el hueso púbico. Tras unos minutos de ejercicio vaginal, este punto G será perceptible, ya que al excitarse es como una moneda redonda y ondulada. Otros expertos sitúan el orgasmo al final de la vagina que mide entre 8 y 11 cm., al excitarse puede aumentar el tamaño en algunos centímetros más, depende de la mujer. Al principio del cuello uterino, hay un bultito como un garbanzo es localizable si se llega a tocar con los dedos. Es el choque del pene contra el repetitivo y rítmico lo que desencadena nuestro apoteósico orgasmo. Otros sostienen que el orgasmo proviene del roce del pene contra nuestro clítoris al entrar repetitivamente en la vagina”

-Las mujeres tenemos una fase muy fría y necesitamos ser estimuladas. Una forma de hacerlo es a través de nuestra piel trasmisora del deseo tras recibir los besos, y caricias comenzamos una fase de excitación Nuestra vulva se hincha y lubricamos para preparar la vagina, no es el momento de ser penetradas, mientras no estemos “ardiendo” no llegaremos al orgasmo. La forma de estar preparadas son ; recibiendo caricias sobre nuestro clítoris o vagina durante un rato. Las más frías necesitaremos que los dedos nos estimulen previamente el interior vaginal.

Tras escucharla, recapitulé mis vivencias en la cama. Sí, solía calentarme en la fase preliminar con besos, caricias y arrumacos , incluso cuando rozaban mi vulva me gustaba, yo respondía con una buena lubricación a sus estímulos. El inconveniente ocurría cuando buscaban con desesperación que disfrutara, generaban tensión, insistían una y otra vez sobre mi sexo buscando que llegara al orgasmo, terminaba con mis partes escocidas, por eso me decidí a fingir, al menos me liberaba de esa presión .


-De acuerdo, eso es todo os voy a dar unos consejos. Si los seguís conseguiréis el objetivo de disfrutar al máximo de vuestro cuerpo.

Al salir de allí, no podía digerir las recomendaciones de aquella experta en sexo. Nos había dicho a todas que desconocíamos lo que teníamos entre las piernas, que era una fuente intensa de placer y por culpa de nuestros tabús sexuales nos habíamos obcecado y por eso no llegábamos. . En parte tenía razón, cada vez que me masturbaba lo hacía sintiéndome culpable. Al final todo iba a ser un problema de liberación mental. “Déjate llevar” era la frase que siempre me repetían, pero nunca los escuchaba, esa tensión era la culpable, maldita sea, lo tuve siempre presente mi fallo.

“Lo primero que quiero que hagáis es acudir a una tienda de artículos eróticos. Debéis comprar un consolador, de un tamaño no superior a 16 cm., es el tamaño perfecto ya que nos os provocará dolor aunque lo metáis adentro de vuestra vagina, al menos a la mayoría de vosotras. Quiero que sin miedos ni prisas lo elijáis, debe seros apetecible. Si os asaltan las dudas pedir opinión al vendedor/ora sobre las funciones del aparato y formas de usarlo. Junto a el compraréis también un buen lubricante de base acuosa, para usarlo en la penetración. Debéis estar tranquilas y relajadas, tomaros vuestro tiempo y cuando tengáis ganas de satisfaceros, en lugar de tocaros el clítoris para alcanzar el orgasmo usáis este aparato con el lubricante, buscando las sensaciones dentro de vuestra vagina. No paréis hasta alcanzarlo, al principio os parecerá imposible, pero se consigue, raro es la mujer que no lo siente.”

Tenía tantas ganas de descubrir ese famoso orgasmo vaginal, que fui directa a la tienda erótica. Parecía una niña ilusionada. Al entrar una señorita atractiva me saludó amigablemente. Fui directa, estaba por primera vez segura de lo que quería “deseo ver la gama de masturbadores“ Me complació al instante mostrándome una gama muy extensa, no sabía por cual decidirme, le expliqué lo que necesitaba y me recomendó el más eficaz para inexpertas.

Estaba deseando llegar a mi casa para probarlo. Lo saqué de su envoltorio le introduje las pilas y listo para funcionar. Había comprado también una película porno de cine lésbico “ ellas se lo pasan bien solas”La metí en mi dvd y en la soledad de mi habitación comencé a desnudarme lentamente mientras mis ojos seguían los movimientos de la pareja de chicas que a la vez se despojaban de sus prendas eróticas con movimientos morbosos. A los pocos segundos una de ellas lamía con su lengua el clítoris de la otra, introduciendo sus dedos a la vez dentro de su vagina y agitándolos.

Me tumbé sobre la cama, tuve que poner dos cojines para levantar un poco mi cuello y seguir mirando la pantalla. Estaba ya sin ropa. Mis piernas estaban flexionadas y abiertas, en la posición que solemos tener cuando vamos a ser exploradas en una revisión ginecológica Las chicas seguían su juego, ahora realizaban un sensacional sesenta y nueve lamiéndose el clítoris mutuamente y usando un masturbador para la vagina, . Mis manos acariciaban mis pechos y bajaban hacia mi sexo. Comenzaba a estar excitada. Cogí el masturbador y lo impregné con el lubricante.

Lo analicé con atención, era anillado, su forma decrecía a medida que se aproximaba a la punta, hecho en silicona, una material resistente e higiénico, medía unos 15 cm. Disponía de un interruptor en su base y un regulador de intensidad. Lo elegí de color azul, era el tono que más se identificaba con el hombre. Al encenderlo lo regulé en la intensidad más baja, ¡que sensación más placentera sentí! La punta del pene de silicona rozaba mi clítoris. Abierta a las sensaciones dirigí el aparato por toda mi vulva; rozaba mi clítoris, luego rodeaba mi entrada vaginal excitando mis labios mayores.

Estuve así unos cinco minutos. Mis caderas comenzaron a bailar con movimientos extraños, jamás mi cuerpo se había sacudido de aquella manera. Me estaba adaptando a mis instintos . En un imprevisto, mi mano introdujo de un solo meneo todo el aparato dentro de mi vagina, lo noté entrar con mucha complacencia.

Al percibir la vibración, todo mi cuerpo se estremeció de placer. Estaba jadeando. Una de mis manos asía con fuerza la sábana, para contener un grito, mis piernas se tensaban, mi respiración se cortaba para ahogar un grito Pronto subí la intensidad del vibrador, multiplicando las descargas. Mi cuerpo bailaba, cadera arriba y abajo, rítmicamente mi culo estaba levantado, mi espalda arqueada, me dolían las piernas por la tensión que les infligía al contener mis ganas de soltar mis gemidos que seguro alertarían al vecindario

Levanté un poco mi cabeza para ver mi mano meter el pene eléctrico en mi vagina. Lo hacía acompasadamente, lo empujaba hasta chocar contra el cuello uterino, nadie me había enseñado aquello, estaba descubriendo por primera vez la manera de llegar al orgasmo vaginal.

A los veinte minutos alcancé mi primer orgasmo vaginal. Fue especial, emotivo, único. Tantos años silenciada por mi falta de autoexploración, estaba disfrutando de un placer desconocido, nada comparable al orgasmo externo, el clitoriano.

Desde ese día mi cuerpo fue mío. Sintiéndome por primera vez dueña de mi sexualidad, descubrí al fin las claves secretas de mi placer. Con el uso del aparato logré encadenar varios orgasmos. Llegué a cronometrarlos; dos en 14 minutos y tres en veinticinco. Toda la vida tachada de mujer anorgásmica o frígida y ahora al fin descubría que siempre fui multiorgásmica. Un diamante por pulir.

Mis amantes a partir de entonces fueron instruidos sobre que partes excitar. Fue fácil adiestrarlos, por si acaso siempre les pedía que me masturbaran antes de la penetración, así siempre quedaba satisfecha.

A solas he reflexionado mucho sobre este tema, he llegado a la conclusión de que no tienen la culpa los hombres de que no sintamos placer, somos nosotras las que debemos instruirlos con confianza y seguridad para disfrutar de una vida sexual placentera


Fin

jueves, 28 de agosto de 2008

El marco

Josefa reposaba en su sofá frente al televisor. Pasaba las tardes escuchando las vivencias amargas de muchas personas que acudían a la tele para calmar sus heridas o tratar de recuperar amores imposibles. Esas mujeres y hombres estaban anclados a los recuerdos, no podían enterrarlos, eran prisioneros de esos amores, abandonos, traiciones etc.

Tenía ochenta años. Vivía sola, cuando miraba su cara en el espejo del cuarto de baño no podía evitar reírse de si misma. Recordaba la juventud de los treinta, la plenitud de los cuarenta, la incipiente decadencia de los cincuenta, la tortuosa barrera de los sesenta que la apesadumbró de forma definitiva. Tuvo que abandonar el sueño de ser una flor bella intemporalmente y aceptar el fin lúgubre de su juventud.

Sólo recuerdos, sólo amores quedaban ya. El deseo sexual y la necesidad de autosatisfacerse se fue tras los sesenta. Ahora su vagina era; seca, lisa vencedora de los trastornos de la menopausia, no necesitaba sentir un varón dentro que la agitara. No negaba que soñaba con ser tomada de nuevo, el poder de la juventud reventando su cuerpo ajado, muerto de erotismo y sensaciones placenteras.

Prefirió reírse a carcajadas de cómo se preocupaba a los treinta, cada mañana de usar la crema antiarrugas, de no comer chocolate, quería estar deseable, hermosa . Era la misma persona con cincuenta años más. Ahora su cara se reflejaba vencida por los surcos que habían dejado las arrugas, con las carnes flácidas . El volumen de su abdomen la hacía compararse a un sapo. Piernas delgadas y vientre inflado . Comía poco, los dientes eran postizos, se movían y le resultaba molesto comer cosas duras. Ni tan siquiera la lujuria de la gula que tanto la invadía en su juventud, era un deseo que quisiera satisfacer en la última etapa de su vida. Todo había pasado a ser insípido y vacío de contenido, nada novedoso, ni sabores, olores..

-Josefa por qué mantiene ese marco roído y sin foto en el estante de su salón? Susana, la asistenta que la ayudaba a mantener el orden en su casa se lo preguntaba de forma habitual, para ella una mujer joven y fuerte no cabía la posibilidad de un recuerdo tan vacío.

-Porque significa toda mi vida. En ese marco veo el momento más terrible de mi vida. Cuando rompí con lo que más amaba querida- contestaba la anciana recordando con su voz temblorosa ese momento. Lo atesoraba en su memoria fresco, lo revivía como si todo hubiera sucedido ayer, la mirada a aquel e marco la mantenía viva. Durante horas lo observaba, durante años fue su ejercicio más habitual, el silencio hablaba mientras su boca callaba.

Una mañana Josefa se encontró enmohecida, flaca de fuerzas. Intuyó que su alma quería abandonarla de forma terminante. Por suerte no se encontraba sola, Susana se hallaba en su casa. Estaba limpiando el mueble del salón, sus manos sostenían en ese instante “el marco”.

-Susana mi vida se acaba, lo presiento . Te confesaré el significado del marco. Yo era hace mucho tiempo una mujer muy atractiva; morena, alta, resplandeciente de vida y optimismo. Seducía a los hombres sin querer, mis ojos, mis palabras eran la base para conseguirlo.

Estaba casada, era querida por un maravilloso hombre. Disfrutaba de la vida en su compañía, mis hijos crecían sanos. Y un día sin saber porqué todo cambió, mi edad era pasados los treinta. Conocí un hombre que me hizo sentir viva, reconocida, valorada. Me perdí de amor por él.

Fuimos amantes “locura de amor” me segaba la vida, era feliz, descubrí con Ignacio las mil y una formas de ser poseía y amada. . Mi marido se enteró y tuve que elegir, entre tener una vida decente o perderlo todo. Ganó la razón, ese marco era el lugar donde yo escondía la foto del hombre que más he amado. Lo arrojé al suelo para destrozarlo y quemé su foto, cuando decidí acabar con ese amor prohibido. Desde entonces tiene la esquina izquierda descoyuntada, sin cristal ni foto.

La tarde que lo abandoné no escuché sus reclamaciones, sus lloros, sus palabras plagadas de recuerdos, de días vividos donde fuimos uno. Finalmente, aceptó con resignación mi decisión , yo me mantuve impasible, dura como el acero. Su venganza fue que no quiso recomponerse.

Loco de desesperación se arrojó al abismo. Se dedicó a morir en mi presencia. Mala vida, mujeres baratas, drogas, alcohol, etc. Se fue consumiendo, roto por mi abandono. Yo entonces pensé que un día conocería alguien. Nunca fue de nadie a pesar de dormir con cientos de amantes durante años. Murió diez años después en la soledad de su casa, solo, arrojado en la cama .

Su apartamento olía a la amargura de su alcoholismo, su fracaso existencial. En un cajón encontraron fotos mías, cartas de amor, diarios. Un amigo de él me los hizo llegar, fue su última voluntad. Yo era su única heredera conocida. Recibí todas sus pertenencias con una gran crispación de mi marido Luis. Fue entonces cuando lo maté . Supo que nunca abandoné a mi amante, estuve siempre soñando y reviviendo mi vida con él

Nunca lloré en un entierro . En aquel me ahogué en unas lágrimas que me condenaron por el vacío de mi existencia. No había más posibilidades de estar juntos. Jamás se fueron con su muerte.

Seguí viviendo al lado de mi esposo. También él se fue consumiendo. No podía soportar tenerme tan cerca y reconocer que era de otro por mis actos. Sabía que me había retenido a la fuerza. Su silencio era su calvario. Al año de morir Ignacio mi gran amor, mi esposo Bernardo me abandonó .

Su muerte fue repentina, ocurrió durmiendo placidamente a mi lado. Su corazón se paró, según el médico no se percató de su fin, que fue muy dulce. Tenía cincuenta años y me llevaba cinco. Desde los cuarenta y cinco nunca más volví a tener un hombre en mi cama ni en mi sexo, todo placer compartido quedó anulado en mi vivir. Sólo la autosatisfacción personal alivió mi hoguera que se mantuvo en brasa hasta los sesenta.

No necesité de los hombres, alguno intentó ligar conmigo, pero infructuosamente. Yo era una viuda que lo había perdido todo. Al hombre que me amó y al hombre al que yo había amado.

Y conservo ese marco sin foto, roto para que me recuerde lo mucho que perdí al romperlo, amé y destruí a la vez lo que me mantenía viva. Es mi pecado más secreto que he pagado con la estricta soledad que me ha consumido todos estos años. Sólo el cariño de mis hijos y mi sentido del humor me ha salvado querida.

Susana quedó sorprendida por la revelación de la anciana. Que secreto más apasionado tenía en su interior esa mujer. Conmovida y emocionada terminó de limpiar el marco que había cambiado de significado para sus ojos. Ahora lo veía como la anciana. La huella silenciosa de un gran amor.

A la mañana siguiente al llegar al piso de Josefa , Susana la encontró muerta. Josefa dejó este mundo tras vaciar su corazón del tremendo pesar que lo tenía esclavo. Se liberó de una gran carga, un gran secreto sufrido durante más de cuarenta años.

