Años de tortura, de amor en soledad
acribillaste el sentimiento, mis dedos
tan dolido el corazón que amoratado se vació.
Odié tu mentira, tu abandono
caminé vahída con olor a lumbre
de las brasas de mi carne tierna calcinada
por la traición perenne del escudo de tu silencio.
de las brasas de mi carne tierna calcinada
por la traición perenne del escudo de tu silencio.
Pero al fin delataste tu juego con palabras titubeantes
yo ya sabía que nada sentías y cosechabas con crueldad
me dejé sacar hasta la última gota de amor sangrante.
Seca, maltrecha rozando la locura acabé por querete
hasta el fondo me sumergí del Infierno sin lamentos
y Dios me salvó de ti me dijo "escucha, lo dirá".
Y esperé con paciencia inmortal que dijeras que yo nada era
al fin me liberaste de un amor de estrellas, se evaporó el cáncer
de mis células enfermas dejándome paz, sosiego, amor solaz.
Inmune a tus argucias escucho un cuento que nada me importa
soy otra que calza el triunfo de su derrota con tacones rojos
piernas de rapaz y ojos de caracol repletos de sol.
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