domingo, 5 de septiembre de 2010

Trece

El dolor rebota al verte en la más sentida pena
esos besos que me robas a traición sabedor que no los quiero
se pierden como cristales en mis entrañas
destrozando mis murallas de jazmín que titubean para dar.

No faltaron mis bastas
no hay nada para siempre y el amor se acaba.

Fui yo quién puso fin a la farsa
de besos de perdón y noches acartonadas.

Que me quieres lo sé
que me sueñas y esperas que yo vuelva o sí, vuelva a quererte.

¿Querer qué? Todo aquellos silencios y desganas...
mi vida sin palabras.

Me siento libre, pagué el alto precio
lanzándome al vacío sin comodín.
O sí lo sufrí todo y dime¿ acaso gemí?

Tan feliz de mis zapatos ¡míos!
mi orgullo por bandera y sonrisa
por equipaje que más da, si tengo todo lo
que quiero y me conformo con vivir sin pantallas.

Trece fuerton tuyos, exactos
en los que yo solo fui tuya sin pensar en ser de mí
eco del silencio mi vida sin sueños dicha tus pasos.

Mis piernas modeladas corren
hablo bajito firme, decidida, obtengo todo
esa mujer no creció en los trece lo sabes y lo sé.

La vida pasa, el silencio me acompaña fosiliza mi voluntad
el aire pasa entre mis manos y vuelo bajito sin más
dichosa de oír mi vida retumbar en mí.

Trece, fueron soles y sombras
pasan y vuelven, vuelven y pasan
pero ahora deben volver al baúl de la vida
donde guardamos todo lo que nos atrapa.

No hay comentarios: