miércoles, 18 de diciembre de 2019

Pollo criado con maíz relleno a la jardinera con manzanas



Ingredientes:

 1 pollo criado con maiz de 2'5 kgs aprox
Sal rosa himalaya o común
Pollo de maíz relleno

FARSA RELLENO

1 Hígado+ corazón higienizado ( agua+sal+vinagre 24 hrs), posteriormente sellado en sartén.
100 grs. pasas hidratadas en vino blanco ( tipo valdepeñas) 24-48 hrs
200 grs. de carne picada cerdo ( preferible cerdo gallego criado con castañas)
100 grs. pan frito en aceite ( o mojado en leche a elegir)
1 cebolla pochada a punto de caramelización
1 puerro parte blanca pochado con la cebolla anterior

GUARNICIÓN SALSA

1 manzana fuji
150grs de chalotas ( cebollas pequeñas)
6 ajos sellados 
Todo sellado en sartén unos minutos

Pollo de campo relleno
Preparación:

Sacar todos los huesos del pollo y reservar para hacer fondo en otras elaboraciones.
Madurar la carne  pollo con sal ( Himalaya) 24-48 hrs en nevera, en papel de carne envuelta en film.
Preparar la farsa y rellenar el pollo.
Bridar con hilo de algodón y aguja de lana.
Sellar en sartén a fuego vivo.
Se puede pasar la salsa y dejarla como un puré o añadirla como está.
Se pueden usar vinos y licores (brandy) en el sellado del pollo previo a la cocción en el horno.
Tiempo de preparación o cocción  2hrs a temperatura de 140ºC

GUARNICIÓN.
Ensalada o patatas risoladas.


Pollo sellado relleno antes de entrar horno

Pollo de campo relleno

Pollo criado con maíz relleno
Pollo criado con maíz antes de entrar en el horno


Corte de la pieza de pollo de maíz relleno
Pollo de campo relleno

pollo relleno con patatas risoladas

sábado, 7 de diciembre de 2019

Receta: Costilla de cerdo asada a la jardinera con manzanas

Ingredientes:
-2kg. de costilla de cerdo gallega criado con castañas
Especias y aceites:
-romero, sal del Himalaya rosa ( Pakistán) vinagre de jerez( 5ml), aceite de oliva, cilantro, comino molido,  200 ml. vino tinto valdepeñas 11º

Salsa:
150grs. cebollas tipo chalotas
1 cabeza de ajos
2 manzanas fuji
perejil
3 zanahorias

Comprar la costilla y madurar con sal , romero, cilantro, dos días en la nevera envuelta en papel alimentario y film transparente.
A fuego vivo sellar la carne por los cuatro costados, en una sola pieza.
En la misma sartén proceder a sellar verduras y a manzana.
Al finalizar añadir el vino dar hervor 2 minutos y colar por estameña.
Añadir toda la salsa de fritura a la bandeja del asado pasada por la estameña.
Asar a  160ºC, añadiendo agua si fuera necesario durante 4 horas.
Dejar reposar la carne.
Pasar la salsa por batidora  (chino), emulsionar.

Guarnición:

Patatas fritas o risoladas.
Costilla asada y cortada

salsa acompañar a la costilla emulisionada
costilla preparada para hornear

sábado, 23 de noviembre de 2019

Brillar




Brillar


El vuelo levantas

inundas de color el iris

de personas sin color.

Se defienden tratando

de apagar tu motivación

¿Y qué puedes hacer?

¿Guerrear?

¿Callar?

¿Herir?

¿O volar?

Decide si quieres ser color

u oscuridad…

En un segundo todo puede cambiar

y tu luz parpadear.


El silencio te hace reflexionar

el color es tan bello y brillante

que no lo puedes abandonar

decides seguir al arcoiris.


El rainbow está ahí

sanando el desequilibrio mental.


El color te salva

tus alas de mariposa sientes

agitar, debes emprender

el vuelo a otro lugar.


Vuela ser de luz

que el destello de tu paso

sirva de guía a los que

no pueden volar.

domingo, 10 de noviembre de 2019

A mis 48



Susurra el tiempo otoñal que volveré a soplar
brota el romero  en el humedal del corazón seco
 alberga años de lágrimas retenidas
las agujas arañan telas amargas
rebrota el recuerdo del puñal
clavado a destiempo
cuando la muerte acechaba
a los pies de tu cama
entre gritos, desvaríos y lamentos.

Imparable, no pude aceptar tu marcha.

El cordón umbilical, reflota, no quiere olvidar
el lazo maternal, se clava en la carne
Es herida loca la muerte, intensidad.
Vuelvo a recobrar consciencia
de la rotura carnal.
Nunca estuve tan unida a esa mano fría
hasta que supe que sería  la última
sensación de tu vida en la mía.
Y aun siendo consiente de mi actual felicidad
en la carretera de sueños por cumplir
me hallo rota si te recuerdo
¿Cómo olvidar?
Volví la espalda a la sangre
borré toda nota de dolor
Debo seguir, rota

Veo el verde rebrotar
agradezco que “estoy viva”
Sabiendo que la muerte es…
Final y principio de recuerdos
Lazos
Lamentos.
Siempre tu semilla dura y fortaleza
será el  centro de mi corazón
tu herencia en mi carne
tendré que contenerla
para no arrasar
¿Recuerdas?
Somos demasiada intensidad
fortaleza de lágrimas
olores de hígado sangrante
que sangra heridas a borbotones
necesito perdonar  lo imperdonable
heridas de locura dejaron
 mi alma demasiada sangre seca
la cuajada no me deja hablar.
En el silencio grabé
 olvido traiciones amargas
De muerte, fue tu suerte.
La mía amar, con toda intensidad.

domingo, 26 de mayo de 2019

Flor arrugada

El amor
se va
se quiebra
se diluye
en la tempestad
de palabras frías
hostiles, áridas.

