Rasga la piel
dolor al ser
que regresa sin querer
a un atormentado mar
de sales amargas
tormentas retenidas
lluvias adentro
los años agrietaron
al oxidado corazón.
Muerto para amar
no sabe olvidar.
¡Maldito latido
me abre la piel!
Salen las heridas
en presente,
maldita suerte.
¡Soy fuerte!
No sirve ahora…
Me hundo
tan abajo que el barro
me engulle en un pozo
de flores rotas.
Brota la locura sin querer
emana gritos de sierras
aterradas
ruge el rencor, cien años de
dolor.
No te pude querer
me quebré en mil pedazos.
Muerta en el vacío
el corazón quedó suspendido
en un desolado mar
incapaz de volver a amar
en trance quedé
no pude olvidar.
¡Maldita, maldición
esta locura de arenas y soledad!
Y no puedo regresar
¡No quiero!
Al querer del ayer
me devoró
no me queda fuerzas para amar.
No habitaré ese sol sin mañanas
no iré a esa playa que caigan
miles
de tristes lágrimas, donde todo
huele a final.
No quiero pan de herida
no quiero beber lágrimas de
reproches
no quiero perderme montañas de
silencio.
Prefiero olvidar que tener que
enfrentar
un amor de puñal, me falta el aire.
Donde el dolor crea techo
en la cama una triste soledad.
No puedo vivir en este alambre
clavado en el aire
y no sabré olvidarte, ni amarte.
¡No, podré!


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