Aterrizó el avión puntual eran las ocho de la tarde de un martes caluroso. Carina se encontraba dispuesta a desabrocharse el cinturón de seguridad para abandonar el avión cuando notó que sus piernas le temblaban. Había estado muy tranquila, decidida a conocer al fin a su novio ínternauta Guzmán, pero ahora próxima al primer encuentro todo su cuerpo se agitaba lleno de dudas, temores y angustia.
Sopesó los inconvenientes, mínimos, llegados a este punto. Si no era tan maravilloso como esperaba siempre podía decir que no, que todo había sido un sueño y volverse a su casa. Tranquila se dijo, sólo estarás con él dos días, en el peor de los casos el suplicio será pequeño.
Al abandonar el avión al fin, controlando sus impulsos, sólo las mariposas revoloteaban en su vientre, las manos le sudaban un poco, quería causarle una impresión de seguridad, pero notaba que no lo conseguiría, seguro que su voz temblaba.
Al desembarcar y salir por la puerta hacia la sala de recepción de pasajeros, lo vio. Estaba vestido de manera informal, pantalón vaquero, camiseta roja con algún logotipo que ella desconocía su significado y zapatos marrones de estilo clásico. Era como en las fotos que le había pasado, metro setenta y cinco, pelo negro y abundante cortado muy corto, ojos negros seductores, nariz alargada y ancha, pómulos anchos y boca grande de labios carnosos.
Guzmán al verla aparecer por la puerta de desembarque de pasajeros no supo que actitud tomar. Toda su confianza se vino abajo. Permaneció sentado sujeto al asiento de plástico en la primera fila justo frente a la puerta de salida de pasajeros. Era hermosa. Algo excedida de peso, pero le daban esos kilos de más una atractivo especial. Vestía un vestido ajustado verde que revelaba su redondeada figura. Pensó que le sentaba de maravilla, seguro que ella lo sabía. Medía sobre metro sesenta y cinco, melena ondulada de color pelirrojo artificial, ojos azules, cara redonda y piel muy blanca, con algunas pecas. Sus labios eran estrechos y finos, nariz ancha y aplastada, una de las cosas que más le gustaban a Guzmán era es imperfección. La contempló un segundo más antes de levantarse.
Hola Carina -la saludó dándole dos besos afectuosos y un ligero intento de abrazo- ¿Sólo traes esa pequeña bolsa de mano?
Hola Guzmán- respondió ella, devolviendo los besos al aire- Sí, sólo esta pequeña bolsa de viaje, pero no te molestes no pesa, ya la llevo yo.
Se comportó muy amigablemente, muy segura de sí misma. Vaya pensó Guzmán, no deja que le lleve el equipaje, sin duda no quiere parecer inútil. Y la fue guiando hacia el aparcamiento. En el camino hacía casa de Guzmán apenas conversaron, se mostraban con mucha firmeza ambos, como si aquello no significara nada. Sonaba la cadena cien, en la radio “los clásicos de ayer y hoy, cuarenta minutos sin interrupción” esas palabras se le quedaron atravesadas a Guzmán, no paraban de sonar baladas de amor y las miradas de soslayo que ambos se intercambiaban le hacían perder un poco su compostura de hombre impasible.
En unos veinte minutos llegaron al lugar donde Guzmán tenía su piso. Al entrar en la casa acompañó a Carina a la habitación que le había preparado. Un cuarto acogedor de una sola cama individual, cómoda, mesilla y una ventana amplia con vistas a un pequeño parque. No quería que pensara que lo daba todo por hecho. La respetaba ante todo. Si al fin sucedía algo entre los dos sería de mutuo acuerdo. No por los meses de calentón que se habían pasado enganchados vía mesenguer daba por probado que ella era suya o que tendrían sexo.
Preparó la cena, le tocaba por ser el anfitrión y ella la huésped. Una ensalada ligera y una tortilla para él. Ella dijo que no cenaba nunca por controlar el peso y sólo tomó un poco de fruta. Pusieron la tele, un asco de anuncios, pensó Guzmán, pero rectificó, la publicidad era lo único que valía la pena ver, auténticas obras maestras creadas en segundos.
-¿Te gustan los anuncios Carina? Preguntó al hilo de sus pensamientos.
-Claro, muchísimo, es más es lo único que me interpresa cuando enciendo la T.V. Ya que como sabes paso muchas horas de mi tiempo libre en mi ordenador. -respondió ella coincidiendo en preferencias .
