lunes, 6 de mayo de 2019

La elegante araña bicolor


-Mira ahí hay dos moreras muy grandes-  dijo Paquita ilusionada a su marido, señalaba con el dedo índice hacia el lado izquierdo de la carretera.

-A la vuelta paramos y cogemos algunas hojas- le respondió Alberto sin prestarle atención al repentino hallazgo de su esposa.

Era vital, conseguir  hojas de morera para sus  tiernas y frías mascotas blancas que les aguardaban en casa ansiosas de nuevas hojas para devorar.
Ambos aprovecharon la oportunidad y tras pasar un rato rodeados de naturaleza, descendieron del coche. Tuvieron que subir un pequeño terraplén y en una postura incómoda arrancar pequeños brotes  con hojas, sin cortar el crecimiento de las ramas.  Intuían que aquellas espléndidas moreras debían ser alimentadas por una fuente de agua cercana, ya que a su alrededor, todo era árido y seco. En cambio ellas, se mostraban  poderosas, fuertes y hermosas.

Las ramas  de hojas frescas fueron depositadas en una bolsa de plástico  cerrada en la nevera, para su conservación. Descendía con rapidez la despensa ante la voracidad de las mandíbulas de los gusanos, que en conjunto compartían las hojas. Trataban  de completar en el mínimo tiempo su etapa de desarrollo, en una carrera frenética por conseguir el alimento necesario para su posterior transformación en crisálida. 

 Paquita  preparaba nuevas hojas  preocupada de nuevo por el suministro, se veía ya el fondo con algunas ramas cuando de repente vio una hoja suelta extraña, en el reverso tenía una figura amarilla hexagonal. Al examinar con detalle a la luz, pudo descubrir los  huevos amarillos que formaban la composición de aquella figura perfecta, eran frescos, semejaban una puesta reciente.
Separó la  hoja de morera en un recipiente redondo, meditaba en ese momento, imaginaba que tras unos días de espera aquellas crías misteriosas saldrían de su envoltura tras la maduración. Imaginó el hogar  pleno de hermosas mariposas de colores o quizás algún tipo de chinche de las flores, no pudo adivinar lo que en realidad eran.

Al remover las hojas que quedaban en el fondo de la bolsa amarilla, encontró una presencia que la hizo gritar. ¡Una poderosa araña de largas patas amarillas, abdomen negro y poderosas mandíbulas correteaba de lado a lado, tratando de escapar.

-¡Mátala!-sentenció Alberto, ante el temor que pudiera causar  daño a la familia.

-¡No! – Ha sido capaz de sobrevivir varios días en la nevera a temperatura de 5 grados y además poner una puesta, sin saber si ella misma iba salir victoriosa, seguro que lo ha pasado mal ¡Es una de las mías! Además pudo haberme picado en las numerosas ocasiones que metí la mano ajena a su presencia. Se ha ganado la libertad, nació libre y volverá al medio.

Dicho y hecho, Paquita ató la bolsa y se dirigió a una zona cercana donde la araña y su prole tuvieran una oportunidad. Sacudió la bolsa y enseguida saltó al suelo, adaptándose a una medio desconocido en pocos segundos, disimuló su presencia entre las piedras y el color marrón del suelo, que le ofrecían un perfecto camuflaje.  Paquita la observaba, trataba de captar una imagen nítida de donde se encontraba, pero aquella araña no se movía y cuando lo había era con tanta precisión que no la veía. Se alegró por ella, era una maga de la supervivencia y adaptación al entorno. También dejó las  hojas de morera con los huevos,  por si la araña quería seguir la defensa de su prole.

Y se marchó contenta. Había tenido una experiencia fantástica. Alimentar a sus gusanos y conocer como aquellos árboles también albergaban protección a otros huevos desconocidos, en este caso de araña.


Moraleja: No destruyas seres que son necesarios para el equilibrio de la naturaleza si no representan una amenaza real para ti y tu entorno. Respeta a los seres vivos y aprende a convivir aunque no comprendas el sentido de su existencia. Las arañas comen insectos y controlan su crecimiento, a su vez forman parte del alimento de muchos pájaros.


-Fin-


No hay comentarios: