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Su primera
máquina de escribir fue una hoja de libreta doblada en tres partes. Usaba sus
dedos para imitar lo que no podía hacer sobre aquella “línea Olivetti 88”
que no podía tocar quién sabía por qué… Mantuvo fresco el deseo de aprender a
escribir sobre ella.
⍐❤️Al crecer la consiguió, escribía trabajos sobre leyes que le encantaba leer y
releer, se enamoró del art. 14 de la Constitución Española “Los
españoles somos iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna
por razón de nacimiento, sexo, raza, religión, opinión o cualquier otra
condición o circunstancia personal o social”. ¿De verdad tenía
derecho a ser igual a los demás? Pues lo sería y puso en práctica sus creencias
firmes, basadas en verdades de derechos
fundamentales de la Humanidad.
Los libros al principio, fueron
sus mejores y únicos amigos. En la edad de la infancia se desató en ella un
deseo incontenible de vivir, a través de ellos, consiguió hacerlo. Fue la
persona rescatada, perseguida, defensora de la justicia… Amaba los finales
felices. Sus colores favoritos brillaban, impactaban y dejaban absorto a aquel
que la veía pintarlos.
Era una estrella de luz, llena de
sombras dolor y tristeza. Porque se puede llorar hacia dentro tan fuerte que
perder la razón puede ser la salida a todo. Conoció el dolor en estado primitivo
en linde con el Infierno, estaba rota: ser bueno
mata, pero no pudo dejar de serlo, era luz no cambió, fue pisoteada
no se transformó en oscuridad, solo en silencios intermitentes para
recuperarse.
En la infancia, fue tartamuda, el
día que perdió a su padre su cerebro cambió, la noticia le supo a risa ¿Qué sabía
ella de la muerte? No había experimentado con la palabra “se ha muerto” No pudo
asimilar que perder a su padre era no volver a verlo jamás. Ella era el reflejo
de su corazón bueno, para muchos un perdedor para ella, DIOS.
Pasó una vida a sobresaltos. Calentándose
a la luz de las velas en el frío del invierno, estirando un litro de leche o
inventando comidas en una despensa llena de nada a primera vista.
Su forma de reír y sentido de
humor, le sirvió de equipaje tantas veces, que no iba a renunciar a ello ahora
que cuando miraba el reloj marcaba horas extrañas 19:19, 13:13, 9:09 ¿Podía ser
verdad? ¿Era finalmente un ser de luz? Maravillada por el descubrimiento, quiso
compartir quién era a través de cada acto diario.
Era la que cedía el paso si veía
que alguien tenía prisa, la que invitaba a un café, la que veía el hambre a la
puerta de un Mercadona y ofrecía un bocadillo, era persona sin necesitar ser
importante, su importancia iba en cada acto y cada situación que sucedía a los
ojos de su corazón.
Perder a su madre y ser
desheredada en una maquinación familiar, la mató. ¿Todo eso por codicia? Y tuvo
que alejarse de la vida para no contaminar todo lo que había creado. Mamá se
apareció antes de irse al otro mundo, la perdonó, el amor no se escribe en un
poder notarial para heredar, le agradeció la desheredación, la alejó de seres
oscuros llamados familia. Al final de
una vida de desencuentros con su madre,
la amaba, la sostuvo en su pulso débil y la última transfusión de sangre despidiéndose
de ella con amor, sabiendo que ella temblaba en ese último acercamiento con
miedo, temía que le hiciera daño ¿de verdad? Se estaba muriendo, consumida en
un cáncer horrible y aún pensaba que su hija por dinero la iba a machacar…
El dinero nunca fue importante se dijo, por eso mamá volvió antes
de irse al otro mundo para que perdonara su último acto conducido por la
oscuridad. Ser amado no es ser beneficiado con bienes materiales, los mayores
beneficios se obtienen al importarle a
alguien. Su madre la quería…
“Lo importante es invisible a los ojos” El gran secreto que
el zorro domesticado por el Principito le reveló. Lo importante es invisible se
dijo: AMOR
SONÓ FUERTE, AMOR, AMOR, AMOR…
Pensó en buscar un oficio y
dedicarse a escribir, no era fácil vivir del cuento. No fue a universidades, no
tenía más que su forma de estudio autodidacta y los años fueron acumulándose en
mil oficios en los que nunca encajó, porque todo estaba demasiado intoxicado.
Miró hacia el empleo público. Con
pasión se esforzó por superar el examen, lo hizo y fue eliminada por aquellos
que no podían soportar que lo hubiera conseguido. Bueno se dijo puedo volver a
intentarlo porque se cómo, puedo volver a dejarme la piel en el intento…
Y siguiendo su meta la escritora de cuentos de
corazón no dejará de escribir,
ni cambiará, sensible, comprensiva con cada persona y circunstancia con la que
tropieza. Porque muchos seres oscuros intentan que cambie, pero no lo hace
aunque su corazón ya no aguante.
🧡
🧡
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