-¿Te apetece que ponga una película mejor? Guzmán cogió la cartuchera que tenía justo al lado del televisor. Elige la que quieras, casi las he visto todas.
Ella las revisó todas, puso cara de insatisfacción. ¿No tienes algo erótico? Me apetece ver algo de sexo.
Guzmán se quedó lívido. Directa y con mucha libertad de expresión. Reacciona chaval, te saca ventaja. Aparenta normalidad y piensa que tipo de erótico le puede gustar. Se dirigió al cajón y sacó otra cartuchera que escondía para sus momentos de intimidad. Se la puso sobre la mesa y se sentó a esperar .
Carina las revisó todas. Por los títulos no sabía muy bien de que iban. Así que sin más ganas de buscar sin saber le preguntó ¿Tienes películas eróticas de sexo combinado ?
-Carraspeó, ejem, ¿te refieres a sexo oral y posiciones de penetración?- Articuló al fin tímidamente .
-Eso lo tienen todas, Guzmán me refiero al sexo combinado en el que se vean penetraciones vaginales y anales. Tengo una pregunta a ver si me puedes resolver tú que eres varón.
Esto era demasiado. La poca confianza que le quedaba se estaba esfumando. Chica lista y preguntona, no la dejes que te aborde con eso, córtala ahora mismo y pon la más dura, verás que pronto se horroriza y te pide que la quites. La miró profundamente y siguiendo el plan trazado, eludió magistralmente contestarle a nada.
-Carina, luego te contesto a lo que desees, está es la mejor, te pongo la película y voy a recoger la cocina.
El título era de lo más explícito “ Dame por culo “. Y la película de las más duras y morbosas, casi rozaba lo sado por la forma en que las chicas eran utilizadas. Aparecían gozosas, jadeaban, chupaban en posición sumisa total, aceptaban todo y dejaban meterse esos penes enormes por el conducto anal.
Carina observó toda esa lujuria sexual un tanto incómoda. “Demasiado duro, falto de amor y cariño, puro vicio . El sexo anal es la posesión total que tiene un hombre sobre una mujer, la sumisión perfecta que todos sueñan y lo que más excita a un varón“, pensó mientras digería todas aquellas imágenes que la sorprendían contradictoriamente ya que admiraba en el fondo de su ser a aquellas mujeres por el poder que demostraban tener sobre su propio cuerpo.
Casi a media película llegó Guzmán. El tipo estaba de rodillas, la chica la tenía frente a él con las piernas apoyadas sobre sus hombros, la sujetaba con sus manos por las caderas, su cuerpo estaba en el aire, a su disposición, la penetraba analmente, lo hacía con una potencia que sólo se alcanza a ver en los actores porno .Él contempló la escena, por suerte era de lo más ligero que se podía ver y sin decir nada quitó la cinta.
-Bueno creo que ya has saciado tu curiosidad ¿no crees? algo molesto por la falta de pudor de ella. Le fastidiaba que no se quejara por aquella película, era muy fuerte y ella ni se inmutaba. Se despidió con un me voy a la cama “buenas noches”.
Ella comprendió que su naturalidad y su forma de ver las cosas lo había dejado algo molesto. Si él supiera que le había pedido ver ese tipo de sexo por curiosidad y no por morbo quizás no se habría ido así. Se levantó y fue tras él. Se había metido en el baño escuchó con la oreja pegada a la puerta, parecía que se estaba duchando.
Fue a la habitación se quitó la ropa con rapidez y se quedó en ropa interior, cogió una muda para después y se dirigió hacia el baño Abrió la puerta del golpe y la cerró, él seguía en la ducha. Al presentir la presencia de Carina la advirtió de que estaba dentro de la ducha y ella no le contestó, Se fue quitando la poca ropa que le quedaba y una vez desnuda descorrió la cortina. Todavía tenía jabón en la cabeza. Él al verla notó como su pene se despertaba poco a poco, era muy bella.
-Déjame un sitio, me apetece darme un baño- le pidió ella con una sonrisa provocadora, le gustaba lo que estaba viendo.
-Claro, Carina... Me , me has sorprendido gratamente. Entra- le contestó perplejo sin poder creer lo que estaba sucediendo.
La fue observando sin disimulo Tenía unos pechos medianos, talla 95 calibró a simple vista, sus aureolas mamarias eran de color marrón oscuro, sus pezones apenas era visibles. Al contacto con el agua aquellos pechos cambiaron, sus pezones se contrajeron volviéndose del tamaño de dos cerezas arrugadas, ahora lo que era imperceptible eran sus aureolas. Su pubis tenía un bello oscuro, sin lugar a dudas era morena originalmente, lo llevaba bien cortito. Su trasero era grande y redondo, lo pudo ver cuando se giró para coger el champú del estante, muy apetecible y suave. Le sedujo el cuerpo de Carina. No era un cuerpo perfecto de modelo, su vientre no fuera plano, pero la armonía de esos kilos la embellecía de una forma especial. Ese pelo y esos ojos, lo terminaban de dejar k.o.
Se intercambiaron un enjabonamiento tocándose todo el cuerpo el uno al otro. Se enjuagaron apresuradamente. Ambos deseaban salir de la ducha. Se secaron con la toalla sin dejar de mirarse.
-No te pongas nada, quiero probar algo-le propuso Guzmán- Abrió el armario del baño y sacó una caja de bastoncillos de algodón, los tiró por el suelo. Ahora quiero que se agaches en cuclillas a recogerlos. Él se tumbó sobre los bastoncillos .
Ella juguetona accedió, le pareció excitante la fantasía. Se puso en cuclillas la caja estaba situada al lado de Guzmán .Cada vez que ella se acercaba para dejar unos bastoncillos en el interior de la caja él veía su sexo abierto, cerca de su cara, sin poderlo evitar le pidió que se acercara más, quería tenerla en cuclillas sobre su cabeza. En ese momento la boca de Guzmán estaba cerca de su abertura, cada vez que se inclinaba hacia delante para dejar los bastoncillos en la caja, notaba la lengua de él introducirse a modo de serpiente vigorosa. El inclinaba su cabeza hacia la vagina cada vez que la tenía cerca y lamía con pasión hacia el interior de su cueva.
A los pocos minutos Carina, estaba lubricando como un río que desemboca en una tierra sedienta de aguas. Él seguía metiendo su lengua cada vez con más ritmo y ganas ya que estaba jadeando, saltaba un poco sobre su cabeza para que la poseyera con su lengua. Hasta que ella dejó la labor de recogida de los bastoncillos y se quedó quieta para que él la chupara y le hiciera un sexo oral sin pausas. El punto G fue diana de sus ataques, situado a tres centímetros de la abertura vaginal, con la ayuda de sus dedos y lengua consiguió llevarla al orgasmo.
Guzmán se ayudó de sus dedos índice y corazón para frotar con más intensidad la pared vaginal contra su hueso púbico. Ahí era donde se localizaba el desconocido punto G. Ella habría tenido muchas experiencias sexuales, pero estaba seguro que ni ella misma conocía esa fuente de placer en su cuerpo. Al terminar se lavó las manos mientras ella refrescaba su sexo en el bidé.
-¿Te habían echo correrte a través del punto G alguna vez Carina? .
-He tenido varias relaciones con hombres Guzmán. Soy experta en la cama. Pero jamás un hombre me dio tanto placer, te amo. Y lo besó.
Sin duda la pasión enamora, fue reflexionando él mientras iban hacia la habitación.
Se acostaron juntos. Al segundo ya estaban enroscados en un mar de caricias y besos.
-Ahora me toca a mí experimentar con la fantasía, así que quédate quieto y déjate hacer ¿De acuerdo? -le mandó ella con autoridad.
Él no se resistió, estaba excitado por el placer que le había producido llevarla a las nubes del placer más sublime.
-Ahora abre las piernas súbelas hacia tu abdomen, sin vergüenzas ¿eh? Necesito tener toda su región erógena a mi alcance- Le indicó para poder llevar a cabo su fantasía-
Guzmán le siguió el juego, no quería parecer un idiota con dudas por si lo juzgaba de poco macho o homosexual. Tenía muy clara su heterosexualidad.
Tenía a su alcance un pene excitado, un escroto muy arrugado con unos testículos muy tensos y una región posterior por explorar. Al meter el pene en su boca saboreó una pequeña descarga de liquido seminal .Síntoma de que él estaba muy excitado , lamió el glande, el prepucio ya había descendido, fue bajando por el tronco hasta la empuñadura que une el falto con el resto del cuerpo. Lo retenía con la mano por el principio, apretando un poco delicadamente mientras su lengua recorría el pene de arriba abajo , pasándola con dedicación sobre su punta. Comenzó a agitar el miembro con la mano mientras éste te introducía en su boca, ahora era como una vagina para el miembro. Lo hizo algunos minutos, se detuvo y se dedicó a lamer las ingles, los testículos como si fueran helados, que se apiñaban arrugados como duras bolas y fue más allá. Su lengua besaba su ano, introduciéndose poco a poco por la abertura, sin problemas. Separó ambas nalgas para tener un control mayor de la zona. Siguió metiendo su lengua por el agujero negro mientras con su mano sacudía enérgicamente su pene Él sudaba y jadeaba con mucho placer. Sin lugar a dudas lo estaba llevando a lugares maravillosos.
