Ayer terminé “El niño con el miedo
a hablar” leo muy rápido y apenas lo leí en cinco días. Me
auto evalué y saqué un seis, el autor me dice “debe repasar sólo
domina el 60% de lo necesario)
Aunque me fastidia reconocerlo, lo
acepto, tengo que volver a leerlo. Por el bien de las dos o de los
tres según queramos verlo.
Ahora si alguien piensa que el que va a
ir al psicologo o al psiquiatra es el niño/a se equivoca. Los
evaluados somos nosotros los padres. Nuestras enseñanzas son lo que
ellos aprenden. Si tienes miedo “de todo” enseñarás a “tener
miedo de todo”, no nos analizamos lo suficiente para darnos cuenta
de ello.
El propio temor a que mi hija se
enfrente a “peligros” hace que la haya estado autoprotegiendo
demasiado, sin enseñarle sus propios mecanismos de defensa. Le he
enseñado a ser débil. Sin darme cuenta.
Leer el libro del Dr. Olivares me ha
servido para auto reconocerme como “mutista selectiva” a pesar de
mis grandes dotes de interpretación “excelente vendedora” cuanto
me ha tocado hacer el papel. Una vez pasada la “necesidad” vuelvo
a mi concha.
Ahora lo he cambiado. He pasado de
restringir “al máximo mi presencia en internet”, incluyendo
ocultar mi blog personal a “compartirlo”. Acepto todas la
solicitudes que me llegan y me pongo en el papel de “protagonista
de este cuento”.
Estoy cambiando y los cambios se hacen
presentes en la vida de mi hija. Paso horas hablando, jugando
compartiendo y se nota. Ayer fuimos a por comida para “Viernes”
nuestro gato al que se atreve a acariciar en el boca “porque no
pasa nada”. Entramos y cuando un señor mayor le habló, para mi
sorpresa inició una conversación increíble en el que no ocultó
ningún detalle incluso su logro “de haber echo caca en el water”
ya que hasta eso intenta restringir porque no le gusta ese momento.
Hablaba y hablaba de manera exagerada,
hasta el punto de decirle al chico de la tienda que tenía que barrer
porque el suelo estaba muy sucio. Yo estaba atónita, aquellos dos
señores me miraban para que hiciera algo para que la niña “se
callara” los estaba poniendo en evidencia. ¿Creeis que yo iba a
hacer algo para que se callara? ¿Ahora? Jamás así le cuente hasta
el día más complicado. Se despidió diciendo “chao-chao”. En el
parque, jugó con la tierra tras el incidente de haberle saltado en
el ojo el día anterior. Decía “no pasa nada se lava con agua y ya
está”. Luego jugamos al pilla-pilla, el coco y el escondite. De
nuevo me sorprendió, dejó de ocultarse tras de mi y se fue a
esconder con una amiga de siete años, ¡varias veces!
Fue un día increíble... pero no bajo
la guardia. No está resuelto su problema, sólo en camino de
hacerlo, debe mantenerse esta conducta en el tiempo para asegurar el
éxito.
En la panadería si quiere galletas de
azúcar con las formas que le gustan debe pedirlas ella. .Da igual si
la entienden o no ( yo traduzco) lo importante es que las pida. Y lo
hace.
En el kiosco tiene que pedir lo que
quiere. Si le sacan un chupa chups de limón ( el que intenta
colarnos porque no se venden) lo rechaza, quiero de fresa. Y así
una tras una, vamos venciendo su resistencia a expresarse.
No habla correctamente. Dice el final o
sílabas cambiadas pero habla. No la corrijo en público. Sólo en
privado practicamos. Sabe que es “zapato” pero sigue diciendo
“pato” sabe que es tocar pero dice “cocar” y seguiremos
practicando, practicando hasta conseguirlo.
Espero que mi experiencia personal te
ayude y a tu pequeño...
No hay comentarios:
Publicar un comentario