miércoles, 28 de noviembre de 2012

Ríos de Siria



Ríos de Siria, exaltados
riberas de coágulos de sangre
densas y espesas alimentan
la Tierra de un país desangrado
colmo de lloros y desgarros.

He aquí vuestra fe, malditos
vuestra llamada de Dios
religiosos de las armas
la tortura y el rencor.

¿El Odio, es la palabra de Dios?

¿Qué Dios os mirará a los ojos
si amaba a todos los Hombres?

Siria, querida eres, sin conocerte
me duele tu sangre, mía
yaces herida en un lecho
de cobardes que matan
desprecian, el don de la vida.

¡La vida, luz
de la conciencia!

¡Siria, escuchar!

La muerte os afrenta
en vuestras mesas está presente
os llama cada día, al combate.

¡Servís obedientes
al metal que taladra!

Los ojos de los niños, inertes
abiertos, miran, los sorprendió
la fría muerte, jugaban
con sus mentes en la calle.

No tuvieron tiempo de esconderse
lo hicieron tantas veces, bien
y hoy, los sorprendió la metralla
de las bombas racimo, que estallaban
silbaban bien mientras se paraban
en la carne tierna, desnutrida, desnuda
destrozando con horror, sus infantiles vidas.

¡Que herida 
grito, partida 
soy su madre!

¡Ríos de Siria, sangran
la inocencia de un mar
de futuros sin alambre!
Nota:
Que me perdone aquel que no gustó de leerme, no soy inmune a lo que mi ojo capta, ni guardaré silencio a esta masacre humana.

Maite Albarrán /noviembre 2012

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