Guzmán era consciente de todos los movimientos de ella, no la detuvo. Nunca una chica le había penetrado el ano con su lengua. Que sensación más placentera. Además chupaba con energía, sin que la tuviera que dirigirla. Sabía mover un pene y lamerlo como una diosa. ¡Que chica! Eso era todo en lo que pensaba mientras ella le realizaba un placentero sexo oral.
Carina retornó sobre el pene. Ahora era el momento de jugar con el. Se lo metía en su boca y lo hacía chocar contra sus pómulos lo hacía una y otra vez, dentro y fuera, mientras con su mano agitaba el falo vigorosamente.
.Como me la chupas y la mueves Carina, voy a estallar no puedo más- Gritó Guzmán fuera de sí por el goce extremo que estaba sintiendo-
Carina paró de repente entonces. Estaba arrodillada frente a él Abrió sus piernas y comenzó a excitarse tocando con su mano toda su vulva.
Guzmán se quedó cortado, inclinó la cabeza hacia delante para verla. Bueno se dijo, aguanta ella quiere algo más. Se está preparando.
Carina terminó llevándose sus dedos a la boca para lubricarlos con saliva, mientras con la otra continuaba elevando su clítoris. Estaba preparándose para una penetración anal.
-Estoy fuera de mí Guzmán me has revolucionado Quiero que nuestra primera vez sea un recuerdo inolvidable. La película me ha excitado muchísimo, no había visto nunca sexo anal, muchos de mis novios me lo han pedido. Nunca me ha apetecido probar, pero hoy estoy preparada para ello si tú quieres, claro
Guzmán no se esperaba esa revelación. La petición le pareció fascinante. El era un gran amante y el sexo anal era algo que no solía realizar en la primera cita, ya que las chicas eran reacias a dejarse penetrar por detrás, ya que tenían miedo a lo desconocido . Ahora Carina se le ofrecía sin esperarlo y además quería hacerlo por primera vez.
-Bien me siento halagado por esto, ponte cómoda y relájate- le dictó mientras la ponía a cuatro patas. Inspeccionó la zona, todavía no había dilatado suficiente. Relajó un poco más su abertura con su boca, dedos y finalmente puso bastante lubricante introduciendo en la abertura con dos de sus dedos . Los agitaba con suaves sacudidas hasta que la zona estuvo totalmente permeable y fácil de penetrar. Ya estaba preparada.
Agitó un poco más su pene hasta tenerlo bien firme. Se puso algo de pie en la cama y fue metiéndosela lentamente. Duele se quejó ella. Es sólo un momento, tú aguanta que verás que te vas acostumbrando, piensa en otra cosa y frota tu clítoris. Ella siguió su consejo Y poco a poco su pene fue entrando muy ajustado. Que placer sentía en el calor de esa caverna estrecha. Era una experiencia fantástica, ella le daba el poder de poseerla de forma sumisa. Ya estoy dentro amor, ya no vas a sentir más dolor, estás bien dilatada. Ahora comienza lo mejor, disfruta.
Y comenzó a salir un poco y meterse de nuevo lentamente para que ella no sufriera demasiado. Hasta que llegó a un punto en el que ella le reclamó ritmo. Perfecto, le gustaba. Era el momento de marcar ritmo. La agarró por los hombros para que no se le escapara. La sacaba y se la volvía a introducir una y otra vez, hasta que no pudo más y se corrió dentro .
Al terminar Guzmán quiso saber si le había gustado Ella contestó afirmativamente con la salvedad de que no había llegado al orgasmo. Mientras él descansaba del esfuerzo que había realizado, miró como ella seguía agitando sus dedos. Se estaba masturbando para alcanzar el orgasmo. La miró divertido. Era maravillosa. Buena amante y capaz de continuar sin avergonzarse de su presencia.
Él se levantó de la cama para asearse un poco, desde el baño la oyó alcanzar el orgasmo Fue a la cocina a reponer fuerzas, tenía hambre Al regresar la encontró dormida . Se metió en la cama y apagó la luz. Iba a cerrar los ojos cuando ella se abrazó poniendo una pierna sobre él y reclamando un beso.
