Titulo
Elegía a los torturados
Súplicas, lamentos,
gritos
voces autoritarias,
repiten
¡confiesa, canalla,
fuiste tú!
Lágrimas corren por tu
cara
aún tu corazón cree...
pronto terminará el
horror.
¡Se darán cuenta de su
error!
-aún piensas- esperanzado
tú jamás fuiste un filo
de muerte
sólo un ser de fe,
humilde, valiente.
El orgullo te ciega
aguantarás sin dar
nombres
¿qué sabes tú, de
política?
¿del asesino que asalta?
¿del violador que mata?
Lacerada tu piel, sangra
desgarran tus ojos fríos
te duele el alma, no
inventarás
no acusarás, no darás
nombres
confías que el corazón
salte, estalle la granada
con metralla de sangre
cerca de sus caras
abyectas, inhumanas.
¿Sacaron la confesión?
Papel de tinta cobarde
sangra cada nombre
que asoma a tu boca.
Atan tus manos, ahora
¿para qué ?
piensas lento, sin
preguntar
tus huesos rotos están.
Atan tus pies, duele
eres mortaja de carne
el terror circula rápido
es veneno letal
el grito, asoma,
¡no, no, no!
¡no puede ser tu fin!
aún no dijiste adiós
tu familia, no sabrá
sufrirá cada día
esperando verte regresar.
¡Cómo te duele el
recuerdo
serán mártires eternos
más que la muerte!
Pides disculpa
algo hiciste mal
rezas a Dios
impotente reo
de la injusticia
que lleve el mensaje
al mundo de lo que pasó.
¡Necesitas que acabe la
tortura
que no se repita, lo que
hicieron
los malditos dueños del
Gobierno!
Valiente salto de muerte
diste
arrojándote al Mar desde
el aire
por suerte, no sentiste
nada
se fue la vida
desvaneciéndose la
incomodidad
de tus ataduras
del silencio brutal
ahora nada temes
estás en Paz.
Maite Albarrán/ diciembre
2012
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