lunes, 28 de marzo de 2011

Piedra lisa

Como un vidrio esmeralda tallado por las olas
que se confunde por el brillante sol con gema
insconciente yace en la orilla de una playa.

Así me cierro a la palabra y al verbo
al humano y lo incierto, aislada en la nada
vuelvo a la fuerza del superviviente solitario.

Como ermitaño me retiro a la templanza
de una cueva interna donde enciendo luces
de escasa llama donde me acompaña el aliento
y descanso feliz ajena al mundo acuchillante.

Asciendo montañas de rocas rajadas e hirientes
mis pies no sienten más que placer al rozarlas
una luz blanca y clara, fogosa, brillante me guía
siento calor en el freno del helado viento huracanado.

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