-¿Tratando de parecer dormida eh? Ha sido estupendo quiero que te quedes conmigo Carina, sé que es precipitado pero no puedo perderte ahora.
-Estaba reflexionando sobre esa posibilidad. Puede parecer una locura, pero yo también lo deseo.
Sopesó los inconvenientes, mínimos, llegados a este punto. Si no era tan maravilloso como esperaba siempre podía decir que no, que todo había sido un sueño y volverse a su casa. Tranquila se dijo, sólo estarás con él dos días, en el peor de los casos el suplicio será pequeño.
Al abandonar el avión al fin, controlando sus impulsos, sólo las mariposas revoloteaban en su vientre, las manos le sudaban un poco, quería causarle una impresión de seguridad, pero notaba que no lo conseguiría, seguro que su voz temblaba.
Al desembarcar y salir por la puerta hacia la sala de recepción de pasajeros, lo vio. Estaba vestido de manera informal, pantalón vaquero, camiseta roja con algún logotipo que ella desconocía su significado y zapatos marrones de estilo clásico. Era como en las fotos que le había pasado, metro setenta y cinco, pelo negro y abundante cortado muy corto, ojos negros seductores, nariz alargada y ancha, pómulos anchos y boca grande de labios carnosos.
Guzmán al verla aparecer por la puerta de desembarque de pasajeros no supo que actitud tomar. Toda su confianza se vino abajo. Permaneció sentado sujeto al asiento de plástico en la primera fila justo frente a la puerta de salida de pasajeros. Era hermosa. Algo excedida de peso, pero le daban esos kilos de más una atractivo especial. Vestía un vestido ajustado verde que revelaba su redondeada figura. Pensó que le sentaba de maravilla, seguro que ella lo sabía. Medía sobre metro sesenta y cinco, melena ondulada de color pelirrojo artificial, ojos azules, cara redonda y piel muy blanca, con algunas pecas. Sus labios eran estrechos y finos, nariz ancha y aplastada, una de las cosas que más le gustaban a Guzmán era es imperfección. La contempló un segundo más antes de levantarse.
Hola Carina -la saludó dándole dos besos afectuosos y un ligero intento de abrazo- ¿Sólo traes esa pequeña bolsa de mano?
Hola Guzmán- respondió ella, devolviendo los besos al aire- Sí, sólo esta pequeña bolsa de viaje, pero no te molestes no pesa, ya la llevo yo.
Se comportó muy amigablemente, muy segura de sí misma. Vaya pensó Guzmán, no deja que le lleve el equipaje, sin duda no quiere parecer inútil. Y la fue guiando hacia el aparcamiento. En el camino hacía casa de Guzmán apenas conversaron, se mostraban con mucha firmeza ambos, como si aquello no significara nada. Sonaba la cadena cien, en la radio “los clásicos de ayer y hoy, cuarenta minutos sin interrupción” esas palabras se le quedaron atravesadas a Guzmán, no paraban de sonar baladas de amor y las miradas de soslayo que ambos se intercambiaban le hacían perder un poco su compostura de hombre impasible.
En unos veinte minutos llegaron al lugar donde Guzmán tenía su piso. Al entrar en la casa acompañó a Carina a la habitación que le había preparado. Un cuarto acogedor de una sola cama individual, cómoda, mesilla y una ventana amplia con vistas a un pequeño parque. No quería que pensara que lo daba todo por hecho. La respetaba ante todo. Si al fin sucedía algo entre los dos sería de mutuo acuerdo. No por los meses de calentón que se habían pasado enganchados vía mesenguer daba por probado que ella era suya o que tendrían sexo.
Preparó la cena, le tocaba por ser el anfitrión y ella la huésped. Una ensalada ligera y una tortilla para él. Ella dijo que no cenaba nunca por controlar el peso y sólo tomó un poco de fruta. Pusieron la tele, un asco de anuncios, pensó Guzmán, pero rectificó, la publicidad era lo único que valía la pena ver, auténticas obras maestras creadas en segundos.
-¿Te gustan los anuncios Carina? Preguntó al hilo de sus pensamientos.
-Claro, muchísimo, es más es lo único que me interpresa cuando enciendo la T.V. Ya que como sabes paso muchas horas de mi tiempo libre en mi ordenador. -respondió ella coincidiendo en preferencias .
-¿Te apetece que ponga una película mejor? Guzmán cogió la cartuchera que tenía justo al lado del televisor. Elige la que quieras, casi las he visto todas.
Ella las revisó todas, puso cara de insatisfacción. ¿No tienes algo erótico? Me apetece ver algo de sexo.