Rota la confianza
herido el corazón
se encoje atacado
agrio, salado
rebosa jugo de limón.

Se enciende la bombilla
repleta de luz e intensidad
lucha contra el cristal
la polilla de adiós.

Recién nacida
 fruto de maleta
 trata de escapar
del insufrible dolor
de no ver ternura
entrega
arrebato
en los actos.

Descolorida mariposa
del color
lleva prendida  en las alas
dos almas  grises distantes.

Vuelven  agujas de recuerdos
vivencias
momentos de ternura
calenturas.
Sentimientos encorvados
caminan por pasillos
enrojecidos de lágrima.

Confundidos navegan
en un barco de sombra y oscuridad
por un mar sin rumbo quebradizo
de hielo y profundidad abismal.

Toca seguir
caminar
renacer
creer el poder
retener el triunfo
del sabor dulce
de besos perdidos
en arenas de sol.

Partir, quebrada
el alma, flujo
intenso el amor
perdido, retenido
en la memoria.

Aguarda la maleta
repleta de besos
caricias,entrega
pasión,silencios
conmovidos.

Música y notas
 volverán
a florecer en las
almas perdidas
cabizbajas en derrota
se van
con la esperanza
de conocer
 otras almas.

Compás infinito
es el amor,
que vuela
 transita en el color
 se eleva al
compás de las almas
que nunca dejan
de crear y creer
en  el mejor
tiempo vivido
fue aquel
del...
AMAR.

