miércoles, 25 de febrero de 2009

Batalla de luna


Batalla de luna

Había una luna negra sobre tus ojos
una pequeña mosca turbia, pizarra
pero mis ojos sólo veían estrellas en ti
por eso no vi, ni sentí
me cobijé al amparo de un ciego turbado.

Tocaba tu alma lo presentía, pero tan vacía
de alegrías y plegada de nostalgias, de voces
de llamadas ignoradas, todas hablaban de ella
¡maldita ella , que todo lo tenía corroído y devorado!
¡maldita mi vida, por creerme capaz de reparar el daño!

Que llorabas atormentado cuando
déspotamente me alejabas con palabras amargas
de tu lado, siempre helado y lleno de cardos.

Tras muchas tempestades e iras dudabas al fin
querías pero no podías llenarte de mí
sufrías por darme espacio pero
los recuerdos eran más pesados.

Losas de vida ,diarios de noches y días
de risas felices y vinos dulces ajados te alejaban de mí
y recomponías tu corazón para intentar amarme.

¡Amarme con ganas!
¡Amarme para salvarte!
¡Amarme sí, amarme!

Endiablado callabas la verdad
yo, indefensa esperaba caridad
¿En que momento nos quedamos sin piel?
sé que nos vimos en ese reloj sin cuero
agonizante, llovía a cántaros en los adentros
extasiados y confusos de amor, quedamos.

Que me quieres a veces
que te siento para siempre
que tanto amor nos hizo tanto daño.

Amor, amar, amor
¿Donde estás ahora?

Sigo buscando respuestas para continuar
que te quiero a veces sin hallarte
que te quiero pensar para olvidarte.

Sí, no hago otra cosa que olvidarte cada día
volviendo a necesitar soñarte, sí sólo soñarte

domingo, 22 de febrero de 2009

Corales atormentados

Corales atormentados

Un cambio en la temperatura de las agua coralinas
desencadena la muerte de las más bellas criaturas
madres protectoras que cercan con sus barreras
a la fauna y flora existente en las purezas marinas

Verdes selvas ocultas, incomprendidas, salvajes
regadas por las fuertes corrientes de un océano
sin aire, que las toma a voluntad prodigando afecto.

Rompe furioso el océano clamando contra los hombres
que no escuchan y sordos lo recorren orgullosos, el daño es
inabarcable y las muertes de las bellas criaturas fosilizadas.

Lo delata
que lata
juzgan los inertes.

El amor es una gran madre protectora
como el coral alberga a cientos de vidas
una cambio de la temperatura la más
leve ternura, lo cambia todo
frío mata el amor
calor arrasa al coral.

Los corales sucumben a los cambios de temperatura
la pasión quema las venas hirviendo con premura
cuando los amantes liberan espumas y cal.

Y el amor y el coral suenan a sal
a calidez y aroma de flores cerradas
que esperan a ser abiertas con sinfonías y trompetas
amor y coral, baile marino de ámbar de estrellas
sol de arco iris que envuelve de turquesa a la parida Tierra .

sábado, 21 de febrero de 2009

Seducida por tus ojos

Adoncia marcada así “la dulce” por su madre que ilusionada quiso forjar el destino de su esperanza en aquella pequeña criatura que había emergido de las profundidades de sus entrañas. Juana que así se llamaba, quiso bautizar a su hija con un nombre que englobada la melaza, fuente inacabable de calor amoroso donde esperaba recoger un dulce néctar venidero como así sucedió en el curso de los años.

Cuando conoció a Chale apreció que el alma doblaba su dulzor. Se expansionaba en su cuerpo como si fuera una estrella en la inmensidad de un cielo donde sólo brillaba ella. Era una mujer atractiva que había dialogado con muchos hombres, difícil de conocer y conquistar, pero asequible, fácil para la amistad. En el momento en que Chale irrumpió en su vida supo que su destino iba a cambiar.

Una ola de sudor la recorrió por entero mientras hablaba con la camarera fijándose en el cuello, barbilla, orejas y mirando de reojo hacia sus ojos color miel. Se enamoró en dos segundos. Muchos intentaron seducirla con mil palabras, con mil promesas de amor, pero era dura, no se entregaba a cualquier fantasía porque no le rozaban los sentidos, no le llegaba más que un latir vacío que no la obligaba a entregar nada. Chale lo hizo mostrándose a sus ojos tal como era.