Josefa se quedó dormida frente al televisor. Su corazón no aguantó la emoción del recuerdo y herida de amor, soñó que elegía a su Ignacio esa tarde y juntos vivieron felices eternamente

. En el hueco de la falda de Josefa, Susana halló el marco . Lo sujetaba firmemente con ambas manos, como una despedida final, dejó este mundo liberando un gran secreto de amor.

Fin

domingo, 24 de agosto de 2008

Visita al "Safari de la Aitana"



De vuelta a casa, en un parador con un embalse al fondo







Es la segunda vez que visito este parque natural . Ubicado en plena Sierra de la Aitana. En la carretera de Alcoy-Villajoyosa km 19 03815-Penáguila.

Se puede ir desde Alicante por la autovía que se toma en San Vicente del Raspeig dirección Ibi para llegar a Alcoy. Yo fui por la peor ruta , nos equivocamos y como todos los caminos llegan a Roma pues nada nos fuimos por la comarcal que pasa cerca de Xixona. Subiendo el famoso puerto de montaña " la carrasqueta" dirección a Alcoy. Nos cruzamos con muchos motoristas que son adictos a este tipo de carreteras serpenteantes donde las curvas se enlazan una tras otra. Había numerosos campos de girasoles plantados a ambos lados de la carretera.

Otra manera de llegar al parque es yendo desde Alicante a Villajoyosa. (Para mi gusto un camino más lioso)Una vez allí coger la carretera que va a Orcheta la CV785 y no hay que abandonarla ya que nos lleva directa al parque. Pasaremos por Sella y a continuación vendrá el parque. Este se encuentra situado entre las poblaciones de Sella y Penáguila.

El puerto de la carrasqueta es uno de los más dífiles de transitar por sus curvas de 180 º constantes, está muy mejorado, porque el recorrido hacia el parque por carreteras sin arcén todavía es peor.

Antes de entrar a Alcoy hay una carretera secundaria a mano derecha que indica a Benifallim la CV-785. Sólo hay que seguirla 19 km y estaremos en el parque.

Al llegar están las taquillas. Si eres previsor, habrás descargado tu descuento del 10% como hice yo (siempre estudio muy bien donde voy a ir) de aquí:

Safafi Aitana

Lo presentas en taquilla. La entrada de adulto cuesta 17€ , la de niños 12€ (hasta 1o años)

Llegamos a las 11:40 de la mañana, me di prisa para coger a la caravana de coches que acompaña al cuidador en su recorrido por el parque . Es más fácil ver a los animales cuando son alimentados, incluso se pueden tocar. Aquí algunas fotos.

De todos los animales que he estado observando me quedo con los tigres. Son orgullosos, astutos, no se cansan de dar vueltas y hacerse los interesantes. Tienen cara de querer ser protagonistas y mantienen la mirada, por tanto te dicen "eh tú ni se te ocurra subestimarme" . Seductores, territoriales y muy bellos. Auténticos dueños del reino animal. Estos eran siberianos.
























sábado, 23 de agosto de 2008

Soñando contigo

Sara se levantó de la cama con su sexo abierto al placer, notaba la hinchazón de su vulva, su lubricación excesiva. Estaba insatisfecha, sólo un hombre imaginario podía liberarla. Había estado idealizando la imagen de Ángel toda la noche, él la tomaba y ella se sentía feliz al notarlo dentro, irradiaba emociones intensas, luces de colores al repetir el corto en su mente una y otra vez durante horas sin querer desechar esa fantasía. Una cara nada excitante la verdad, nada inusual, ni siquiera era el tipo de hombres que le gustaban. Era moreno, muy vulgar, ojos negros, gafas ningún detalle a destacar salvo esa fuerza intelectual , que la seducía sutilmente.

Pudo haber calmado su deseo febril, con su novio Juan, pero no lo deseaba en ese momento era de otro hombre, todo su cuerpo pertenecía al idealizado amante. Juan dormía ajeno a sus deslices amorosos justo a su lado. Pensó en despertarle e intentar calmar su deseo, pero le parecía algo indecente, estar ansiando a Ángel y servirse de la oportunidad más cercana para satisfacerlo. Ese calor bochornoso de las noches de agosto, esas ganas de vivir fantasías únicas y su sexualidad sublime la tenían siempre inflamada.

Ángel era el hombre que se colaba en su sueño. Lo había conocido sólo unos días antes en un foro de amigos. Habían simpatizado al instante. Y la amistad era la base del verdadero aprecio que notaba por el joven . Era un hombre dulce, inteligente, amable , con una personalidad robusta, fuerte, segura. No terminaba de entender por qué su mente deliraba sin su consentimiento imaginando momentos íntimos con un extraño.

Trató de calmarse mientras desayunaba. La sensación de infidelidad la acompañaba como un fantasma tenebroso. La llenaba de dudas, de inseguridades. No terminaba de explicar por qué siempre terminaba enrollándose en un historia amorosa con algún desconocido vía escritura. Sólo buscaba gente para dialogar, intercambiar opiniones y por más que decía que su vida estaba hecha, algún desconocido sutilmente bajaba sus murallas defensivas, ya que siempre dejaba claro que lo único que la inducía al mesenguer era la amistad sin derivar al coqueteo sexual . Y de nuevo alguien arruinaba sus barreras protectoras entrando desde el mundo imaginario al real. Enturbiaba su paz, su vida de pareja con sensaciones desagradables.

No quería historias con más hombres. Ni una sola que cambiara su realidad. Era feliz, había recuperado la calma, tenía de nuevo el amor de su novio Juan, así que no le apetecía involucrarse en historias amorosas con otros hombres.

Al acabar el desayuno, una desesperación la recorría y su fortaleza comenzaba a venirse abajo. Necesitaba quitarse esa inquietud así que llamó a su mejor amiga Daniela.

-No seas mema, es normal, cuando conoces alguien distinto solemos quedar seducidos por su personalidad, es nueva, nos introduce sensaciones, vivencias que nos incitan al deseo, mi consejo es que lo tomes como una anécdota curiosa y nada más.

-Quizás tengas razón, todo me parece un juego de mi mente. No debería excitarme ni pensar en extraños. Quizá me despertó un morbo por su liberalidad, forma de vivir completamente distinta a la mía.

-Mira Sara, ahora estás bien con tu novio, vive noches de placer con él, sácate tus fantasías, no son nocivas, todas las tenemos. Fue sólo un deseo, verás que se esfuma.

- De acuerdo, no me sentiré culpable no ocurrió nada salvo en mi mente.

Y al llegar la noche de nuevo se encontró con Ángel en el mesenguer. Le costó confesar lo que le había ocurrido, pero sintió alivio al notar que él no lo encontró extraño. Quizás era muy exagerada. ¿Quién no sueña alguna vez con alguien que le excita? Y al irse a la cama se dio cuenta de que nada le turbaba el sueño. Sólo fue un calentón de su mente, incitada por la novedad, la impresión y la fascinación que se siente ante un desconocido especial. De nuevo temblaba ¿desconocido? Tenía que creer que así fuera.

Pero buscaba respuestas, no era fácil impresionarla. Y de nuevo otra vez había sido cautivada . Daba igual el nombre del varón . Ella siempre idealizaba al hombre, a ese hombre que fue un oscuro secreto en su alma, un gran amor callado .

Nunca más dejaría que una fantasía destruyera su realidad. Las nubes se agolpaban en el cielo gris. Tenía que seguir aferrándose a tu realidad y ser feliz, ¡desaparece, sal de mi mente! Así lo alejaba lo veía desvanecerse, perder la fuerza que era la base de su poder. Aunque sabía que la tranquilidad nunca sería total, negar y seguir adelante era su única oportunidad.

Fin

viernes, 22 de agosto de 2008

¿Qué cosas nos pueden partir el corazón?


Pensando es escribir algo reflexivo analizo mis últimos meses de vida. ¿Cuántos dolores sufridos? ¿Cuántas personas he conocido y he dejado de conocer? ¿Cuántas oportunidades he perdido y cuántas he ganado?

Saco balance y es positivo. Soy como ese barco que no termina nunca de hundirse, que sólo sabe caminar con optimismo. Siempre hacia adelante, cerrando heridas, olvidando ofensas y buscando evolucionar y encontrar un hueco en el mundo laboral.

Por suerte, creo que estoy a punto de volver a trabajar. Se me acabaron las vacaciones forzosas ¡bravo! Cruzo los dedos para que ocurra, aunque sea en la cuerda que aprieta y no termina de ahogar del bla,bla.bla...

Analizo mis puntos débiles. ¡Joder! Tengo tantos que no sabría por cual empezar. Soy vulnerable al sufrimento ajeno, al trato injusto, a las sorpresas desagradables, a las conversaciones ásperas, al dolor que se siente cuando pierdes cosas que amas, a la injusticia social.. al mundo que gira y gira donde sólo unos pocos tienen el derecho de decidir sobre su vida y el resto vive buscando esa oportunidad que no acaba de llegar.

No puedo quejarme de nada. Vivo con tranquilidad. Disfruto de la mejor etapa de mi vida, arropada por gente estupenda internauta con la que me relaciono a diario, con el cariño de mis hijos y mi...

Soy una mujer madura, afortunada, feliz. Que tiene muchos altibajos y trata de recuperarse de muchos sufrimentos pasados. Sobreviví a mil dolores amargos, ahora vivo la primavera de los sentidos, donde todo es dulce, donde unto de amor los cristales de todos los que me rodean porque soy feliz.

Volviendo al hilo de partida me pregunto una y otra vez las cosas que pueden arrebatarme esa felicidad...

Sin lugar a duda, la mala suerte, la traición, las enfermedades, los golpes que recibes de gente que te detesta que siempre se encuentra etc.

Si alguno quiere aportar algo es un buen momento.

Mi último dolor punzante fue mi despido hace un mes justo. Se suponía que renovaba por tres meses. Dos días antes de finalizar el contrato, a la hora de la salida, me dió la charla mi supervisora, no había cumplido los objetivos y no se me podía renovar. En apenas cinco minutos fui despedida. Sin preavisos, sin esperarlo, un gran engaño que idearon estrategicamente, eso sí que me dolió, por el cambio de rumbo de los acontecimentos, donde la única que no lo sabía era yo. ¡Hasta me había comparado un masajeador de pies el día anterior! y lo usé para relajarme mientras realizaba mi trabajo, quita mucha tensión mover los pies o tenerlos sobre algo duro Ni que decir tiene que firmé todo como corderita, sólo quería irme de allí y olvidarme que trabajé en aquel lugar . ¡Mala idea! Sólo se firma cuando se cobra, lo hice quince días más tarde.

La suerte vuelve a sonreírme, aprovecharemos la racha y el viento que me lleve por los mares más dulces y cálidos que existan.

¿Que cara tengo eh?

ejejejejejejejej....

Por pedir que no quede.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Nuria y su juguete erótico

-Estoy cansado Nieves, mañana te compensaré que cojo vacaciones . Verás como soy otro- Espetó Samuel intentando calmar la fogosidad de su novia.

-¿Mañana dices? Habré muerto de insatisfacción sexual, lo haré ahora mismo, mira ya no respiro- Y afectada por el melodrama que quería narrar, se abandonó a su lado dejando de respirar.

Samuel la miró detenidamente, soltó una carcajada. Introspectivamente se decía ¿Qué tendrás malvada? “Nuria cuánto te quiero y deseo darte todo lo que no tengo”.

- Vale, haz conmigo con lo que quieras Nieves pero si la cosa no se levanta ya sabes que es por causa del estrés y el cansancio.

-Así me gusta machote, sumiso y obediente ante tu tigresa insaciable- Le contestó ella juguetona , muy satisfecha con su logro.

-Si trabajaras doce horas como yo y sin librar ya veríamos donde quedaba todo esa lujuria y ganas de sexo- Soltó Samuel a modo de defensa.

-Por suerte, cariño uno de los dos mantiene el fuego de la pasión, yo mantengo a raya los pingüinos fuera de la cama ¿no ves? Calor, calor, calor ¡Ahhh! Ja,ja,ja- Se burló ella sin acritud por el comentario amargo

Se acercó hacia él besándolo con pasión. Le hizo al instante una indicación para que siguiera tumbado boca arriba mirando al techo, con los brazos estirados a ambos lados de su cuerpo. Ella entonces se inclinó sobre su cadera derecha, examinando todas las sensaciones que él contenía al ser acariciado por sus suaves manos. Éstas subían por los pectorales varoniles velludos, los dedos jugueteaban enrollando delicadamente el vello rizado . Astutamente fue trazando un mapa sobre su cuerpo. El recorrido se iba ampliando. Ahora eran las axilas, el vientre el objeto de sus caricias. Fue tocando, palpando y recorriendo cada rincón de su piel con la yema de sus dedos, evitando rozar su zona íntima.

-¿Todavía estás cansado?- quiso indagar dejando caer disimuladamente su mano sobre el sexo.

Lo notó ardiente, cálido, endurecido. Sin lugar a dudas no estaba tan cansado o al menos estaba consiguiendo levantarle el ánimo.

-Me has pillado, de repente estoy fresco- argumentó en su defensa - Eres una bruja erótica. Maga maravillosa del amor. A ver que con qué me sorprendes hoy.

-Tengo algo nuevo querido, un juguete erótico- Nieves aprovechó la pregunta para confesar sus intenciones. Y sin más premisas, fue en su busca. Lo guardaba en la primera balda del armario, encima de las camisetas interiores.

-¿Qué? Mira esto es lo último que me faltaba por oír, aparta el aparato ese de mi vista- Vociferó Samuel celoso y arrebatado por un furia desconocida al conocer las fantasías de su novia. Teniéndolo a él como amante, pensar en un apéndice era una ofensa, algo intolerable para un hombre.

El masturbador a pilas tenía un nombre . “Pepe y pepa”. ¿El por qué de ese nombre ? Fácil de explicar y comprender, disponía de doble función : dos penes. Es más grande para introducirlo en la vagina (15 cm.) el pequeño (5 cm.) para estimular el clítoris. Estaba fabricado en silicona, lavable e higiénico.

“Recuerda usarlo con lubricante bien lavado antes y después de cada uso, verás que placer te das”le aconsejó la dependienta de la tienda erótica. Pero Nuria no creía que llegara a necesitar lubricante, era una mujer ardiente con la caldera encendida entre las piernas que se ponía a punto ante cualquier incitación al sexo. Aún así compró esa esencia acuosa por si su cuerpo le fallaba en esa primera vez.

Al llegar a casa desenvolvió el masturbador, para estudiarlo con atención. Tenía que aprender su funcionamiento. Al escrutarlo detenidamente indagó en la curiosa forma de ondas, era como si varias bolas se hubieran ensamblado una dentro de la otra. Todas de diferentes diámetros . La empuñadura era ancha e iba disminuyendo el tamaño de las bolas anilladas según se avanzaba hacia la punta. Giraba al conectarlo sobre su propio eje. Su función era friccionar las paredes vaginales, para excitar la vagina con éxito. La punta o final emulaba la nariz de un payaso, redonda y protuberante hacia arriba, completamente redonda. Según le explicaron, era para estimular el punto G, que algunos expertos sitúan al final de la vagina. Otros a la entrada situado sobre el hueso púbico a unos cinco centímetros. “Lo cierto es que de las dos formas se consigue el orgasmo” reflexionó Nuria.

“Además el micro pene Pepa estimula el clítoris simultáneamente con Pepe te enloquecerás de placer ya me contarás “ De nuevo recordaba la conversación la chica de la tienda. “Sientes que una corriente recorre todo tu sexo, te da calambres y no puedes dejar de moverte rítmicamente, es sensacional” Nieves no lo dudó,, fue tanto el énfasis que puso la dependienta que deseó sentir esa sensación especial. Al encender el interruptor pudo comprobar que se podía regular la intensidad y velocidad del aparato, estupendo pensó esperaremos a la noche para probarlo Ahora trataba de convencer a Samuel para que se implicara en su juego erótico.


-No empecemos Samuel, ya sabes que cuando estás cansado quieres acabar rápido y yo soy muy fría, necesito estimulación extra. No tendrás que molestarte en darme placer. Yo tardo casi veinte minutos en alcanzar el orgasmo, así que no protestes y déjame usar a mi Pepe -Sentenció Nuria con una claridad pasmosa. Estaba convencida de lo que iba a hacer, ahora hacia falta saber si contaría con el apoyo de su chico.

Él captó la directa profundamente dolido. Pero la conocía muy bien, si no participaba en sus juegos lo dejaría tirado y tendría que hacerse la comida, lavarse la ropa y demás hasta que ella lo perdonara , eso era aún peor. Sin salidas y enfurecido, aceptó No quería participar en ese juego, con aquel maldito artilugio, le sacaba de sus casillas pensar que “eso” sustituiría a su miembro viril y le proporcionaría un placer extra. . Tenía razón, no sería capaz de satisfacerla y no estaba para andar masajeando su vulva, no le quedaban fuerzas. Contrario a sus sentimientos no pudo objetar nada más.

-De acuerdo Nieves, quiero que disfrutes conmigo, de la forma que sea.

Ella sonrió feliz y contando con su aprobación dejó el masturbador sobre la mesilla. La música sonaba en su cerebro mientras bailaba quitándose sensualmente la ropa interior.

-Que bien te mueves, me pones a cien- dijo Samuel sin poder quitarle los ojos de encima. Eres preciosa y estás como un tren.

Nieves seguía riendo y su mirada penetrante descubría su lujuria y sus ganas de tener a Samuel. Como hembra en celo fue gateando lentamente subiendo por los pies de la cama, según avanzaba marcaba su territorio con su lubricante natural, a los pocos segundos él estaba impregnado de un olor a mar, desde sus pies hasta su boca. Allí se detuvo.

-Ahora voy a acostarme al revés, mi cabeza estará paralela a tus pies. Quiero que abras mis piernas, las juntes sobre mi estómago y sin quitar los ojos de encima a mi vulva comiences a penetrarme con el masturbador.

Samuel la vio tumbarse, dispuesto a realizar lo que ella pedía escrutó su sexo húmedo, sus pechos; erectos, duros .contraídos, sus labios mayores hinchados, rojos y brillantes, era el momento.

Se deploraba a sí mismo por tener que recurrir al aparato supletorio llamado consolador. Mientras una pequeña punzada dolorosa le recorría todo el cuerpo, ella comenzó a agitarse y a gemir, sacándolo de ese ensimismamiento . “Aquello debía ser buenísimo,” poco a poco fue abandonando su actitud recelosa, involucrándose en el placer de su compañera , siendo presa de una excitación desconocida.

-Mierda esto se sale-se dijo a sí mismo en un descuido en el que el aparato se le cayó de las manos, tenía miedo de metérselo demasiado.

-Debes aguantarlo con firmeza y menearlo o dejar que yo me mueva sobre el Samuel, no seas como siempre, ni se te ocurra cortarme el rollo- Le contestó ella algo alterada.

Captó el mensaje en el acto. No era la primera vez que sus desavenencias terminaban en discusión en un momento de sexo Ella le estaba pidiendo ritmo y dedicación , él debía procurar no estropear el momento. Así que lo metió hasta el fondo, sujetándolo con firmeza.

Ella comenzó de nuevo a moverse, esta vez su cuerpo se acalambraba en unos espasmos que lo excitaban sobremanera. Se movía y se agitaba, respiraba entrecortadamente, susurrándole cosas dulces, “dame más” “ no pares” “ qué bien lo haces” “voy a gritar” “ me muero” , sintió que su pene estaba a punto de reventar dentro de su calzoncillo. Ver el consolador entrar y salir, mojado, lubricado impregnado con el olor de su chica que lo embebía tan cerca de su cara lo tenía fuera de sí. Era la primera vez que disfrutaba sólo mirando sin casi actuar en escena , la película se proyectaba en la única sala para tus ojos.

De repente en el momento más álgido de placer de Nuria, notó que ella sacaba su falo del calzoncillo agitándolo enérgicamente mientras alcanza el orgasmo.

-Samuel ya puedes sacarlo. He terminado.

Él sacó el masturbador chorreado de líquido vaginal y fue hacia el baño para lavarlo. ¡Que raro! Pensó Nuria que le de por la higiene. Entonces miró su mano, estaba impregnada de semen.

-¿Te has corrido con dos meneos? No puedo creerlo si casi ni te he tocado. ¿Te ha gustado masturbarme más de lo que imaginabas eh? Le preguntó ella atónita. No se había dado cuenta de lo que él estaba disfrutando con el juego.

-No sólo me ha gustado, verte jadear, tener la visión de su sexo a dos palmos de mi cara y tus movimientos me han hecho alcanzar un placer indescriptible.-Contestó Samuel desde el baño, incapaz de afrontar la confesión cara a cada.

Ja,ja,ja -rió ella desde la cama- Y hace un rato casi entras en cólera por mi masturbador, lo odiabas. Lo usaste y ahora el morbo fue tan grande que hasta has conseguido un orgasmo cerebral. He poseído tus neuronas y han explotado por la punta de tu polla- ja,ja,ja- seguía burlándose ella sin acabar de creer lo que había sucedido.

-Si , lo reconozco ha sido fascinante,- argumentó Samuel divertido, contagiado por el humor de Nuria- ya no podremos vivir sin el. Aprenderé a usarlo mejor y creo que a partir de ahora seremos tres en la cama.

-Samuel, nada puede sustituir tus embestidas y el placer de tu cuerpo dentro del mío. Pero no siempre estás dispuesto, será el auxiliar al que recurrir cuando las ganas te fallen.

- De acuerdo Nuria- mientras le dirigía la última mirada al falo de silicona pensó en que después de todo no estaba mal tener un compañero de maniobras.

Fin

jueves, 14 de agosto de 2008

No voy a dejar de quererte

No temas, ni tiembles ,no beses
no voy a dejar de quererte.

No prometas, no acaricies, no llores
no voy a abandonarte en la soledad.

Me asustas con tus palabras me
hago viejo ¿ me querrás? y yo
dominando mis deseos ,asiento.

No voy a dejar de quererte
aún cambie las brisas cálidas
y el amor se hiele en mis venas.

Te prometo y lo haré ese
amor fiel y eterno, no te dejaré
de querer aún me quede sin ojos
en un jardín sin flores y lloros.

Amor verdadero es este borrón
primer aceite puro que se prensa
en el corazón, gota a gota lo bebo
de tí ,amante imperfecto que tiembla.

Me sacrifico por amor
por tus besos al amanecer
por tu voz que se entrega
y me desnuda con "eres todo lo
soñé diosa del equilibrio perfecto".


Será un amor cojo
ajos y cebollas como
fiel a mí te prometo
que no te abandonaré.

Pulpo con patatas

Ingredientes( 4 personas)

Para el aliño de las patatas:
Perejil
1 ajo
pimentón dulce
aceite de oliva
2 almendras

1 pulpo cocido de 700grs (los venden envasados al vacío en las tiendas del congelado)
1 kg. de patatas
Sal
Pimentón dulce
Aceite de oliva

En un mortero pequeño se machaca perejil, un ajo, 2 almendras y se le pone un poco de aceite de oliva. Esta mezcla se unta sobre las patatas que estarán cortadas y escurridas.



Vista de las patatas crudas sólo con la mezcla del mortero


Pulpo que luego usaremos para la receta segun se comercializa



Descongelamos poco a poco, lo ideal sacar un día antes y dejarlo en una repisa de abajo de la nevera. Una vez descongelado, lo cortamos en rodajas (lo lavamos un poco ) poniendolo sobre la bandeja de cristal.




Añadimos aceite de oliva , mejor si lo ponemos en el mortero con pimentón, cogerá el gusto de lo que hemos machacado. Y la mezcla de aceite y pimentón la vamos echando sobre el pulpo, salamos un poco al gusto.


Freímos las patatas en la freidora , nos quedarán así, las salamos cuando estén fritas




Horneamos el pulpo sólo con aceite y pimentón diez minutos. Luego le añadimos las patatas y lo dejamos diez más. Nos quedará así:

martes, 12 de agosto de 2008

Estofado



Tomate de pera o canario



Los tomates de pera o canarios son la mejor variedad que existe. Son propios del verano cultivados fuera de invernaderos. Estos son valencianos, variedad "de pera" por su forma tan particular. Tienen un sabor exquisito y se usan en gazpachos, ensaladas diversas, salsas, pistos etc.

Ya me gustaria que estuvieran todo el año. Aprovecho mi adoración para sacarlos en foto.

Vista previa de los ingredientes



Ingredientes para cuatro personas:

1 pimiento rojo
1 tomate
1 cebolla
perejil
400grs. carne vacuno
400grs. patatas
3 zanahorias
150grs. de judías verdes
sal
aceite de oliva
100 ml. de vino
1 hoja de laurel
colorante alimentario


Pasos:

Se echa aceite de oliva en una olla de base alta. Cuando esté caliente se va añadiendo la carne, se cierra a fuego fuerte para que no pierda el jugo y vamos añadiendo la cebolla, pimiento, doramos un poco y seguimos con la zanahoria, patatas, judías verdes y el perejil. Se pone al final el tomate cortado en trozos. Se deja a fuego lento removiendo para que no se agarre.

A los 15 minutos, se añade el vino, la sal, colorante, una hoja de laurel y agua. La medida buena es hasta que cubra todo pero sin excederse para que no quede aguado. Lo cocemos una hora o media en olla exprés y a comer!.

Vista de como debe quedar cubierto el guiso o estofado



Un plato de estofado o guiso de carne

lunes, 11 de agosto de 2008

Torrijas con pan corriente



Las torrijas es un postre o comida según se quiera apreciar por su aporte alimenticio, para degustar en cualquier época del año. Es fácil de preparar y de bajo coste ya que los componentes son asequibles por suerte todavía.

Ingredientes:

1 litro de leche semidesnatada
6 huevos pequeños
2 barras de pan baguette o corrientes
Azúcar
Sirope de chocolate
Canela
Sal
Aceite de oliva o girasol

Preparación:

Se corta el pan en rebanadas de un centímetro mas o menos. Se templa la leche y se pone azúcar y canela en un plato. Los huevos se baten bien y se les pone sal (se lavan bien antes de cascarlos para evitar bacterias).

Se deja el pan mojar bien en leche se escurre un poco y se pasa por el huevo. Se calienta aceite de oliva o girasol en una sartén y cuando esté caliente se van echando los trozos de pan uno a uno.




Se prepara 200 ml. de agua caliente se disuelven seis cucharadas de azúcar y canela molida, se templa dos minutos al fuego para que se deshaga. Se pone la salsa en dos tacitas a una le habremos disuelto un buen chorro de sirope de chocolate. La función es esparcir la salsa de azúcar sobre las torrijas una vez fritas.



Torrijas con salsa de azúcar y canela

Torrijas con salsa de azúcar y canela, con sirope de chocolate también.

sábado, 9 de agosto de 2008

Pasión internauta

Aterrizó el avión puntual eran las ocho de la tarde de un martes caluroso. Carina se encontraba dispuesta a desabrocharse el cinturón de seguridad para abandonar el avión cuando notó que sus piernas le temblaban. Había estado muy tranquila, decidida a conocer al fin a su novio ínternauta Guzmán, pero ahora próxima al primer encuentro todo su cuerpo se agitaba lleno de dudas, temores y angustia.

Sopesó los inconvenientes, mínimos, llegados a este punto. Si no era tan maravilloso como esperaba siempre podía decir que no, que todo había sido un sueño y volverse a su casa. Tranquila se dijo, sólo estarás con él dos días, en el peor de los casos el suplicio será pequeño.

Al abandonar el avión al fin, controlando sus impulsos, sólo las mariposas revoloteaban en su vientre, las manos le sudaban un poco, quería causarle una impresión de seguridad, pero notaba que no lo conseguiría, seguro que su voz temblaba.

Al desembarcar y salir por la puerta hacia la sala de recepción de pasajeros, lo vio. Estaba vestido de manera informal, pantalón vaquero, camiseta roja con algún logotipo que ella desconocía su significado y zapatos marrones de estilo clásico. Era como en las fotos que le había pasado, metro setenta y cinco, pelo negro y abundante cortado muy corto, ojos negros seductores, nariz alargada y ancha, pómulos anchos y boca grande de labios carnosos.

Guzmán al verla aparecer por la puerta de desembarque de pasajeros no supo que actitud tomar. Toda su confianza se vino abajo. Permaneció sentado sujeto al asiento de plástico en la primera fila justo frente a la puerta de salida de pasajeros. Era hermosa. Algo excedida de peso, pero le daban esos kilos de más una atractivo especial. Vestía un vestido ajustado verde que revelaba su redondeada figura. Pensó que le sentaba de maravilla, seguro que ella lo sabía. Medía sobre metro sesenta y cinco, melena ondulada de color pelirrojo artificial, ojos azules, cara redonda y piel muy blanca, con algunas pecas. Sus labios eran estrechos y finos, nariz ancha y aplastada, una de las cosas que más le gustaban a Guzmán era es imperfección. La contempló un segundo más antes de levantarse.

Hola Carina -la saludó dándole dos besos afectuosos y un ligero intento de abrazo- ¿Sólo traes esa pequeña bolsa de mano?

Hola Guzmán- respondió ella, devolviendo los besos al aire- Sí, sólo esta pequeña bolsa de viaje, pero no te molestes no pesa, ya la llevo yo.

Se comportó muy amigablemente, muy segura de sí misma. Vaya pensó Guzmán, no deja que le lleve el equipaje, sin duda no quiere parecer inútil. Y la fue guiando hacia el aparcamiento. En el camino hacía casa de Guzmán apenas conversaron, se mostraban con mucha firmeza ambos, como si aquello no significara nada. Sonaba la cadena cien, en la radio “los clásicos de ayer y hoy, cuarenta minutos sin interrupción” esas palabras se le quedaron atravesadas a Guzmán, no paraban de sonar baladas de amor y las miradas de soslayo que ambos se intercambiaban le hacían perder un poco su compostura de hombre impasible.