La Princesa Patita y la Hormiga Palija





Había una vez una princesa que lloraba sin consuelo. Era bella, ojos grandes despiertos de color negro estrella, rodeado de verde esmeralda. El color fue escogido por las sirenas entre las profundidades más remotas, donde las corrientes y los semblantes pensativos de los seres que se esconden, lloraban lágrimas brillantes, que al depositarse sobre el fondo se convertían en hermosas perlas de colores indefinidos, de una unión  desconcertante.  Tenía además piernas  esbeltas, largas y tiernas,  de color anaranjado,figura esbelta, pelo dorado y moreno, rizado en las puntas,  donde el sol reflejaba sus estrellas más lindas.
Pero aquella princesa, no sabía caminar. Sus pasos eran descompasados y semejaba una muñeca rota que se había hecho con pedazos de varias muñecas que no encajaban.
Se  hallaba la hormiga Palija tomando el sol una tarde, cuando vio a la princesa atravesar el patio que conducía hacia el jardín, sin no poder resistir a la tentación que se ofrecía,  se atrevió a imitar los torpes pasos de la princesa.
Aquella,  percibió al instante la burla y frenó en seco sus pasos, detenida frente a la hormiga, dijo:
¿A quién imitas pequeñaja, insignificante ser, molesto, oscuro y sin sentido hormiga?
¿Te has visto oh Princesa? Es que… eres un ser extraño, no articulas movimientos, eres digna de trabajar en un circo de títeres.
¡Estúpida hormiga! ¿Acaso tú sabes caminar, bailar o hacer algo con gracia? Se mofó, poniendo los brazos sobre la cintura.  La cara  enrojecida reflejaba irritación, el aspecto transformado del rostro, le hacía parecer lo más desagradable que cualquier persona hubiera evitado encontrar a pesar de su hermosura, fruto del enfado.
Por supuesto, Princesa. Mira y admira el compás. Y en ese preciso instante, comenzó a bailar de una manera tan graciosa, que aún sin música la Princesa Patita supo que aquella hormiga era una gran bailarina.
Meditó un instante, reprimía una mezcla de dos emociones difíciles de no dejar reflejar en su semblante, por una parte era presa de la rabia provocada por la negación de la verdad  incómoda que le dolía reconocer (no sabía bailar y no tenía gracia al caminar) y por otra una envidia desmedida (anhelaba poseer la gracia de la hormiga) ansiaba aplastar y hacer desaparecer a aquella hormiguita perfecta. Pero  detuvo el pensamiento negativo que la poseía, comprendía que todo seguiría siendo igual sin la existencia de la bailarina. Así  pudo eliminar a tiempo deseos  oscuros y transformó la cara en  esperanza, focalizada en Palija. Si conservaba viva aquella hormiga y la convertía en amiga, quizás pudiera enseñarla a bailar.
¿Cómo te llamas hormiga?
Palija, me dicen en el hormiguero
¿Qué haces tomando el sol, a esta hora deberías estar recolectando para el hormiguero, verdad?
¡Oh, estoy en ello, aunque no lo creas, voy a llenar la despensa de toda la colonia!
Ja,ja,ja… ¿Tomas el sol y trabajas? Vaya…eres mágica ¿tienes polvos para transformar las cosas?
Estaba esperándote para darte la primera clase, necesitas conocer la sinfonía.
¿Qué sinfonía? Yo sólo necesito unos sencillos pasos de baile, será suficiente.
Necesitas aprender a caminar, lo haces como un ser frío, encorvas la espalda, caminas agazapada fruto del miedo a dejarte conocer, das grandes zancadas, levantas la barbilla a modo de soberanía, mueves los brazos como si trataras de aniquilar todo lo que se ponga a tu paso y miras con desdén, me ha resultado  sorprendente que pudieras verme. Tu caminar es arrogante, altivo, demostrativo de poder, o te temen o te detestan, aunque las personas te muestren su mejor cara, no te quieren.
La Princesa por primera vez, desnuda ante los ojos de la hormiga, se quitó el disfraz que la apartaba de las personas y se mostró como en realidad era; indefensa, frágil, triste y simple.
¿Cómo se aprende Palija? ¿Puedes ayudarme? Confesó sin poder aguantar el río de lágrimas amargas reprimidas que escondía el endurecido corazón.
Verás Princesa Patita, porque así te veo, primero debes aprender a admirar a las flores de este jardín.
¡Por favor! ¿Quieres hacerme perder el tiempo? Eso no sirve para bailar, ¡hormiga tonta!
Aprende a mirar, verás el baile de las flores lo hacen cada mañana, ama el color, belleza y silencio, cuando lo hallas conseguido, volveré  para darte la primera clase de baile.
La princesa, volvió a estallar, malhumorada, recogió su vestido y dando grandes zancadas abandonó el jardín, se sentía burlada por la hormiga. Pensó largas horas en su habitación si seguir el consejo o continuar como si nada, una intuición intensa del corazón, le hizo seguir el consejo de Palija, que le caía fatal, en aquel momento, casi la odiaba, pero a la vez, la necesitaba, se había convertido en  el ser más importante del universo.
A la mañana siguiente, en lugar de atravesar el jardín sin mirar  las flores, entró dando lentos pasos, paraba y observaba, trataba de ver con los  mismos ojos de la hormiga.
En pocos minutos de paciencia,  las flores comenzaron a abrirse, a girar buscando los rayos del sol y a danzar de una manera lenta, pero vibrante. Fueron visitadas por abejas, avispas, hormigas, mariquitas, escarabajos, saltamontes libélulas…
 A partir de aquel día, la Princesa Patita  despertaba cada mañana con el corazón excitado. No quería perderse el floreo de las flores, durante un mes, aprendió cada movimiento de rosas, claveles, lirios, margaritas y demás flores que creaban una sinfonía de silencio rota por las voces de los ruiseñores, que parecían acompasar sus meneos.
Sin que lo  pudiera distinguir, su paso cambió. Aquellas zancadas exageradas,  movimientos dictadores de brazos, se tornaron en pequeños pasos, seguros y firmes, hombros atrás y bajos, espalda recta, brazos en tic tac sobre las caderas.  Parecía que cuando entraba en el jardín, la sostenían las hadas, se integró en concordia con el paisaje de flores, insectos y aves, de tal forma que ninguna sentía una presencia ajena cuando llegaba Patita.
Una mañana, volvió a ver a de nuevo a Palija sin haber recordado durante aquel tiempo de calma y reencuentro consigo misma, que la hormiga  le indicó que regresaría. Estaba como de costumbre, descansando recostada sobre una flor hermosa.
Princesa Patita, ¡estás preparada para tener  tu primera lección de baile!
Y juntas bailaron, una danza acompasada de movimientos lentos que compactaban el canto de las distintas aves que se hallaban en el jardín.  Ruiseñores, gorriones y pájaros carpinteros  componían música. Los potentes tambores  los consiguieron con el sonido de los picos fuertes y rápidos de los carpinteros, que taladraban la corteza de legendarios algarrobos, con la intención de construir nuevos nidos para sus descendientes.
Tras  pocas semanas de esfuerzo constante, la Princesa danzaba por el jardín como una bailarina con tan buen ritmo, que llegó a superar a la hormiga.
Bueno, ya sabes bailar, me marcho
¿Y no quieres tu recompensa?
Claro, si nos traes pipas, pan y bollos de azúcar, mi hormiguero sobrevivirá este invierno.
Con los ojos emocionados, al sentir la necesidad de víveres para la supervivencia de  las hormigas, Patita corrió a la cocina y sin dar explicaciones ordenó  a la cocinera la demanda, la sirvió rauda sin objetar nada, entendía que formaba parte  de  un nuevo capricho de la Princesa. Llevó tiernos bollos recién hechos, azúcar, pipas y frutos ricos, melocotones, fresas, manzanas…
La hormiga Palija satisfecha, al verla llegar, silbó y un batallón  de hormigas se hizo visible, habían estado  aguardando aquel momento durante mucho tiempo. Comenzaron a despedazar el botín, al que se unieron los pájaros e insectos del jardín, que por la confianza alcanzada con la Princesa, la consideraban parte de la familia.
Ese verano se celebró en palacio el gran baile, esperado en todos los reinos colindantes para celebrar la mayoría de edad de la Princesa Patita. Acudieron las princesas más bellas, vestidas de maravillosos trajes y abalorios, además de los más apuestos príncipes en edad de casarse.
La Princesa Patita, estaba tan feliz, que consiguió  hacer muchas amigas y conocer a un bello príncipe del que llegó a enamorarse tras un baile precioso que  duró toda la noche. Fortalecieron la unión siendo la pareja comprensiva y cálida como las flores, que permaneció enamorada, plena de sonrisas y lágrimas que diluían en aquel jardín, en conversaciones eternas y abrazos apasionados.
Desde entonces, Patita se comprometió a proteger la naturaleza. Flores, insectos y pájaros eran cuidados, mimados y tratados de una manera exquisita por todos los miembros del palacio. También prohibió pisar hormigas en todo el reino, o actuar contra ellas, por si alguna era amiga o familiar de su gran amiga Palija, a la que añoraba y recordaba en muchas ocasiones donde la invadía la nostalgia de aquellos días compartidos.
No volvió a encontrar su presencia en el jardín,  a pesar de andar con sigilo. La valiente y osada hormiga se esfumó, pero llevó el recuerdo guardado tan profundo, sin compartirlo con nadie, que no pasaba ni un solo día sin que agradeciera, que existieran seres pequeños que si reparabas en su existencia, te enseñaban sin secretos el equilibrio de la vida.