Sucedió en una noche de sábado en un pub de mucho ambiente Ella se acercó a la barra a por una consumición y justo se situó a su lado. La camarera eficiente corría de un lado para otro intentando servir el máximo de peticiones pero era la hora punta, la una, esa hora en la que todos buscan desesperadamente su última oportunidad para no dormir solos. Y la tensión se notaba en la sed de sus gargantas, que intentaban saciar con alcohol. Quemaban la tensión acumulada durante la semana, sus problemas y sus ilusiones se colaban en el fondo de un vaso que por más que se llenara de un líquido amortiguador no les aplacaba la sed.

Chale la miró con esa mirada intranquila que requiere una aprobación. Ella tranquila no se dejó impresionar, pero dentro de su cuerpo un extraño sudor se esparcía. Lo miraba de reojo con un cierto desdén de superioridad. Estuvo en la barra varios minutos observando su nuez, su cuello y barba dura, acostumbrándose a su fisonomía que no marcaba mucha diferencia con el resto, pero aquel hombre estaba envuelto de una capa especial de sensualidad que la hechizaba. Lo supo después, se enamoró de sus ojos que escondían ese alma que vio asomarse tímidamente al balcón.

Un pequeño roce de sus cuerpos en la opresión de la barra repleta de clientes insatisfechos fue suficiente para que se dirigieran más que una mirada. Se fueron juntos a consumir su copa. Ambos se olvidaron de sus respectivas pandillas de amigos. Sólo existían ellos dos. Hablaron poco, las palabras son vacías cuando el alma canta y la de ellos lo hacía desbordada de pasión.

Salieron juntos del local. Chale dirigió su vehículo hacia su casa. Subieron sin prisas al apartamento, siguieron conversando jocosamente con complicidad y palabras repletas de dobles sentidos,. Entre risas y juegos de seducción que ambos vertían por instinto sin ser conscientes de lo que hacían fueron quemando las horas de la madrugada que los acogía con el hechizo de una dulce cómplice.

-Adoncia, a estas alturas las mujeres están rendidas a mis pies ¿por qué tú no?-le preguntó algo cansado de intentar llevársela al huerto temeroso de no lograrlo-
-Lo estoy cariño ¿qué quieres?-le contestó ella algo cómica, estaba tan a gusto que el sexo no era fundamental.
-Quiero verte esas tetas que creo que deben ser maravillosas y algo más-sacó sus cartas directo un poco harto y sin ganas de querer jugar a más juegos-
-Vale, allá voy.

Adoncia se quitó la camiseta, llevaba puesto un sujetador que le sentaba divino. Encaje negro y rosa a juego con un tanga bordado de lacitos. Dejó libres sus bellos senos de la talla 95, redondos, turgentes, elevados como montañas potentes y de cimas blancas.

-Quiero esos pechos para mí, son preciosos- declaró Chale lujurioso-
-Lo serán ¿sigo?-le propuso ella juguetona-
-Sigue.

El pantalón cayó antecedido del tanga. Adoncia fue despojando se ropa sin temor, era tímida pero estaba enamorada ya de él. Eso le daba seguridad y ganas de dejarse descubrir hasta el pudor más secreto.

-Estoy a mil, Adoncia, me has puesto...
-Tranquilo voy a aliviar tus ganas.

Segura y con codicia de disfrutar, se arrodilló a sus pies. Estaban en el salón, Chale sentado en el sofá la recibió perdido sin saberlo. Ella astuta, sagaz y perceptiva fue directa hacia el botón de su pantalón, bajó su cremallera y su boxer arrojó de sopetón un miembro viril potente que semejaba a un muñeco sacado de una caja de sorpresas por la potencia de un muelle.

-No me esperaba una polla con forma de corazón, es preciosa-le confesó Adoncia más enamorada aún de la hermosura de su miembro viril emergente-
-¿Te gusta?
-Me encanta ¿de qué tamaño es?
-Cariño, tamaño 18 cm.
-Nunca había estado con un hombre con un calibre semejante, máximo 16, la noche promete.
-¿No? Bueno pues esto no es nada, te haré disfrutar como nunca lo has hecho.

Adoncia notó que un a corriente la sacudió por completo. Como le gustaba Chale. Su boca buscó la polla dura que tanto le había gustado. Era dulce, apetecible y se dejó llevar por sus instintos más profundos. De vez en cuando levantaba su cabeza para ver los ojos vidriosos de Chale que estaba preso de un estado de placer sublime.

Tomó el fuego de su polla, dejó que se derramara poco a poco todo su líquido preseminal en la boca. Gota a gota absorbió todo su orgasmo. El líquido blanquecino viscoso le supo a flan, miel y rosas. Era la primera vez que un hombre le sabía así de bien.

Cuando le tocó a Chale demostrar su sabiduría, no se quedó atrás. La llevó tras su explosión vigorosa con el miembro aún erecto a la habitación y la tumbó en la cama bocabajo.

-Adoncia tienes un culo estupendo que quiero tomar.
-Tuyo es, haz conmigo lo que quieras, no me gusta el sexo anal, apenas lo he probado pero contigo probaré todo de nuevo como si nunca lo hubiera hecho.
-Eres más que una mujer encantadora, eres un bombón que quiero devorar hasta las entrañas.
-¡Hazlo ya!

Chale abrió las piernas de Adoncia para que le dejaran ver la hermosura de su sexo. Mordió los glúteos, masajeó su clítoris con maestría experta y cuando su lengua penetró varias veces por su obturación oscura, taladrando con prudencia y humedeciendo ese laberinto sin flujo, se decidió a embestirla.

Su polla la fue poseyendo lentamente, deteniéndose cuando notaba resistencia. Hasta que al fin estuvo toda adentro. Sus manos la sujetaban por la cintura atrayéndola hacia sí delicadamente.

-¿Dime que sientes ahora Adoncia?
-Siento que te amo y que quiero que estés donde estás.
-¿Te gusta ,dime?
-No, pero aguantaré hasta que me guste, creo que contigo voy a descubrir un placer distinto.
-Lo harás, no lo dudes.

Chale comenzó a moverse en círculos, rotando su polla por toda la cavidad de su estrechez anal. Seguro de tenerla relajada y sin resistencia, inició su cabalgadura, lenta, segura que fue elevando la revolución de su cuerpo. Con sus dedos estimulaba el clítoris, controlando sus impulsos para que ella disfrutara del momento al máximo.

-Ahhhh! ¡Me gusta Chale! No pares, no te detengas, dame más.
-Tranquila, poco a poco, no tengas prisas.
-¡Qué placer estoy sintiendo, nunca sentí tanto éxtasis y sin ninguna molestia!
-Perfecto, sigue así de embriagada y disfruta.
-Ahhh, estoy a punto del orgasmo, no sé porqué pero lo voy a hacer...¡ahhhh! Estoy co...

Chale sentía subir su erección y su ritmo cardíaco con esas palabras escuchadas entre jadeos y locura placentera. Era tan dulce escucharla disfrutar así. Su corazón se llenó de esa melodía y aumentó su ritmo, apretó sus nalgas contra sus caderas y la poseyó con la energía de un potente caballo de carreras.

Adoncia gritaba, se retorcía, se tiraba del pelo, sus palabras eran perfectas para un hombre como él. Se estaba llenado de esa mujer preciosa que le estaba inundando de sensaciones gozosas. Pudo aguantar mucho tiempo así, no quería correrse ni dejar de oírla.

Pero todo placer también tiene su culminación y finalmente derramó todo su esperma de delfín potente en el interior de su hembra.

-Cuántos orgasmos has tenido Adoncia?-preguntó cayendo a su lado extenuado por el ejercicio físico-
-No sabría decirte, ha sido una cadencia de varios que se ha sucedido.
-Te he oído ¿Fingías o qué?-necesitaba saber que no-
-Jamás finjo, he sentido tantas emociones que no he podido contenerme, te habré parecido una desesperada insatisfecha ¿verdad?
-Al revés, oírte ha sido especial, una recompensa a mi contención y ganas de derramarme en ti.
-¿Crees en el flechazo Chale?- le soltó ella con los ojos vidriosos inyectados de voluptuosidad y placer.
-No sabría decirte.
-¿Crees en el aura que envuelve a una persona?
¿Por qué me preguntas eso Adoncia?- quiso indagar él perspicazmente.
-Porque me he enamorado de tus ojos.
-Vaya, toda mi vida usando tácticas de galán seductor con muchas y han funcionado a la perfección y ahora me dices que todos mis recursos me los podía haber ahorrado...
-¡Cierto, conmigo las artes de seducción no sirven! Fueron esos ojos los culpables de que esté aquí y ahora.
-Es lo más bonito que me han dicho.
-Soy sincera a veces ¿ y ahora qué?- le preguntó con temor a que sus ilusiones se perdieran en el vacío de la habitación.
-Dame tiempo, no estoy preparado para el amor, salgo de una situación difícil. Conozcámonos poco a poco.
-De acuerdo, me dejas ese esperanza que necesitaba, yo te haré feliz de nuevo, te llenaré un nuevo mundo de ilusiones.
-Adoncia vayamos lentamente ¿eh? Me gustas, pero estoy algo derrotado.
-Tú ves dando pasos pequeñitos que yo te espero al final en la meta. Eres lo que toda mi vida he buscado.
-¡Qué mujer más alocada! -rió el por esa entrega que no esperaba de una desconocida-
-Lo soy sólo cuando encuentro lo que me hace feliz y cariño mío, eso pasa tan pocas veces en mi vida , necesito manifestar todo lo que siento.
-Pasional, directa, erótica, hermosa. Eres una combinación explosiva que espero que explote en cada golpe de mi polla.
-Confieso que también me he enamorado de ella, la amo.
-Ja,ja,ja... Adoncia, que peligrosa eres, un dulce bombón

Comenzaron de nuevo a beber de los labios de la pasión. ¿Principio de una gran historia de amor? El entusiasmo todo lo puede...

Fin

viernes, 20 de febrero de 2009

Tarde

Tarde

Siento batir un tambor sí, es al fin tu corazón
danza maldito por su dolor y perdición
no retiene mi paso, no amarra ya mis labios.

Tanto amor, tanta ternura , fue locura
la que nos elevó a los dos a la llena luna.

Caminé pura hacia tu jardín de amapolas
entre en el recinto de color, sin olor, sin hallarte
confusa dejé de esperarte en el banco de los años.

¡Cuántos años de amor sin amor!
¡Cuántas mentiras estrelladas en la nada!

Ahora surges lobo furioso clamando, bramando
intentando paralizarme por sogas que no sentí
que me quieres para ti, ahora, tarde ¡qué tarde!

¿Dónde busco ése amor que no sé dónde arrojé?
¿Dime como librarme de la confusión?
¿Del tormento que me dejas en la espalda?

Y busco un consuelo para los dos
quisiera dibujarte en mis ilusiones rotas
olvidarme de tanto dolor, de tanta mentira.

Te toca esperar que pegue todos los trazos
de ese gran amor que rompí en tantos pedazos
y oculté en mis poemas cojos, rotos, que suspiraban
por tu presencia en mí carne para saciar mis ganas.

Ganas de ti que no sacié, la hambruna no se calla
me devora por dentro y busco comer de otros labios.

Fuiste dándole cuerda a un reloj sin horas
sin darte cuenta que ya no miraba a tu horizonte
ni esperaba ilusionada tus palabras en mí, nada,
óyeme aunque no quieras tarde amor, tarde.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Emociones

Emociones y fresas delirios de grandeza
fueron evocados y se esparcen en mi cabeza

Quiero paz, ser inmóvil, que la vida se detenga
en la condensación del sentimiento fugaz que
amparo, donde sólo existe tu realidad.

Regalamos palabras de amor enamorado, tú
servicial caballero, que quebraba su figura a mi paso
paciente lacayo que caminaba solo entre los cardos
deseando a su margarita confundida, perdida, titubeante.

¡Cuánto me duele haberlas perdido en el inexorable olvido!

Maldigo despertar y ver sólo cristales opacos
todo termina sin que pueda remendar un pedazo.

Emociones invoco con el ojo húmedo, salado
por las lágrimas contenidas, fluidas, suspiradas.