Guzmán se quedó lívido. Directa y con mucha libertad de expresión. Reacciona chaval, te saca ventaja. Aparenta normalidad y piensa que tipo de erótico le puede gustar. Se dirigió al cajón y sacó otra cartuchera que escondía para sus momentos de intimidad. Se la puso sobre la mesa y se sentó a esperar .
Carina las revisó todas. Por los títulos no sabía muy bien de que iban. Así que sin más ganas de buscar sin saber le preguntó ¿Tienes películas eróticas de sexo combinado ?
-Carraspeó, ejem, ¿te refieres a sexo oral y posiciones de penetración?- Articuló al fin tímidamente .
-Eso lo tienen todas, Guzmán me refiero al sexo combinado en el que se vean penetraciones vaginales y anales. Tengo una pregunta a ver si me puedes resolver tú que eres varón.
Esto era demasiado. La poca confianza que le quedaba se estaba esfumando. Chica lista y preguntona, no la dejes que te aborde con eso, córtala ahora mismo y pon la más dura, verás que pronto se horroriza y te pide que la quites. La miró profundamente y siguiendo el plan trazado, eludió magistralmente contestarle a nada.
-Carina, luego te contesto a lo que desees, está es la mejor, te pongo la película y voy a recoger la cocina.
El título era de lo más explícito “ Dame por culo “. Y la película de las más duras y morbosas, casi rozaba lo sado por la forma en que las chicas eran utilizadas. Aparecían gozosas, jadeaban, chupaban en posición sumisa total, aceptaban todo y dejaban meterse esos penes enormes por el conducto anal.
Carina observó toda esa lujuria sexual un tanto incómoda. “Demasiado duro, falto de amor y cariño, puro vicio . El sexo anal es la posesión total que tiene un hombre sobre una mujer, la sumisión perfecta que todos sueñan y lo que más excita a un varón“, pensó mientras digería todas aquellas imágenes que la sorprendían contradictoriamente ya que admiraba en el fondo de su ser a aquellas mujeres por el poder que demostraban tener sobre su propio cuerpo.
Casi a media película llegó Guzmán. El tipo estaba de rodillas, la chica la tenía frente a él con las piernas apoyadas sobre sus hombros, la sujetaba con sus manos por las caderas, su cuerpo estaba en el aire, a su disposición, la penetraba analmente, lo hacía con una potencia que sólo se alcanza a ver en los actores porno .Él contempló la escena, por suerte era de lo más ligero que se podía ver y sin decir nada quitó la cinta.
-Bueno creo que ya has saciado tu curiosidad ¿no crees? algo molesto por la falta de pudor de ella. Le fastidiaba que no se quejara por aquella película, era muy fuerte y ella ni se inmutaba. Se despidió con un me voy a la cama “buenas noches”.
Ella comprendió que su naturalidad y su forma de ver las cosas lo había dejado algo molesto. Si él supiera que le había pedido ver ese tipo de sexo por curiosidad y no por morbo quizás no se habría ido así. Se levantó y fue tras él. Se había metido en el baño escuchó con la oreja pegada a la puerta, parecía que se estaba duchando.
Fue a la habitación se quitó la ropa con rapidez y se quedó en ropa interior, cogió una muda para después y se dirigió hacia el baño Abrió la puerta del golpe y la cerró, él seguía en la ducha. Al presentir la presencia de Carina la advirtió de que estaba dentro de la ducha y ella no le contestó, Se fue quitando la poca ropa que le quedaba y una vez desnuda descorrió la cortina. Todavía tenía jabón en la cabeza. Él al verla notó como su pene se despertaba poco a poco, era muy bella.
-Déjame un sitio, me apetece darme un baño- le pidió ella con una sonrisa provocadora, le gustaba lo que estaba viendo.
-Claro, Carina... Me , me has sorprendido gratamente. Entra- le contestó perplejo sin poder creer lo que estaba sucediendo.
La fue observando sin disimulo Tenía unos pechos medianos, talla 95 calibró a simple vista, sus aureolas mamarias eran de color marrón oscuro, sus pezones apenas era visibles. Al contacto con el agua aquellos pechos cambiaron, sus pezones se contrajeron volviéndose del tamaño de dos cerezas arrugadas, ahora lo que era imperceptible eran sus aureolas. Su pubis tenía un bello oscuro, sin lugar a dudas era morena originalmente, lo llevaba bien cortito. Su trasero era grande y redondo, lo pudo ver cuando se giró para coger el champú del estante, muy apetecible y suave. Le sedujo el cuerpo de Carina. No era un cuerpo perfecto de modelo, su vientre no fuera plano, pero la armonía de esos kilos la embellecía de una forma especial. Ese pelo y esos ojos, lo terminaban de dejar k.o.
