miércoles, 23 de septiembre de 2015

¿Cómo superar una entrevista de trabajo?

Aún no he conseguido el empleo que estoy buscando.
He cambiado la estrategia de ser yo la "necesitada" de una  oportunidad por la de "ser yo" la que dará cobertura a un proyecto de trabajo.
Me han salido oportunidades engañosas que he filtrado por suerte con las preguntas mentales que debemos hacernos cuando las alarmas se encienden en nuestra cabeza.

Me atrevo a aconsejar, no habiendo obtenido un puesto de trabajo por la satisfacción personal que he logrado tras cada entrevista, porque en lugar de quedar en cueros sin saber dónde me voy a meter, he obtenido información satisfactoria sobre la empresa. Tras la misma, decido si ACEPTO O NO. Ya no digo "Sí" y luego me arrepiento de dónde me he metido...

En primer lugar hay que ser directo. Contestar claro, preciso y conciso a las preguntas que nos vayan haciendo y lo más veraz posible.

No hay que dejar que las preguntas se den sólo en una única dirección. Nosotros somos el 50% de esa entrevista y cuenta nuestra opinión, debemos saber si ese empleo se ajusta a lo que necesitamos.

Si tras ser seleccionado te cambian las condiciones con un :

"Pero primero debemos probarte durante X para ver si eres la persona idónea"

Desecha esa oferta. Ya te han engañado ( contrato laboral ,alta de seguridad social y con estabilidad)ese tiempo que dediques al aprendizaje será el necesario para cubrir un puesto de fuerza de ventas que les generará beneficios, no lo dudes.

Otro filtro a aplicar es cuando te dicen:

"Pero de momento no damos de alta, tras superar X ingresos y demostrar su valía le daremos de alta en nuestra empresa" FALSO

Es la estrategia perfecta para que les generes  beneficio sin reporte económico alguno. Ya que desde el momento 0 todo son gastos para ti y sólo te ofrecerán una mínima parte de comisión que no estará claro como la cobrarás y siempre que vendas.

Quizás suene muy NEGATIVO todo lo que estoy diciendo, pero quiero que sepas que es al contrario. Trato de filtrar un camino de trampas y engaños en las cuales puedes perder la fe hasta en la raza humana.

Necesitamos trabajar SÍ. Pero somos personas muy válidas con ilusiones, proyectos, metas y con un "Sí puedo" por bandera. Así que no dejemos que nos aplasten los sueños, ciertos tipos de negocios fraudulentos que lo único que pretenden es que tu seas su negocio y trabajes para ellos GRATIS.

Muéstrate relajado, con ilusión si realmente te la genera ese empleo e interesado si también lo estás. Trasmitir emociones es positivo. No importa si no lo consigues, lo importante es que no dejas de intentar encontrar ese empleo que se ajuste a ti y a tus proyectos.

Si el ambiente de trabajo es de estrés y el personal es renovado casi en días, sin duda es un mal lugar para empezar. Algo ocurre en esa empresa. Mi experiencia me lleva a creer que es porque necesitan CLIENTES y tú vas a generarlos y luego desaparecer... Es así como consiguen mantenerse.

Inmobiliarias, empresas de seguros, energía etc.

Ser emprendedor es un gran camino, pero no en el beneficio de otros. Si realmente te ves capaz y motivado, la empresa te apoya con una ayuda económica y te valora. DO IT-!

Hazlo, sigue tu instinto, sino sigue buscando... No todos llevamos ese carácter emprendedor capaz de generar negocio. Si la idea no es tuya, estarás encendiendo otra LUZ ¿No crees?

Para terminar te pido que sonrías, me has soportado en estas letras porque estás necesitado de encontrar un camino que te lleve a CONVENCER de que eres el candidato perfecto. Es al contrario, debes convencerte de que ellos son la empresa ideal donde dejarás todo tu esfuerzo.

Por último si te valieron mis consejos, no dejes de escribirme con tu experiencia. Quizás yo también pueda aprender de ti a filtrar ese empleo que aún está esperando...

sábado, 18 de julio de 2015

El arquitecto de palabras

Isaac quería tener una profesión de mayor muy importante: la había inventado él mismo, sería Arquitecto de Palabras. Cuando intentaba comunicar sus intenciones ante los desconocidos, esos seres que se acercan a preguntar a papá o a mamá sobre lo que desearía ser la joya de casa de mayor, en seguida cambiaban de conversación. Parecía absurda su profesión a ojos de los que no creen en los nuevos inventores.

La creatividad brillante de alas de mariposa y colores de los pájaros exóticos de la mente de ocho años, le dotaban de verdaderas metas “imposibles” a ojos de los realistas, pero estaban equivocados, él iba a construir un nuevo mundo de palabras.

Cuando deseaba hacer algo diferente siempre la palabra que tropezaba en su camino como una piedra de la cual no puede deshacerse por mas que la sacara del zapato era : NO, así que sería la primera candidata a ser desterrada.

Sacó su libreta y con abstracción mística, comenzó a pensar en todas aquellas palabras que habían prohibido realizar sus sueños. Imposible, oscuro, difícil, inconveniente, insoportable, revuelto, desastroso, sucio, insuficiente, malo, travieso, complicado, inquieto, indisciplinado, incontrolable, insufrible... Luego, las leyó, lejos de desear ordenarlas empezó a darse cuenta de que todas las palabras que le prohibían algo empezaban por “i”.

Empezó a componer poemas muy tiernos. Llenos de seres maravillosos y cosas bonitas, parecía que al evitar usar las palabras oscuras todo fuera posible. Rectificaba los diccionarios, eliminando todas esas entradas que consumían como una lumbre a fuego lento sentimientos negativos e hirientes.

Todo el que que leía sus composiciones, se sentía al instante inmerso en un lugar paradisíaco donde el lobo no era más que un ser agradable, familiar y sociable que tomaba lo que necesitaba para sobrevivir.

