martes, 29 de abril de 2008

Confianza y voz.

Siempre me he preguntado si se puede crear confianza con un tono de voz. Estoy segurísima de que se puede hacer, incluso obligar a escuchar de vez en cuando o a pensar a cualquier desconocido.

Me encanta la conversación. Trasmito mucho y comienzo a ser ampliamente resolutiva en las contestaciones, buena manga que me está creando el telemarketing y el tener que lidiar con los cientos de personas que viven tranquilamente en sus casas hasta que suena el teléfono.


Las reacciones son diversas, desde los clásicos "me ha cogido ud. saliendo" "no tengo tiempo" "no me interesa" ( un clásico de la persona poco inteligente que no sabe elegir y por tanto deshecha cualquier información) hasta los que muestran un agobio educado ante la llamada diciendo "no quiero nada y déjenos en paz".

La anécdota curiosa la tuvo un niño que descolgó y dijo : "Papi es para ti y la madre le decía cuelga que papá no esta"... Me parto de risa.

Aunque la que me dejó descolocada fue una cria que me dijo " no busque a mis padres porque para cuando los encuentren les van a decir que no le interesa, así que le ahorro el trabajo y se lo digo yo y así no pierde el tiempo".

Ante gente tan estúpida deberíamos hacer un cursillo acelerado.

Sin duda tenemos una legión de respuestas que surgen para protegernos de la venta por teléfono. Sin embargo es una manera cómoda de conseguir cosas que de otra forma no tendríamos.

La desconfianza, la falta de mundología y de saber escuchar restan capacidad de decisión a las personas que se esconden detrás de "uno no rotundo a todo" con el fin de no caer en ningún engaño.

Creen que son más inteligentes. Pues no. Simplemente más idiotas. Cuando a una persona la llaman a su casa y le dan una información debe escuchar lo que se le dice u ofrece, luego pensar si de lo que le están hablando es un tema que le puede venir bien y jamás es una pérdida de tiempo aprender sobre aquellas cosas que nos ofrecen ¿Por qué? Lo explico.

Porque las personas que nos llaman nos ofrecen información gratuita sobre precios y artículos del mercado que no sabemos algunas veces ni de que existían. Luego nos permiten comparar precios, saber a hablar al teléfono y quedar informados. La capacidad de decisión es siempre nuestra, decir no si de verdad no interesa y si estamos interesados pues decirsin miedo.

Tengo la certeza que la mayoría de las personas creen saberlo todo. Antes incluso de que les hables ya parecen hacer descubierto un engaño. No digo que todos los que llaman son empresas serias que buscan introducir sus productos a través del hilo telefónico, pero la mayoría lo son y tienen gente muy formada para ello.

Escuchar y rebatir pero con inteligencia no siempre se logra, pero se aprende mucho a conocer la inventiva de personas que no quieren escuchar y las terminas obligando a abrir oidos, independidientemente de que consigas el objetivo que escuchen es un éxito logrado que consigo en la mayoría de los casos.

Demasiada propaganda y televisión nos han convertido en sacos cerrados saturados de información.

Viva el poder de la voz que domina seres sordos que no escuchan salvo cuando el interés personal les mueve. Arriba los guerreros combatientes del convencimiento y confianza; y que sigan alegrando a cientos de personas que no reciben llamadas de nadie salvo de personas educadas que al menos saben escuchar mientras trabajan.

En defensa de las causas justas y el ahorcado marketing que es tan despreciado como la publicidad. Y sin embargo sino existiera tendríamos que volver a inventarlo por la cantidad de información gratuita que nos deja cada día en nuestras vidas.

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