sábado, 2 de febrero de 2019

Brillaba demasiado


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Brillaba demasiado. Una vida basada en verdad y sentir con el corazón, ofendía a demasiadas personas que no sabían que todos tenemos el potencial para hacerlo, lo traemos de fábrica, pero lo olvidamos por los intereses oportunistas de una sociedad consumista que se olvidó de lo importante. Había decidido ser la protagonista de su propia historia. Con bases firmes consolidadas, jamás renuncio a su sueño: ser la princesa del cuento, la salvadora del gatito en el tejado, la que lo cambiaba todo…
Su primera máquina de escribir fue una hoja de libreta doblada en tres partes. Usaba sus dedos para imitar lo que no podía hacer sobre aquella “línea Olivetti 88” que no podía tocar quién sabía por qué… Mantuvo fresco el deseo de aprender a escribir sobre ella.
⍐❤️Al crecer  la consiguió, escribía  trabajos sobre leyes que le encantaba leer y releer, se enamoró del art. 14 de la Constitución Española “Los españoles somos iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, sexo, raza, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. ¿De verdad tenía derecho a ser igual a los demás? Pues lo sería y puso en práctica sus creencias firmes, basadas en verdades de derechos fundamentales de la Humanidad.
Los libros al principio, fueron sus mejores y únicos amigos. En la edad de la infancia se desató en ella un deseo incontenible de vivir, a través de ellos, consiguió hacerlo. Fue la persona rescatada, perseguida, defensora de la justicia… Amaba los finales felices. Sus colores favoritos brillaban, impactaban y dejaban absorto a aquel que la veía pintarlos.
Era una estrella de luz, llena de sombras dolor y tristeza. Porque se puede llorar hacia dentro tan fuerte que perder la razón puede ser la salida a todo. Conoció el dolor en estado primitivo en linde con el Infierno, estaba rota: ser bueno mata, pero no pudo dejar de serlo, era luz no cambió, fue pisoteada no se transformó en oscuridad, solo en silencios intermitentes para recuperarse.
En la infancia, fue tartamuda, el día que perdió a su padre su cerebro cambió, la noticia le supo a risa ¿Qué sabía ella de la muerte? No había experimentado con la palabra “se ha muerto” No pudo asimilar que perder a su padre era no volver a verlo jamás. Ella era el reflejo de su corazón bueno, para muchos un perdedor para ella, DIOS.
Pasó una vida a sobresaltos. Calentándose a la luz de las velas en el frío del invierno, estirando un litro de leche o inventando comidas en una despensa llena de nada a primera vista.
Su forma de reír y sentido de humor, le sirvió de equipaje tantas veces, que no iba a renunciar a ello ahora que cuando miraba el reloj marcaba horas extrañas 19:19, 13:13, 9:09 ¿Podía ser verdad? ¿Era finalmente un ser de luz? Maravillada por el descubrimiento, quiso compartir quién era a través de cada acto diario.
Era la que cedía el paso si veía que alguien tenía prisa, la que invitaba a un café, la que veía el hambre a la puerta de un Mercadona y ofrecía un bocadillo, era persona sin necesitar ser importante, su importancia iba en cada acto y cada situación que sucedía a los ojos de su corazón.
Perder a su madre y ser desheredada en una maquinación familiar, la mató. ¿Todo eso por codicia? Y tuvo que alejarse de la vida para no contaminar todo lo que había creado. Mamá se apareció antes de irse al otro mundo, la perdonó, el amor no se escribe en un poder notarial para heredar, le agradeció la desheredación, la alejó de seres oscuros llamados familia.  Al final de una vida de desencuentros  con su madre, la amaba, la sostuvo en su pulso débil y la última transfusión de sangre despidiéndose de ella con amor, sabiendo que ella temblaba en ese último acercamiento con miedo, temía que le hiciera daño ¿de verdad? Se estaba muriendo, consumida en un cáncer horrible y aún pensaba que su hija por dinero la iba a machacar…
El dinero nunca fue importante se dijo, por eso mamá volvió antes de irse al otro mundo para que perdonara su último acto conducido por la oscuridad. Ser amado no es ser beneficiado con bienes materiales, los mayores beneficios se obtienen al importarle a alguien. Su madre la quería…
“Lo importante es invisible a los ojos” El gran secreto que el zorro domesticado por el Principito le reveló. Lo importante es invisible se dijo: AMOR SONÓ FUERTE, AMOR, AMOR, AMOR…
Pensó en buscar un oficio y dedicarse a escribir, no era fácil vivir del cuento. No fue a universidades, no tenía más que su forma de estudio autodidacta y los años fueron acumulándose en mil oficios en los que nunca encajó, porque todo estaba demasiado intoxicado.
Miró hacia el empleo público. Con pasión se esforzó por superar el examen, lo hizo y fue eliminada por aquellos que no podían soportar que lo hubiera conseguido. Bueno se dijo puedo volver a intentarlo porque se cómo, puedo volver a dejarme la piel en el intento…
 Y siguiendo su meta la escritora de cuentos de corazón no dejará de escribir, ni cambiará, sensible, comprensiva con cada persona y circunstancia con la que tropieza. Porque muchos seres oscuros intentan que cambie, pero no lo hace aunque su corazón ya no aguante.
🧡


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