Despierto viva, sé que abandono
la rabia carcomida, bocados de ratas
estuvieron muchas noches en la almohada.
Mientras mudo la piel
salmones saltan en el río
memoria de alevín los guía
ancestral recuerdo programado
hacia el fin de su inicio.
Corren maduros contra el tiempo
titilante luz de vida les impulsa arriba
sorteando bocas que recuerdan su retorno
hambrunas, pacientes, acechantes
saben del depredador, pero suben impulsados
por la energía interior, loco motor la genética
ese deseo de amor por trasmitir descendencia
en el calmado lecho del río elevado donde
en breve miles de seres ovalados serán liberados
siendo pocos los supervivientes, porque allí
las aves esperan el manjar con avidez
la esencia vital de salmón liberada.
Alondras observan el campo
vueltas y más vueltas
sintiendo los mismos vientos
en su plumas vaporosas,
son libres, hermosas
sus voces inundan el campo
griteríos y cortejos
descendencia de las más fuertes.
Alondras y salmones
me recuerdan la belleza de lo puro
observando, sólo mirando
entiendo que la derrota es para el payaso
jamás será para el que cree en el amor
lucha, se enamora con el éxito de la conquista
nueva jarra que llenar con un nuevo final feliz.
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