miércoles, 5 de agosto de 2009

Nuestro pasado

El amor lo teníamos pegado a los costados
suave, mantecoso, conservado.

Era tan conversado y floreciente en los primeros años
donde la pasión nos engullía las bocas rojas como tomates
y fue ajusticiado.

Las ganas de fuego y humor fueron envueltas en cardos
hirientes que odié maldiciente y mis callos de cariño
arañaron el diamante que dejó de lucir brillante.

Ese amor atesorado en los años me moldeó en cera
tan dura, tan muerta, tan amarga
que prendí las velas con otro barco
un barco fantasma que no tenía puerto no amo.

Fue la ilusión que me engatusó con un disparo
y me hizo creer que había otro amado, esperando.

Olvidé tus besos manchados de rutina
sacudí las caricias transparentes que
emergían como espadas relucientes
para retener mi vida erguida y rebelde
por el gris de la monotonía.

La desdicha manda y se venga de los amantes
todo lo dice al revés y no quiere ver
mirarte sin hallarte en mí ,me apenas
¿Cómo fui la única en olvidarte?

El amor es un hechizo de abejas susurronas
mi amor afrutado que tanto jugo dejó a tu lado
fue segado por los besos de viejo y conocimiento
de mi cuerpo que no era idolatrado, vejado de desprecio
fue floreciendo para otras bocas la venganza dulce evoca.

Quisiera recordar que te quise bien
amamanté tu boca y necesidad sin desdén.

Pienso en dolor al perderme.
Que no se vengue de ti y el orgullo te impida verme regresar.

Por si vuelvo mantente firme, enhiesto
date un capricho juvenil sin ardid.

Por si me acuerdo de ese amor que se fue
deshilando, rompiendo en los callos...

¿Pero que digo? Sueño una vida, la nuestra
la de los primeros años o la que siento cuando
te imagino acechando con “te quieros “soldados
se clavan en mí, uno a uno, tres o mil
traspasan mi pena y rencor, me alejan
del yo solitario y me dejan regresar al amor, mi pasado.

No hay comentarios: