¡Tanto fue el amor que confundí la razón!
Tanta la emoción que como granada madura reventé
nada ni nadie pudo parar la intensidad de mi pasión.
Naves dirigí a puertos llenos de silencios y rencores
lágirmas derramé con trozos de mi piel sin liberación.
Me ilusioné buscando tu recuerdo en otros que
deshechaba cuando descubría que no eras tú.
Siempre estuviste como una antorcha abrasándome
devorándome, condenándome, sustrayéndome como
un Dios caprichoso que succiona a su antojo.
Y ahora marcas tu presencia, desvelándome tu esencia
y todo mi amor vuelve a ti mi única verdad eterna
siempre quise al hombre que me convirtió en Su Reina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario