sábado, 29 de julio de 2017

Un primer paso

Ayer terminé “El niño con el miedo a hablar” leo muy rápido y apenas lo leí en cinco días. Me auto evalué y saqué un seis, el autor me dice “debe repasar sólo domina el 60% de lo necesario)

Aunque me fastidia reconocerlo, lo acepto, tengo que volver a leerlo. Por el bien de las dos o de los tres según queramos verlo.

Ahora si alguien piensa que el que va a ir al psicologo o al psiquiatra es el niño/a se equivoca. Los evaluados somos nosotros los padres. Nuestras enseñanzas son lo que ellos aprenden. Si tienes miedo “de todo” enseñarás a “tener miedo de todo”, no nos analizamos lo suficiente para darnos cuenta de ello.

El propio temor a que mi hija se enfrente a “peligros” hace que la haya estado autoprotegiendo demasiado, sin enseñarle sus propios mecanismos de defensa. Le he enseñado a ser débil. Sin darme cuenta.

Leer el libro del Dr. Olivares me ha servido para auto reconocerme como “mutista selectiva” a pesar de mis grandes dotes de interpretación “excelente vendedora” cuanto me ha tocado hacer el papel. Una vez pasada la “necesidad” vuelvo a mi concha.

Ahora lo he cambiado. He pasado de restringir “al máximo mi presencia en internet”, incluyendo ocultar mi blog personal a “compartirlo”. Acepto todas la solicitudes que me llegan y me pongo en el papel de “protagonista de este cuento”.

Estoy cambiando y los cambios se hacen presentes en la vida de mi hija. Paso horas hablando, jugando compartiendo y se nota. Ayer fuimos a por comida para “Viernes” nuestro gato al que se atreve a acariciar en el boca “porque no pasa nada”. Entramos y cuando un señor mayor le habló, para mi sorpresa inició una conversación increíble en el que no ocultó ningún detalle incluso su logro “de haber echo caca en el water” ya que hasta eso intenta restringir porque no le gusta ese momento.

Hablaba y hablaba de manera exagerada, hasta el punto de decirle al chico de la tienda que tenía que barrer porque el suelo estaba muy sucio. Yo estaba atónita, aquellos dos señores me miraban para que hiciera algo para que la niña “se callara” los estaba poniendo en evidencia. ¿Creeis que yo iba a hacer algo para que se callara? ¿Ahora? Jamás así le cuente hasta el día más complicado. Se despidió diciendo “chao-chao”. En el parque, jugó con la tierra tras el incidente de haberle saltado en el ojo el día anterior. Decía “no pasa nada se lava con agua y ya está”. Luego jugamos al pilla-pilla, el coco y el escondite. De nuevo me sorprendió, dejó de ocultarse tras de mi y se fue a esconder con una amiga de siete años, ¡varias veces!

Fue un día increíble... pero no bajo la guardia. No está resuelto su problema, sólo en camino de hacerlo, debe mantenerse esta conducta en el tiempo para asegurar el éxito.

En la panadería si quiere galletas de azúcar con las formas que le gustan debe pedirlas ella. .Da igual si la entienden o no ( yo traduzco) lo importante es que las pida. Y lo hace.

En el kiosco tiene que pedir lo que quiere. Si le sacan un chupa chups de limón ( el que intenta colarnos porque no se venden) lo rechaza, quiero de fresa. Y así una tras una, vamos venciendo su resistencia a expresarse.

No habla correctamente. Dice el final o sílabas cambiadas pero habla. No la corrijo en público. Sólo en privado practicamos. Sabe que es “zapato” pero sigue diciendo “pato” sabe que es tocar pero dice “cocar” y seguiremos practicando, practicando hasta conseguirlo.


Espero que mi experiencia personal te ayude y a tu pequeño...

No hay comentarios: