Como la noche cerrada sin estrellas ni Luna
en este momento quiero retirar las aves carcomidas
las algas arrojadas a la orilla por las corrientes del mar.
Dejar brotar la pus de la heridas de los supervivientes
oler la carne quemada, los rostros temerosos
de los desventurados pisando sin piedad al caido
temen la sangre que les salpica buscan el origen
del mal, respiran agradecidos, sólo fue una pisada.
Siento mi vida sometida a la bruja hostil
que me atrapa la veo risa sin dientes
me tortura con el reloj de las arrugas.
No veo soles, brillos, caminos o sendas
solo negrura, sombras petrificadas colgadas
de las paredes como recuerdos de los años
quemados en los silencios amargos.
Dormir y no despertar para librarme de esta
viscosidad de teleraña, pántanos, arenas
que me engullen, sales cristal me secan.
Luchar para seguir perdiendo sin protestar
confiar para ser atravesada y enjaulada
vivir la juventud desembocada en vejez.
Revelarme contra esta escritura solaz
salir a navegar lejos de la ceniza
librarme del pensar del sentir
anhelo dormir y escapar.
Y me subo a la nada del sentir donde solo existo yo
me salvo de la brisa sin soles, de las vidas deshechas
de las injusticias del mañana, libre de ser vencida
sola camino con el abrigo de mi ceguera que me acerque
a los sabios que la oscuridad me proteja del creyente
del hiriente, del combatiente, del...
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