martes, 28 de junio de 2011

Relato de una donación

Llevo días con la idea de ir a donar sangre. Hace calor y  mi mente actúa con precisión analítica en la época que nos ocupa; es verano, disminuyen los donantes  y aumentan los accidentes de tráfico por los desplazamientos vacacionales.También  están los dependientes de esa trasfusión de sangre por su enfermedad, incluído niños.  Así que con mi buen humor y vitalidad habitual me encamino rumbo al hospital con sala de donaciones cercano a mi hogar. Entro y la ATS y médico, ambas mujeres están charlando amigablemente, comentando los detalles de los programas de cotilleo matutinos que están en ese momento en antena. Me reciben con cordialidad. Relleno el temible formulario leyendo por encima y señalando con una aspa en el "no" en todas las casillas. Soy una mujer afortunada después de todo  con una salud de adolescente, reflexiono en silencio al recordar levemente las indagaciones genéricas del equipo médico y su manera de descartar a un donante que sea un riesgo.

Paso a la sala contigua con la doctora. Pincha mi dedo, extrae unas gotas y un cristal las absorbe. Lo introduce en una máquina para medir mi nivel de hemoglobina supongo, debe ser superior a doce. Analiza la sangre tras unos minutos, arroja un valor de once y poco. Vuelve a pincharme, esta vez en la otra mano, para realizar otra prueba más fiable. Ella desea llevar a cabo la donación presintiendo mi perfil de persona apta y con estado de salud óptimo. Comenta que no se fía de la maquinita ésa ( médica pragmática y experta) y  que va a probar con la gotita echada en un vaso que contiene un líquido de color azulado.  La prueba siguiente consiste en observar la gotitas de sangre deben mantenerse al menos veinte segundos flotando antes de irse al fondo. Esperamos ambas con inquietud y sí,  va a realizar la  extracción de los 450cc tan necesarios. La estudio no puedo evitarlo, necesito confianza. Ella es una mujer fuerte, más alta que yo y un poco fondona, de pocas palabras como todos los médicos y mirada escrutadora que saca conclusiones sin necesitar de preguntar demasiado. Estoy hablando sin parar, necesito saber como piensa. Apenas participa, hace su trabajo, sólo escucha, toma mi tensión la max 10 y la min 6, es baja, lo normal en mí porque no bebo, no fumo y mi vida es muy tranquila. Sin darme cuenta  presumo, soy deportista, ella me mira valorando con ojos de buena inspectora lo declarado, mi pulso es de  54 ppm  es  lógico, ahora cree con demostrada certeza. Los deportistas tienen un pulso algo más lento que las demás personas.

Tras la breve estancia con la doctora paso a la primera sala. Lo agradezco, no me gusta la compañia de esta mujer tan poco comunicativa y bajo estado de ánimo, casi sombrío. La ATS está esperándome, estoy afable y le doy a elegir un brazo, por variar. Palpa primero el izquierdo, mi vena a la altura del pliegue interno del codo. Revela que es como el Amazonas sinuosa. Me explica que no es ideal no hay agujas curvas, sólo rectas, no quiere fallar. Entiendo con pocas explicaciones y le ofrezco el brazo de costumbre, ella vuelve a tocar y asiente, este es perfecto, con una vena recta bien marcada.

Noto el pinchazo y la aguja introducirse en mi vena, ni un ligero dolor aunque si noto el grosor del metal alojarse. Tapa con discrección con una gasa por encima de  la aguja para evitar que me asuste, estudia mis reacciones. No soy de las flojas, decide tras mirarme a los ojos, no hará falta pasar un algodón impregnado en amoníaco para evitar un desmayo. Me trae una lata del refresco, coca, me sienta fenomenal en las donaciones. Cafeína y azúcar. Limpia la lata con papel antes de abrírmela, como lo agradezco ese detalle con la mirada. Mientas en el sillón-camilla paralelo ( hay tres, enfrente un televisor colgado que emite para entretener al donante y dejar que no piense en la bolsa que se va llenando) un señor con un libro lomo de ladrillo del doce se recuesta esperando su turno.

La ATS se acerca para tomar el primer contacto. Con spicología inicia una conversación en torno a ese libro.  Giro mi cabeza hacia ese lugar. Lo observo, pertenece a una biblioteca pública, el hombre tapa con su mano el título y ella consigue descubrir al autor, ¡Vaya! analizo con sorpresa, somos tres lectores en potencia, pero no entro a debate, escucho con atención sus comentarios. Hablan del "último judio" y la forma de relatar tan realista del autor. El señor no quiere profundizar la conversación y ella decide dejarle en paz. Le trae el mismo refresco porque él lo solicita. Se inicia una conversación distendida entre ella y yo sobre el deporte y las zonas que no tiene mi ciudad para correr, yo le comento que aún así algo se encuentra. En apenas unos minutos mi bolsa se ha llenado, la máquina avisa con un piiiiii de alarma que ha finalizado. Ellla apaga la alarma retira la aguja de mi brazo, posa un algodón que apreto levemente ya que recuerdo que no hay que ejercer presión sólo sugetarlo ( se hacen hematomas y puede causar un problema no recuerdo el motivo pero si que no debo hacerlo). Tras unos minutos cambia, ahora aplica una goma elástica alrededor de mi brazo a la altura del pinchazo, justo en el codo y lo sujeta con unas tijeras verdes de punta plana para agarrar con fuerza. Me levanto y estoy cinco minutos más sentada. Ha sido un éxito completo, no hay mareos, bajadas de tensión o malestar. Ahora damos paso a los hijos y en unos pocos minutos conversamos sobre ellos. Somos tres padres hablando de la misma pasión y miedo; la idas y vueltas de ellos reclamando nuestra atención constante en sus vidas. Me despido sabiamente con dulzura habiendo compartido un rato de mi vida con tres extraños y  hecho algo bueno por los demás, sin esfuerzo.

Donar sangre no duele,  es como sentarse a tomar una coca gratis en un lugar fresquito mientras charlas con los amigos. Soy positiva y la vida me respalda. Mañana de nuevo sacaré mis zapatillas para quemar kilómetros. ¡Qué felicidad!

martes, 21 de junio de 2011

Como llegó Lobo Gris a mis manos



Soy adicta a la lectura, me apasiona. Retomé mi afición a la lectura en un momento de bajón espiritual y sigo alimentándome con este reforzamiento, ¿que busco? evadirme y aprender de cómo otros vencieron sus dificultades existenciales sin desfallecer en el intento, os lo recomiendo.

Ahora bien nunca hubiera elegido la novela que traje hoy en mano inagurando el verano «Lobo Gris» de James Nava ( Jim) si él mismo no hubiera sido su mejor vendedor ofreciéndola a posibles lectores y utilizando las herramientas que conoce para llegar a todos. Sin duda Jim sabe algo que mucha gente no: «ofrecer, ofrecer, ofrecer» es la mejor técnica de venta segura. A él le resultó no tuvo que insistir demasiado, me gusta el thirller, la vida natural, salvaje y la trama de su novela me sedujo, de momento la personalidad humilde y humana del autor fue su mejor argumento ya que no he saboreado aún su manera de escribir.

En estos tiempos que corren tan modernos, tan innovadores es posible conocer al autor antes que a su obra ¡maravilloso! ¡espléndido! me encanta! y luego dejar un comentario de aquella parte que nos ha gustado en su web. Mi mente analítica buscará a Jim en su libro; pasión, su forma de entender la vida, aquellas cosas que protege, las que valora, un libro es algo más que una invención o como dijo Borgues en alguno de tus comentarios sobre definiciones es « un prisma rectangular de seis caras» lleno de notas, prólogos, ( el antes de) epilogos (el después de), aclaraciones, agradecimientos, reimpresiones, rescrituras y vuelta a editar. Esta definición matemática, analítica y fría me dejó helada, no conecto con estilo elitista de este autor, sólo parece escribir para escritores que estudiaron a otros escritores ( que aburrimiento digo para mí misma)

Un libro es pasión, el esfuerzo, la entrega la fe de una persona esmerada, paciente, equilibrada que proyecta su ilusión para enviar muchos mensajes al lector en tiempo diferido y ayudarle en aquellas etapas que el considera importantes para la vida. mediante una enseñanza de cosas que no se pueden aprender de ningún otro modo. Adoro los libros, me gustan desde la infancia y seguiré adicta a ellos hasta que mis ojos dejen de ver.

Y  termino relatando el viaje del libro hasta mi casa. Lo encargué a mis libreros de barrio, gente humilde inmigrante argentina que todo lo consigue. Tardaron quince días en tenerlo sólo para mí, una edición económica de tapa blanda y precio asequible, cosa que agradezco, es original  ( detesto los aniquilamientos de las letras que hacen a manera de autocensura en las ediciones de bolsillo).

