sábado, 10 de enero de 2009

Negra estrella

Me acostumbré a morar entre los estrellados
sin saber que era una más, creí cambiar la vida
vana pretensión deseé, nada cambia sólo se
confunde el negro con el gris cuando sale el sol.

Ciega a las verdades del destino
preferí ser la ilusión de alguien.

Perdí mis sueños tras el amor
maldito amor que me traicionó
desde entonces el fantasma de
la desdicha cruel se ríe de mí.

Y fui sus alas
y vi las mías caer
y brotar débiles
muchas noches
demasiados días.

Y sigo buscando ese cambio de viento
que libere los demonios de mi alma
que me enjuague con sal las heridas.

La negra estrella me sigue iluminando
la veo a cada paso, callo y grito silencio
quiero paz , cucharitas de paz , para calmar
los errores que cometí al olvidar el perdón
no sé perdonar sólo huir , encubriendo la herida
abierta que se nutre del amor castrado.

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