martes, 11 de diciembre de 2012

Elegía a los torturados


Titulo
Elegía a los torturados

Súplicas, lamentos, gritos
voces autoritarias, repiten
¡confiesa, canalla, fuiste tú!

Lágrimas corren por tu cara
aún tu corazón cree...
pronto terminará el horror.

¡Se darán cuenta de su error!
-aún piensas- esperanzado
tú jamás fuiste un filo de muerte
sólo un ser de fe, humilde, valiente.

El orgullo te ciega
aguantarás sin dar nombres
¿qué sabes tú, de política?
¿del asesino que asalta?
¿del violador que mata?

Lacerada tu piel, sangra
desgarran tus ojos fríos
te duele el alma, no inventarás
no acusarás, no darás nombres
    confías que el corazón
salte, estalle la granada
con metralla de sangre
cerca de sus caras
abyectas, inhumanas.



¿Sacaron la confesión?

Papel de tinta cobarde
sangra cada nombre
que asoma a tu boca.

Atan tus manos, ahora
¿para qué ?
piensas lento, sin preguntar
tus huesos rotos están.

Atan tus pies, duele
eres mortaja de carne
el terror circula rápido
es veneno letal
el grito, asoma,
¡no, no, no!
¡no puede ser tu fin!
aún no dijiste adiós
tu familia, no sabrá
sufrirá cada día
esperando verte regresar.

¡Cómo te duele el recuerdo
serán mártires eternos
más que la muerte!

Pides disculpa
algo hiciste mal
rezas a Dios
impotente reo
de la injusticia
que lleve el mensaje
al mundo de lo que pasó.

¡Necesitas que acabe la tortura
que no se repita, lo que hicieron
los malditos dueños del Gobierno!

Valiente salto de muerte diste
arrojándote al Mar desde el aire
por suerte, no sentiste nada
se fue la vida
desvaneciéndose la incomodidad
de tus ataduras
del silencio brutal
ahora nada temes
estás en Paz.

Maite Albarrán/ diciembre 2012

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