Al salir de la papelería satisfecha después de dialogar con el librero muy empáticamente ( también es un culto lector) y cambiar impresiones sobre si adquiriría la nueva novela de Jim que ya está en el mercado, examiné la cubierta. Vi una pequeña mancha en las hojas como de  pintalabios, la parte baja del lomo golpeada imaginé de haber caido unas cuentas veces y al abrirlo noté que ya estaba muy domado, como si otros ojos hubieran analizado o leído el ejemplar. Enseguida pensé en María y su charla reprimente sucedida un rato antes acerca de mi manera de pensar segun ella muy negativa, no tenía que estar siempre criticándolo todo, añadió a modo de lanza conectando mi vida personal al detalle de que así no encontraría nunca a nadie(menudo aguijonazo menos más que soy tolerante y comprendo que su mensaje fue para hacerme cambiar según su punto de vista a algo más positivo). Posiblemente tenga razón en parte, soy muy exigente pero nunca negativa, salgo a flote donde otros se hunden. Esta vez acepto  pequeños desperfectos del tomo de Jim y comienzo su lectura. Recuerdo las palabras de María y aprieto el labio para contenerme, debo ser menos quisquillosa, es verdad.

Ya os diré que me pareció en unos diez días más o menos . En función del interés que me despierte la lectura no anticipo nada pero estoy segura de que no me decepcionará.


Si supiérais lo que cuesta escribir bien ¡ah muchísimo! yo para esta simple nota reescribí tres veces y cuando más la leyera mejor la puliría pero prefiero leer ya, estoy impaciente.

domingo, 19 de junio de 2011

Sin remedio

Camino consciente cada paso que doy es una distancia que te niego
después de tanto dolor, entrega y sufrimiento me libero de mi pasión
aún me queda intacto un "blues" en le corazón que no quemo.
El juego se acabó ya no sueño con atardeceres devorando piel
comiendo corales y bañándome en tu río insacible, ya no,¡ no! ¡no!

El hechizo cayó fulminado por una legión de mentiras que creaste
para amarrarme a tu voluntad y succionar el sentimiento guardado.

Has perdido todo el poder tras mil desengaños me arrastré como
rata enamorada sin importarme las patadas, devolviendo amor a cambio
de cruel despecio y desdén tanto me negaste que soy irrecuperable.

Nada me para ya, mi amor en las estrellas está para olvidar
que amé en soledad un alma que nunca quiso ser de mí y esperó
siempre alimentarse de mi dolor insoportable porque lo cree bello.

Es más fácil para mí volver a crear el amor que volver la vista atrás
debía de ocurrir y pasó de tanto jugar con mi amor se rompió y
ni siendo lo que nunca fuiste volvería a tí, sería efimero y de nuevo
crearías un Infierno donde encerrarme para mi desconsuelo.

Sin remedio ¿entiendes? lo que se rompe se aniquila y ya no hay
más que silencio.

El más grande: Clint Easwood

La pasión empieza con  un Ford ( comparto el amor por este marca de coche son duros, silenciosos y fieles a uno) 1972 Gran Torino ¿ por qué este modelo? ¿por qué este año? son incógnitas que no podré saber.
Clint Eastwood a sus 78 años de edad (años que tenía cuando rodó esta película) demuestra que sólo se hacen viejos los demás, mantiene el atractivo eterno de un hombre de una gran fortaleza interior, capaz de seducir aún a la mujer que se proponga.

La pasión que ha despertado Clint en mí desde "Million Dollar Baby" es incomprensible. Nunca me gustó cuando era Harry o los western de pistolero,  pasó ignorado por mi vida e incluso destestado por esa imagen de hombre duro y ajeno a todo sentimiento que sólo sabía de venganza o sangre.

Su cine de hombre justiciero cambió  tras  "Los puentes de Madison" ( gran declaración de pasión eterna) donde él comenzó a  alejarse de los papeles inhumanos y  acercase a ser  quién en realidad es, un hombre romántico y tierno. 

Sin darse cuenta nos muestra su vida interior en los mensajes que repite en sus películas: Iglesia, familia y una preocupación por alguien ajeno que necesita de su protección.  Adoptó una chica y la enseñó a boxear porque era su sueño aunque ya era mayor para serlo, devolvió la autoestima a un asiático enseñándole a ser un hombre honrado, mostró la verdad a una mujer francesa que sólo sabía de éxito y la enseñó a luchar por lo que creía y volver a conquistar las cimas reencontrándose a si misma en el proceso.