Se intercambiaron un enjabonamiento tocándose todo el cuerpo el uno al otro. Se enjuagaron apresuradamente. Ambos deseaban salir de la ducha. Se secaron con la toalla sin dejar de mirarse.
-No te pongas nada, quiero probar algo-le propuso Guzmán- Abrió el armario del baño y sacó una caja de bastoncillos de algodón, los tiró por el suelo. Ahora quiero que se agaches en cuclillas a recogerlos. Él se tumbó sobre los bastoncillos .
Ella juguetona accedió, le pareció excitante la fantasía. Se puso en cuclillas la caja estaba situada al lado de Guzmán .Cada vez que ella se acercaba para dejar unos bastoncillos en el interior de la caja él veía su sexo abierto, cerca de su cara, sin poderlo evitar le pidió que se acercara más, quería tenerla en cuclillas sobre su cabeza. En ese momento la boca de Guzmán estaba cerca de su abertura, cada vez que se inclinaba hacia delante para dejar los bastoncillos en la caja, notaba la lengua de él introducirse a modo de serpiente vigorosa. El inclinaba su cabeza hacia la vagina cada vez que la tenía cerca y lamía con pasión hacia el interior de su cueva.
A los pocos minutos Carina, estaba lubricando como un río que desemboca en una tierra sedienta de aguas. Él seguía metiendo su lengua cada vez con más ritmo y ganas ya que estaba jadeando, saltaba un poco sobre su cabeza para que la poseyera con su lengua. Hasta que ella dejó la labor de recogida de los bastoncillos y se quedó quieta para que él la chupara y le hiciera un sexo oral sin pausas. El punto G fue diana de sus ataques, situado a tres centímetros de la abertura vaginal, con la ayuda de sus dedos y lengua consiguió llevarla al orgasmo.
Guzmán se ayudó de sus dedos índice y corazón para frotar con más intensidad la pared vaginal contra su hueso púbico. Ahí era donde se localizaba el desconocido punto G. Ella habría tenido muchas experiencias sexuales, pero estaba seguro que ni ella misma conocía esa fuente de placer en su cuerpo. Al terminar se lavó las manos mientras ella refrescaba su sexo en el bidé.
-¿Te habían echo correrte a través del punto G alguna vez Carina? .
-He tenido varias relaciones con hombres Guzmán. Soy experta en la cama. Pero jamás un hombre me dio tanto placer, te amo. Y lo besó.
Sin duda la pasión enamora, fue reflexionando él mientras iban hacia la habitación.
Se acostaron juntos. Al segundo ya estaban enroscados en un mar de caricias y besos.
-Ahora me toca a mí experimentar con la fantasía, así que quédate quieto y déjate hacer ¿De acuerdo? -le mandó ella con autoridad.
Él no se resistió, estaba excitado por el placer que le había producido llevarla a las nubes del placer más sublime.
-Ahora abre las piernas súbelas hacia tu abdomen, sin vergüenzas ¿eh? Necesito tener toda su región erógena a mi alcance- Le indicó para poder llevar a cabo su fantasía-
Guzmán le siguió el juego, no quería parecer un idiota con dudas por si lo juzgaba de poco macho o homosexual. Tenía muy clara su heterosexualidad.
Tenía a su alcance un pene excitado, un escroto muy arrugado con unos testículos muy tensos y una región posterior por explorar. Al meter el pene en su boca saboreó una pequeña descarga de liquido seminal .Síntoma de que él estaba muy excitado , lamió el glande, el prepucio ya había descendido, fue bajando por el tronco hasta la empuñadura que une el falto con el resto del cuerpo. Lo retenía con la mano por el principio, apretando un poco delicadamente mientras su lengua recorría el pene de arriba abajo , pasándola con dedicación sobre su punta. Comenzó a agitar el miembro con la mano mientras éste te introducía en su boca, ahora era como una vagina para el miembro. Lo hizo algunos minutos, se detuvo y se dedicó a lamer las ingles, los testículos como si fueran helados, que se apiñaban arrugados como duras bolas y fue más allá. Su lengua besaba su ano, introduciéndose poco a poco por la abertura, sin problemas. Separó ambas nalgas para tener un control mayor de la zona. Siguió metiendo su lengua por el agujero negro mientras con su mano sacudía enérgicamente su pene Él sudaba y jadeaba con mucho placer. Sin lugar a dudas lo estaba llevando a lugares maravillosos.
