miércoles, 5 de noviembre de 2014

La fuga de Do




Isaías iba por las tardes al auditorio, la entrada era gratuita, con motivo de la celebración de la semana de la Música. Desde el principio, sintió admiración hacia la letra Do, le recorría un escalofrío cada vez que sonaba con intensidad en las partituras. Tanto sentimiento le despertaba que el último día, le gritó: “Do, eres mi favorita nunca te olvidaré” con lágrimas en los ojos por la emoción, se despidió dándole la mano a mamá, que orgullosa asistía a aquella demostración de amor tan inusual.

La nota se conmovió en su interior ante el afecto sincero de aquel niño. Se había mostrado silencioso y atento, lo sabía porque se sentaba en las primeras filas. Lo había oído vitorear en varias ocasiones, siendo regañado por los mayores que lo obligaron a guardar silencio. Parecían ser los únicos que tenían tiempo para disfrutar de aquellas tardes de música nostálgicas del mes de octubre.

Cuando dejaron de tocar los músicos, las partituras del repertorio volvieron a ser guardadas en las carpetas, Do de forma impulsiva , emprendió la huida y de un salto consiguió saltar a tiempo y ver como se cerraba el enorme volumen. Se había decidido a ir en busca de aquel niño. No soportaba estar oculta de nuevo durante mucho tiempo. Pocas veces tenía el gusto de recibir un público como el de aquella semana.

Los conciertos en directo se celebraban en pocas ocasiones y la gente que asistía, lo hacía sin tener verdadero interés por la música. Más bien utilizaban el evento para exhibir una situación económica que le permitía tener un atuendo de joyas y trajes elegantes. Únicos en su diseño y al alcance de muy pocos.

Do estaba aburrido de escuchar aquellas conversaciones frías y vanas. Necesitaba volver a oír la risa de los niños espontánea y alegre, ver la vida desarrollarse sin formulismos. No sabía lo que le esperaba fuera. Cuando llegó a la calle tuvo miedo ¿hacia donde iría? Se estaba arrepintiendo, de repente vio a aquel niño a pocos metros de la mano de su madre.

Isaías al ver a Do en mitad de la acera corrió en su busca y disimuladamente la guardó en su mochila. Mamá le preguntó porque había regresado a la entrada del auditorio y el le dijo que había visto un soldadito de plástico que se le había perdido.

Al llegar a casa fue a su habitación. Necesitaba ver que Do seguía allí y no era un sueño. Cuando abrió la mochila la nota no dudó en salir con gran energía, no quería estar de nuevo escondida en un lugar oscuro.

-Hola Do, que valiente eres por salir del concierto y venirte conmigo. Soy muy feliz.
-Hola niño. La verdad es que ha sido una locura, no sé si las otras notas volverán a entonar una melodía sin mí. He de regresar...
-¡Oh, espera un poco! Podemos jugar, yo te enseñaré canciones y estarás contenta.
-A ver ¿que sabes?
-Ummm... Al corro de la patata, comeremos ensalada...
-No sigas, no es mi estilo, mejor no cantes.
-Vale.
-Se me ha ocurrido un plan. Escribiré una carta exigiendo unas condiciones para regresar, tú tendrás que llevarla al Palacio de la Música para que sepan que ya no estoy. Me he revelado y no podrán tener más música.
-De acuerdo, mientras tanto jugaremos ¡Do!

Al día siguiente todos los conciertos de música fueron suspendidos. Las notas sonaban descontroladas porque cuando le tocaba a Do, no sonaba. Había roto el orden preestablecido. Los músicos revisaron las partituras y con sorpresa, descubrieron que la nota Do ya no estaba escrita en las sinfonías. Cuando llegó la carta al director leyó lo que Do había escrito, no pudo más que quedarse atónito. Decía así:

Exigencias de Do para regresar a la música

Como habréis podido comprobar me he marchado. La causa ha sido el aburrimiento porque no tenemos conciertos de música donde exhibir nuestro talento en manos de los músicos que nos adoran. Los niños necesitan emocionarse con las notas musicales, disfrutarlas para crecer como adultos sensibles. Exijo por tanto para regresar, que se establezcan unos conciertos mensuales para que todos podamos tener lugar, para desarrollar la melodía más tierna, repleta de alegría y belleza”

Al terminar la carta, se quitó las gafas miró a Isaías escrutando cada detalle de aquel niño que no sabía si le estaba tomando el pelo o de verdad sabía donde estaba Do. Tras unos instantes de silencio en los que meditó que palabras utilizar, le dijo que si Do regresaba harían lo posible por que aquellos conciertos se celebraran.

Do, que estaba detrás de la oreja de Isaías, lo escuchó pero no le inspiró confianza suficiente la declaración del director. Así que susurró al niño que lo pidiera por escrito el compromiso.

-Oh bueno pequeño Isaías, se ve que eres un niño muy especial, con un poder extraordinario para atraer la sensibilidad de la música y sus notas, yo quisiera dártelo por escrito pero necesito autorización de otros supervisores, pero no debes preocuparte, Do, tendrá sus conciertos.

-Bueno, señor director Do dice que no hay trato.

Tras pronunciar estas palabras con una sonrisa amable, iba a marcharse cuando de nuevo el director le detuvo con la concesión inmediata a su petición. Mientras redactaba el contrato, Do permanecía muy atenta observando las palabras que escribía en aquella hoja de papel. Tras terminar, Isaías le pidió que abriera una partitura de música para que las otras letras le pudieran escuchar.

“Yo el mando supremo del Palacio de la Música, me comprometo a hacer conciertos de música gratuitos que se darán en el auditorio hasta completar el aforo, todos los meses. A él asistirán los niños de los colegios, institutos y todo aquel que sea un amante de este género. “

Tras la lectura, Do de un salto se metió en la partitura musical. Las otras notas estaban excitadas por la hazaña de Do, se abrazaron y besaron rebosantes de felicidad, para celebrar su triunfo, al fin podrían sonar en los instrumentos de los músicos.

Isaías iba a marcharse cuando Do le llamó para darle una recomendación de afecto.
-No me olvides Isaías, eres un niño maravilloso. Pero mi lugar está con las otras notas que componen la sinfonías. Si me quedo contigo, la tristeza lo invadiría todo. Yo necesito sonar ¿lo entiendes, verdad?
-Sí, Do te quiero. -le respondió afirmando con la cabeza y lleno de lágrimas de desconsuelo por la inminente despedida.
-Podrás venir a verme a los conciertos, recuerda, no debes estar triste.
-Lo haré Do, para que siempre estemos unidos cuando sea mayor, seré músico. Compondré melodías llenas de ti. Te adoro y tocaré el xilófono, violín y …
-Ja,ja,ja... eres un amante de la música. Ha sido un placer encontrarte. Debo irme...
-¡Adiós Do! Nos veremos pronto.

Y así fue como los conciertos se desarrollaron todos los meses en el Palacio de la Música para alegría de todos, porque por fin un lugar tan maravilloso se llenaba de sonido en lugar de silencio. Había muchos días de apertura con un aforo total. Porque gracias a la idea de Do, cada vez había más aficionados a ella y no dudaban en adquirir entradas, porque la música se había convertido en parte de necesaria en sus vidas.

-Fin-
Autora@MaiteAlbarrán


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