jueves, 1 de abril de 2010

Los pasos ardientes de una vida fría

No me he cansado de luchar, la batalla es interminable y la conquista inalcanzable, me levanto cada día y como una gran corredora de fondo continuo, a pesar de haber comenzado a correr madura soy capaz de llegar a meta.

Intentarlo y seguir creyendo que "soy capaz de " es la única motivación que me queda ahora que tengo alas de mariposa bella, tan grandes y extensas, donde todos los colores de la maravillosa vida se reflejan y reflectan luz brillante.

Zapatos y ropa bonita, premio que me dedico para paliar el sabor amargo de tantas insatisfacciones reales que atrapan todos mis sueños, siente, siente y siliente el corazón estalla sin querer hablar, me obliga a creer que todavía puedo, aunque los hechos digan no, sigo el camino de esa felicidad perdida que tuve que tener en un pasado.

Y camino como un torbellino, pisando fuerte, desafiando a los vientos, sonriendo y metiéndome en la piel de la fantástica heroína que es capaz de idealizar una imagen triunfante de mujer que oculta que no tiene un hueco donde ubicarse, pero sigue el camino correcto y con ganas de ganar, aunque sólo sea una participación hacia ese sueño donde de nuevo vuelva a recuperar la diginidad.

Creyendo tantas palabras bellas de igualdad, me proyecto como una mariposa bella que ya no teme volar, que ha aprendido a caer y a repararse tantas veces que sabe que no habrá dolor ni tristeza que no sea capaz de superar.

Dura y a partir de mí, bella y perfecta seguiré caminando con el corazón ardiente y el alma fría.

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