viernes, 10 de mayo de 2013

Otoño, hojas de álamo vencido



Álamos blancos abarrotados de hojas castañas
las aceras teñidas con la hojarasca muerta
cruje la pisada, ofusca al barrendero de barrio
trata sin suerte de borrar la caída cadenciosa
de gotas de hoja, copos de miel caen de la copa
abatido en su barrer, deja al fin florecer el suelo
que se convierte en un infinito Mar de café.

Los niños construyen barcos para surcar
se hacen nidos como si fueran pájaros
risas alegres dan un dulzor al aire
paréntesis que detiene la nostálgica
guardiana de las horas del silencio.

El Sol aún ilumina tenue y lejano
el viento sopla con ganas de tumbar
miradas intranquilas aprietan el paso
respiran sosegados, la puerta se abre
pesa dar el paso al cruzar el umbral
sin motivo, sobrecoge un río de lágrimas
emergen enmohecidas en los años tardíos.

Otoño pasionario, besaré con fervor su boca
sentiré todo el calor de su mano en mi ombligo
seré el ascua que arderá sin llama, seré la luz
arrebolada, iluminará la casa en noches de frío.

10/05/2013

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