jueves, 12 de julio de 2012

Recordando nadas

Ese mar
tan desierto
esa nada tan igual
a la inmensidad de  la nada
donde quedé anclada
en un cuadro de grises
viví olvidada, vacía
 sin escritos de amor, ni hablas.

Mi alma lloró quebrada
sin rumbo, sin patria
sin sentir la llama
que me imflamaba.
  
Soñé un caudal de besos
 que dejé en un mar de plata
 comí higos contigo y hubo hadas.

Calma sentí 
recogiendo nubes 
de nadas.

Llega de nuevo  a mí, la nada 
enguyendo mi vida, recuerdo
aún donde fui sala sin alas
flores secas caen,  ríos amargos
nacen recogiendo lamentos
soledad de ventanas miran 
alejarse tanto dolor de mi alma.

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