-Fin-

lunes, 6 de mayo de 2019

La elegante araña bicolor


-Mira ahí hay dos moreras muy grandes-  dijo Paquita ilusionada a su marido, señalaba con el dedo índice hacia el lado izquierdo de la carretera.

-A la vuelta paramos y cogemos algunas hojas- le respondió Alberto sin prestarle atención al repentino hallazgo de su esposa.

Era vital, conseguir  hojas de morera para sus  tiernas y frías mascotas blancas que les aguardaban en casa ansiosas de nuevas hojas para devorar.
Ambos aprovecharon la oportunidad y tras pasar un rato rodeados de naturaleza, descendieron del coche. Tuvieron que subir un pequeño terraplén y en una postura incómoda arrancar pequeños brotes  con hojas, sin cortar el crecimiento de las ramas.  Intuían que aquellas espléndidas moreras debían ser alimentadas por una fuente de agua cercana, ya que a su alrededor, todo era árido y seco. En cambio ellas, se mostraban  poderosas, fuertes y hermosas.

Las ramas  de hojas frescas fueron depositadas en una bolsa de plástico  cerrada en la nevera, para su conservación. Descendía con rapidez la despensa ante la voracidad de las mandíbulas de los gusanos, que en conjunto compartían las hojas. Trataban  de completar en el mínimo tiempo su etapa de desarrollo, en una carrera frenética por conseguir el alimento necesario para su posterior transformación en crisálida. 

 Paquita  preparaba nuevas hojas  preocupada de nuevo por el suministro, se veía ya el fondo con algunas ramas cuando de repente vio una hoja suelta extraña, en el reverso tenía una figura amarilla hexagonal. Al examinar con detalle a la luz, pudo descubrir los  huevos amarillos que formaban la composición de aquella figura perfecta, eran frescos, semejaban una puesta reciente.
Separó la  hoja de morera en un recipiente redondo, meditaba en ese momento, imaginaba que tras unos días de espera aquellas crías misteriosas saldrían de su envoltura tras la maduración. Imaginó el hogar  pleno de hermosas mariposas de colores o quizás algún tipo de chinche de las flores, no pudo adivinar lo que en realidad eran.

Al remover las hojas que quedaban en el fondo de la bolsa amarilla, encontró una presencia que la hizo gritar. ¡Una poderosa araña de largas patas amarillas, abdomen negro y poderosas mandíbulas correteaba de lado a lado, tratando de escapar.

-¡Mátala!-sentenció Alberto, ante el temor que pudiera causar  daño a la familia.

-¡No! – Ha sido capaz de sobrevivir varios días en la nevera a temperatura de 5 grados y además poner una puesta, sin saber si ella misma iba salir victoriosa, seguro que lo ha pasado mal ¡Es una de las mías! Además pudo haberme picado en las numerosas ocasiones que metí la mano ajena a su presencia. Se ha ganado la libertad, nació libre y volverá al medio.

Dicho y hecho, Paquita ató la bolsa y se dirigió a una zona cercana donde la araña y su prole tuvieran una oportunidad. Sacudió la bolsa y enseguida saltó al suelo, adaptándose a una medio desconocido en pocos segundos, disimuló su presencia entre las piedras y el color marrón del suelo, que le ofrecían un perfecto camuflaje.  Paquita la observaba, trataba de captar una imagen nítida de donde se encontraba, pero aquella araña no se movía y cuando lo había era con tanta precisión que no la veía. Se alegró por ella, era una maga de la supervivencia y adaptación al entorno. También dejó las  hojas de morera con los huevos,  por si la araña quería seguir la defensa de su prole.

Y se marchó contenta. Había tenido una experiencia fantástica. Alimentar a sus gusanos y conocer como aquellos árboles también albergaban protección a otros huevos desconocidos, en este caso de araña.


Moraleja: No destruyas seres que son necesarios para el equilibrio de la naturaleza si no representan una amenaza real para ti y tu entorno. Respeta a los seres vivos y aprende a convivir aunque no comprendas el sentido de su existencia. Las arañas comen insectos y controlan su crecimiento, a su vez forman parte del alimento de muchos pájaros.


