Susurra el tiempo otoñal que volveré a soplar
brota el romero en el humedal del corazón seco
alberga años de lágrimas retenidas
las agujas arañan telas amargas
rebrota el recuerdo del puñal
clavado a destiempo
cuando la muerte acechaba
a los pies de tu cama
entre gritos, desvaríos y lamentos.
Imparable, no pude aceptar tu marcha.
El cordón umbilical, reflota, no quiere
olvidar
el lazo maternal, se clava en la carne
Es herida loca la muerte, intensidad.
Vuelvo a recobrar consciencia
de la rotura carnal.
Nunca estuve tan unida a esa mano fría
hasta que supe que sería la última
sensación de tu vida en la mía.
Y aun siendo consiente de mi actual felicidad
en la carretera de sueños por cumplir
me hallo rota si te recuerdo
¿Cómo olvidar?
Volví la espalda a la sangre
borré toda nota de dolor
Debo seguir, rota
Veo el verde rebrotar
agradezco que “estoy viva”
Sabiendo que la muerte es…
Final y principio de recuerdos
Lazos
Lamentos.
Siempre tu semilla dura y fortaleza
será el
centro de mi corazón
tu herencia en mi carne
tendré que contenerla
para no arrasar
¿Recuerdas?
Somos demasiada intensidad
fortaleza de lágrimas
olores de hígado sangrante
que sangra heridas a borbotones
necesito perdonar lo imperdonable
heridas de locura dejaron
mi
alma demasiada sangre seca
la cuajada no me deja hablar.
En el silencio grabé
olvido
traiciones amargas
De muerte, fue tu suerte.
La mía amar, con toda intensidad.
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