Prefiero oler las heridas de sangre
que sentir el hueco de la carne
romperse en el corazón punzante.
Prefiero el sincero reproche
al silencio acuchillante
del alma turbia de un amante.
Prefiero la risa, el esfuerzo
al cobarde actor del momento.
Prefiero caminar en silencio
a callar mi alma sufriendo.
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