jueves, 20 de diciembre de 2012

El mandamiento del Amor

TITULO

El mandamiento del Amor




Amor, divina riqueza
eres perseguido, deseado,
admirado, codiciado
por mi alma fría
¿dónde estás? dame una señal.

Estuve en tí, me amaste.

Lo recuerdo, pero sufrí tanto
que tuve que olvidarte
tú no sabes qué dolor sentí
no vivía, estuve loco,
enfermo, ¡qué herida
más profunda tenía!

Creí, que así me conocerías
¿sufriste, me olvidaste?

Perdóname, así se fue el dolor.

¿De verdad? Mira, tienes un gran
corazón, la prueba es que me hallaste
pero confundiste amor por posesión.
¿Lo entiendes?

Pues no. Pon me un ejemplo.

Amaste y no se te devolvió
lo que esperabas, así que olvidaste.

¿Hice eso? No, yo quise con inmensidad...

¿Dónde quedó la luz de tu llama?

Se me fueron las ganas.
Dame tu consejo.

Enciende una luz en tí
siembra en tu corazón
semillas; amabilidad,
comprensión, humildad.

¿Para qué?

Para amar.

Probé eso y sólo recibí
desdén y soberbia.

Lo probaste...
¿Cuánto tiempo?

Dame una luz, guíame
lo necesito, por favor.

Deja de pensar en tí
en lo que sufriste
en lo que amaste
sal de tí y mira.

Verás un mundo lleno de luz
color y necesidad de tu amor.

Siente la generosidad de dar
sin esperar recibir recompensa.

No devuelvas las vilezas
frena tu ira, tu sed de venganza
cámbiala por compasión y perdón.

Florecerá una flor
del Amor más inmenso
tu paso sera el aroma
de su belleza, del deseo...

No puede ser...

No me creas, hazlo
vuelve a contarlo.

¿Volvió?

No hizo falta
comprendió
la felicidad
llegó en cada
desafío a su alma.

El amor se quedó
en cada paso que dió.



Autor

Maite Albarrán/ diciembre 2012

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