En unos veinte minutos llegaron al lugar donde Guzmán tenía su piso. Al entrar en la casa acompañó a Carina a la habitación que le había preparado. Un cuarto acogedor de una sola cama individual, cómoda, mesilla y una ventana amplia con vistas a un pequeño parque. No quería que pensara que lo daba todo por hecho. La respetaba ante todo. Si al fin sucedía algo entre los dos sería de mutuo acuerdo. No por los meses de calentón que se habían pasado enganchados vía mesenguer daba por probado que ella era suya o que tendrían sexo.

Preparó la cena, le tocaba por ser el anfitrión y ella la huésped. Una ensalada ligera y una tortilla para él. Ella dijo que no cenaba nunca por controlar el peso y sólo tomó un poco de fruta. Pusieron la tele, un asco de anuncios, pensó Guzmán, pero rectificó, la publicidad era lo único que valía la pena ver, auténticas obras maestras creadas en segundos.

-¿Te gustan los anuncios Carina? Preguntó al hilo de sus pensamientos.

-Claro, muchísimo, es más es lo único que me interpresa cuando enciendo la T.V. Ya que como sabes paso muchas horas de mi tiempo libre en mi ordenador. -respondió ella coincidiendo en preferencias .

-¿Te apetece que ponga una película mejor? Guzmán cogió la cartuchera que tenía justo al lado del televisor. Elige la que quieras, casi las he visto todas.

Ella las revisó todas, puso cara de insatisfacción. ¿No tienes algo erótico? Me apetece ver algo de sexo.

Guzmán se quedó lívido. Directa y con mucha libertad de expresión. Reacciona chaval, te saca ventaja. Aparenta normalidad y piensa que tipo de erótico le puede gustar. Se dirigió al cajón y sacó otra cartuchera que escondía para sus momentos de intimidad. Se la puso sobre la mesa y se sentó a esperar .

Carina las revisó todas. Por los títulos no sabía muy bien de que iban. Así que sin más ganas de buscar sin saber le preguntó ¿Tienes películas eróticas de sexo combinado ?

-Carraspeó, ejem, ¿te refieres a sexo oral y posiciones de penetración?- Articuló al fin tímidamente .

-Eso lo tienen todas, Guzmán me refiero al sexo combinado en el que se vean penetraciones vaginales y anales. Tengo una pregunta a ver si me puedes resolver tú que eres varón.

Esto era demasiado. La poca confianza que le quedaba se estaba esfumando. Chica lista y preguntona, no la dejes que te aborde con eso, córtala ahora mismo y pon la más dura, verás que pronto se horroriza y te pide que la quites. La miró profundamente y siguiendo el plan trazado, eludió magistralmente contestarle a nada.

-Carina, luego te contesto a lo que desees, está es la mejor, te pongo la película y voy a recoger la cocina.

El título era de lo más explícito “ Dame por culo “. Y la película de las más duras y morbosas, casi rozaba lo sado por la forma en que las chicas eran utilizadas. Aparecían gozosas, jadeaban, chupaban en posición sumisa total, aceptaban todo y dejaban meterse esos penes enormes por el conducto anal.

Carina observó toda esa lujuria sexual un tanto incómoda. “Demasiado duro, falto de amor y cariño, puro vicio . El sexo anal es la posesión total que tiene un hombre sobre una mujer, la sumisión perfecta que todos sueñan y lo que más excita a un varón“, pensó mientras digería todas aquellas imágenes que la sorprendían contradictoriamente ya que admiraba en el fondo de su ser a aquellas mujeres por el poder que demostraban tener sobre su propio cuerpo.

Casi a media película llegó Guzmán. El tipo estaba de rodillas, la chica la tenía frente a él con las piernas apoyadas sobre sus hombros, la sujetaba con sus manos por las caderas, su cuerpo estaba en el aire, a su disposición, la penetraba analmente, lo hacía con una potencia que sólo se alcanza a ver en los actores porno .Él contempló la escena, por suerte era de lo más ligero que se podía ver y sin decir nada quitó la cinta.

-Bueno creo que ya has saciado tu curiosidad ¿no crees? algo molesto por la falta de pudor de ella. Le fastidiaba que no se quejara por aquella película, era muy fuerte y ella ni se inmutaba. Se despidió con un me voy a la cama “buenas noches”.

Ella comprendió que su naturalidad y su forma de ver las cosas lo había dejado algo molesto. Si él supiera que le había pedido ver ese tipo de sexo por curiosidad y no por morbo quizás no se habría ido así. Se levantó y fue tras él. Se había metido en el baño escuchó con la oreja pegada a la puerta, parecía que se estaba duchando.

Fue a la habitación se quitó la ropa con rapidez y se quedó en ropa interior, cogió una muda para después y se dirigió hacia el baño Abrió la puerta del golpe y la cerró, él seguía en la ducha. Al presentir la presencia de Carina la advirtió de que estaba dentro de la ducha y ella no le contestó, Se fue quitando la poca ropa que le quedaba y una vez desnuda descorrió la cortina. Todavía tenía jabón en la cabeza. Él al verla notó como su pene se despertaba poco a poco, era muy bella.

-Déjame un sitio, me apetece darme un baño- le pidió ella con una sonrisa provocadora, le gustaba lo que estaba viendo.

-Claro, Carina... Me , me has sorprendido gratamente. Entra- le contestó perplejo sin poder creer lo que estaba sucediendo.

La fue observando sin disimulo Tenía unos pechos medianos, talla 95 calibró a simple vista, sus aureolas mamarias eran de color marrón oscuro, sus pezones apenas era visibles. Al contacto con el agua aquellos pechos cambiaron, sus pezones se contrajeron volviéndose del tamaño de dos cerezas arrugadas, ahora lo que era imperceptible eran sus aureolas. Su pubis tenía un bello oscuro, sin lugar a dudas era morena originalmente, lo llevaba bien cortito. Su trasero era grande y redondo, lo pudo ver cuando se giró para coger el champú del estante, muy apetecible y suave. Le sedujo el cuerpo de Carina. No era un cuerpo perfecto de modelo, su vientre no fuera plano, pero la armonía de esos kilos la embellecía de una forma especial. Ese pelo y esos ojos, lo terminaban de dejar k.o.

Se intercambiaron un enjabonamiento tocándose todo el cuerpo el uno al otro. Se enjuagaron apresuradamente. Ambos deseaban salir de la ducha. Se secaron con la toalla sin dejar de mirarse.

-No te pongas nada, quiero probar algo-le propuso Guzmán- Abrió el armario del baño y sacó una caja de bastoncillos de algodón, los tiró por el suelo. Ahora quiero que se agaches en cuclillas a recogerlos. Él se tumbó sobre los bastoncillos .

Ella juguetona accedió, le pareció excitante la fantasía. Se puso en cuclillas la caja estaba situada al lado de Guzmán .Cada vez que ella se acercaba para dejar unos bastoncillos en el interior de la caja él veía su sexo abierto, cerca de su cara, sin poderlo evitar le pidió que se acercara más, quería tenerla en cuclillas sobre su cabeza. En ese momento la boca de Guzmán estaba cerca de su abertura, cada vez que se inclinaba hacia delante para dejar los bastoncillos en la caja, notaba la lengua de él introducirse a modo de serpiente vigorosa. El inclinaba su cabeza hacia la vagina cada vez que la tenía cerca y lamía con pasión hacia el interior de su cueva.