-Fin-


viernes, 5 de abril de 2019

La Luna Verde



Fabián estaba sentado frente al doctor, con mirada inquisitiva, tratada de dilucidar la intención verdadera  encubierta en las palabras. Sería más fácil comprender si los servicios eran acordes a la publicitada reputación  como experto en la materia en la elitista sociedad o más bien una atracción de lujo supremo con el que su clínica engatusaba a los pacientes ricos.
 No había dudas en el diagnostico; tenía cáncer de páncreas en avanzado estado de evolución. Aquel comerciante de vida, trataba de envolverle con  esperanzas fatuas, el método era muy similar al que usaba él mismo  en los negocios, por eso le molestaba tanto escucharle.
En ese momento el doctor hablaba de manera elocuente, la mirada fija en los ojos para impresionar y hacerle sentir importante, las manos se levantaban y bajaban tratando de imponer seriedad a la explicación. Existía una posibilidad alta de curación si quería probar un tratamiento novedoso  en fase experimental, podría ser uno de los primeros en recuperarse.
Un frío escalofrío le recorrió la espalda. Estaba acostumbrado a negociar, a aprovechar cualquier mínima oportunidad que estuviera en su camino para ganar dinero, pero aquel doctor se había equivocado de profesión. Estaba jugando con un paciente emotivo que daría lo que fuera por obtener una forma de salvar la vida a cambio por supuesto de una suma inestimable de dinero para financiar el tratamiento. Le costó digerir el tipo de persona que tenía al frente. No se diferenciaba de si mismo y verse en el espejo de un ser depredador, encantador, de sonrisa irresistible que sólo buscaba enriquecerse con artes aprendidas de infundir un miedo atroz, para motivar a su víctima indefensa, le produjo un triste  vacío. Le indignaba aquella serpiente vestida de médico compasivo. Le pidió un poco de agua, tratando de buscar unos segundos para meditar sus palabras. El doctor llamó a su secretaria que en cuestión de segundos le acercó un vaso de agua fresca con una sonrisa muy parecida a la de su jefe. Tras enjuagarse la boca, pudo al fin tratar de defenderse de aquel ser sin escrúpulos que le estaba vendiendo una salvación experimental a precio astronómico.
-Verá, doctor, ud., que es un hombre de mundo.... ¿Puede darme por escrito que a cambio de ese maravilloso tratamiento que sólo ud. conoce voy a salvarme con plena seguridad?
-Pues señor Fabián, los médicos no arriesgamos, está en juego su vida pero los pacientes que se han sometido a nuestro estudio les ha ido muy bien...
-Disculpe de nuevo doctor mi interrupción, soy un hombre de tiempo escaso y ahora más que nunca, temo perderlo. ¿Puede presentarme alguno de sus pacientes que se hayan salvado?
-Pues, eh, en este momento, como le he comentado es una fase experimental de este tratamiento y los pacientes están recibiendo la medicación así que...
-Así que ud. ha puesto un precio elevado a una cortina de humo ¿no es así?-le inquirió sin dejarle proseguir.
-Está equivocado señor Fabián,  nuestro tratamiento funciona y...
-¡Buenos días!
Se levantó del sillón y le dirigió una dura mirada de desprecio para dejar claro que  lo consideraba inservible para su enfermedad. De camino a casa hizo la llamada a su asesor para que buscara en el servicio público de salud al mejor médico que atendiera a pacientes de su dolencia. Era un día gris, llovía y el cielo estaba preso de nubes negras. El tiempo que había empleado en exclusiva  para sus negocios le estaba volviendo la espalda. Siempre pensó que llegaría a envejecer siendo un hombre rico en plenas facultades. Su pensamiento optimista y emprendedor, que tan bien le había funcionado para su día a día, no era válido para proyectar planes de salud. El diagnóstico de cáncer de páncreas evolucionado era su sentencia de muerte, no había cura.
Al llegar  trató de comer algo. Hacía tiempo que no le sentaba bien la comida, pero no había tenido tiempo de ocuparse de aquella cosa insignificante. Idiota, había ignorado las señales de su cuerpo, su tono amarillento y su hinchazón. No quería pensar en su vida vacía de contenido.
Tenía cincuenta años. Soltero y sin hijos. No había tenido tiempo para enamorar a ninguna dama. Las mujeres estuvieron presentes en su vida de una manera interesada. Pagó el precio. No quiso conquistar, seducir, amar...Le fue más fácil dejarse conquistar por hambrientas bellezas que le salían al paso, de la cual no había peligro de enamorarse ya que su fondo era tan falso y carente de fundamento como el suyo propio.
Se sentó en su sofá de cuero atigrado meditando que debía hacer. Tenía que encontrar un proyecto con el cual entusiasmarse. Encendió la tele, unos animales habían sido rescatados de una granja en estado lamentable. En su corazón se le encendió la voluntad  de ayudar.
Pasó toda la noche cavilando el proyecto. Al despertar dio órdenes a todos sus asesores para que liquidaran sus empresas y recogieran el máximo dinero en efectivo.
Hizo llamadas  y pronto tuvo una parcela enorme que había sido una fábrica para remodelarla y convertirla en refugio. Acordó con la protectora que le enviaran  la asna llamada Bala, sería su primer animal acogido salvado de ser sacrificado. Estaba ciega por sus cataratas, era vieja y tenía sarna.
En pocas semanas el refugio estuvo preparado. Había espacios naturales divididos por vallas para los animales que fueran llegando. Le puso  nombre de “La Luna verde”, porque sabía que no existía ninguna fase de la Luna en la cual fuera de ese color. El inventaría esa Luna para los desahuciados, porque debía haber una segunda oportunidad.
El señor Fabián  quiso estar cerca en el proceso de curación de la asna Bala. Se sostenía en la piel y hueso de lo flaca que estaba, sus ojos eran de color tabaco,  mirada huidiza y desconfiada, pero tras varias visitas, percibió que el animal le buscaba para restregar su hocico en su mano con cariño. La operación le devolvió la vista, pero aún debía recuperar peso y terminar de curar sus heridas. Era una asna dulce y cariñosa. Sacó un trozo de pan  y una mazorca de maíz de su maletín para mimarla. La pequeña Bala comió en silencio, mirándole a los ojos con una dulzura encantadora. Tras alimentarla se marchó. Se sentía genial. El amor del animal había penetrado en su duro corazón  fósil de hombre de negocios.
Paseaba por la ciudad fijándose en cualquier detalle que le provocara una reacción emotiva. Pronto encontró lo que buscaba, un perro flaco, de mirada triste, orejas caídas y rabo metido entre las piernas. Estaba muerto de miedo allí sentado, tratando de encontrar su destino. Llamó al perro varias veces, hasta que éste se atrevió a ir hacia él guiado por el hambre. El señor Fabián sacó un poco de pienso de su maletín y una taza donde puso agua de una botella. Había cambiado su cartera de papeles y contratos, por otra con agua y pienso para diversos animales además de un improvisado botiquín. Se había propuesto alimentar su corazón del esquivo amor, al cual había temido acercarse toda su vida. Nunca tuvo la necesidad de afecto y cariño, pero ahora la buscaba con ansiedad. Ahora sólo le importaba  ser feliz en pequeños instantes robados a su enfermedad.
Había comenzado a visitar a un nuevo doctor, al cual tanteó en sus entrevistas para conocer su motivación real. Confiaba estar ante un profesional de la medicina, que se dedicaba con devoción a ayudar a sus pacientes, muchas veces sin esperanza de vida. Debía aliviar el dolor y poner todos los medios a su alcance para mejorar la calidad de vida.
También tuvo tiempo de planificar una reunión de carácter urgente con sus desconocidos familiares, a los cuales sólo veía cuando le invitaban a bodas, bautizos o comuniones. Siempre existía un interés en su presencia, sin duda pensaban en que sería una buena aportación económica para sufragar el convite. Quería informarles de que estaba en plenas facultades mentales, para lo cual un Notario allí presente certificaba sus palabras y su última voluntad para el reparto de sus bienes.
-Pero tío, ¿Vas a darnos tus pertenencias antes de morir? -preguntó una sobrina acongojada que no dudó en enfatizar con un reguero de lágrimas.
-Sobrina, ahórrate las lágrimas, de sobra sé que no soy querido por ninguno de vosotros.
-Pero, bueno, ¡estás equivocado!-irrumpieron casi al unísono los presentes con cierta indignación- nosotros, nosotros...
-No me interrumpáis con cariños fingidos que no me llegan. Os he reunido para informaros de que he sido un hombre poderoso y rico. He recorrido el mundo, disfrutado de mujeres hermosas y poco tiempo para vivir. Por desgracia, no supe centrarme en lo importante. He sido un hombre desdichado e infeliz. Enamorado del poder y el dinero, mi cuerpo se ha enfermado y moriré pronto. No quiero que sufráis mi misma desgracia, despedazándoos por la inmensa fortuna que dejo. Mis únicos herederos serán los animales, han conseguido que encuentre un verdadero sentido a mi vida, ellos no pueden ganarse el sustento y necesitan mi protección.
Salió de la sala haciendo caso omiso a la lluvia de voces melosas, llenas de resentimiento por su cruel decisión. Ellos  esperaban que aquella reunión familiar fuera para hacerles sabedores de su próximo enriquecimiento y resultó ser una burla de su pariente, que ahora quería sentir emociones humanas. ¡Era un ser sin corazón! O así querían verlo bajo la mirada de los ojos inyectados de codicia.
El señor Fabián se sintió aliviado. Sin duda todos los seres humanos pasan su vida tratando de conquistar la suerte que les convierta en seres superiores, donde la riqueza y el poder les pertenezca. Si supieran que esa vida es una farsa donde el corazón se pierde, mordisqueado por el engaño y las palabras envolventes, ninguno desearía perder un sólo día en conquistar el territorio de la frialdad. Les había hecho un gran favor, aunque no supieran verlo.
En el refugio de la Luna verde los animales fueron llegando redirigidos de todos los albergues donde las mascotas no conseguían ser adoptadas. Unos tenían extremidades deformes, otros viejos, gran tamaño, olían mal, un carácter intratable que nada evidenciaba la forma en la que fueron tratados. Excusas y más excusas, para abandonar a seres indefensos a su suerte. La ciudad era un territorio hostil donde a nadie le importaba abandonar a su mascota al mínimo problema que esta pudiera causarle en su vida.
En las noticias el señor Fabián también escuchaba casos de niños que eran abandonados por supersticiones de mala suerte en el continente africano. Mandaba dinero a las Ong's presentes en la zona para que fueran rescatados de semejante tortura, camino a la muerte silenciosa por omisión.
A veces se reía de sus pensamientos sentado en el sofá preferido, tomando una infusión  que le ayudaba relajarse ¿Estaba intentando comprar a la Muerte  con sus actos? Dudó, pero no, estaba haciendo lo contrario, le arrebataba  seres que su único mal era la falta de amor del prójimo. Ya fueran animales o personas. La Muerte le estaría aguardando para hacerle un juicio por su insolencia ¿quién se había creído para quitarle trabajo?
De nuevo caminaba por la ciudad, cuando vio un pequeño gato escondido tras un seto. Era pequeño, estaba sucio, repleto de pulgas, heridas y maullaba con vehemencia. Lo cogió entre sus manos y lo sostuvo hasta el refugio. Del ojo derecho caía una lágrima , se llamaría Llorón.
Tras unos días de tratamiento, el pequeño gato de color canela empezó a ganar peso y a sentirse bien. Cuando veía al señor Fabián se restregaba contra su pantalón y maullaba haciendo círculos a su alrededor hasta que lo cogía entre sus brazos. Luego se sentaba en la hamaca del porche del refugio para acariciar su hermoso pelaje. El gato emitía un sonido y un ronroneo peculiar, le había elegido como amo y se sentía feliz en su compañía.
Todo el amor que los animales adoptados le daban, le llegaba al corazón, se hallaba ansioso de emoción. Cuanto más recibía, más necesitaba. El fondo de su personalidad no podía mudar. Era un hombre que le gustaba acumular riquezas, esta vez era el amor verdadero su mayor posesión.
Un día llegó un niño al albergue, que quería un animal perfecto. Enrique tenía una mano robótica y no aceptaba el defecto. El señor Fabián no dudó en presentarle a Trasto, un pequeño perrito que tenía  ruedas para andar, por su parálisis en las patas traseras a causa de un atropello. El niño al verlo, se enfureció negando con la cabeza, pero bastó que viera lo bien que bailaba al ritmo de la música, para empezar a sonreír. Cuando Trasto se le acercó subiendo sus patas delanteras a las  piernas loco de alegría y le lamió supo que no se llevaría otro animal. Quería a Trasto como mascota, su defecto ya no era importante.
El señor Fabián sonreía de satisfacción plena. Olvidaba su enfermedad terrible mientras amaba...

domingo, 17 de febrero de 2019

El renacer del gusano de seda




Enero, el árbol de morera gris añoraba vestirse con hojas renovadas.Necesitaba cubrirse con un manto, verde, alegre y vibrante antes de la llegada del despiadado y caluroso verano. Sin ellas simulaba ser el disfraz de carnaval del otoño-invierno, triste, flaco, alargada sombra de fantasma del tiempo del silencio, invisible, ignorado vigilante de la tierra seca, sobrevivía a las corrientes de aire y oscuridad. Era visitado en ocasiones por algún pájaro insensato que se ponía nervioso al descubrir el error de elegir las ramas descubiertas.

Aquel paciente árbol, tuvo que esperar a febrero para que las yemas bulbosas de sus ramas empezaran a recibir el retorno de la vida verde. Anida, observaba maravillada día tras día, abrirse camino a aquellos apéndices de hojas diminutas, crecer y crecer, formando las primeras hojas con forma de corazón. Pronto serían enormes orejas de elefante venosas, agitadas por el viento, donde se podría observar el abanico de venas duras que se extendían hasta la punta de la hoja dentada. Imaginaba el camino que los gusanos recorrerían como si fuera la carretera hacia nuevas hojas frescas, que debían cruzar superando múltiples transformaciones y etapas.

Nacidas las hojas, fortalecidas por el sol y el agua, era el momento perfecto para sacar los huevos del frescor cobijo de la nevera. 

Conocía bien el proceso, primero debía preparar una caja de cartón con agujeros para que respiraran porque los gusanos de seda, necesitaban oxígeno para vivir como cualquier otro animal. Luego preparaba folios de papel con pequeños orificios, los usaría para facilitar el cambio de hojas que los voraces animales comerían sin piedad, hora a hora en una carrera de intuición trasmitida de generación en generación.

Debía esperar unos días a que nacieran los pequeños gusanos de tamaño diminuto y color oscuro, de los huevos grises.
Pronto vería mover a los pequeños sus colitas llenas de vida, les esperaba con trozos de hoja fresca.

Sería una etapa de estresante comer y cambiar de piel. ¿Cuántas veces lo hacían? Era tan hermoso poder transformarse y cambiar…pensaba. ¿Tendría ella la capacidad de renovarse con esa agilidad? Esperaba aprender a hacerlo.

Iban creciendo y convirtiéndose en gusanos, frágiles de piel fría y tacto suave. Dulces y delicados, debía mantenerlos secos, si no quería que se enfermaran ya que su salud, era delicada.

Tras semanas de atención, estaban preparados para realizar su última etapa. Se encaramaban a las aristas de la caja y tejían sin parar un hijo de seda fuerte, resistente sin cortaduras ya que esa era su última labor, envolverse en huevo ovalado. 

Aguardaban ahora la transformación en la crisálida, tocaba al fin ser una espectacular mariposa que nacería al despertar en los primeros rayos del sol, enredados en el apacible amanecer y recogidos en las primeras horas de la mañana. Era tan bonito ver como la vida se abría paso… Esperaba con sus ojitos ver el huevo mojado, la mariposa había de escarbar con ahínco con sus patas delanteras hasta romperlo y así salir de la crisálida oscura que la había mantenido oculta en su última muda.

Al renacer convertida en mariposa, para algunos una simple polilla amarillenta torpe, de aleteos inciertos y alas inservibles, aún tenía que deshacerse de un líquido acaramelado, excretar y permanecer sin alimento. A partir de ese momento, las hembras debían seleccionar a los machos o entre estos últimos competir para fecundar a la hembra que esperaba paciente a su príncipe azul.

La puesta de nuevos huevos amarillos ocurría un día después. La pequeña niña Anida aguarda el momento con los folios dispuestos para que la mariposa consiguiera depositar su descendencia y así conservarla para el año siguiente.

