martes, 11 de septiembre de 2012

David e Italia

Vino tras de mi
esperando
que fuera su amada.

Hablé con él
quitando sus
escudos
pelo largo
cortina de barba.

Brotaron sentidas lágrimas
de sus ojos azules de Cielo
caían amargas, eran manantiales
al recordar  Italia.

Adoré su juventud
sus dientes, su habla
su entregado corazón
esperando su marcha.

De nombre David, italiano
de sonrisa perfecta
su vestir bohemio, relató
su desprecio incomprendido
a las masas burguesas de su
añorada y enmohecida patria.

Le dejo un recuerdo
una huella de letras
por su inmenso sentir
su fragilidad de lámina.

Ardor varonil
empañado por una palabra
Italia recuerdo punzante
lo vi en su cara
regada de lágrimas
llenas de recuerdos
sufrimientos y nostalgias.

No fui asa de consuelo
ni mujer de sus ansias
sólo un momento feliz
le di abriendo el camino
oculto de su escondida alma.

( Dedicado a un bohemio que conocí caminando en la ciudad)

Maite Albarrán 09/09/2012

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