A los pocos minutos Carina, estaba lubricando como un río que desemboca en una tierra sedienta de aguas. Él seguía metiendo su lengua cada vez con más ritmo y ganas ya que estaba jadeando, saltaba un poco sobre su cabeza para que la poseyera con su lengua. Hasta que ella dejó la labor de recogida de los bastoncillos y se quedó quieta para que él la chupara y le hiciera un sexo oral sin pausas. El punto G fue diana de sus ataques, situado a tres centímetros de la abertura vaginal, con la ayuda de sus dedos y lengua consiguió llevarla al orgasmo.

Guzmán se ayudó de sus dedos índice y corazón para frotar con más intensidad la pared vaginal contra su hueso púbico. Ahí era donde se localizaba el desconocido punto G. Ella habría tenido muchas experiencias sexuales, pero estaba seguro que ni ella misma conocía esa fuente de placer en su cuerpo. Al terminar se lavó las manos mientras ella refrescaba su sexo en el bidé.

-¿Te habían echo correrte a través del punto G alguna vez Carina? .

-He tenido varias relaciones con hombres Guzmán. Soy experta en la cama. Pero jamás un hombre me dio tanto placer, te amo. Y lo besó.

Sin duda la pasión enamora, fue reflexionando él mientras iban hacia la habitación.


Se acostaron juntos. Al segundo ya estaban enroscados en un mar de caricias y besos.

-Ahora me toca a mí experimentar con la fantasía, así que quédate quieto y déjate hacer ¿De acuerdo? -le mandó ella con autoridad.

Él no se resistió, estaba excitado por el placer que le había producido llevarla a las nubes del placer más sublime.

-Ahora abre las piernas súbelas hacia tu abdomen, sin vergüenzas ¿eh? Necesito tener toda su región erógena a mi alcance- Le indicó para poder llevar a cabo su fantasía-

Guzmán le siguió el juego, no quería parecer un idiota con dudas por si lo juzgaba de poco macho o homosexual. Tenía muy clara su heterosexualidad.

Tenía a su alcance un pene excitado, un escroto muy arrugado con unos testículos muy tensos y una región posterior por explorar. Al meter el pene en su boca saboreó una pequeña descarga de liquido seminal .Síntoma de que él estaba muy excitado , lamió el glande, el prepucio ya había descendido, fue bajando por el tronco hasta la empuñadura que une el falto con el resto del cuerpo. Lo retenía con la mano por el principio, apretando un poco delicadamente mientras su lengua recorría el pene de arriba abajo , pasándola con dedicación sobre su punta. Comenzó a agitar el miembro con la mano mientras éste te introducía en su boca, ahora era como una vagina para el miembro. Lo hizo algunos minutos, se detuvo y se dedicó a lamer las ingles, los testículos como si fueran helados, que se apiñaban arrugados como duras bolas y fue más allá. Su lengua besaba su ano, introduciéndose poco a poco por la abertura, sin problemas. Separó ambas nalgas para tener un control mayor de la zona. Siguió metiendo su lengua por el agujero negro mientras con su mano sacudía enérgicamente su pene Él sudaba y jadeaba con mucho placer. Sin lugar a dudas lo estaba llevando a lugares maravillosos.

Guzmán era consciente de todos los movimientos de ella, no la detuvo. Nunca una chica le había penetrado el ano con su lengua. Que sensación más placentera. Además chupaba con energía, sin que la tuviera que dirigirla. Sabía mover un pene y lamerlo como una diosa. ¡Que chica! Eso era todo en lo que pensaba mientras ella le realizaba un placentero sexo oral.

Carina retornó sobre el pene. Ahora era el momento de jugar con el. Se lo metía en su boca y lo hacía chocar contra sus pómulos lo hacía una y otra vez, dentro y fuera, mientras con su mano agitaba el falo vigorosamente.

.Como me la chupas y la mueves Carina, voy a estallar no puedo más- Gritó Guzmán fuera de sí por el goce extremo que estaba sintiendo-

Carina paró de repente entonces. Estaba arrodillada frente a él Abrió sus piernas y comenzó a excitarse tocando con su mano toda su vulva.
Guzmán se quedó cortado, inclinó la cabeza hacia delante para verla. Bueno se dijo, aguanta ella quiere algo más. Se está preparando.

Carina terminó llevándose sus dedos a la boca para lubricarlos con saliva, mientras con la otra continuaba elevando su clítoris. Estaba preparándose para una penetración anal.

-Estoy fuera de mí Guzmán me has revolucionado Quiero que nuestra primera vez sea un recuerdo inolvidable. La película me ha excitado muchísimo, no había visto nunca sexo anal, muchos de mis novios me lo han pedido. Nunca me ha apetecido probar, pero hoy estoy preparada para ello si tú quieres, claro

Guzmán no se esperaba esa revelación. La petición le pareció fascinante. El era un gran amante y el sexo anal era algo que no solía realizar en la primera cita, ya que las chicas eran reacias a dejarse penetrar por detrás, ya que tenían miedo a lo desconocido . Ahora Carina se le ofrecía sin esperarlo y además quería hacerlo por primera vez.

-Bien me siento halagado por esto, ponte cómoda y relájate- le dictó mientras la ponía a cuatro patas. Inspeccionó la zona, todavía no había dilatado suficiente. Relajó un poco más su abertura con su boca, dedos y finalmente puso bastante lubricante introduciendo en la abertura con dos de sus dedos . Los agitaba con suaves sacudidas hasta que la zona estuvo totalmente permeable y fácil de penetrar. Ya estaba preparada.

Agitó un poco más su pene hasta tenerlo bien firme. Se puso algo de pie en la cama y fue metiéndosela lentamente. Duele se quejó ella. Es sólo un momento, tú aguanta que verás que te vas acostumbrando, piensa en otra cosa y frota tu clítoris. Ella siguió su consejo Y poco a poco su pene fue entrando muy ajustado. Que placer sentía en el calor de esa caverna estrecha. Era una experiencia fantástica, ella le daba el poder de poseerla de forma sumisa. Ya estoy dentro amor, ya no vas a sentir más dolor, estás bien dilatada. Ahora comienza lo mejor, disfruta.

Y comenzó a salir un poco y meterse de nuevo lentamente para que ella no sufriera demasiado. Hasta que llegó a un punto en el que ella le reclamó ritmo. Perfecto, le gustaba. Era el momento de marcar ritmo. La agarró por los hombros para que no se le escapara. La sacaba y se la volvía a introducir una y otra vez, hasta que no pudo más y se corrió dentro .

Al terminar Guzmán quiso saber si le había gustado Ella contestó afirmativamente con la salvedad de que no había llegado al orgasmo. Mientras él descansaba del esfuerzo que había realizado, miró como ella seguía agitando sus dedos. Se estaba masturbando para alcanzar el orgasmo. La miró divertido. Era maravillosa. Buena amante y capaz de continuar sin avergonzarse de su presencia.

Él se levantó de la cama para asearse un poco, desde el baño la oyó alcanzar el orgasmo Fue a la cocina a reponer fuerzas, tenía hambre Al regresar la encontró dormida . Se metió en la cama y apagó la luz. Iba a cerrar los ojos cuando ella se abrazó poniendo una pierna sobre él y reclamando un beso.

-¿Tratando de parecer dormida eh? Ha sido estupendo quiero que te quedes conmigo Carina, sé que es precipitado pero no puedo perderte ahora.

-Estaba reflexionando sobre esa posibilidad. Puede parecer una locura, pero yo también lo deseo.

Fin