Pepitas de uva separando tu carne
sembrando el corazón con valentía.
¿Dónde escondo los desilachados cuadros grises
que torcieron mi sonrisa para disimular esa herida?
Entendiste el fondo de mi alma, descubriste solo
la senda del silencioso Infierno que crucé sola
llovió sangre hacia adentro para no quemarme
salí victoriosa de la locura que fortaleció mi vida.
Ves en mi la fuerza y desafío de los bárbaros
cuando luchan sin pensar en la derrota.
Soy un huracán de silencios ¡debo serlo!
que no asomen aguijones de recuerdos,
ando limpiando mi alma de tinieblas y velos
sonrío inmune ahora para cubrir el sufrimiento.
Surcos áridos tan profundos
que las entrañas de la Tierra
temen que los deje allí desatados.
El viento me calma la verdad
debo ser rosa de amor
lavar mil desdichas
lejos, muy lejos, dejar la podredumbre
para ser capaz de quererte.
Esta vez recibiré el doble de lo que de
doy, tengo el corazón de un león latiendo
batiendo acortes de ¡te quieros! profundos
sinceros, al son de la guitarra triste, potente
retumban en mi mente quieren ser mi lucero.
Impresionada, abierto el volcán huelo el incienso
mi cuerpo reconoce a su dueño de alma infantil
que introduce tanto amor que reviento de placer.
Seré diosa cueste lo que cueste
nadie me alejará del hermoso
ese que siente y vive cada día para mí.
Prometo al fin:
Seré guerrera invencible
tiñiré de amor tu corazón
sentirás mi fuerza tras de ti
yo seré la inspiración de tus sueños
guardaré nuestros encuentros
en los albores del tiempo.
Y serás de mi tan etéreo como eterno
y seré tan sumisa y febril
que no sentiremos las lluvías de abril
ni frío de enero, ni salir el amor eterno.
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