Estaba impaciente por arribar al lugar. Se había apuntado a una ruta de senderismo programada por la Facultad, sólo porque en una conversación Armando le había dicho a un amigo que por teléfono. Corrió el riesgo de equivocarse, pero era la única manera de estar cerca de él. Ya ganaba una mini vacaciones alejada de la ciudad y del mundo estresado . A Floria no le gustaba el campo, los bichos la enfermaban pero estaba decidida.
Era la oportunidad perfecta para acercarse y al fin hablar con él. Armando estudiaba biología, estaba en cuarto curso. Tenía 22 años y un cuerpo muy bien formado se notaba que hacía deporte.
Era moreno, ojos negros soñadores, complexión delgada. Medía 1’84 cm. Y pesaba 78 Kg. Tenía una debilidad por las chicas y le llovían proposiciones Incluso se rumoreaba que hasta sus profesoras querían quedar para hablar fuera de los horarios de clase. La razón era siempre la misma: sexo. Era un amante perfecto.
Floria era una mujer de 21 años, muy guapa pero nada presumida, solía vestir de una manera poco seductora, no le gustaba tener muchos hombres detrás. Medía 1’70 cm. y pesaba 70 Kg. Era de complexión fuerte. La gimnasia le había hecho desarrollar una espalda ancha., piernas fuertes y carnes prietas. Sus ojos eran de color miel y su pelo rubio oscuro. Era de piel muy blanca, trataba por todos los medios que el sol no le diera, ya que las pecas se multiplicaban como los peces cosa que la fastidiaba y sin embargo era una de las cosas que más le gustaban a los chicos.
Al intentar indagar sobre Armando las otras chicas le habían recomendado que se olvidara de él, no era bueno como pareja y sus prácticas sexuales eran muy apabullantes, no tenía límites en su voluptuosidad. Era un chico peligroso, atractivo y simpático que solía someter a las chicas a su voluntad y capricho, todas hacían lo que él quería, una vez que caían en sus garras eran sumisas y fogosas. Todas usaban un lenguaje cariñoso y especial diseñado para él, se notaba que babeaban, lleno de risitas y gestos insinuantes, cosa que aún suscitaba más interés morboso en Floria.
Llegó incluso a vigilarlo en sus conquistas. No tenía predilección por ninguna, las prefería con la boca grande y bonitos dientes. Todas las estaturas y colores de pelo le iban. Se le pasó por alto el detalle de que las de ojos grandes y expresivos eran sus favoritas . ¿Qué les dará? No lo entiendo, tampoco es para tanto se decía. Sin embargo cada vez estaba más deseosa de hacer el amor con él y eso que nunca habían hablado.
Por suerte para ella al descender del autobús vio que los participantes eran pocos, unos veinte. Armando había ido solo en su propio coche, un renault clio rojo seminuevo. Era perfecto. Tímidamente se fue acercando a él, lo miraba tiernamente de soslayo, fue entonces cuando el guía los acompañó al albergue. Durante el trayecto, ella consiguió ponerse a su lado, caminaban de dos en dos. Floria inició una conversación presentándose, le dijo que lo conocía de vista de la universidad y que se había llevado una sorpresa al verlo allí. Él la miró muy serio estudiando su rostro, percibió cierto nerviosismo, estaba claro que estaba allí por él y soltó una carcajada.
- Yo también te conozco, te he visto detrás de mis pantalones un par de meses, no esperaba menos de ti. Mañana te quiero a mi lado en la ruta por la montaña. Ponte tu prenda de ropa interior más sexy y te daré una sesión de sexo que no olvidarás en tu vida.
Por suerte habían llegado al albergue. Floria le volvió la espalda con indignación y avergonzada se fue a su dormitorio. No pudo pegar ojo en toda la noche. Llevaba meses imaginándose a Armando realizándole sus fantasías sexuales más secretas y ahora él en una mirada la había descubierto, dejándola desnuda. “El es un cazador, tonta, a ver que te creías, se daría cuenta rápido que estás super enamorada de él” . El ardor de aquellas palabras la dejaron tremendamente excitada. Tuvo que aliviarse el deseo masturbándose varias veces esa noche, sin el libídine descendiera lo más mínimo.
Al despertar a eso de las seis hizo lo que Armando le recomendó y su puso unas bragas de tul rojas, con bordados florales a juego con un sostén.. Era como ir desnuda ya que se veía a través de la fina gasa todos sus órganos sexuales. Solo embellecían , eran prendas finas de lencería erótica. La ropa que eligió para la ruta de senderismo fue o un pantalón corto de color verde combinado con una camiseta verde lima, zapatillas de deporte y una mochila para el agua.
El guía quedó en recogerlos sobre las siete. Armando vestía un pantalón largo color ceniza, botas de trekking, camiseta roja y una mochila también para el agua.
De nuevo formaron parejas para ascender a la montaña, la idea era evitar perderse. Armando se puso inmediatamente al lado de Floria. Llevaban dos horas caminando cuando pararon para almorzar en un claro. Había e un río y a ambos lados de su cauce, crecían frondosos álamos blancos. Eran árboles que requerían mucha luz y agua.
-Ven por aquí que quiero enseñarte una cosa- le susurró Armando alejándola del grupo.
Floria le siguió titubeando. No lo conocía y se imaginaba sus intenciones. Se sentía halagada por ello y guiada por su instinto sexual, evaporó de su mente los malos pensamientos. Fue con él como hechizada por su influjo, lo amaba, no había duda, estaba a su merced.
Se adentraron en un frondoso bosque de álamos blancos lo suficiente para estar solos. Armando inspeccionó el terreno, era ideal. Era imposible ser descubiertos, estaban rodeados de enormes árboles y las pisadas se oían a lo lejos.
-Quiero que te apoyes contra ese álamo y cierres los ojos. No debes de hacer nada salvo dejarte llevar. Verás como entras en el Cielo sin ser un ángel, no te arrepentirás.
Ella le miró a los ojos, confiaba en él, así que le hizo caso. El se puso contra su espalda abrazándola sutilmente, frotaba sus nalgas y todo su cuerpo contra el suyo. Floria comenzó a lubricar .Siguió agarrándose las tetas, ella notaba por encima de la ropa que tenía el miembro erecto. La puso más lujuriosa. Le quitó la camiseta y le sacó los pechos de las cazuelas, sin quitarle el sujetador, los acarició estrujándolos entre sus manos y fue directo a bajarle el pantalón. Al ver su hermoso culo grande, redondo cubierto por esas bragas de tul rojas, enloqueció de gozo.
- Precioso culo, no me lo esperaba así. Esas bragas de tul rojas son un sueño, no pienso quitártelas te follare con ellas. Le susurró Armando a oído mordisqueándole la oreja.
- Lo estoy deseando Armando quiero sentir tu verga penetrándome muy adentro, no me quejaré de nada ¡hazlo ya! -Le respondió ella fuera de sí, invadida por una excitación desconocida.
Fue entonces cuando Armando cambió de planes. Era su oportunidad perfecta. Mojó sus dedos anular e índice con saliva y comenzó a manipular su zona erógena: vulva, vagina y ano. Ella lubricaba incesantemente, Armando aprovechaba ese lubricante natural para introducirlo con la otra mano en el conducto anal. Era tanta la excitación y goce de Floria que no se daba cuenta que la estaba penetrando con los dedos por los dos lados, no tenía mucha experiencia en el sexo. Ella estaba perpendicular al árbol, apoyando sus brazos sobre el, de espaldas a su amante, no veía nada de lo que le estaba haciendo.
Al aumentar los jadeos de Florida el estaba preparado, había agitado su pene y estaba tieso y duro, Desenfundó el condón y se lo puso. Bajó la cabeza de ella aún más situándola entre sus dos brazos,. La intención era elevar su culo. Fue entonces cuando Florida sintió que la estaba penetrando analmente.
-Por ahí no, me gusta. -Intentó protestar, algo indignada-
-Calla, prometiste dejarte llevar. Conmigo te gustará, no cierres las piernas y relájate. entraré poco a poco y en dos minutos apenas te darás cuentas en que agujero estoy.
Floria comenzaba a arrepentirse. Esto era demasiado, estaba sola entre los álamos blancos y un desconocido la estaba follando por un sitio que no le gustaba, su estupidez la había traicionado. Se lo había puesto en bandeja. Así que cayó avergonzada y relajó su trasero, al menos así le dolería menos.
A los pocos minutos Armando la penetraba completamente una y otra vez. Ella ya no se quejaba la sensación primera de dolor comenzaba a remitir comenzaba a sentir placer. Además Armando acariciaba mientras la penetraba su vulva y vagina. Los dedos entraban suaves en su vagina agitándola enérgicamente.
- Ahh estoy a punto de correrme , gritó Floría sin poderse contener. ‘Que gusto voy a morir! No pares por nada ni disminuyas el ritmo ¡me muero!
-No grites tanto o vendrán buscarnos, este es el primero de tres.
Y así fue. Uno tras otro le llegaron los orgasmos mientras Armando la seguía penetrando con un ritmo frenético. Ni siguiera notaba que estuviera en su culo. Floría estaba alcanzando los mejores orgasmos de su vida.
Al terminar, se apoyaron un poco en el árbol para recuperarse, estaban sudorosos y agotados. Regresaron al grupo sin que nadie notara nada.
Florida no volvió a dirigirle la palabra en todo el camino de regreso al albergue. En cierto modo se sentía defraudada. Sólo fue una más para aquel devorador de mujeres.
No quiso darle una oportunidad más para poseerla, no quería guardar más recuerdos con él. Por la noche en el albergue escuchó los gritos lujuriosos de alguna fiesta privada de índole sexual . A la mañana siguiente todo el grupo comentaba que Armando había organizado un trío con dos chicas del grupo en una habitación.
-Es un cerdo insaciable. Masculló su rabia mientras se subía al autobús.
A lo pocos días se lo encontró de frente por uno de los enormes pasillos de la universidad, no pudo esconderse y al llegar a su altura el le musitó:
-No estés enfadada mujer, me apeteció y te hice disfrutar verdad? Pues ya está. Cuando quieras te haré el mejor cunnilingus que hayas probado para compensarte.
-Que cara tienes¿ que te hace pensar que voy a querer acostarme contigo ?
Ambos se escrutaron con sagacidad en el silencio. Acabaron sonriéndose por lo cómico del asunto. Se besaron. Armando bajó la cremallera de su pantalón y comenzó a palpar su sexo.
-¿Qué haces pueden vernos? Déjame, ya tendremos tiempo.
-Asegurarme de que estás húmeda, estoy deseando sorber la miel de tu panal. Por cierto, aquella noche en el albergue no hubo trío. Bebimos y comenzamos los tres a quitarnos la ropa. No estaban mal. Pero decidí presenciar un lésbico mientras me masturbaba pensando en ti. Estoy enamorado, tu culo causó estragos en mi vida.
Florida se quedó boquiabierta por la confesión. Estaba feliz. Le esperaba una sesión de sexo oral sublime
Fin
5 comentarios:
te veo escribiendo un libro
saludotes!!
¿Uno sólo?
Juer que sean dos!!!
Besos J.C.
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