Tarde
Siento batir un tambor sí, es al fin tu corazón
danza maldito por su dolor y perdición
no retiene mi paso, no amarra ya mis labios.
Tanto amor, tanta ternura , fue locura
la que nos elevó a los dos a la llena luna.
Caminé pura hacia tu jardín de amapolas
entre en el recinto de color, sin olor, sin hallarte
confusa dejé de esperarte en el banco de los años.
¡Cuántos años de amor sin amor!
¡Cuántas mentiras estrelladas en la nada!
Ahora surges lobo furioso clamando, bramando
intentando paralizarme por sogas que no sentí
que me quieres para ti, ahora, tarde ¡qué tarde!
¿Dónde busco ése amor que no sé dónde arrojé?
¿Dime como librarme de la confusión?
¿Del tormento que me dejas en la espalda?
Y busco un consuelo para los dos
quisiera dibujarte en mis ilusiones rotas
olvidarme de tanto dolor, de tanta mentira.
Te toca esperar que pegue todos los trazos
de ese gran amor que rompí en tantos pedazos
y oculté en mis poemas cojos, rotos, que suspiraban
por tu presencia en mí carne para saciar mis ganas.
Ganas de ti que no sacié, la hambruna no se calla
me devora por dentro y busco comer de otros labios.
Fuiste dándole cuerda a un reloj sin horas
sin darte cuenta que ya no miraba a tu horizonte
ni esperaba ilusionada tus palabras en mí, nada,
óyeme aunque no quieras tarde amor, tarde.
Siento batir un tambor sí, es al fin tu corazón
danza maldito por su dolor y perdición
no retiene mi paso, no amarra ya mis labios.
Tanto amor, tanta ternura , fue locura
la que nos elevó a los dos a la llena luna.
Caminé pura hacia tu jardín de amapolas
entre en el recinto de color, sin olor, sin hallarte
confusa dejé de esperarte en el banco de los años.
¡Cuántos años de amor sin amor!
¡Cuántas mentiras estrelladas en la nada!
Ahora surges lobo furioso clamando, bramando
intentando paralizarme por sogas que no sentí
que me quieres para ti, ahora, tarde ¡qué tarde!
¿Dónde busco ése amor que no sé dónde arrojé?
¿Dime como librarme de la confusión?
¿Del tormento que me dejas en la espalda?
Y busco un consuelo para los dos
quisiera dibujarte en mis ilusiones rotas
olvidarme de tanto dolor, de tanta mentira.
Te toca esperar que pegue todos los trazos
de ese gran amor que rompí en tantos pedazos
y oculté en mis poemas cojos, rotos, que suspiraban
por tu presencia en mí carne para saciar mis ganas.
Ganas de ti que no sacié, la hambruna no se calla
me devora por dentro y busco comer de otros labios.
Fuiste dándole cuerda a un reloj sin horas
sin darte cuenta que ya no miraba a tu horizonte
ni esperaba ilusionada tus palabras en mí, nada,
óyeme aunque no quieras tarde amor, tarde.
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