Alicante
Piel de almendra dulce tiene tu cuerpo
cálido y atento, esencia de sedimento
que mora en el alicantino de pueblo.
Arenas y sirenas silban con el viento
dejan un eco triste su lloro de silencio
susurran para adentro amores muertos.
Palmeras verdes agitan sus palmas
sombras de dátil, sello e identidad.
Olivos de piel seca, gris, hueca
crecen solos en la árida tierra.
Flores alegres repueblan la ciudad
del dulce turrón, chocolate y miel
ciudad seca, sin agua, el mar
desalamos para llenar la jarra.
Te abres a cualquier palabra
acoges dulce madre universal
a los que a ti te aman.
Mar y arena
Sol y cielo
Luna y silencio.
Tierra raíz de poetas y soñadores
sierras caladas, canto de gorriones.
Graznidos enloquecidos de gaviota
se escuchan al despertar, suenan a niños
en azoteas viejas construyen los nidos.
Palomas trovadoras toman las plazas
de los barrios, son populares mascotas.
Alicante, cuna de la calma
de paciencia y luz
es ciudad
de infinitas palabras.
04/07/2013
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