Claves que siempre están:

Esa Iglesia con la que nunca termina de llevarse bien pero a la que trata de acercarse buscando una reconciliación.  La familia a la que trata como desconocidos que ansían sólo heredar y de los que nada puede esperar.  Protección al caído un personaje que siempre es el centro de la película y al que trata de guiar porque tiene cualidades para ello sólo que no encuentra como defenderse o alcanzar su meta. Respeto a la mujer, la defiende y admira cuando es independiente, segura, inteligente y encantadora, no elige mujeres bellas sólo atrayentes por su mundo interior.

Volviento o retomando la película que termino de ver me ha emocionado profundamente la flexibilidad de un viejo intransigente que pasa del odio sistemático a la cultura asíática a la comprensión, cariño y amor. La involucración de un hombre que ve, observa, juzga y no teme ser la guía de un joven carente de autoestima que vive graves episodios de humillación y que no sabe caminar más que mirando al suelo. Como adopta al joven muchacho ofreciéndole una salida alternativa a la única puerta que se abre; la muerte segura en una banda callejera.
Toda su obra como director está cargada de: derrotas, injusticias, sufrimientos insoportables, encuentros existenciales, pequeñas metas conquistadas aunque por poco tiempo, tan real como la vida alterna felicidad, sufrimiento y salidas meditadas a problemas graves de soluciones difíciles. 

Tramar una venganza justa requiere paz, sosiego, calma y se toma su tiempo para resolver un conflicto que requiere entrega y sacrificio. Utiliza una salida sin tener que emplear  la violencia, detesta matar y empuñar armas, sólo concibe el uso de las mismas para intimidar.  No quiere trasmitir la idea de llenar  noches de hombres muertos, da igual si merecen la muerte, él no quiere condenar al vengador con la tortura de tener que revivirlos en las pesadillas y prescinde de ese fin.
No sólo ha adoptado a la "cultura hmong" protegiéndola de la humillacion y racismo americano, sino que ha enseñado a convivir con los que son diferentes, a aceptar los cambios culturales y adaptarse a la nueva sociedad americana. Como por ejemplo cuando va a la consulta y encuentra que ya su médico es una mujer y además asiática.

Gran Torino me puso los pelos de punta, emocionante, pasional, divertida, muestra caminos para los que se ven rechazados y al margen de la sociedad, demuestra además que la familia no es lo más importante y que muchas veces el amor de familia lo hallamos en seres desconocidos que nos dan todo a cambio de un poco de cariño.

Hace unos meses vi su última película en el cine " Más allá de la vida" la historia de una periodista francesa de éxito que es engullida por un tsunami en Asia y replantea toda su vida a partir de entonces. Abre un camino diferente para explicar el fenómeno que vivió y demostrar que hay algo más allá. 
¿Por qué esta película me marcó? porque seguidamente en el mes de marzo de 2.011  sucedió el terremoto más terrible en la historia de Japón,seguido de un tsunami y una explosión en una planta nuclear contaminándolo todo. Lo viví porque una amistad cercana fue a ayudar a reconstruir la devastación y aún sigue haciéndolo recaudando fondos para el futuro del país.  No estuve en Japón pero estuve tan cerca de la tristeza de la desolación que tengo una grieta de todo el tormento que se vino tras de mí, imágenes grabadas en mi mente terribles que ya siempre estarán ahí. A veces no hay que seguir los pasos de alguien que opta por acudir al Infierno, es mejor no hacerlo ni por simpatía ni por nada. Estuve en Japón y trato de olvidarlo sin moverme de casa.

Retomo el tema principal, Clint y su cine. ¿Quién será su sucesor cuando ya no tenga fuerzas para profundizar en las verdades? ¿Dónde encontraré la pasión, el amor, la enseñanza, la fuerza para creer en mi misma? Tendré que proyectar una y otra vez sus películas y emocionarme cada vez con su sensibilidad humana.
Ojalá nunca nos falte Clint y siga teniendo ganas de dejar una historia hecha en fotogramas que nos devuelva a la profundidad del sentimiento y la pasión por la vida, ayudándonos a comprender que la muerte es sólo un proceso del cual formamos parte y que no importa si sucede o no, lo importante es haberla aceptado y estar preparado para emprender un camino donde la única luz que existe es aquello que dejamos atrás, o sea lo que fuimos somos y seremos para la eternidad.