Martirio vivir enamorada sin tu cariño
mala puñalada la sombra de tu abismo
que me devuelve al vacío de la ilusión.

Hueca y maldita soy
sin tu amor, hablo
demuéstrame que no.

martes, 10 de febrero de 2009

El despido


Cristal regresaba a su pubertad en un viaje instantáneo de añoranza. En ese momento estaba en la sala de mecanografía a las 8 de mañana martilleando su “Olivetti línea 88”. Era una máquina dura, resistente y rápida.

Era horrible escuchar el sonido de sus compañeros que tocaban al ritmo vertiginoso de 280 p.p. una extraña balada desagradable de martillo punzante, que taladraba los tímpanos más resistentes. Todo ello acompañado por las frecuentes perdidas de nervios generadas por los atascos y los parones, que inundaban los folios plagados de errores tipográficos.

Oía a las otras máquinas detenerse bruscamente al engancharse varias varillas a la vez. Era normal que ocurriera eso cuando las teclas eran pisadas a la vez por las manos inexpertas de los debutantes mecanógrafos, que no habían aprendido a levantar los dedos a tiempo y se quejaban de que sus máquinas iban mal, excusa oportuna para salvar el momento de la avería. Luego escuchaba nerviosa y con una grave pérdida de concentración las repetitivas reprimendas del profesor a los alumnos que no cuidaban de sus máquinas con tacto.

-Mierda, he escrito de nuevo mal el abecedario.
Los abecedarios estaban bien claros en la pantalla de la sala y sin embargo Cristal siempre se comía alguna letra.

abcdefghijklmnñopqrstuvwxyz abcdefghijklmnñopqrstuvwxyz abcdefghijklmnñopqrstuvwxyz abcdefghijklmnñopqrstuvwxyz

Al revisar su hoja y contabilizar las faltas descontando 10 pulsaciones por cada error, salía con cara de pocos amigos de la sala. ¿Cuándo sería capaz de controlar sus dedos? Detestaba que le sudaran, que perdiera la concentración pensando que otros iban más rápido que ella, necesitaba escribir con seguridad, quería llegar a ser una buena secretaria.

Cristal sonrió al recordarse en el preciso instante en el que soñaba con ser una eficaz administrativa. Luego la vida le abrió caminos más seductores. En su época adolescente había sido una mujer llena de complejos y con una autoestima baja, nada que ver con la bella mujer segura y decida en la que se había transformado.

Trabajaba en una sala de sexo. Una centralita telefónica en la que recibía todo el turno laboral llamadas de hombres calientes que querían ser seducidos y excitados. Se reía mucho cuando accedían desde las webs ya que al pinchar sobre los videos de muchachas estupendas escuchaba su voz aumentar su lascividad y perversión Ponía un video y los tenía el máximo tiempo enganchados en las páginas de previo pago sexual.

Su voz dulce y melosa, los encantaba. Había descubierto el enorme potencial de su magia seductora, ellos perdían el sentido por sus palabras pronunciadas con lentitud y acogimiento. No había nada a lo que ella se negara. Era una mujer complaciente, solícita a servir una fantasía a placer. No era el trabajo que esperó ejercer, pero al menos la mantenía activa y le proporcionaba muchísimo aprendizaje sobre sus estudios sobre los hombres.

Nunca quedaba con ningún cliente, era una norma de la casa. Era la chica de la “línea erótica” más solicitada. Pasaba 8 horas al teléfono rotando turnos de tarde, mañana, noche sin que sintiera la necesidad de conocer a aquellos hombres.

Un día fue despedida sin motivos. La envidia de las otras chicas le había creado un conflicto con su jefa . Era preferible despedirla a tener un motín dentro de su oficina. Era la chica que más ganaba y eso las desesperaba.

Esa noche Cristal caminó enérgicamente hacia su casa, su rabia sonaba con firmeza sobre el asfalto silencioso. Se notaba su mal humor en sus zancadas y paso repiqueteante. Sonaba como aquellas máquinas de escribir que eran aporreadas por dedos sin habilidad. Le hubiera gustado quemar la oficina con todas sus compañeras dentro. Pero la vida es así, algunas veces ser demasiado sobresaliente conlleva problemas.

-Hola, me han despedido.
-¿Lo celebramos? Tranquila Cristal no era un buen trabajo- le respondió Sergio para animarla-
-¿Celebrarlo? Ya sé que no era un buen trabajo. Era una mierda de trabajo. Pero nos salvaba cada mes. ¿Ahora qué será de nosotros? Tu sueldo es...
-Vale, relájate, haré más horas extras- replicó él exaltado y con gana de terminar la discusión-
-No puedo, estoy herida, las odio- Soltó Cristal arrebatada por la ira que sentía apoderarse de ella-
-Cristal beberemos una copa de vino del que te gusta, pasaremos una fantástica noche de sexo. Llevamos mucho tiempo fingiendo que todo va bien. En el fondo deseaba que se acabara ese maldito teléfono erótico. Ya no me eras capaz de disfrutar del sexo conmigo. Tenías la cabeza llena de sexo con otros. Volverás a ser mía.
-¡Oh Sergio, cuánto lo siento! Sí, ha sido lo mejor, volveré a ser la misma.
-Lo serás y seremos de nuevo felices.

Tomaron un sencillo vino, “Lambrusco” rosado marca asequible y se fueron a la cama a ver la tele. Vieron unos episodios de C.S.I Miami y cansados apagaron la luz. Cristal metió sus nalgas en las caderas de él, buscando como siempre la suave caricia de sus cuerpos.

La danza erótica había comenzado. Siguió moviendo el culo, frotándolo circularmente sobre el sexo de Sergio. A los pocos minutos pudo sentir la fortaleza de su miembro crecer. Fueron quitándose la ropa, acariciando sus cuerpos con la piel y el deseo del contacto sensual de sus zonas erógenas.

Imaginaron todas las sensaciones dibujándolas sobre la piel receptiva. Sergio la masajeó desde los hombros hasta los pies con su pene erecto. Recorrió todas sus curvas subiendo la temperatura y las ganas de ella por su destreza sensual.

Luego la montó sin más. Quería que ella sufriera su dureza. Abrió sus piernas y flexionó sus rodillas aplastándolas contra su pecho. La tomó con fuerza y sin darle un respiro la hizo jadear de dolor por una penetración tan profunda sin previa preparación.

Fueron minutos duros, interminables en los que Sergio esperaba que ella se resistiera y lo alejara. Pero no lo hizo, consentía todos sus embistes con pasión enamoradiza.

Se corrió dentro a un ritmo frenético. Aquel encuentro estaba resultando muy egoísta, sólo disfrutaba él. Al terminar, la miró a los ojos, sabia que estaba insatisfecha y dolorida. Arrepentido por su monólogo sexual, la besó con un gran cariño.

Se incorporó aún con su polla erizada y sacó del armario un nuevo juguete erótico. Se trataba de un huevo redondo. Lo encendió, puso una posición moderada y lo acopló dentro de la vagina de Cristal.

Las sensaciones que ella percibió se notaron al instante. Saltaba, jadeaba, gritaba todo tipo de mensajes de querer morir, de que no parara. Sergio se reía, quiso hacer más intenso ese momento y ayudó con su boca a que su clítoris también disfrutara de la gran fiesta.

-¡Voy a morir de tanto placer, Sergio! ¡Pero no te detengas! ¡sigue!-vociferaba con una voz sensual y voluptuosa Cristal-
-No lo haré, quiero que esto dure durante horas.

Tras media hora de placer sin límites, Sergio creyó oportuno sacar el huevo mágico de la vagina. Pudo notar sus múltiples contracciones y su rugosidad vaginal. Tenía ganas de volverla a poseer, pero esta vez el ritmo sería muy lento. Todas las ramificaciones de su vagina estaban excitadísimas, lo sentiría como jamás lo había sentido.

Eligió su postura predilecta. Cristal yacía tumbada boca arriba. Él levantaba sus piernas y las acogía entre sus vigorosos brazos llevándolas hacia sus glúteos.

-Quiero que me aprietes y no sueltes eh?- le ordenó con voz militar-
-A tus órdenes, tu mandas.

