domingo, 10 de noviembre de 2019

A mis 48



Susurra el tiempo otoñal que volveré a soplar
brota el romero  en el humedal del corazón seco
 alberga años de lágrimas retenidas
las agujas arañan telas amargas
rebrota el recuerdo del puñal
clavado a destiempo
cuando la muerte acechaba
a los pies de tu cama
entre gritos, desvaríos y lamentos.

Imparable, no pude aceptar tu marcha.

El cordón umbilical, reflota, no quiere olvidar
el lazo maternal, se clava en la carne
Es herida loca la muerte, intensidad.
Vuelvo a recobrar consciencia
de la rotura carnal.
Nunca estuve tan unida a esa mano fría
hasta que supe que sería  la última
sensación de tu vida en la mía.
Y aun siendo consiente de mi actual felicidad
en la carretera de sueños por cumplir
me hallo rota si te recuerdo
¿Cómo olvidar?
Volví la espalda a la sangre
borré toda nota de dolor
Debo seguir, rota

Veo el verde rebrotar
agradezco que “estoy viva”
Sabiendo que la muerte es…
Final y principio de recuerdos
Lazos
Lamentos.
Siempre tu semilla dura y fortaleza
será el  centro de mi corazón
tu herencia en mi carne
tendré que contenerla
para no arrasar
¿Recuerdas?
Somos demasiada intensidad
fortaleza de lágrimas
olores de hígado sangrante
que sangra heridas a borbotones
necesito perdonar  lo imperdonable
heridas de locura dejaron
 mi alma demasiada sangre seca
la cuajada no me deja hablar.
En el silencio grabé
 olvido traiciones amargas
De muerte, fue tu suerte.
La mía amar, con toda intensidad.

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