Isaac daba sentido a la vida de todos los seres, excepto a los malvados. No quería contaminar de miedo sus estantes repletos de caramelos dulces con los que los niños debían soñar. ¿Para qué justificar el control de la mente malvada? Era mejor olvidarla, no tratarla, no darle cabida en sus cuentos para que no tomara fuerza la enseñanza del castigo como método de hacer parar al soñador que todo lo puede y ve.

Así que las marionetas, los bailes, las pelotas, historias y risas de niños felices inundaron sus escritos maravillosos. La risa y la posibilidad se vestían con esfuerzo el traje de la constancia y así pronto la meta era alcanzada. Las tortugas cantaban aunque lentas, sacaban partido a su voz melodiosa y dulce, para deleite de los que quisieran escuchar.

Los competidores los agrupó juntos. Era divertídísimo escuchar sus entretenidas conversaciones tratando de convencerse mutuamente de cual era el mejor. A todos les vino genial, porque a pesar de que sufrían un poco, se superaban aprendiendo de su rival más cercano.

La lucha y el enfrentamiento, tan de moda buscado en programas de televisión que luego los niños versionan en los parques, ya que es su día a día escuchado en casa por madres adictas al chisme y critica del ajeno, le era muy desagradable, pero no podía ignorarlo, ya que parecía que ser fuerte era imponer el criterio con todas las armas destructivas al alcance. El dolor humillante no podía triunfar, así que creó dos marionetas que pasaban el día sacándose defectos inventados, todos podían darse cuenta que su único fin, era entretener con malos pensamientos, así que los niños tras ver que ese camino era muy penoso y agotador, lo evitaban, porque el éxito no estaba tras esas luchas tan hirientes que tan molestas resultaban hasta de escuchar.

Discutir no era agradable. Conversar con argumentos sí. Así que recreaba muchas historias llenas de palabras llenas de buena voluntad que hicieran elegir a los lectores un camino donde el amor pudiera triunfar.

El romanticismo, la pasión y el amor inundaban sus cuentos, intensos, emotivos e inolvidables. Fue así como nació un gran apasionado de la palabra amable y el corazón rebosante de latido. Era tan feliz creando historias y finales inquietantes, que pronto tuvo que dar un nuevo nombre a su profesión dado el número de escritos que inundaban su habitación.

Creatividad, ingenio, posibilidad y voluntad dieron a su alma el sentido correcto. Su nuevo nombre sería “el ingenioso escribiente Isaac”.


-Fin-

viernes, 17 de julio de 2015

Las tres disertadoras cucarachas



Eduardo se levantó a beber agua, tenía la boca reseca, el calor y el aire artificial viciado producido por las aspas del ventilador, en esa noche de sudor, donde la tregua de la frescura le había abandonado, le dificultaba conciliar el sueño. 

Al encender la luz de la cocina, le sorprendió la desagradable presencia de un ser repulsivo asociado a las enfermedades, desperdicios y mala reputación de limpieza. Allí se hallaba Berta, la cucaracha. Antes de que el humano pudiera tomar una decisión sobre su inmediato futuro, comenzó a hablar de esta manera: 

-Comprendo tu pensamiento. Todos al verme sienten esa sensación extraña de desprecio y ganas de aniquilar a la intrusa. Crees que soy una oportunista, contaminante de enfermedades y no deseas cerca de tus estanterías y mucho menos en tus alimentos, pero antes de que hagas algo que acabe conmigo, he de decirte que no soy una simple cucaracha, soy el insecto de la Paz. 

-Entiendo... el calor me hace escuchar voces, estoy bien, sólo es un eco de mis pensamientos. Pero por si acaso hablas, quiero que mientras busco el espray para fulminarte explícame en qué consiste tu don. 

-¡Oh, verás si me conservas esta noche, entrarás en el Reino de los Cielos! 

-¡Ja,ja,ja! Buen truco... No te esfuerces, manipuladora, no tengo candidatura al Cielo, soy ateo, despídete di ¡adióoooooooooosss! 

-Perooooo... ¡Noooo, espera...! No es el Reino de los Cielos al que van los que nos abandonan, es el Reino de la Paz, el estado de la felicidad absoluta que yo estoy dispuesta a mostrarte y para tu descanso, porque estás consumido por la pena y la tristeza. Sólo hay que verte. 

-¡Eso parece interesante! Uhmmm... -sacó un vaso del armario, abrió la nevera y lo llenó con de horchata, mientras se frotaba la barbilla. Su corazón amartillado, chirriaba corrosión en cada latido, estaba angustiado, un insoportable dolor de muelas del sentimiento que no tenía cura. Anhelado y esperanzado ante una distracción que no sabía si era su mente la que la había inventado, se dispuso a escuchar a la locuaz cucaracha, quizás le hiciera olvidar por unos instantes tanto vacío y amargura. 

-Llevo años aconsejando a personas como tú. El secreto de la felicidad está en no desear nada. La vida es un equilibrio entre lo que das y lo que recibes. Si das mucho recibes siempre algo, el tiempo y la gratitud generada te lo devuelven. Es como una semilla que siembras en el viento y no sabes cuándo va a echar raíz. Sin embargo si no das nada o lo que das, es para recibir algo a cambio, el corazón empieza a querer recibir, entras en un círculo amargo, porque sino consigues todo lo que deseas te frustras. Aparece la decepción y la amargura. 

Eduardo supo que aquella voz de perfecta sabiduría le había creado un pequeño cambio en su interior, no deseó aniquilar a la veraz relatora y confuso, envuelto en mil pensamientos contradictorios reflexivos sobre su vida volvió a la cama, excitado, conmovido en gratitud hacia la cucaracha amiga que tan bien había plasmado la verdadera causa de su infelicidad. En este momento se hallaba solo porque nunca pensó que tuviera suficiente para formar una familia y comprometerse. Toda obligación le asustaba. No pudo hacerse cargo ni de una mascota para su compañía porque necesitaría cuidados que no tenía de tiempo para darle. El dinero fue la excusa para todo. Y en contra de lo que se decía lo despilfarraba dándose caprichos sin sentido, nada le había producido una felicidad verdadera. 

Pasó todo el día tratando de eliminar esa energía tóxica de pensamientos negativos que le atraían como una esponja húmeda, pegajosa de bacterias que desean reproducirse en el caldo de un sólo pensamiento destructivo. Metió en una bolsa varias palabras : amargura, lástima, auto compasión, pena y dolor. Les prendió fuego con una cerilla junto a una barra de incienso de sándalo, el olor purificador le produjo el bienestar dejaría de de castigarse cada día, lo peor se había incinerado.

La noche siguiente volvió a levantarse y de nuevo halló una cucaracha en la cocina, ésta era de color amarillo intenso y parecía estar esperándole... 

-Hola soy la cucaracha que debe visitarte esta noche. Traigo historias de “imposibles” resueltos que te van a maravillar.

-Comienza amiga, voy a coger un vaso de té para relajarme y poder escucharte mejor.

La cucaracha amarilla que venía del Sol, relató historias de auténticos supervivientes. Personas solitarias, con ningún sostén emocional que habían luchado por conseguir sus sueños, protegidos de la fuerza interna y coraje, además de sus buenos propósitos.

Eduardo quedó tan impresionado por esta segunda cucaracha, que comprendió al instante la fuerza sentida por el famoso hidalgo D. Quijote de la Mancha al enfrentarse a los molinos de viento, que en sus fantasías confundía con malvados gigantes. Tener una causa, un fin que defender, una meta la auténtica razón que nos impulsa a ser felices.

En su segundo día de reflexión quiso encontrar esa fuerza de metal que impulsara su deseo. Lo cierto es que se hallaba tan flaco de ánimo que nada le convencía. Fue entonces cuando recibió su última visita.

A las doce en punto de la noche dio un salto y con necesidad se dirigió a la cocina a conocer a su tercera visitante. Era una cucaracha roja la que allí se hallaba sentada esperándole.

-Hola, sé que quieres que te diga lo que debes hacer para ser feliz. Pero eso debes encontrarlo tú solo. Te diré que debes conseguir crear amor... Algo que desconoces. Has pasado toda tu vida buscando excusas para no querer a nadie y ese vacío debe ser llenado, la fuerza está en el amor.

-Ya es tarde para querer a nadie, mírame no puedo generar amor porque no sé lo que es eso... En cuando conozco a alguien y no hace lo que yo deseo, lo olvido. No puedo adaptarme, Soy así y no puedo cambiar.

-Llevas la palabra “imposible” tatuada. Estás buscando excusas, refugiándote en la auto compasión y fortaleciendo cimientos negativos para no obligarte a ser feliz.

-Bueno lo pensaré, he de irme. ¡Gracias!

Ya no se produjeron más visitas en las noches intensas de calor. Cuando no podía dormir pensaba en cosas que pudiera hacer para no sentirse tan abandonado. Un día apareció en su camino un perro flaco, sucio y enfermo. Se acercó a él, sí, le miró, olfateó y le suplicó ayuda. Contrario a sus costumbres, queriendo ser humano, lo llevó a un veterinario. Tras un examen, no le dio muchas esperanzas de salvación. El animal precisaba muchos cuidados y medicinas.

Desconocido venció el “primer imposible” de su vida y se hizo cargo de aquel perro tan deslucido. En unas semanas, recuperó la salud y volvió a ser un animal bello y con buena planta.

Todas las tardes paseaba a “Zas”, nombre con el que lo bautizó, por el barrio. Sin saber como fue, hizo amistad con todos los dueños de la vecindad que antes ignoraba que vivieran. Había una mujer que paseaba también una perrita muy simpática. Tal amistad fueron desarrollando, que tras unos meses quedaban para tomar algo sin perro.

El amor lo atrapó y en poco tiempo su vida cambió. Se casó, tenía mujer y dos perros además dentro de muy poco, también llegaría el fruto; un hijo. Quién le hubiera dicho que todo aquello iba a estar a su alcance... 

Las tres disertadoras cucarachas le mostraron el camino, todo estaba ahí, dependía de su voluntad, sólo necesitó ver “posible” lo que antes fue “imposible”.

Salir del círculo cerrado de excusas, lloriqueos y soledad en el cual se había encerrado para no ver que todo aquello estuvo siempre ahí a su alcance, pero estaba ciego de corazón, sólo veía con los ojos de los bienes materiales.

-Fin-


viernes, 19 de junio de 2015

¿QUÉ ES LA ESCUELA FORMATIVA INMOBILIARIA REMAX? PASA, TE INVITO A DESCUBRIR...




LO QUE NO APRENDÍ EN LA ESCUELA INMOBILIARIA RE/MAX ESPAÑA, SEDE INMOMAS ELCHE ( ALICANTE)

Tras mi paso siempre positivo por la Escuela formativa Remax, concluyo con mi marcha de un sistema ya conocido y adaptado a las grandes empresas capitalistas que es ofrecer un cebo formativo en una carrera prometedora dentro de la misma.

Empresas grandes aseguradoras (Mafre, Ocaso…) o comercializadoras de energía ( Gas Natural) aprovechan la oportunidad del exceso de parados para dar salida a su estancamiento comercial.

Los desafortunados que creen  en el proyecto, se dejan la piel, convencen a sus amigos, familiares y conocidos y los incluyen en un sistema de pesca agresiva en la cual tanto el pobre candidato como su incauto entorno caen lamentando meses más tarde su fatal elección.

Me centraré en la oportunidad de negocio esta vez ofrecida a través de Remax . En la sede de Elche, Remax Inmomás ( Megagestión Servicios Inmobiliarios SLU). Me sorprendió que una empresa que según ellos lleva veintidós años en el mercado, acabe de constituirse.

Pese a las miles de alarmas encendidas por compañeros que se marchan cuando uno llega, inmobiliarias que no quieren colaborar porque dicen que han sido estafadas, hay una persona que está continuamente motivando y diciendo cosas diferentes, es la figura del Manager.

Seguir a este figurante que está dispuesto a ayudar… que sólo pretende que confíes ciegamente en él, es la peor opción. Te aísla de compañero, trata de robar las horas familiares, cambiar toda tu vida para que te conviertas en un esclavo del sistema Remax y te dediques en cuerpo y vida a dar todo por la empresa.

Casi llega a convencerte, hasta que ves la cara de tu marido un domingo que te vas a hacer promoción o a tratar con un cliente. La cara de tus hijos cuando ven que no tienes tiempo libre los fines de semana porque debes de hacer planes de marketing, gestionar cartera de posibles exclusivas etc.

En una balanza termina estando todo lo que eres o ellos. En esos momentos de venda dejas de ser tú mismo, para ser un esclavo de Remax. El corazón vuelve a imponerse y pronto ves con claridad que esa manipulación debe concluir.

Las personas que trabajan en Remax, son solitarias, desconfiadas, frías y calculadoras. Toda relación tiene un reporte económico. No sonríen, no se expresan el tiempo está controlado por las numerosas actividades que deben desarrollar para la empresa.

Quieren trasmitir que los agentes Remax son empáticos, leales, confiados y éticos… El sistema o bien cambia a excelentes personas en deplorables manipuladores o te sales a tiempo sin obtener beneficio económico.

Tras mis cinco meses en la Escuela Remax, termino poniendo claro al Director de la empresa que todo ha sido un engaño lleno de trampas y que es imposible subsistir, cuando todo el beneficio de tu trabajo se lo quedan ellos, si es que consigues vender algo.

El cien por cien de los gastos generados desde la primera fotocopia, hasta los carteles publicitarios de venta, pasando por los bolígrafos, corren a cargo del emprendedor agente inmobiliario. Durante meses debe tirar de sus ahorros e invertir en el sistema de asociado, que te dan como un premio previo pago de la cuota de asociación, más de 120€.

Luego tienes que invertir en promoción personal: tarjetas, flyers etc. Cada cliente tratado debe recibir un plan de marketing por escrito, cerca de treinta hojas a todo color ( más de 3€ en fotocopias a nuestra costa) y luego si no hay firma, es tu inversión porque ellos sólo te enseñan el sistema, el dinero lo aportas tú.

Tras sufrir mes tras mes, viendo que tu inversión no tiene frutos llegas al quinto mes con una cartera de clientes y exclusivas firmadas para ser vendidas. Es entonces cuando la última presión de la empresa te dice que debes darte de alta en autónomos, aunque no hayas  vendido ni recibido un solo euro,  porque vas a poder vivir de esto. En el 95% todos lo consiguen…¡MENTIRA!

Ya todas las alarmas, semáforos, han saltado tan alto que tu cabeza sólo ve el rojo como un peligro seguro. Les plantas cara ¿y? Cambian de estrategia. Te sacan del sistema Remax porque desde un principio, el plan estaba marcado. Controlan tu cuenta de correo con la contraseña, tu acceso a la base de datos (CRM) y en cuanto dejas de ser un pez manipulable, te quitan todos tus clientes con firma para asignárselos a los compañeros más desleales que aceptan el premio con mucho agrado, ya que estaban codiciando tu trabajo en espera de que pronto ocurriera el fatal desenlace.

Los primeros cinco meses Remax fueron muy productivos. Aprendí a no ser como ellos. A preservar mis valores, a defender a mis clientes por encima de sus intereses comerciales, ya que secreto, la receta de venta agresiva Remax es convencer a los clientes que sus propiedades valen entre un 10% a un 30% por debajo de sus valor real, es que el mercado el que decide a qué precio se debe vender.

Este escrito me enfrenta todo el sistema Remax ¿Más de cien mil agentes en el Mundo? Claro, contabilizar a las miles de personas que son engañadas mes a mes, porque se les impone cazar cada mes nuevos candidatos, es sencillo.

Si buscas una oportunidad laboral, huye de las grandes empresas capitalistas, siguen generando ingresos sin tener trabajadores reales porque son autónomos. El emprendedor trabajador que da el salto a la nada tiene el cien por cien de gastos y  una pequeña cuota de beneficio, pero si VENDE...

¿Se puede planificar una estrategia de manipulación engañosa mejor? Es tu sudor sólo el que se llevan, tus horas, ilusiones, proyectos de futuro... ¿A quién le importa?













domingo, 22 de marzo de 2015

José María y el garabato

-¡José María, deja de pintar y ponte a estudiar no entiendo que ganas perdiendo el tiempo con esos absurdos dibujos, así no conseguirás nada!- sentenciaba con frialdad y dureza, Margarita sentada en el sillón de cuero negro desde el despacho sin levantar apenas la vista de los interminables papeles que gobernaba-

-Pero mamá, ya terminé mis tareas, pensé que te gustaría que...-quiso argumentar el niño en su defensa usando una sonrisa recurrente para conseguir la aprobación de su exitosa madre-

-No llegarás a nada, los dibujantes se mueren de hambre, debes estudiar para ser arquitecto-le ordenó sin prestarle más atención.

Confundido, herido en su creatividad apasionada, hizo caso a su madre y abandonó el dibujo para volver a estudiar el libro de historia, tenía que ser el número uno para conseguir el amor y recompensa momentánea que su familia le dedicaba tras cada triunfo.

