Como un pájaro poderoso saboreo mis aleteos al aire
me subí a las montañas de grandes voces valientes
las escuché atenta, hablaban de valores y afrentas.
Sufrimientos del que vive arrodillado, del que no lucha
y consiente humillado que otros devoren sus riquezas.
¡Vivan los indios salvajes callen las voces de Dios vestidas
de negro cuervo o guiador, sea indiferente la fe del profeta!
¡Vivan los indios salvajes callen las voces de Dios vestidas
de negro cuervo o guiador, sea indiferente la fe del profeta!
La Tierra no tiene dueño ni meta, sólo ella es la reina
equilibra la vida y la muerte con ojos cansados de ver
un Dios engendrado en una raza mugrienta y hostil.
¡Mil colores de carnes hambrientas acuchillan a la madre!
equilibra la vida y la muerte con ojos cansados de ver
un Dios engendrado en una raza mugrienta y hostil.
¡Mil colores de carnes hambrientas acuchillan a la madre!
Sólo se vive una vez, una historia una vida, así es adivina suerte
preferible desgarrar mil heridas a vivir una vida llena de mentiras.
Me elevo, vuelo con la fuerza de la verdad que defiendo a cada instante
pago el precio de hablar cuando otros callan, de mirar cuando otros agachan
salvaje y libre saboreo mi máxima fe: "todo me influye y nada me cambia".
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