sábado, 29 de julio de 2017

Elena y la calma

Había una vez una niña llamada Elena que quería ayudar a los demás. Disfrutaba tanto haciéndolo que no se reservaba un momento de paz para si misma.

Pronto, el estres( miedo a no llegar a cubrir lo que los demás esperan) la hicieron trabajar más y más, leía y escribía formas para solucionar problemas.

Un día estuvo a punto de decirle a su mejor amiga que no podía ir de picnic porque tenía que hacer un trabajo sobre...iba a hacerlo, estuvo a punto hasta que pensó que el mejor trabajo que debía hacer ese día era disfrutar de la vida.

Salió y se lo pasó genial. A la vuelta se empezó a sentir culpable por haber perdido el tiempo, pero fue un momento de debilidad, estaba tan contenta que ahora podría trabajar con la energía que antes no tenía.


Moraleja: Para recuperar “la calma” se debe dar menos de lo que uno puede, tenemos que reservarnos un porcentaje elevado de tiempo para recargar pilas.

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