Sentía tanta emoción al sentir el poder de su intervención y el milagro de haber sentido la vida vibrar entre sus dedos, necesitada de su dedicación que se prometió seguir conservando a la descendencia de aquellas extrañas mariposas que se habían domesticado, como el zorro del Principito y necesitaban el amor de la Humanidad para seguir vivas.


sábado, 2 de febrero de 2019

Brillaba demasiado


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Brillaba demasiado. Una vida basada en verdad y sentir con el corazón, ofendía a demasiadas personas que no sabían que todos tenemos el potencial para hacerlo, lo traemos de fábrica, pero lo olvidamos por los intereses oportunistas de una sociedad consumista que se olvidó de lo importante. Había decidido ser la protagonista de su propia historia. Con bases firmes consolidadas, jamás renuncio a su sueño: ser la princesa del cuento, la salvadora del gatito en el tejado, la que lo cambiaba todo…
Su primera máquina de escribir fue una hoja de libreta doblada en tres partes. Usaba sus dedos para imitar lo que no podía hacer sobre aquella “línea Olivetti 88” que no podía tocar quién sabía por qué… Mantuvo fresco el deseo de aprender a escribir sobre ella.
⍐❤️Al crecer  la consiguió, escribía  trabajos sobre leyes que le encantaba leer y releer, se enamoró del art. 14 de la Constitución Española “Los españoles somos iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, sexo, raza, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. ¿De verdad tenía derecho a ser igual a los demás? Pues lo sería y puso en práctica sus creencias firmes, basadas en verdades de derechos fundamentales de la Humanidad.
Los libros al principio, fueron sus mejores y únicos amigos. En la edad de la infancia se desató en ella un deseo incontenible de vivir, a través de ellos, consiguió hacerlo. Fue la persona rescatada, perseguida, defensora de la justicia… Amaba los finales felices. Sus colores favoritos brillaban, impactaban y dejaban absorto a aquel que la veía pintarlos.
Era una estrella de luz, llena de sombras dolor y tristeza. Porque se puede llorar hacia dentro tan fuerte que perder la razón puede ser la salida a todo. Conoció el dolor en estado primitivo en linde con el Infierno, estaba rota: ser bueno mata, pero no pudo dejar de serlo, era luz no cambió, fue pisoteada no se transformó en oscuridad, solo en silencios intermitentes para recuperarse.
En la infancia, fue tartamuda, el día que perdió a su padre su cerebro cambió, la noticia le supo a risa ¿Qué sabía ella de la muerte? No había experimentado con la palabra “se ha muerto” No pudo asimilar que perder a su padre era no volver a verlo jamás. Ella era el reflejo de su corazón bueno, para muchos un perdedor para ella, DIOS.
Pasó una vida a sobresaltos. Calentándose a la luz de las velas en el frío del invierno, estirando un litro de leche o inventando comidas en una despensa llena de nada a primera vista.
Su forma de reír y sentido de humor, le sirvió de equipaje tantas veces, que no iba a renunciar a ello ahora que cuando miraba el reloj marcaba horas extrañas 19:19, 13:13, 9:09 ¿Podía ser verdad? ¿Era finalmente un ser de luz? Maravillada por el descubrimiento, quiso compartir quién era a través de cada acto diario.
Era la que cedía el paso si veía que alguien tenía prisa, la que invitaba a un café, la que veía el hambre a la puerta de un Mercadona y ofrecía un bocadillo, era persona sin necesitar ser importante, su importancia iba en cada acto y cada situación que sucedía a los ojos de su corazón.
Perder a su madre y ser desheredada en una maquinación familiar, la mató. ¿Todo eso por codicia? Y tuvo que alejarse de la vida para no contaminar todo lo que había creado. Mamá se apareció antes de irse al otro mundo, la perdonó, el amor no se escribe en un poder notarial para heredar, le agradeció la desheredación, la alejó de seres oscuros llamados familia.  Al final de una vida de desencuentros  con su madre, la amaba, la sostuvo en su pulso débil y la última transfusión de sangre despidiéndose de ella con amor, sabiendo que ella temblaba en ese último acercamiento con miedo, temía que le hiciera daño ¿de verdad? Se estaba muriendo, consumida en un cáncer horrible y aún pensaba que su hija por dinero la iba a machacar…
El dinero nunca fue importante se dijo, por eso mamá volvió antes de irse al otro mundo para que perdonara su último acto conducido por la oscuridad. Ser amado no es ser beneficiado con bienes materiales, los mayores beneficios se obtienen al importarle a alguien. Su madre la quería…
“Lo importante es invisible a los ojos” El gran secreto que el zorro domesticado por el Principito le reveló. Lo importante es invisible se dijo: AMOR SONÓ FUERTE, AMOR, AMOR, AMOR…
Pensó en buscar un oficio y dedicarse a escribir, no era fácil vivir del cuento. No fue a universidades, no tenía más que su forma de estudio autodidacta y los años fueron acumulándose en mil oficios en los que nunca encajó, porque todo estaba demasiado intoxicado.
Miró hacia el empleo público. Con pasión se esforzó por superar el examen, lo hizo y fue eliminada por aquellos que no podían soportar que lo hubiera conseguido. Bueno se dijo puedo volver a intentarlo porque se cómo, puedo volver a dejarme la piel en el intento…
 Y siguiendo su meta la escritora de cuentos de corazón no dejará de escribir, ni cambiará, sensible, comprensiva con cada persona y circunstancia con la que tropieza. Porque muchos seres oscuros intentan que cambie, pero no lo hace aunque su corazón ya no aguante.
🧡