Pasaron los años, los dibujos fueron destiñéndose en el gris sepia de los sueños abandonados. Dibujaba incansable proyectos importantes de obra por los cuales conseguía reconocimiento, prestigio y mucho dinero.

Tenía treinta años, soltero y sin tiempo para el compromiso. Atado de lunes a domingo al espíritu perfeccionista, doblegado a ser el mejor trabajador, terminaba mucho antes de lo que sus clientes esperaban. Había sacrificado toda su vida personal al éxito profesional.

Estaba absorto en plena concentración en un nuevo reto, cuando la secretaria le anunció la fatal noticia “ la llamada de su tía Daniela anunciando que su madre había fallecido “. El cáncer, cruel enfermedad inundó los últimos días de vida declarado tras el divorcio y alejamiento de su hijo.

José María vivía obsesionado con ser el arquitecto de mayor reputación mundial. Ni a su madre dedicaba una sola llamada. La voz de Lucía la secretaria, le crujió por dentro fragmentando su corazón solitario en mil pedazos. Con lo que él había sacrificado por satisfacer el ego de mamá y ahora lo dejaba para siempre solo...

La angustia más espantosa hizo mella en su interior. Las lágrimas amargas corrieron por sus mejillas, con lo que amaba a aquella mujer fuerte que le llevó a ser todo lo que era...

Durante noches los sueños más tormentosos se apoderaron de él. Miró a su alrededor y la soledad le asustó. El vacío de su cara sin motivación le hizo darse cuenta de lo estúpido que había sido. De nuevo los lápices de color, las caricaturas resurgieron con fuerza en lucha por sobrevivir en su interior, sin querer reprimir más la emoción se entregó a dibujar.

Cerró el estudio de arquitectura en el mejor momento. Le dio un portazo al éxito y el dinero, para ser José María. Lo tomaron por loco temerario. Arriesgó todo al lápiz y la creatividad de su mente poderosa, que ya no temía ser uno más entre tantos.

Tardó un mes en terminar su primer trabajo. A pesar de no tener reputación se arriesgó y con sus ahorros imprimió aquel trabajo. No se vendió ni un sólo cómic. Tras el fracaso, se alegró de que la vida le diera ese revés. Asumía la bofetada a la soberbia de pretender ser un triunfador sin haber apasionado con su creación al pequeño niño que necesita soñar. El no conocía lo que esos pequeños diablillos desean tener, debía volver a ser un niño para llegar a ellos.

Satisfecho de su valiente decisión, sintió por primera vez en mucho tiempo ilusión y una luz solar, iluminar su proyecto creativo, estaba cambiando su destino sin importarle el éxito. Tras años de intentos y fracasos, se dio a conocer como un dibujante con talento. Tuvieron que pasar otros más para que pudiera amortizar económicamente su esfuerzo.

Al fin había comprendido lo que significaba estar vivo y feliz. Durante toda su vida el lujo, el capricho, la recompensa superficial había sido lo único importante. La gran insatisfacción lo atrapó tras el momento frugal de disfrute. Fue una farsa de espejismos. Lo que realmente le hacía feliz era ser dibujante.

Siguió dibujando esta vez con más humildad, creó una página web para compartir los dibujos. Así aprendió a rectificar tras leer valoraciones y puntos de vista. Supo reconocer con entereza que su primer intento de dibujante fue bastante malo y fruto de un impulso perfeccionista de creerse con el poder suficiente para convencer. Sólo puso buen papel y tinta, pero sin historias divertidas.

En un pequeño piso modesto de barrio antiguo dio luz y vida a los mejores cómics. Un día, llegó el momento de buscar un patrocinador para ellos. Le costó convencer a una editorial desconocida, la única que le contestó seducida por la fuerza de sus dibujos.

José María al fin triunfó en aquello que le hacia inmensamente feliz. Su pasión infantil por el dibujo fue el anuncio de una vida de adulto feliz, que olvidó por ser lo que otros quisieran que fuera y ahora recuperaba la alegría verdadera de vivir con color.

En aquel estado de soledad y humildad, conoció a Perla, la mujer con la que compartió el sueño, el humor y la risa de una vida ajena a los miedos.

Nunca volvió a saborear el éxito materialista del dinero. Vivió con escasez de medios, pero dedicado al amor de verdad y apasionado trabajo, recompensa a haberse encontrado consigo mismo.


-Fin-

domingo, 8 de febrero de 2015

El premio

Corría el aire entre las hojas secas de los álamos, parecían presagiar el momento culminante de un cambio de vida. Era veintidós de diciembre, día clave del sorteo de Navidad. Miles de personas confiaban su vida a la suerte de unos boletos, inversión exagerada en el azar, todos necesitaban tener el bien material que diera sentido a sus miserables vidas, llenas de problemas, deudas y demás avatares.
La ilusión impregnaba el ambiente con un absurdo silencio que ofendía a Jaime. El vagabundo solitario de la acera del super, de mirada profunda, triste y melancólica, apreciado por su educación y compostura, ya que a pesar de su situación desamparada, daba lo mejor de si mismo en cada momento.

Dormía en un pequeño refugio que había construido aprovechando el hueco de un puente. Aquella guarida la defendía con ahínco ante posibles intrusos de la calle, a veces le costaba peleas violentas, ya que intentaban quitársela por la fuerza. La vida de la calle era muy dura, no tenía amigos, salvo su pequeño perro Charlie.

En las puertas del super no pudo evitar escuchar a los niños de la Lotería cantar con sus angelicales y saltarinas voces llenas de emoción, los números premiados. Recordó con tristeza el día más feliz de su vida, como la maldición de la codicia, premio a la insensatez y falta de valoración objetiva.

Él fue el afortunado del primer premio. Botó, celebró durante semanas ilusionado aquel azar condenado llamado suerte. Todos parecían alegrarse del cambio de rumbo de su vida, para bien pensó entonces, pronto descubrió que el alma humana está llena de tenebrosos y oscuros pasillos donde uno termina confundiéndose.

Sus amigos comenzaron a solicitarle préstamos para pequeñas compras sin importancia. Las cantidades eran cuantiosas, pero con lo que le había tocado, no tendría problema en dejarles el dinero. Su familia cautelosa, esperó que les ofreciera una parte de la ganancia. En poco tiempo se dio cuenta de que lo único que querían de él era dinero, pasó a ser el prestamista que seguro que les diría que sí a todo lo que necesitan.

Se sentía como Golum con su anillo. Tenía muchísimo dinero, era inmensamente rico pero incapaz de deshacerse de un sólo céntimo. Así que dejó a sus amigos y desdeñó el contacto con su familia. Su carácter afable y cordial, se esfumó. La frialdad y la codicia, se vistió dentro de un traje carísimo, un coche de lujo y una mansión en la cual vivía con una oportunista mujer, adicta a los caprichos que conoció en su nuevo estilo de vida.

Una cosa llevó a otra. El ocio le abrió camino al juego. Pasaba noches enteras despilfarrando su fortuna, necesitaba ganar más, solo vivía para convertirse en el número uno. Se arruinó, la mujer espectacular desapareció y pronto su situación fue critica.

La calle le enseño a valorar el aire, el agua, el sol y la Tierra. La vida primitiva del asfalto le enseñó a ver lo confundido que estuvo toda su vida. Dueño de su tiempo ya no quería invertirlo en amasar riqueza, lo tuvo todo y lo perdió, ahora sólo le importaba sobrevivir un día más, agradeciendo a la señora de pensión escasa, que le comprara un bocadillo de pan para rellenar con la lata de atún que conseguía del super. en el mes anterior a su caducidad.

-Fin-

8/02/2015 Maite Albarrán

domingo, 1 de febrero de 2015

La vendedora


Había una vez una niña llamada Tania, que le gustaba cantar, inventar historias, cuentos con una creatividad exagerada que pocas personas comprendían. Ella al crecer, abandonó su mente fantasiosa dejándola apartada en el cajón de los olvidos, no se veía capaz de escribir lo que era  de imaginar, pasaba los días entretenida proyectando su cámara invisible en el silencio más absoluto en el cual sucedían  las cosas más inverosímiles. Así pasó a ser una mujer solitaria adicta al drama, amor y los finales felices.

Sin saber el motivo, se apuntó a una academia y aprendió lo que sus amigas decidieron estudiar. Le hubiera gustado ir al instituto pero en su familia no había recursos para pagar una carrera universitaria, así que decidió no soñar e intentar algo que sí pudiera hacer. Hubiera sido dado su carácter defensor quijotesto, una excelente abogada.

Pronto descubrió que ese oficio no le gustaba. Pero trató de continuar hasta que se le ofreció la posibilidad de casarse y pasar a ser responsabilidad de un hombre. Pronto supo que el dinero hacia falta y tuvo que trabajar en cosas que no le gustaban, hasta que surgió su primera oportunidad, ser agente vendedor de libros a comisión.

A pesar de la dureza del trabajo y el escaso sueldo, Tania disfrutaba absorbida por las personas que conocía y le compraban material educativo. Pronto tuvo que plantearse otro oficio, porque éste no le satisfacía económicamente.

Pasó muchos años detestando el trabajo de la venta, el único que le ofrecían porque estaba basado en la consecución de objetivos. El carácter emprendedor la aturdía, no se sentía capaz de vivir sin la seguridad de un pequeño sueldo que le diera para satisfacer sus necesidades.

Aún así, disfrutó enormemente del aprendizaje; fue agente de seguros, vendedora de congelados por catálogo, vendedora de libros por catálogo, vendedora de cursos para padres por teléfono, vendedora de uvas con su padre en los mercados a la edad de ocho años, captadora de visas, vendedora de almohadas, vendedora de gas natural, vendedora de telefonía, vendedora, vendedora...

Tuvo que aceptar que valía para el oficio. Pero quizás no había acertado con el producto que le satisficiera a nivel personal, aquel que la fascinara y apasionara para dedicarse con valentía, lejos del miedo al fracaso, superando la frustración de muchas derrotas previas a la primera victoria.

Era vendedora y también escritora. Lejos del miedo al rechazo, no buscaría el éxito inmediato, subiría peldaño tras peldaño, etapa tras etapa, de escalón. Ella no soñaba con vender libros y vivir de ello, lo tenía claro, su pasión, su creatividad era superior a cualquier intento comercial.

Así que comenzó a atreverse a escribir, a la edad de treinta y seis. Pronto sus poesías, relatos y cuentos inundaron los portales internautas, creó amigos, contactos, recibió criticas, halagos y supo que aún no recibiendo beneficio alguno por su labor, recibía el aprecio, la atención, la admiración de muchas personas que veían en sus escritos un pequeño punto de salvación. Sin duda era una escritora de éxito, lo había logrado.

Su cuenta bancaria estaba inundada de la nada más absoluta. Su trabajo como vendedora aún no había dado frutos, pero su etapa de crecimiento personal estaba en un grado aceptable. Se quería, valoraba y estaba a gusto con lo que el transcurso de años la había moldeado como persona.

Sería vendedora a su estilo; directo, honesto, abierto, comprensivo y humano. Ella era VIP, una “very important person” para todo aquel que quisiera apreciarla. El mundo se dividía entre los que la odiaban con vehemencia y los que la amaban con fascinación. Ya no le preocupaban las criticas, consciente de sus defectos, intentaba corregirlos cuando alguien se sentía molesto. Podía hablar durante horas o perderse en el absurdo silencio durante semanas.

Nadie sabía mucho de su vida. Pero no ignoraban que era una persona con las ideas claras, luchadora, emprendedora y que no se rendía a la primera, capaz de seguir donde los demás se detienen. Era una auténtica vendedora y cuando hallara el producto que la motivara sería la mejor.

-Fin-


sábado, 31 de enero de 2015

El plato, la taza y la cuchara


Estaban dispuestas en la mesa del café de las cinco de Dolores la cuchara, taza y plato como de costumbre. Eran algo antiguas, pero encajaban tan bien que entre el cariño y el apego, olvidaba su envejecimiento. Si total se decía, yo también he cumplido años y aunque he mermado algo, sigo siendo válida.
Estas tres herramientas habían sido muy amigas, compañeras entrañables de tertulias, sobreviviendo al paso del tiempo, eran las últimas piezas de un juego de seis. Habían estado presentes en las risas, discusiones acaloradas, lágrimas inconsolables, pucheros y algún que otro intento de estrellarlas contra el suelo en un momento de liberación de energía excesiva producida en un ataque de rabia en manos de los invitados a café.
Ya los tiempo lejanos de mucho ruido dieron paso a la soledad completa de ser piezas únicas para Dolores que manejaba con absoluta serenidad y cuidado.
Pero el exceso de roce y quizás la necesidad de egoísta supervivencia las habían alejado de lugar, aumentando los silencios y la falta de cooperación entre ellas. Rivalizaban continuamente por ser la pieza imprescindible en la mesa del ama.
-Yo soy irrompible por más caídas que recibo, sigo siempre igual, soy la pieza indispensable para tomar café sin mi no puede remover. Debéis dar gracias de tenerme- les dijo en un tono altivo, dejando claro su superioridad -
-Permítame puntualizar, sin ánimo de ser ofensa, Sra. Cuchara, estoy en este hogar antes de que llegara, he presenciado pasar piezas irrompibles, resistentes, como es su caso, hacia un camino muy oscuro en un lamentable descuido, el cubo de la basura. Nadie las ha echado en falta porque al día siguiente había otra igual en el cajón para reemplazarla ¿Pero quién puede olvidarse de un plato? Nadie, todos lo necesitan para llevar el café a la mesa. Yo contengo a la taza y también a la cuchara. Además le recuerdo a los que no toman azúcar. Otros el café solo y no se acuerdan de su existencia-dijo con orgullo pleno de satisfacción por su elocuente discurso-
La taza muy prudente había estado escuchando, inundada de ira, nerviosa, palideció ¿cómo se atrevían a sentirse imprescindibles si era ella la que daba sentido al café? Así se decidió a hablar de esta manera:
-Sr.Plato y Sr. Cuchara temo discrepar, dejo mi humildad sabida para hacerles saber que no son las piezas necesarias en la tarde de café. Sólo yo contengo la leche, café ó te y azúcar, aguanto todos los golpes de remover con cuchara y los balanceos oscilantes en el plato, menudo equilibrio he de hacer. Yo soy la única pieza indispensable.
Las tres se miraron con verdadera enemistad. A partir de ese momento, dejaron de trabajar en equipo y la frialdad del trato fue motivo de que Dolores no encontrara cómodo tomarse un café que no encajaba en un plato donde una cuchara no quería estar, ya que siempre terminaba en el suelo.
Fueron reemplazadas por un hermoso tazón de loza rojo a juego con una cuchara. Las tres piezas desoladas comprendieron su error y juntas estuvieron en el armario durante mucho tiempo para pensar en el fracaso y frustración que les había llevado al olvido.
Recobraron la amistad y se dieron mucho amor y afecto en la oscuridad al fondo de un armario. Un día llegó la oportunidad soñada para volver a ser útiles. Fue una tarde de visita, en la que el ama recordó aquella vieja taza de café a juego con el plato, con su inseparable cuchara.
Tras el mismo percibió que había encajado muy bien, el plato, la taza y la rebelde cuchara que antes siempre se caía. La nostalgia y el afecto que les tenía a las tres, hizo que volviera a utilizarlas en sus tardes, ya no recordaba que eran viejas, las encontraba perfectas en su misión de darle un respiro en ese agradable momento de silencio.
Moraleja: Nunca menosprecies el trabajo en equipo, el éxito está en saber compartir espacio sumando valías, recuerda que hasta el ser más insignificante sabe algo que tú desconoces y la falta de una sola pieza resta eficacia al resultado final.

MaiteAlbarrán 31/01/2015


viernes, 9 de enero de 2015

Muerte a la palabra

Muerte a la palabra


Aniquiladora suerte tiene la osada al ser
camino expresivo del pequeño pensador
que se imagina invencible al hablar del
yugo insufrible de la sierpe del opresor.

Salgan los tornados “twister”
vientos cruzados de mil pensamientos
afiladas lenguas de rencor
callan la encubierta venganza
despunta la sonrisa de espada.

Se alzan las manos justicieras de soldados
sin palabras imbuidos ojos de acero
ira negra cabalga en corceles de noche
aguardiente brío de la Muerte.

Corre la sangre roja aturdida
descorcha almas inocentes
sacrificio al odio
caliente, fresca, espesa
en los charcos amargos
cubre el aire el olor a oxido
muerte a la palabra, sinrazón.

Silenciadas las gargantas con el corte
las palabras se humillan al terror
fusilada la voz de la conciencia
prosigue la matanza
tormenta de lágrimas.

Enerva la sangre del trovador
el dibujante, pintor o soñador
roto el humor por el abatimiento
danzan con fervor los pensamientos
del sensible ser que explota
ante tanta incomprensión.

Muerte a la palabra
Muerte al corazón
dan los que empuñan armas
en contra de la razón.
(dedicado a los caidos en el uso de la palabra)
9/01/2015 Maite Albarrán

lunes, 5 de enero de 2015

La gota


Erase una vez una gota, trasparente, redonda, hermosa, copiosa, suave, delicada, majestuosa y llena de ímpetu por dejar huella de su insignificante presencia. Para ello se almacenaba con maestría en el interior de un grifo de brazo de tuerca, una para dar paso al agua caliente y otro a la fría, instalado en la pared de la cocina sobre la pila de acero inoxidable

Gustaba la señora gota húmeda y sedosa derramarse a toda hora. El trajinar de la familia ocultaba el sonido de la misma al caer sobre el plato, taza o la misma pila, pero cuando llegaba el silencio frío de la soledad o la tranquilidad hecha por oficio para facilitar el sueño nocturno se oía a la inoportuna seguir repiqueteando con su compás de tic-tac de reloj ingobernable.

A Regina, gustaba su estrepitosa compañía. En varias ocasiones su esposo Rodolfo quiso objetar sobre la presencia de aquella intrusa de lenguaje repetitivo y dar posibilidad a un cambio de grifo griposo, molesto e incapaz de cortar el chorro, ella se lo impidió con la excusa de que había que darle una oportunidad antes de desecharlo. Estaba segura de que la gota un día dejaría de gotear, cerrando la fuga la cal acumulada en el agua.

Trascurrieron los años y los chicos, se fueron marchando en busca de su destino. Rodolfo tuvo la mala fortuna de enfermar tras un catarro un invierno incurable. Su rutinario pitillo contribuyó a agravarlo hasta tal punto que estuvo tosiendo en el retumbar de caverna oscura y pegajosa de su caja torácica, hasta que la respiración pesarosa lo abandonó dejándolo en manos de la aniquiladora muerte tormentosa de un sufrir constante.

La gota copiosa, escandalosa fue tomando posiciones, se coronó en la cima sin detractores. En la altitud de su poder, emanaba como la gota de la abundancia, derramando agua con más regularidad, su capricho fue satisfecho ya que fue recogida el agua para no desperdiciarla en un barreño de plástico azul y utilizada en la limpieza de la casa.

Regina necesitaba más que nunca oír ese sonido crispante. Causaba cierta ansiedad y nerviosismo a los oídos de las visitas. Preocupante compañía la adquirida en la opinión de los hijos, ya que se había convertido en una adicta, acérrima defensora de aquella gota caída en el grifo antiguo, deteriorado y obsoleto, que tanto tiempo les había acompañado sin mudar de estático estado.

En aquel contar de gotas ella disponía planes sobre su vida. Soñaba despierta con instantes pasados y momentos futuros que aún la aguardaban. Aquella gota era la fuerza que la sostenía para emprender cada día una nueva acción positiva y vital.

El sonido metálico del agua al chocar contra la pila de noche si se olvidaba dejar el barreño, la despertaba del sueño quebradizo, tras un rato de meditación en el cual repasaba el día se levantaba a colocarlo. Hasta que un día la gota quiso hablar.

La primera palabra que escuchó de aquella materia limpia, fresca y húmeda la dejó boquiabierta. Era la voz de su madre diciéndole “no Regina, no hagas eso...” la escuchó con tal viveza, que regresó a su infancia, sintiéndose de nuevo niña, unida al recuerdo aquel en el que las travesuras provocaban las consabidas regañinas de mamá. Sintió el beso fresco, firme, amoroso y primoroso de los labios juveniles de la mujer tan grande, cuidadora de amor y dedicación exclusiva. Pensó que la estaba llamando del otro lado porque ansiaba reunirse de nuevo con su pequeña, pero no, la gota no volvió a abrir la boca. La dejó cavilando sin saber a que atenerse.

Cuando al tiempo volvió a murmurar palabra esta vez fue en boca de su esposo Rodolfo, en el momento en que quiso declarle su amor. “Regina, yo no se si debo, pero quiero confesarte que te amo desde que te vi hace mucho tiempo, si tu quisieras aceptarme, yo te daría... la vida entera, mi reina” . Le sobresaltó la voz en tal extremo, que el pulso pareció detenerse casí pensó que ya estaba en el otro lado y hasta se atrevió a buscar a su amado, pero viendo que no había salido de la estancia y que allí solo estaba ella, su rostro se tornó lívido como si con un fantasmagórico ser la hubiera visitado para asustarla. Tuvo que darse dos carreras por el pasillo para recuperar el color y el pulso de su sangre helada.

De nuevo un silencio espectral acompañó a Regina durante meses. No contó a nadie la susurrante voz de aquella gota fría, transparente, vulgar e inocua para que no la creyeran falta de facultad mental. Pero ella la había escuchado hablar y recordar a los dos seres más deseados por quedar su presencia perdida en el transcurrir de los años, nunca en el corazón.

La gota había sido el eco de la voz de su madre y la de su esposo Rodolfo. Aquel sonido de agua era una gota de amor constante que la acompañaba como un poderoso talismán, su creencia era devota y firme.

De todo aquello concluyó en resumen que el mensaje era que debía continuar expandiendo el amor. Ella había conocido en su grado más excelso desde el principio de su existencia, supo reconocerlo y prodigar la bondad en su corazón. Ahora debía ser ella la brasa que sostendría el principio de la alquimia producida en el interior donde se conjugaban; caridad, generosidad y cariño para todas las personas que la necesitaran.

Aquella incansable gota le recordaba que acto sobre acto, se genera el amor fruto del cariño, que su constancia está echa de ese incansable goteo que debe proseguir sin cansancio para mantener los cimientos del hechizo maravilloso llamado amor. Bondad sembrada en el camino hacia el fin de los días. Ahora sabía cual era el motivo de la vida, el deber de perpetuar en el recuerdo de los vivos todas aquellas pequeñas cosas construidas en el sostén de un amor sociable del corazón pleno.

Fin
Enero/2015-MaiteAlbarrán