Guzmán era consciente de todos los movimientos de ella, no la detuvo. Nunca una chica le había penetrado el ano con su lengua. Que sensación más placentera. Además chupaba con energía, sin que la tuviera que dirigirla. Sabía mover un pene y lamerlo como una diosa. ¡Que chica! Eso era todo en lo que pensaba mientras ella le realizaba un placentero sexo oral.
Carina retornó sobre el pene. Ahora era el momento de jugar con el. Se lo metía en su boca y lo hacía chocar contra sus pómulos lo hacía una y otra vez, dentro y fuera, mientras con su mano agitaba el falo vigorosamente.
.Como me la chupas y la mueves Carina, voy a estallar no puedo más- Gritó Guzmán fuera de sí por el goce extremo que estaba sintiendo-
Carina paró de repente entonces. Estaba arrodillada frente a él Abrió sus piernas y comenzó a excitarse tocando con su mano toda su vulva.
Guzmán se quedó cortado, inclinó la cabeza hacia delante para verla. Bueno se dijo, aguanta ella quiere algo más. Se está preparando.
Carina terminó llevándose sus dedos a la boca para lubricarlos con saliva, mientras con la otra continuaba elevando su clítoris. Estaba preparándose para una penetración anal.
-Estoy fuera de mí Guzmán me has revolucionado Quiero que nuestra primera vez sea un recuerdo inolvidable. La película me ha excitado muchísimo, no había visto nunca sexo anal, muchos de mis novios me lo han pedido. Nunca me ha apetecido probar, pero hoy estoy preparada para ello si tú quieres, claro
Guzmán no se esperaba esa revelación. La petición le pareció fascinante. El era un gran amante y el sexo anal era algo que no solía realizar en la primera cita, ya que las chicas eran reacias a dejarse penetrar por detrás, ya que tenían miedo a lo desconocido . Ahora Carina se le ofrecía sin esperarlo y además quería hacerlo por primera vez.
-Bien me siento halagado por esto, ponte cómoda y relájate- le dictó mientras la ponía a cuatro patas. Inspeccionó la zona, todavía no había dilatado suficiente. Relajó un poco más su abertura con su boca, dedos y finalmente puso bastante lubricante introduciendo en la abertura con dos de sus dedos . Los agitaba con suaves sacudidas hasta que la zona estuvo totalmente permeable y fácil de penetrar. Ya estaba preparada.
Agitó un poco más su pene hasta tenerlo bien firme. Se puso algo de pie en la cama y fue metiéndosela lentamente. Duele se quejó ella. Es sólo un momento, tú aguanta que verás que te vas acostumbrando, piensa en otra cosa y frota tu clítoris. Ella siguió su consejo Y poco a poco su pene fue entrando muy ajustado. Que placer sentía en el calor de esa caverna estrecha. Era una experiencia fantástica, ella le daba el poder de poseerla de forma sumisa. Ya estoy dentro amor, ya no vas a sentir más dolor, estás bien dilatada. Ahora comienza lo mejor, disfruta.
Y comenzó a salir un poco y meterse de nuevo lentamente para que ella no sufriera demasiado. Hasta que llegó a un punto en el que ella le reclamó ritmo. Perfecto, le gustaba. Era el momento de marcar ritmo. La agarró por los hombros para que no se le escapara. La sacaba y se la volvía a introducir una y otra vez, hasta que no pudo más y se corrió dentro .
Al terminar Guzmán quiso saber si le había gustado Ella contestó afirmativamente con la salvedad de que no había llegado al orgasmo. Mientras él descansaba del esfuerzo que había realizado, miró como ella seguía agitando sus dedos. Se estaba masturbando para alcanzar el orgasmo. La miró divertido. Era maravillosa. Buena amante y capaz de continuar sin avergonzarse de su presencia.
Él se levantó de la cama para asearse un poco, desde el baño la oyó alcanzar el orgasmo Fue a la cocina a reponer fuerzas, tenía hambre Al regresar la encontró dormida . Se metió en la cama y apagó la luz. Iba a cerrar los ojos cuando ella se abrazó poniendo una pierna sobre él y reclamando un beso.
-¿Tratando de parecer dormida eh? Ha sido estupendo quiero que te quedes conmigo Carina, sé que es precipitado pero no puedo perderte ahora.
-Estaba reflexionando sobre esa posibilidad. Puede parecer una locura, pero yo también lo deseo.
Fin
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