La fue penetrando lentamente moviendo sus caderas con ganas. Cristal comenzó a gritar de placer. Era un baile nuevo, la idea era hacerla disfrutar al máximo y contenerse. Salía y se volvía a meter hasta el fondo con parsimonia y rotación singular. Tanto la hacia disfrutar que hubo momentos que le tuvo que tapar la boca para calmar sus alaridos de placer.

Pasaron jugando y dándose lo mejor de sí mismos toda la noche. A la mañana siguiente, una extraña energía les envolvía. Estaban más enamorados que nunca. Felices y relajados desayunaron compartiendo una renovada vitalidad que les hacia afrontar las dificultades de un nuevo día de manera diferente.

-¿Cómo te sientes hoy princesa?- Le preguntó mirándola profundamente a los ojos-
-Como una diosa, voy a encontrar un buen trabajo.
-Lo harás, brillas con una sensualidad que no había visto nunca.
-Será que me quieres, Sergio y me ves así.
-Será que te quiero-rió él-y que quiero que seas feliz.

Fin

lunes, 9 de febrero de 2009

Medusa

Medusa , ser transparente
me picas, me dueles, irritas
desatas la ira iracunda
mis ganas de tenerte.

Ganas de clavar mi cuerpo
ganas de dar mi piel vencida
a tus embrujos ilusionistas.

Tengo ganas de que me ganes.

Medusa solitaria en el mar
me picas, me dueles, irritas
me abro a la derrota y que me ames.

Sabiendo lo que dolerás
callo herida, lo que amo.

¡Que amo!
¡Que amo!
¡Oh, cuánto te amo!

Medusa dañina te delatas, tóxica estás
¡pero que influjo de luna me llena!
sólo aguardo quemarme con tus abrazos.

Deseo tu cuerpo cubierto de tentáculos
fustiga mi carne y da paz a mi alma
que clama que me devores hasta las
canas melindrosas , mátame de amor.

¡Amor!
¡Amor!
¡Amor!

Y que suenen los arco iris de color
en mi corazón rasgado de tanto dolor.

Perfumes turquesa y cereza me cubran
como tulipanes en esta última noche de nos.

viernes, 6 de febrero de 2009

Entre sí y no

No maldigas al amor cuando la ira te invade
¿qué culpa tienen los besos de ser nublados?
ama tontamente, sonríe acunado en jacintos y tulipanes .

No busques que te quieran por creerte elegido
¿acaso el amor tiene fórmula magistral que funcione?
si te han de querer no será por un perfume esencial.

No mojes la lluvia con lágrimas parturientas
¿crees poder conmover a la pena?
camina y calla, cuando duela.

Sí, puedes durar anclado al amor perfecto
¿ te mereces ser tan feliz?
pregunta y responde en tu uniforme.

Sí, tras una gran tormenta vuelve a lucir el sol
¿no ves estrellas y lunas con renovada ilusión?
todo muere y vive en la primavera del corazón.

Sí, el cuerpo sobrevive a cien maltragos
¿acaso dudaste perder a los dados?
resiste amigo, a los vientos amargos
te tocará perder, eso está claro
pero verás renacer a los tiernos duraznos.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Sepia

Sepia soy en el mar oscuro
gris el cielo que me cubre
y sin color mi forma de vida.

¿Y cómo cambio lo que es incambiable?
Acepto el pacto de vivir sin viento a favor.

Sepia son mis recuerdos
mis noches y días ajados
la esperanza que tendí a tu amor.

Dime tú:
¿Cómo dar color al blanco del corazón?
¿Cómo quitar el negro al amor desahuciado?

Sepia fue el pasado
sepia es el presente
¡sepia! acabará mañana.

Que un arco iris ruja con la fuerza de el león
y llene mi sabana de sábanas de caramelo y
turrón, tumbada en la cama veré los colores
de tu cielo pintados a terciopelo para mi consuelo.

Crecer y creer en girasoles
en el verde de la ilusión
y olvidar el sepia sin tono
que tan profundo el iris pintó.

Ríe la doncella humilde sin suerte
los colores se fijan en su mente.

Ja,ja,ja
Ríe la nena mirando al mar
de nuevo el color la iluminará.

Quizás si lo escribo el sepia expirará
deseo dar alas al tecnicolor de película
toma mi mano para ser coprotagonista
del punto y aparte que fulmine el gris acre.