Mareas de mar de dos
frenesí de caderas
locomotoras de carbón
que caldean sin temor.
Movimientos de entrega sin pudor
cuerpos que expresan su ardor
minutos sin reloj les esperan.
Movimientos de mareas envuelven el
encuentro
silban las sirenas vientos insinuantes
llegan a los amantes los aires del mar
adentro
huelen a sal y almendra, azúcar y
mejillón.
Escuchan el sonido de las olas que
rompen en la costa
el cielo ennegrecido, humedad en la
boca
furia del chasquido en la roca deja
blanca espuma
que moja al pez despierto que busca más
que alimento.
Momentos de tilde de ámbar
envuelven la habitación con ilusión
vapores de bocas caldean la situación
van en aumento hasta la culminación.
Disco sin raya vuelven a escuchar
prosigue de nuevo el baile de cama.
La fuerza del león crea partituras
con bravura para el tambor de pera
que retumba y retumba con gozo.
Ahora suena la voz cantante
de la hermosa amante de flor
repleta de adornos de pájara
intermitente quejido sin queja
es horno sin leña que arde
en el fuego para el rugidor.
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