Sensación de dulzura que rocía la mente
de fotos acumuladas en secuencias de flash.
Aguijonea con besos de belleza
el cuerpo, envuelve el alma con firmeza
atrapa tu carne en sus labios y
al mirarlo estalla la verdad del corazón.
No finjes, no huyes, no inventas
revientas con la palabra sagrada
de sólo quiero junto a ti.
Y al fin las mariposas tienen sentido
revolotean en las entrañas como nubes
de melocotón y ambar.
Las manos tiemblan de esperanzas
sienten la piel, la carne, la miel.
Subes al Cielo silvas con idiotez idiotizada
y fundes la vida con mantequilla de pasión
nada importa salvo mantener el recuerdo
de que fue amor y sólo amor, amor, amor.
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