Ünico es mi hombre
salvaje guerrero formalizado
que buscaba a la que le amó
en vidas antiguas olvidadas.
Único lo presentí acercarse
sin valorar su falsa identidad.
El fantasma cuarzo se quedó
para curar su miedo a querer
y ayudarle a recordar mi amor.
El antiguo recuerdo quema
se resiste, pero abrasa
y vuelve a mí sin lanzas.
Única fui para su lienzo
que pintó sin brocha
con la sangre caliente
encendida por la dicha
de verme reinando su cielo.
Renacido en mí boca
fuerte, salta como brioso pez
débil, si presiente mi desinterés
amante insaciable de eternas
necesitado sediento de ternura
recibe voraz como un tierno bebé.
El único que supo ver las quimeras que inventé
para atemorizar a los hombres sin fe
encontrando la flor profusa escondida en mi yo.
Al que quiero amar sin temor
corriente de vida siento en sus besos.
El único que me salva
de la rabia condensada
de días y nadas tan vacíos
notas de coplas, son derrotas.
Vivo la eternidad para respirar
esa realidad que el deja para mí.
El único que estuvo en mí
y amó todo lo hostil.
Me convence su aire de ánimo
cuando camino la paralizada sala
vueltas de loco doy, me falta el aire.
Tierra mi carne
único es sangre
brota para mí.
Ünico, único, único
de vientos secretos
tan fríos y cálidos.
Horizontes de ondas de colores
parecen los calles que antes
eran gris, rutina y sinvivir.
Viva como un pez plata vigoroso
despierto con un ansiado beso
amarrada sin cuerda al último hombre.
El único, que sentí como dueño
llegó a la cálida madurez de enojos
para indicarme que estuve muerta
esperándole, sólo esperando...
El único hombre será
al que recuerde en mi vida.
Dure o no la eternidad, será.
salvaje guerrero formalizado
que buscaba a la que le amó
en vidas antiguas olvidadas.
Único lo presentí acercarse
sin valorar su falsa identidad.
El fantasma cuarzo se quedó
para curar su miedo a querer
y ayudarle a recordar mi amor.
El antiguo recuerdo quema
se resiste, pero abrasa
y vuelve a mí sin lanzas.
Única fui para su lienzo
que pintó sin brocha
con la sangre caliente
encendida por la dicha
de verme reinando su cielo.
Renacido en mí boca
fuerte, salta como brioso pez
débil, si presiente mi desinterés
amante insaciable de eternas
necesitado sediento de ternura
recibe voraz como un tierno bebé.
El único que supo ver las quimeras que inventé
para atemorizar a los hombres sin fe
encontrando la flor profusa escondida en mi yo.
Al que quiero amar sin temor
corriente de vida siento en sus besos.
El único que me salva
de la rabia condensada
de días y nadas tan vacíos
notas de coplas, son derrotas.
Vivo la eternidad para respirar
esa realidad que el deja para mí.
El único que estuvo en mí
y amó todo lo hostil.
Me convence su aire de ánimo
cuando camino la paralizada sala
vueltas de loco doy, me falta el aire.
Tierra mi carne
único es sangre
brota para mí.
Ünico, único, único
de vientos secretos
tan fríos y cálidos.
Horizontes de ondas de colores
parecen los calles que antes
eran gris, rutina y sinvivir.
Viva como un pez plata vigoroso
despierto con un ansiado beso
amarrada sin cuerda al último hombre.
El único, que sentí como dueño
llegó a la cálida madurez de enojos
para indicarme que estuve muerta
esperándole, sólo esperando...
El único hombre será
al que recuerde en mi vida.
Dure o no la eternidad, será.
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